Como continuación del artículo anterior diremos que, desde hace bastantes años, las mujeres han ido integrándose poco a poco a la fiesta taurina española con los deseos de torear, aunque estuviese prohibida para ellas su participación a pie, solo lo podían hacer a caballo.
Pero a pesar de los inconvenientes que siempre suscitaron para su aprobación, al final pudo ganar legalmente la batalla la alicantina Ángela Hernández “Ángela” que, con seriedad y dignidad, fue una auténtica y destacada paladina de las toreras contemporáneas, logrando con sus esfuerzos la autorización para que las féminas toreasen, mediante una Orden del Ministerio de la Gobernación publicada en el B.O.E. el 10-8-1974, estando al frente de dicho ministerio don José García Hernández. También sería la primera mujer en obtener el primer carnet profesional como torera, hasta entonces sólo el privilegio era para los hombres.
Las mujeres toreras, siempre han formado una parte muy importante en la historia de la tauromaquia española a partir del siglo XVII, las cuales no cesaban de luchar por superar las constantes prohibiciones de entonces, muy especialmente desde el año 1908 hasta su legalización definitiva en 1974, como antes hemos dicho, propulsora de todo ello, la citada “Angela”, aunque años anteriores a ella fue la madrileña Juanita Cruz, quien lo intentaría en repetidas ocasiones, no consiguiendo nada a su favor por los impedimentos de la Administración.
Igualmente, también fueron muchas las damas que se propusieron en diferentes etapas querer conseguir la ansiada regularización, tropezando siempre con la barrera administrativa puesta en vigor, en este caso; Bertha Trujillo, La Atarfeña, Juanita Aparicio, La Farragosa, María Fernández, La Espartera, La Perchina, La Frascuelita o Carmen Corzano.
Una vez promulgada dicha Orden, numerosas jovencitas se registraron oficialmente, todas cuantas quisieron tuvieron la oportunidad de hacer su primer paseíllo tan deseado en distintos festejos, incluso llegaron hacerlo también en novilladas picadas, pero con diferente suerte, entre ellas; La Niña del Foro, La Algabeña, Maricruz Gómez, Alicia Tomás, Lola Amaya, Carmen Zaldívar, Maribel Atienzar, Mari Fortes, Manuela Carmona, Carmen Murcia, Soledad Miralles o Carmen Murillo.
Posteriormente, desde hace unos cuantos años, por diversas escuelas taurinas legalizadas, siguieron y siguen inscribiéndose jovenzuelas sobradas de ilusiones, tratando abrirse un hueco en esta complicada profesión, como; Maite Alcalá, Mirelle Ayma, Rosana Toledo, Lola Beltrán, María del Mar Santos, Rocío Romero, Raquel Martín, Olga Casado o Carla Otero, que ya han toreado con picadores. Y sin los del castoreño, entre otras; Ana Infante, La Campera, Elizabet Piñero, Mari Carmen Sánchez, Lara Ramos, Esmeralda Cabral, Almudena Rodríguez, Eva Florencia, Vanesa Montoya, Patricia Navarro, Cristina Hernández o Mirian Cabas, algunas de las relacionadas sin poder concluir sus deseos de continuar adelante.
Pero las que más lejos han llegado en la profesión, además de doctorarse son: Cristina Sánchez, Raquel Sánchez, Mari Paz Vega, Sandra Moscoso y Conchi Ríos, prácticamente todas retiradas de los ruedos, aunque algunas siguen ligadas con el mundo taurino (las más destacadas Cristina Sánchez y Mari Paz Vega). Cabe mencionar que, en países centro-sudamericanos, igualmente han contado y se cuenta con mujeres toreras, como; Morenita de Quindío, Rosarito de Colombia, Estefanía Uribe, Lupita López, Melina Parra, Paola San Román o Hilda Tenorio.
