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  <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «Manuel Gutiérrez Troya»]]></title>

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    <description><![CDATA[Noticias de Madrid y la Comunidad de Madrid. Actualidad, economía, política, cultura, sociedad, empresas, tecnología, entrevistas y análisis en el periódico digital de los madrileños.]]></description>
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      <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «Manuel Gutiérrez Troya»]]></title>
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  <title><![CDATA[Responsabilidad torera]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Wed, 29 Jul 2026 09:46:01 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Responsabilidad torera, son dos palabras que simbolizan un todo, encarnando entre sí un acto virtuosamente de hombría, de conciencia y de moralidad, dignas de encomio. 

 El torero, dueño de sí y maestro en su profesión, ha de contribuir a...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Responsabilidad torera, son dos palabras que simbolizan un todo, encarnando entre sí un acto virtuosamente de hombría, de conciencia y de moralidad, dignas de encomio.</p>

<p>El torero, dueño de sí y maestro en su profesión, ha de contribuir a conjugar con el toro bravo su buen hacer. Ha de poner su sabiduría y destreza al servicio de una fiesta que conlleva grandes ilusiones como graves riesgos. En la cual, debe afrontarla a fuerza de inspiración, técnica, arte, conocimiento, experiencia y mucho valor. Todo ello impregnado de cualidades generosas y de elegancia.</p>

<p>La responsabilidad es una competencia que a veces nada tiene que ver con el llamado amor propio, ya que este no pasa de ser una estimación. El diestro por su altivez u orgullo personal, debe alcanzar éxitos que fuesen lo ideal y aceptables de lo soñado, su aptitud y deseo seria conseguir ese trabajo difícil con naturalidad, es decir; poder hacer una buena faena, en la que él y su enemigo estuvieran ambos de mutuo acuerdo.</p>

<p>La persona que sea capaz de ponerse delante de una fiera indómita, ante un público expectante y exigente que asiste a presenciar una corrida de toros, ha de corresponder a las obligaciones y consecuencias para resolver todas aquellas dificultades y obstáculos que pudieran presentarse en ella, sin dilación. Un compromiso contraído y sufragado por una asistencia tradicional a un espectáculo bello cargado de emoción.</p>

<p>Cuando en el redondel trascienda el pundonor de un torero, ello da crédito y decoro de sentirse profundamente orgulloso, disponer de voluntad y entrega en su quehacer, dejando a los espectadores satisfechos y nunca defraudarlos. El diestro que afronte tal responsabilidad, le hará ser un verdadero acreedor por excelencia, dándole honor y gloria al traje de luces que viste. Lo opuesto, mostraría una manifiesta vulgaridad, falto de decisión y disposición para su oficio.</p>

<p>El matador de toros cuando pise firmemente el ruedo, tiene que pisarlo con dignidad y aprecio por su propia cualidad moral, momento que estaría derramando compostura y sensatez de un prestigio tan solemne y majestuoso que su figura realza, dando tono a una ejemplaridad respetuosa.&nbsp;</p>

<p>En todas las épocas del toreo hubo y hay diestros que se han distinguido, unos por su arte, otros por su dominio y valentía, y otros por su propia dignidad que encierran la vergüenza torera. Si un torero por querer sumar un número importante de corridas, o por desencanto y apatía pretende salir del paso, o lo que es peor, aspirar a torear cuantas corridas les vengan sin interés de ninguna motivación, por lo tanto, hemos tropezado con un irresponsable sin escrúpulos, que vende sus valores a los mercaderes de la fiesta. Nunca un torero debería exteriorizar ni hacer ficticios cuando se encuentre en una plaza por falta de ilusión.</p>

<p>Hay que tener siempre presente, el ejemplo de aquellos apuestos toreros que han sabido ganarse a pulso los contratos a fuerza de jugarse la vida tarde tras tarde, los que alcanzaron glorias y ferias importantes, además con los machos bien atados, capaces de mantenerse fuerte para proseguir en la lucha.</p>

<p>La falta más grave que puede cometer un diestro toreando es la despreocupación, hija de la indiferencia, frío apelativo de la desgana.</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[El peto del caballo de los picadores]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Thu, 9 Jul 2026 10:27:34 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El peto del caballo de picar nació con la idea humana de proteger al fiel equino de las embestidas del toro bravo. En definitiva, el objetivo principal era amparar al caballo de las cornadas de la fiera. Desde su aparición, ha sido el alivio más...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El peto del caballo de picar nació con la idea humana de proteger al fiel equino de las embestidas del toro bravo. En definitiva, el objetivo principal era amparar al caballo de las cornadas de la fiera. Desde su aparición, ha sido el alivio más trascendental en el toreo por compasión al caballo, aunque a veces se transforme en un fuerte parapeto, donde en más de una ocasión, el picador con poco acierto, hace quebrantar la fuerza del toro.</p>

<p>Fue instaurado a principios del siglo pasado en Madrid, concretamente el día 7-2.1928, al siguiente año en las demás provincias, aunque hubo unas pruebas dos años antes en Toledo. El cual, sirvió para dar un importante paso en el camino para el bien de la fiesta, a lo que podríamos llamarle la vanguardia de los derechos del noble caballo para su defensa.</p>

<p>En el primer tercio de la lidia, es donde juegan el peto, la puya, el puyazo y el quite. Cuatro términos que se conjugan con una decisiva influencia para medirle al toro su poder, fuerza y bravura, a cambio de recibir un necesario correctivo con la pica en el morrillo, para descongestionarlo y desangre lo mínimo por el estrés creado en su transporte, enchiqueramiento, etc., ahormarlo en lo posible, así como corregirle los defectos y movimientos de cabeza. Pero nunca abusando el picador en esta bella e importantísima suerte de varas.</p>

<p>Hoy en día, nadie pediría la supresión del peto, aunque parezca un mal para la fiesta. Es imprescindible y buen remedio para la protección del caballo, lo que ha hecho desaparecer aquel espectáculo desagradable de antaño, evitando ver a un animal moribundo y destripado por los ruedos, tan repudiado y horrendo para el público.&nbsp;</p>

<p>¿Qué realce negativo daría ahora a la fiesta brava, si en el ceremonioso paseíllo desfilaran aquellos picadores montados en sus cabalgaduras sin peto? De lo cual, causaría un rechazo enorme en estos tiempos para la sociedad.</p>

