Mi pasión

Belmonte impuso el concepto de parar, temblar y mandar

Los que tuvieron la suerte de ver torear a Juan Belmonte, al trianero que no nació en Triana, fue nacido en la sevillana calle Ancha de Feria núm. 72, el 14 de abril de 1892, pero desde su infancia lo vio crecer el barrio de Triana. 

Otra gran figura de la época anterior a él, elevó el toreo a lo más alto de su historia, no fue otro que el cordobés Rafael Molina “Lagartijo”, el que en más de una ocasión dijera la siguiente frase: “Si te paras y no te quitas, te quitará el toro”, frase que siguió en vigor desde los albores de su toreo, hasta la irrupción en los ruedos de Belmonte.

Ya han transcurrido unas cuantas décadas desde la inesperada muerte del “Pasmo de Triana”, apodo que también se le llamaba a Juan Belmonte, aún se sigue recordando y escribiendo del insigne trianero que revolucionó la tauromaquia, el que abrió la puerta del milagro por romper la referida frase tan vetusta de su antepasado “Lagartijo”, no podía ser otro que el mismísimo Belmonte, torero que nunca eludió quitarse delante de un toro bravo, cambiándole la trayectoria y ritmo de su embestida a cada uno de los que se enfrentaba, valiéndose para ello, el dominio de sus muñecas y asentados pies.

Y fue ello, lo que dio lugar a que naciera el bien llamado temple, patrimonio de los toreros de aquellos tiempos, de los presentes y de los futuros, dando lugar igualmente a convertir su tauromaquia en puro arte y poderío, portador de la esencia del toreo aplomado, hasta entonces desconocido. Fue un revolucionario que transformó la estética de imponer toreando el concepto de parar, templar y mandar.

Su toreo de frente, con los pies bien firmes en la arena, erguido y parado, lograba llevar al toro embebido en los engaños, acompasando el ímpetu del animal con un juego de brazos y cintura, sacándolo de unos terrenos prohibidos sin que diera lugar a derrotar.

Sería algo trascendental y nuevo, lo que aportó al mundo taurino Juan Belmonte, quien careciera de técnica y facultades físicas, que tantas cogidas le originaron sin graves consecuencias, al que se le llegó a calificar de torero con torpeza. Pero Juan supo cambiar el rumbo de la lidia, para innovar y entrar en el campo de la quietud y temple.

Fueron muchos los aficionados que compartieron una frase atribuida a Rafael Guerra “Guerrita”, orientada hacia Belmonte, que dice: “El que quiera verlo que aligere, eso es carne de toro”, y la que también expresara un día don Ramon del Valle Inclan: “Juan, usted lo tiene todo, fama, gloria, dinero, solo le falta que le mate un toro para ser inmortal”, a lo que Belmonte le contestó: “Se hará lo que se pueda don Ramón”. Cuando igualmente se decía por entonces otro dicho referente al joven sabio nacido en Gelves, Joselito “El Gallo”: “A este torero no le coge un toro, como no le tiren un cuerno”. Quienes los dos, Joselito y Belmonte, en sus vidas taurinas, formaron la pareja que más porfiaron en rivalidad como también la más famosa de la tauromaquia, llamada la época dorada del toreo.

Y es que, en la capacidad o ánimo de Belmonte, pesaba con la de Joselito. Pero el ilusionado “Gallo”, perdió la vida con el toro Bailador, de la ganadería de la viuda de Ortega, en la plaza de Talavera de la Reina, 16-5-1920, cuando contaba solo 25 años de edad, muerte que dejó forjada una leyenda para la historia del invencible torero, por morir en las astas de un toro que jamás nadie se lo imaginaba, mientras que Belmonte permaneció en la contienda sin tragedia en los ruedos, pero años después brotaría otra nueva leyenda dramática, su muerte sin cuerno causante, fue pólvora, ya retirado de los ruedos.

A Joselito lo mató un toro, pero durante su corta vida torera no le afligió ninguno. Belmonte murió rozando los 70 años, 8 de abril 1962, y no fue de una cornada como queda dicho antes, fue por su propia voluntad la que terminó con su vida en su extensa finca utrerana de Gómez Cardeña. ¿Un mal incurable? ¿Amoríos frustrados? ¿Hastío o depresión? ¿…?. 

Valga este artículo como recuerdo, en el día de hoy, que se cumplen 64 años de su fallecimiento. Maestro siempre será recordado.