<p>Y no digamos de las desgracias personales que se producían, cuando era derribado el piquero de la cabalgadura al sentirse el animal herido por el ataque del toro, con ese costalazo sobre el suelo y encima corneado. El peto es un mal menor, hay que aceptarlo para el bien del público, del picador y del propio caballo, pero nunca por comodidad o negligencia del jinete, dejando muchas veces a la res que se estrelle contra el peto-tanque.</p>

<p>Dicho peto empezó a diseñarse allá por el año 1917, a iniciativa del matador de toros Enrique Vargas “Minuto”, pero entró en vigor, como antes hemos dicho, el día 7-2-1928 en Madrid, gobernando Primo de Rivera. Por cierto, también el referido matador ideó el estribo de la barrera, dado a su pequeña estatura, para más fácil saltarla en caso de apuros.</p>

<p>En un principio, a esta protección se le llamó faldón, solamente cubría la parte derecha del caballo, después ha tenido varias reformas para más defensa del animal, cubriéndole parte izquierda, pecho y vientre. Su material es de un tejido engomado resistente. El peso de cada uno es entre 25 y 30 kilos, según plaza, en las plazas de primera categoría lo máximo son 30 kilos. El caballo de picar, además de poseer buena doma, el peso reglamentario debe tener entre 500 a 650 kilos, en las plazas de primera nunca tendrá menos de 600 kilos.</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[La música en los toros]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 09:49:14 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La música en los toros, es algo tan tradicional y bonito que verdaderamente emociona por el fervor patriótico que de ella emana. Nadie puede negar que el pasodoble torero tenga una hondura genuinamente española. Por ello, dicha música, es de las...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La música en los toros, es algo tan tradicional y bonito que verdaderamente emociona por el fervor patriótico que de ella emana. Nadie puede negar que el pasodoble torero tenga una hondura genuinamente española. Por ello, dicha música, es de las más representativas de nuestro país como también la más cercana al flamenco.</p>

<p>Desde siempre, han existido extraordinarios compositores de pasodobles, como: Turina, Falla, Barbieri, Granados, Penella, Marquina, Bizet, Roig, Choví, Oropesa, Ledesma, Algueró, Villacañas, Amador Jiménez, Tejera, Tristán o Abel Moreno, todos han bebido de la fuente flamenca y del manantial gitano andaluz. Autores que se inspiraron en la fiesta taurina, dedicándoles pasodobles a grandes toreros, como a; Gallito, Dauder, Martín Agüero, Manolete, Domingo Ortega, Marcial Lalanda, El Cordobés, Palomo Linares, Antoñete o Dávila Miura, así como otros pasodobles orientados a los toros, por ejemplo: Suspiros de España, La gracia de Dios, España cañí, Amparito Roca, Puerta grande, La Giralda, Ayamonte, El gato montés, etc.</p>

<p>Todos estos pasodobles tan alegres como sentimentales, forman buena parte del resonante prestigio a diestros desde hace muchos años, dándoles energía y publicidad duradera.&nbsp;&nbsp;</p>

<p>No se concibe una corrida de toros sin música, la cual ocupa un lugar especial del ritual de ella, a la que le imprime un carácter importante que no tiene otros acontecimientos masivos, dado a que el pasodoble taurino nació exclusivamente para armonizar la fiesta brava. Pero lógicamente es imprescindible hacerlo con acorde a la seriedad que demanda el espectáculo para ensalzar mucho más su identidad, además de servir de acompañamiento y recreo del respetable.</p>

<p>Los toros como la copla, se han significado mutuamente por la unión del arte y la cultura española, jamás se perdió su condición desde que se crearon. De este binomio se ha escrito y cantado magnificas canciones haciendo alusión a hechos ocurridos a toreros, a lo que destacaremos unas pocas: El maletilla, Las campanas de Linares, La oración del torero, Tengo miedo torero, La cornada, Romance de valentía, El relicario, Cinco toritos negros, Capote de grana y oro, Viva el pasodoble o Los niños de la Gabriela, aunque esta última encaja mejor en las bulerías.</p>

<p>Dichas canciones tan copleras con sello único español, continúan sonando de las imperecederas voces de la talla de: Pastora Imperio, Concha Piquer, Manolo Caracol, Lola Flores, Estrellita Castro, Marife de Triana, Juanita Reina, Rafael Farina, Sara Montiel, Juanito Valderrama, Manolo Escobar, El Fari, Rocío Jurado, Isabel Pantoja, y un largo etcétera de otros/as valores más actuales. Todo ello preexiste de los famosos compositores: Font, Tellería, León, Alonso, Quintero, Quiroga, Juarranz, Montero, Ochaita, Castellanos, Villajos, Benítez Carrasco o Monreal.&nbsp;</p>

<p>Sin duda, grandiosos de esta incomparable música, gracias a los mismos seguimos disfrutándola, además sin dejar de crecer cada día para encumbrar mucho mas la Fiesta Taurina por sus denotados títulos, así como de la efectividad que en ella se expresa por sentimientos espirituales, valga por ejemplo estas siete canciones: Silencio por un torero, Con divisa verde y blanca, El llanto por Ignacio Sánchez Mejías, La mujer del torero, El niño del ganadero, Torero quiero ser y Marinero de luces.</p>

<p>Hasta la zarzuela, en su género chico y en el teatro aluden al tema taurino. La mayoría de los martinetes que más sonaron fueron en la época de los siglos XIX y XX, géneros que se siguen escuchando por todo el mundo, además de ser muy valorados.</p>

<p>Por último, quisiera resaltar, la música en los toros es de las liturgias más bonitas en la fiesta taurina, pero hay que tocarla en los momentos cumbres de la lidia, no haciendo de ella un jolgorio desconcertante, dado a que es un espectáculo tremendamente serio, de carácter ceremonioso y solemnemente espiritual, que nació en nuestras culturas, fortificando con tal música un símbolo al que respetamos y acatamos orgullosamente, por ser un derecho universal de la libertad.</p>
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  <title><![CDATA[Julio Norte, un novillero con personalidad y futuro]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Tue, 9 Jun 2026 09:57:41 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ No soy muy asiduo en fijarme desde sus inicios a futuras promesas que quieren ser toreros, pero en este caso, me llamó la atención un jovenzuelo al verle torear en una novillada de promoción televisada, Circuito de Novilladas de Castilla y León...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No soy muy asiduo en fijarme desde sus inicios a futuras promesas que quieren ser toreros, pero en este caso, me llamó la atención un jovenzuelo al verle torear en una novillada de promoción televisada, Circuito de Novilladas de Castilla y León del 2025, me refiero a Julio Norte, quien sería el triunfador de dicho Circuito, aunque su verdadero nombre es Julio Rebaque, nacido en Salamanca el 7-3-2006.&nbsp;</p>

<p>Desde aquel día que lo observé, he procurado en ponerle más interés de sus actuaciones y triunfos, incluso asistir a verlo personalmente cuando he podido, en este caso han sido, en las plazas de Almería, Motril y recientemente en Granada, lugares que me ha convencido su toreo.</p>

<p>Julio, que su aprendizaje lo hizo en la Escuela Taurina de Salamanca, en la que durante su periodo de formación fue un destacado y prometedor alumno. Lugar donde se fijó en sus cualidades, nada más ni nada menos que su paisano el maestro Domingo López Chavez, torero de pundonor y valiente, para hacerse cargo de sus designios y apoderamiento, de lo cual, ha conseguido en poco tiempo elevarlo como un novillero de enorme proyección e interés para el aficionado, calando en el público como un diestro de brillante carrera, augurándole un prometedor porvenir. Desde sus comienzos, año 2024, ha hecho numerosos paseíllos sin picadores por diferentes plazas, obteniendo éxitos importantes.</p>

<p>Prácticamente se ha ido forjando en un novillero que tiene un concepto clásico y frescura para la tauromaquia, conecta muy pronto con el público, posee una cualidad importantísima que es, coger muy pronto el sitio ante el toro con facilidad, temple y mando, además sobrado de valor y ganas de triunfo. Es una firme promesa prácticamente hecha realidad, lo que todos deseamos para el nuevo valor.</p>

<p>Hace impactar al momento con los tendidos por su inteligencia precoz y de la gran capacidad de los terrenos que pisa, con el capote es variado y soltura, domina muy bien toreando al natural, por la derecha instrumenta series largas de gran dominio, matando es eficaz y certero.</p>

<p>Durante el año 2025, torea veinte novilladas picadas y corta cuarenta y ocho orejas y un rabo en plazas importantes de España como; en Castellón, Valencia, Sevilla o Madrid, paralelamente, en Francia ha complementado tardes importantes con resonantes triunfos ante una afición que lo aclama. También ha tenido algún percance serio, como la cogida que sufrió el día 22 de septiembre de 2025, en la feria de San Agustín de Guadalix (Madrid), de pronóstico grave. Cerrando el año fue el ganador de la Vid de Oro de la localidad madrileña de Arganda del Rey.</p>

<p>Pero verdaderamente cuando más se descubre su torería y valor, ha sido en Madrid,19-5-2026, ciclo ferial de San Isidro, donde sale a hombros por la Puerta Grande, después de cortarle una oreja de cada novillo de su lote, reses de Fuente Imbro, encaste Domecq, compañeros de terna Mario Vilau (catalán) que cortó una oreja y Pedro Luis (peruano) silenciado. Hoy en día, ya se encuentra en todas las ferias y carteles importantes anunciados.</p>

<p>Debo de decir que el joven diestro, aparte de torear, es un buen estudiante que compagina sus estudios de bachillerato con excelente éxito.</p>

<p>Por último, diremos, que es hijo del matador de toros del mismo nombre artístico (Julio Norte), nacido en Astorga (León) año 1965, quien igualmente sus enseñanzas fueron en la Escuela de Tauromaquia Salmantina. Tomó la alternativa en Iscar (Valladolid) el 5-8-1989. Su retiro lo hizo rayando el año 2000. En sus años activos, fueron numerosos los triunfos, sobre todo, en plazas de centro-norte del país. Uno de los triunfos más importantes que tuvo fue en la localidad francesa de Vic Fezensac, donde cortó tres orejas a dos novillos de Miura. Su toreo era de corte clásico y audaz, capaz de enfrentarse a toros difíciles con técnica y valentía. Ahora se dedica a negocios y empresario taurino.</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[El toreo es una obra de arte y sentimiento]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Wed, 27 May 2026 10:31:06 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La fuente de creatividad y la genialidad del toreo, es como un manantial artístico de expresión que enriquece las diferentes suertes de la tauromaquia. La cual, procede rítmicamente de un arte solemne que nace de la inspiración del torero, sobre...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La fuente de creatividad y la genialidad del toreo, es como un manantial artístico de expresión que enriquece las diferentes suertes de la tauromaquia. La cual, procede rítmicamente de un arte solemne que nace de la inspiración del torero, sobre todo, cuando conecta los engaños con el toro de forma especial, instante que ofrece con gallardía un movimiento de cintura, juego de brazos y asentados pies para terminar ciñéndoselo a su garboso cuerpo sin que derrote.</p>

<p>Maestría y armonía, son los dos factores más importantes que se conjugan y entretejen en el verdadero arte de un torero en el que, sin separarse de la técnica, predomine más la esencia y la estética como dones de la belleza.</p>

<p>La percepción sensible y el dominio de la lidia, en la que logra que la res siga a compás el camino que le va trazando el diestro con los vuelos de los engaños, que tanto le incita al animal, pueda imprimir su sello personal de sentimiento artístico con un perfecto estilo lleno de emoción, a la vez que describe en el ruedo airosas ondas con el capote o muleta de incentivos pictóricos, lógicamente calan y conmueven los tendidos.</p>

<p>Juan Belmonte decía: “El arte en el toreo, es como un sentimiento que late muy adentro del torero”. Como otra frase de Marcial Lalanda: “A veces me pregunto, si el arte de torear nada tiene que ver con el torear con arte, o hacer arte toreando”.</p>

<p>Pero es a principios del siglo XX, época dorada del toreo, tiempo aquel cuándo ya se podía hablar del mundo taurino como un espectáculo de puro arte, propulsores de ello, nada más ni nada menos, la pareja formada por el sabio de Joselito “El Gallo” y el fenómeno de Juan Belmonte, ambos sevillanos, pero muy distintos uno de otro en interpretar el toreo, dado a la expresión artística de Joselito y a la quietud y temple de Belmonte.</p>

<p>A medida que pasan los años, la lidia del toro bravo se ha ido perfeccionando cada vez más, a tenor de la personalidad de nuevos valores y de las condiciones progresivas de selección del toro actual, dentro de esta evolución como las buenas disposiciones de los diestros, van contribuyendo en su hacer una viva expresión para desarrollar un toreo innovador que lo han hecho florecer y darle a la tauromaquia un nuevo concepto, cada cual con sus dotes y estilo personal.</p>

<p>Así pues, el arte en el toreo presente, no es simplemente aprovechar la movilidad del toro para que este pase, sino hacerle pasar atemperando o suavizando la embestida por su instinto de fiereza combativa, haciendo que el aficionado disfrute de una maravillosa obra, creada por el ser humano y un toro bravo, con un público de testigo que tanto le cautiva.</p>

<p>Y es que, para torear artísticamente, depende en gran parte, no solo de las cualidades que posea el torero o de las condiciones que tenga el toro, sino que el diestro sea capaz y tener habilidad de afrontar una actitud que le haga desprenderse de ese peligro que impone el toro, para entrar en un estado de relajamiento que le permita controlar sus nervios, expresándose ensimismado para dominar al animal salvaje, con capacidad consciente de interpretación, virtud y sentimiento de unos contados privilegiados.</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[El toreo es una obra de arte y sentimiento]]></media:title>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La suerte de Don Tancredo]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Fri, 8 May 2026 12:14:27 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Dentro de las numerosas suertes del toreo que se practicaban en épocas remotas y hoy se encuentran casi todas en desuso, merece la pena recordar algunas de ellas, aunque solo sea por curiosidad o por lo que se ha venido a llamar cultura taurina,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Dentro de las numerosas suertes del toreo que se practicaban en épocas remotas y hoy se encuentran casi todas en desuso, merece la pena recordar algunas de ellas, aunque solo sea por curiosidad o por lo que se ha venido a llamar cultura taurina, que suelen ir ligadas a la afición, aunque no fueran imprescindibles, ni tampoco sobran.</p>

<p>En este modesto artículo, nos centraremos con más detenimiento en una de las habidas, dado a su originalidad y especial inventiva, llamada: La Suerte de Don Tancredo.</p>

<p>Pues bien, esta suerte empezó a conocerse a finales del siglo XIX en México, se trataba en cierto modo de estremecer y conmover al espectador, añadiendo una dosis de dramatismo.</p>

<p>Consistía en esperar al toro bravo una persona inmóvil subida encima de una peana en mitad de la plaza, vestida completamente de blanco, dicen que imitando la estatua de mármol blanco que le habían erigido al célebre Pepe-Hillo, la inmovilidad del ejecutor, evitaba la embestida del toro que bufaba en sus pies, pero si se movía, entonces el animal hacía intentos de atacarle, corriendo el peligro de llevársela por delante.</p>

<p>A esta suerte se le denominó la “Don Tancredo”, precisamente por su continuador, llamado; Don Tancredo López, natural de Valencia, ciudad donde la hizo por primera vez en España con un toro de la ganadería de Flores, ya que anteriormente la había ejercido en algunos lugares de Cuba. Al parecer sus deseos de querer ser torero le llevaron a La Habana (Cuba), que por entonces existía buena afición taurina, donde observó practicar dicha suerte a un mexicano apodado “Orizabeño” que, a pesar de las graves cornadas que le vio padecer al azteca, nunca se amedrentó Don Tancredo.&nbsp;</p>

<p>Aquí en nuestro país, ya residiendo de nuevo en la ciudad del Turia, la realizó por muchas plazas de la región levantina, después sería Madrid y otras provincias. Fue empitonado solamente una vez en la espinilla de su pierna izquierda por un toro de Miura, aunque su retirada de los ruedos fue otro motivo, concretamente por sufrir una gravísima cornada toreando a pie como novillero en Madrid, 13-6-1900. Don Tancredo López, murió años después en el hospital de Valencia el 12-10-1923, olvidado totalmente por los públicos y empresarios.</p>

<p>El ministro de la Gobernación, don Eduardo Dato, prohibió realizar la referida suerte en todo el país, aunque posteriormente volvió a retomarse en algunos lugares por nuevos practicadores. Hasta hace pocas décadas en los espectáculos cómicos-taurinos lo hacían con novillos en sus parodias, entre ellos, “El Diamante Rubio”.</p>

<p>También diremos que, a lo largo de la historia taurina, siempre han existido suertes que se practicaban en festejos que, por rechazo del público y otros motivos, han ido desapareciendo casi todas, dado a lo atroz para el animal. Suertes que comenzaron a llevarse a cabo entre los siglos XV al XVIII. A continuación, detallaremos varias de ellas.</p>

<p>El lanceo a pie; La corrida medieval; Suerte del despeño de toros; Fiesta de toros al mar; El toro embolado; Fiestas de toros juegos polos y cañas (con desjarrete y perros mordedores); Corridas de varilargueros y matadores; El enlazamiento del toro a caballo; La suiza; La probadilla; El toro ensogado; El toro en la rampa; El toro de la vega; Los sanjuanes; Suerte del puñal; La suerte al testuz; El alanceo; Suerte a la zinzilica; Salto al trascuerno; Salto del Martincho; Las barcas cañoneras; El juego de las canastas; Salto de pitón a rabo del Cacheta; Salto de la garrocha de Apiñani; Suerte a topacarnero; Suerte del tostar; La vaca en el banco; El toro en el tablao; La vaca en la pirámide; Las carrerillas de toros; Concurso de los roscaderos; etc.</p>

<p>Todas las suertes descritas, tuvieron en sus épocas bastante aceptación, sin dejar de tener peligro practicándolas.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Qué es la lidia de un toro bravo]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Fri, 24 Apr 2026 10:21:21 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La lidia de un toro bravo comienza desde que el animal salta al ruedo. Su lidiador deberá observarle atentamente todas las reacciones, defectos y virtudes durante su estancia en la arena, siempre con sentido de su profesionalidad y experiencia,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La lidia de un toro bravo comienza desde que el animal salta al ruedo. Su lidiador deberá observarle atentamente todas las reacciones, defectos y virtudes durante su estancia en la arena, siempre con sentido de su profesionalidad y experiencia, corrigiéndole en todo aquello que pueda afectar para el buen desarrollo del toreo, e ir adaptándolo a la faena que se proponga realizar, sacándole el provecho o máximo rendimiento para poder lucirse, finalizando con un digno estoconazo. La lidia básicamente se fundamenta en tres fases; breve, seguida y variada.</p>

<ul>
	<li>&nbsp;Breve: No dejar nunca que el toro se agote.&nbsp;</li>
	<li>&nbsp;Seguida: Evitar que aprenda lo que no debe.&nbsp;</li>
	<li>Variada: Procurar que no se resabie y aquerencie.</li>
</ul>

<p>Como antes hemos dicho, la lidia empieza desde el primer capotazo que recibe la res en la plaza, la que habrá que construirla y aplicarla con técnica para lo que es el toreo, procurando en todo momento que vaya unida al bien hacer del espectáculo, de lo contrario se malograrían las faenas, sería hundirlas en el fracaso.</p>

<p>Antiguamente, enfocar la lidia a un toro bravo de entonces, era muy fundamental planificar la faena desde su comienzo, tiempos aquellos cuando saltaban a las plazas reses mucho más duras, ásperas, corretonas y sin fijeza de ninguna clase. Los toros de hoy en día, se han renovado en buena parte al contar con un animal más templado, armónico y suave, por lo cual, le ha hecho ganar artísticamente al espectáculo taurino.</p>

<p>La verdad es que, aquel principio que servía como norma básica para torear reses difíciles y complicadas, ha pasado a un nuevo periodo, menos oscuro. Realmente antes, la tenacidad y capacidad del lidiador, muchas veces antiestética, se ha perdido frente a la eficacia artística de ahora. Las reses actuales han cambiado considerablemente, el torero puede aplicar las suertes de otra forma, las cuales han sido perfeccionadas de tal manera que, el toreo se ha convertido en un arte puramente bello, más vistoso, yo diría como nunca.</p>

<p>Las distancias a medir por el torero, el recorrido del toro, y las cercanías de tales suertes, han llevado a la fiesta de los toros a un campo apasionante de fantasía, en decremento de aquella emoción y conmoción que arrebataban en los tendidos, con frenesí, ya que la finalidad del toreo antiguo llevaba como sostén, un lidiar dificultoso y persistente con las reses. Hoy en sí, aparte de la dignidad y valentía que impulsa a los toreros por su vergüenza torera, han sabido o han podido adaptarse al toro moderno, elevando perfectamente bien la esencia del toreo, creando arte.</p>

<p>Cuando el arte se conjuga con las reglas de la lidia, lógicamente se está toreando con poder, pero cuando es todo lo contrario, sin dominio ni método, el torero pierde el arte, pierde el sitio, y también pierde el mando, entonces el animal embiste a su son, dejando a un lidiador sin control.</p>

<p>En el mundo de la tauromaquia, el toro bravo es más que un simple animal, es un símbolo de tradición, cultura y pasión. En cualquier plaza de toros del orbe taurino, este majestuoso animal se ha convertido en el principal protagonista de un espectáculo tradicional que lo han continuado generaciones y generaciones. Para ello, siempre se ha necesitado personas capaces de enfrentarse a la fiera brava, sirviéndose de engaños, técnicas y valor hasta dominarlo en lo posible, a costa de tragedias o triunfos.</p>
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        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Belmonte impuso el concepto de parar, temblar y mandar]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Wed, 8 Apr 2026 10:55:16 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Los que tuvieron la suerte de ver torear a Juan Belmonte, al trianero que no nació en Triana, fue nacido en la sevillana calle Ancha de Feria núm. 72, el 14 de abril de 1892, pero desde su infancia lo vio crecer el barrio de Triana.&nbsp; 

 Otra...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Los que tuvieron la suerte de ver torear a Juan Belmonte, al trianero que no nació en Triana, fue nacido en la sevillana calle Ancha de Feria núm. 72, el 14 de abril de 1892, pero desde su infancia lo vio crecer el barrio de Triana.&nbsp;</p>

<p>Otra gran figura de la época anterior a él, elevó el toreo a lo más alto de su historia, no fue otro que el cordobés Rafael Molina “Lagartijo”, el que en más de una ocasión dijera la siguiente frase: “Si te paras y no te quitas, te quitará el toro”, frase que siguió en vigor desde los albores de su toreo, hasta la irrupción en los ruedos de Belmonte.</p>

<p>Ya han transcurrido unas cuantas décadas desde la inesperada muerte del “Pasmo de Triana”, apodo que también se le llamaba a Juan Belmonte, aún se sigue recordando y escribiendo del insigne trianero que revolucionó la tauromaquia, el que abrió la puerta del milagro por romper la referida frase tan vetusta de su antepasado “Lagartijo”, no podía ser otro que el mismísimo Belmonte, torero que nunca eludió quitarse delante de un toro bravo, cambiándole la trayectoria y ritmo de su embestida a cada uno de los que se enfrentaba, valiéndose para ello, el dominio de sus muñecas y asentados pies.</p>

<p>Y fue ello, lo que dio lugar a que naciera el bien llamado temple, patrimonio de los toreros de aquellos tiempos, de los presentes y de los futuros, dando lugar igualmente a convertir su tauromaquia en puro arte y poderío, portador de la esencia del toreo aplomado, hasta entonces desconocido. Fue un revolucionario que transformó la estética de imponer toreando el concepto de parar, templar y mandar.</p>

<p>Su toreo de frente, con los pies bien firmes en la arena, erguido y parado, lograba llevar al toro embebido en los engaños, acompasando el ímpetu del animal con un juego de brazos y cintura, sacándolo de unos terrenos prohibidos sin que diera lugar a derrotar.</p>

<p>Sería algo trascendental y nuevo, lo que aportó al mundo taurino Juan Belmonte, quien careciera de técnica y facultades físicas, que tantas cogidas le originaron sin graves consecuencias, al que se le llegó a calificar de torero con torpeza. Pero Juan supo cambiar el rumbo de la lidia, para innovar y entrar en el campo de la quietud y temple.</p>

<p>Fueron muchos los aficionados que compartieron una frase atribuida a Rafael Guerra “Guerrita”, orientada hacia Belmonte, que dice: “El que quiera verlo que aligere, eso es carne de toro”, y la que también expresara un día don Ramon del Valle Inclan: “Juan, usted lo tiene todo, fama, gloria, dinero, solo le falta que le mate un toro para ser inmortal”, a lo que Belmonte le contestó: “Se hará lo que se pueda don Ramón”. Cuando igualmente se decía por entonces otro dicho referente al joven sabio nacido en Gelves, Joselito “El Gallo”: “A este torero no le coge un toro, como no le tiren un cuerno”. Quienes los dos, Joselito y Belmonte, en sus vidas taurinas, formaron la pareja que más porfiaron en rivalidad como también la más famosa de la tauromaquia, llamada la época dorada del toreo.</p>

<p>Y es que, en la capacidad o ánimo de Belmonte, pesaba con la de Joselito. Pero el ilusionado “Gallo”, perdió la vida con el toro Bailador, de la ganadería de la viuda de Ortega, en la plaza de Talavera de la Reina, 16-5-1920, cuando contaba solo 25 años de edad, muerte que dejó forjada una leyenda para la historia del invencible torero, por morir en las astas de un toro que jamás nadie se lo imaginaba, mientras que Belmonte permaneció en la contienda sin tragedia en los ruedos, pero años después brotaría otra nueva leyenda dramática, su muerte sin cuerno causante, fue pólvora, ya retirado de los ruedos.</p>

<p>A Joselito lo mató un toro, pero durante su corta vida torera no le afligió ninguno. Belmonte murió rozando los 70 años, 8 de abril 1962, y no fue de una cornada como queda dicho antes, fue por su propia voluntad la que terminó con su vida en su extensa finca utrerana de Gómez Cardeña. ¿Un mal incurable? ¿Amoríos frustrados? ¿Hastío o depresión? ¿…?.&nbsp;</p>

<p>Valga este artículo como recuerdo, en el día de hoy, que se cumplen 64 años de su fallecimiento. Maestro siempre será recordado.</p>
&nbsp;

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El volapié, la estocada perfecta]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Thu, 26 Mar 2026 11:02:49 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La suerte de matar a los toros bravos, o la suerte suprema, es aquella que ofrece mayor riesgo para el matador, es la culminación del éxito o fracaso, en la cual encierra un compendio de conjunciones, como; terrenos, toro, pitones, muleta, espada...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La suerte de matar a los toros bravos, o la suerte suprema, es aquella que ofrece mayor riesgo para el matador, es la culminación del éxito o fracaso, en la cual encierra un compendio de conjunciones, como; terrenos, toro, pitones, muleta, espada y torero.</p>

<p>Antiguamente la suerte de matar se ejecutaba prácticamente recibiendo al toro, dado que las reses de antes tenían una casta más pronta embistiendo, impulsiva, fieras de pocos pases, no se les podían realizar largas faenas.&nbsp;</p>

<p>Por sus dificultades o condiciones, la lidia tenía que ser corta, solamente era prepararlo para meterle la espada lo antes posible y darle muerte. De los primeros toreros en realizar la suerte de recibir, fue el rondeño José Romero, allá a mediados del siglo XVII, siguiéndole su hijo Juan, y posteriormente sus nietos José, Antonio, Gaspar y Pedro, este último el más valeroso de todos, entre otros de la época, como: José Candido, Pepe-Hillo, El Panchón o El Chiclanero.</p>

<p>Existe un dicho del referido Pedro Romero, que dice: “el toro ha de venir y le he de recibir, no agotarlo, para de esta manera ya arrancado, sin apenas defensa, meterte la espada a traición o por sorpresa”. Este valiente torero, liquidó cerca de 8000 toros sin ser prácticamente cogido.</p>

<p>Con el transcurrir del tiempo, el ganado bravo se ha ido transformando su fiereza a más dulzona y de mayor recorrido, menos violento, con clara embestida y más toreable. Clave para que los diestros de ahora estoquen mayormente con la suerte llamada del volapié.&nbsp;</p>

<p>Nombre derivado por su ejecución, dado a la forma de matar que, a toro parado, sin desparramar la vista y bien cuadrado con las manos juntas, hacen que se abra el hoyo de las agujas. Una vez así, el diestro adelanta el pico de la muleta con la mano izquierda hacia las pezuñas del animal, haciéndole humillar que, a la voz de “venga toro” se arranque, instante que el matador aprovecha entrando recto con el estoque en mano diestra para hundirlo en dicho hoyo, salvándose del pitón con un giro de cintura hacia la derecha que esquiva la embestida para no ser cogido, momento que el pie del mismo lado vuele girando hacia atrás (vuela pie), hasta encontrar firmeza junto al otro. De ahí su nombre de volapié.</p>

<p>Es una suerte que, el ejecutor solo cuenta con un mínimo espacio para salir airoso del trance, haciendo la fuerza solamente el torero, requiriendo para ello especial destreza y reflejos. Un encuentro, con el toro parado y cansado de tantos pases, el animal prácticamente pide su muerte, acción en la que juegan dos términos importantes que son; la ofensiva y la defensiva, una unión a la que se suman otros influyentes, como; la muleta que manda, el estoque que hiere, y el movimiento de cintura que evita la cogida.</p>

<p>Allá por el siglo XVIII, el matador de toros Joaquín Rodríguez “Costillares”, cuando algún toro, bien por manso o agotado, no le acudía al cite para estoquearlo, él iba hacia el animal, atribuyéndole ser el inventor de la suerte del volapié. Esta suerte es la más certera para matar, hay que arriesgar porque el toro espera.&nbsp;</p>

<p>De los mejores estoqueadores de antes y de ahora ejecutando tal suerte, fueron y son: El mencionado Costillares, Lagartijo, Frascuelo (el que más la popularizó), Mazzantini, Joselito, Belmonte, Martín Agüero, Manolete, Rovira, Rafael Ortega (sin duda el mejor de todos), Ostos, El Viti, Camino, José Tomás o Uceda Leal. Como caso especial, a veces, Antonio Ferrera, receta buenos volapiés andando desde lejos hasta llegar a la cara del toro para la culminación.</p>

<p>Por último, diremos, son muchos los diestros que matan al volapié, he relacionado los más asiduos que lo hicieron o lo hacen. También algunos, en ocasiones, mataron o matan de diferentes formas, como; al encuentro, de recurso, sin muleta, e incluso con la mano zurda, en este caso se invierte los términos del volapié, porque el pie que vuela es el izquierdo.</p>
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        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Pioneras del capote: el camino de las mujeres en la tauromaquia]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Mon, 9 Mar 2026 13:16:26 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 
	 
	   

	  Las mujeres toreras  
	 
 
 

 Como continuación del artículo anterior diremos que, desde hace bastantes años, las mujeres han ido integrándose poco a poco a la fiesta taurina española con los deseos de torear, aunque estuviese...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="related-content related-content-inner clearfix">
<ul class="colorize-text">
	<li>
	<figure class="image capture"><img width="120" height="68" alt="" src="/asset/zoomcrop,480,270,center,center/media/eldiariodemadrid/images/2024/11/28/2024112810110440393.jpg" /></figure>

	<div class="article-data"><a href="/articulo/el-burladero/las-mujeres-toreras/20260220125005121851.html">Las mujeres toreras</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Como continuación del artículo anterior diremos que, desde hace bastantes años, las mujeres han ido integrándose poco a poco a la fiesta taurina española con los deseos de torear, aunque estuviese prohibida para ellas su participación a pie, solo lo podían hacer a caballo.&nbsp;</p>

<p>Pero a pesar de los inconvenientes que siempre suscitaron para su aprobación, al final pudo ganar legalmente la batalla la alicantina Ángela Hernández “Ángela” que, con seriedad y dignidad, fue una auténtica y destacada paladina de las toreras contemporáneas, logrando con sus esfuerzos la autorización para que las féminas toreasen, mediante una Orden del Ministerio de la Gobernación publicada en el B.O.E. el 10-8-1974, estando al frente de dicho ministerio don José García Hernández. También sería la primera mujer en obtener el primer carnet profesional como torera, hasta entonces sólo el privilegio era para los hombres.</p>

<p>Las mujeres toreras, siempre han formado una parte muy importante en la historia de la tauromaquia española a partir del siglo XVII, las cuales no cesaban de luchar por superar las constantes prohibiciones de entonces, muy especialmente desde el año 1908 hasta su legalización definitiva en 1974, como antes hemos dicho, propulsora de todo ello, la citada “Angela”, aunque años anteriores a ella fue la madrileña Juanita Cruz, quien lo intentaría en repetidas ocasiones, no consiguiendo nada a su favor por los impedimentos de la Administración.</p>

<p>Igualmente, también fueron muchas las damas que se propusieron en diferentes etapas querer conseguir la ansiada regularización, tropezando siempre con la barrera administrativa puesta en vigor, en este caso; Bertha Trujillo, La Atarfeña, Juanita Aparicio, La Farragosa, María Fernández, La Espartera, La Perchina, La Frascuelita o Carmen Corzano.</p>

<p>Una vez promulgada dicha Orden, numerosas jovencitas se registraron oficialmente, todas cuantas quisieron tuvieron la oportunidad de hacer su primer paseíllo tan deseado en distintos festejos, incluso llegaron hacerlo también en novilladas picadas, pero con diferente suerte, entre ellas; La Niña del Foro, La Algabeña, Maricruz Gómez, Alicia Tomás, Lola Amaya, Carmen Zaldívar, Maribel Atienzar, Mari Fortes, Manuela Carmona, Carmen Murcia, Soledad Miralles o Carmen Murillo.</p>

<p>Posteriormente, desde hace unos cuantos años, por diversas escuelas taurinas legalizadas, siguieron y siguen inscribiéndose jovenzuelas sobradas de ilusiones, tratando abrirse un hueco en esta complicada profesión, como; Maite Alcalá, Mirelle Ayma, Rosana Toledo, Lola Beltrán, María del Mar Santos, Rocío Romero, Raquel Martín, Olga Casado o Carla Otero, que ya han toreado con picadores. Y sin los del castoreño, entre otras; Ana Infante, La Campera, Elizabet Piñero, Mari Carmen Sánchez, Lara Ramos, Esmeralda Cabral, Almudena Rodríguez, Eva Florencia, Vanesa Montoya, Patricia Navarro, Cristina Hernández o Mirian Cabas, algunas de las relacionadas sin poder concluir sus deseos de continuar adelante.</p>

<p>Pero las que más lejos han llegado en la profesión, además de doctorarse son: Cristina Sánchez, Raquel Sánchez, Mari Paz Vega, Sandra Moscoso y Conchi Ríos, prácticamente todas retiradas de los ruedos, aunque algunas siguen ligadas con el mundo taurino (las más destacadas Cristina Sánchez y Mari Paz Vega). Cabe mencionar que, en países centro-sudamericanos, igualmente han contado y se cuenta con mujeres toreras, como; Morenita de Quindío, Rosarito de Colombia, Estefanía Uribe, Lupita López, Melina Parra, Paola San Román o Hilda Tenorio.</p>
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        <media:title><![CDATA[Pioneras del capote: el camino de las mujeres en la tauromaquia]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Las mujeres toreras]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:50:05 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Nunca he hecho referencia o escrito alguna vez sobre las mujeres toreras o más bien de las señoritas toreras como a ellas les gusta llamarse. Pero hoy me voy a referir a unas pocas de ellas, en particular a un caso muy curioso, tal vez, este...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Nunca he hecho referencia o escrito alguna vez sobre las mujeres toreras o más bien de las señoritas toreras como a ellas les gusta llamarse. Pero hoy me voy a referir a unas pocas de ellas, en particular a un caso muy curioso, tal vez, este caso, sea uno de los más llamativos, se trata de María Salomé (nacida en Senés, Almería 1878), apodada “La Reverte”, y así se anunciaba en los carteles.</p>

<p>Fue una mujer de fuerte carácter, bajita de talla, pero muy alta de valor. Mató su primer novillo en Madrid, año 1900, manteniéndose durante una década en un puesto más que digno en el escalafón de toreros de aquella época. El 2-6-1908, el Ministerio de la Gobernación, a la sazón de Juan de la Cierva, dicta una Orden Real prohibiendo a las mujeres actuar en festejos taurinos.</p>

<p>“La Reverte”, puso un contencioso contra tal Orden, pero nunca se supo del resultado. Lo que, si ocurrió, con el afán de seguir toreando se descubrió la verdad de su sexo masculino al ser intervenido quirúrgicamente por una cornada, resultando llamarse Agustín Rodríguez Tripiana, sin embargo, después no volvió a conseguir éxitos importantes, desapareciendo del mundillo taurino, colocándose de guarda en una mina de la provincia jaeniense, falleció en Vilchez (Jaén) año 1945.</p>

<p>Volviendo atrás en el tiempo, hay constancia de la primera mujer torera (comienzos del siglo XVIII), la madrileña de Valdemoro, Nicolasa Escamilla, conocida por “La Pajualera”, sobrenombre que se puso en los carteles por haber vendido pajuelas de azufre. La inmortalizó Goya en uno de los grabados de su famosa tauromaquia. Aparte de torear a pie, alternaba como picadora de toros.</p>

<p>En el 1814, nace en Colmenar de Oreja (Madrid), Marta Martina García, apodada “La Lagartijo Mujeril”, debutó como novillera con 23 años en 1837, destacando por su dominio en todas las suertes del toreo, se retiró en 1874. Su fallecimiento fue en Madrid el 27-7-1882. Durante su trayectoria profesional, alternó más que ninguna mujer formando cartel con los toreros de la época.</p>

<p>Igualmente hay conocimiento de otra joven novillera (finales del siglo XVIII), supuestamente nacida en la localidad malagueña de Gaucín, nunca se supo quienes fueron sus verdaderos padres, anunciándose con el nombre de María Gaucín, la cual se salió de un convento de monjas (Carmelitas Descalzas) del que se encontraba interna, para dedicarse al toro, no teniendo demasiada suerte en la aventura torera. Como también la motrileña-granadina Francisca García, una de las pioneras toreras a pie y después a caballo, sin éxito relumbrante en sus dos facetas. Estuvo casada con el banderillero navarro Francisco Gómez.</p>

<p>Allá por el año 1895, se aventuraron en esta difícil profesión varias señoritas novilleras catalanas, llamadas: Ángela Pagés, Justa Simón, María Munubeu, Rosita Salesas, Julia Carrasco, Luisa Comás, y las hermanas Lolita y Angelita Muñoz, conocidas artísticamente por; “Las Noyas Toreras”, también alternaba con ellas a caballo, Lolita Pretel. En España no tuvieron mucha fortuna, pero sí muy aclamadas en países sudamericanos. Fueron apoderadas por el empresario barcelonés Mariano Armengol, conocido por el seudónimo de “El Verduguillo”.&nbsp;</p>

<p>Muchos años después, allá por años treinta del siglo pasado, surgió con magníficas cualidades la madrileña Juanita Cruz, quien además de torear en Madrid con picadores y cortar una oreja en la tarde de su presentación, ante una afición tan exigente como la de sus paisanos, también triunfaría en México, la que hiciera terna con el inolvidable Manuel Rodríguez “Manolete” en más de una ocasión.</p>

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	<div class="article-data"><a href="/articulo/el-burladero/pioneras-capote-mujeres-tauromaquia/20260309131626123765.html">Pioneras del capote: el camino de las mujeres en la tauromaquia</a></div>
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        <media:title><![CDATA[Las mujeres toreras]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[No se debe perder la pureza de la fiesta de los toros]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Fri, 30 Jan 2026 10:42:21 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Todo aficionado taurino está en su propio derecho de exigir la integridad total del toro de lidia en la más amplia dignidad de un espectáculo tradicional, por lo cual, es base y sustento de nuestra Fiesta. Al mismo tiempo intentar no bajar la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Todo aficionado taurino está en su propio derecho de exigir la integridad total del toro de lidia en la más amplia dignidad de un espectáculo tradicional, por lo cual, es base y sustento de nuestra Fiesta. Al mismo tiempo intentar no bajar la guardia y velar por su continuidad con el más puro espíritu constructivo, engrandeciendo en toda circunstancia nuestras costumbres culturales.</p>

<p>La Fiesta de los Toros, siempre ha sido fuente de inspiración de ilustres personajes de todas las clases sociales y culturales, sin dejar tampoco de haber polémicas al respecto. En la actualidad, es bien sabido que existen discrepancias en algunos personajes y estamentos públicos que tiran, indiscriminadamente, por los suelos este trozo del legado histórico de España.</p>

<p>Pero aparte de todo ello, hoy quiero centrarme solamente a la interpretación del toreo actual como a la práctica de sus distintas suertes.&nbsp;</p>

<p>Si bien, de las diversas estructuraciones del mundo, todo enmarcado y estudiado, siempre es de agradecer a todo aficionado, aunque sea por un humilde análisis, de exponer o manifestar de los males que acontece nuestra Fiesta, para su mejor remedio.</p>

<p>Por lo cual, empezaremos por el tercio de varas, que tal y como asiduamente hoy se concibe, pienso que este tercio tan necesario amenore su efectividad. Con un peto muralla que a veces se deja al toro estrellarse en él, y una puya inadecuada, al tiempo que en ocasiones se aplica con poco acierto, los vistosos quites de capote que se derivan de ella, sean olvidados totalmente.&nbsp;</p>

<p>La finalidad fundamental de la pica es desangrar y atemperar al toro en lo necesario. En honor a la verdad, cada vez se ejecuta mejor por los profesionales dicho tercio, también el toro se cae menos y se presta a ello.</p>

<p>No se puede esperar más en atajar el supuesto problema que incide negativamente en el normal desarrollo del espectáculo, teniendo en cuenta también como se encuentra parte de la cabaña brava actual, aunque ya no es tanto como años precedentes, se justifica una adecuada modificación para que esta suerte se cumpla con efectividad en el toreo, sobre todo para el espectador. Nunca se debe dudar que, el objetivo primordial de la pica es medirle la bravura del toro, aparte de descongestionarlo.</p>

<p>De las suertes que más se añora por falta de toro, sin duda alguna, es la de quites con el capote, la que se entablaba una rivalidad sana y algo de picaresca entre toreros, creando combatividad artística para plasmar más belleza en el ruedo, además de salir de la monotonía capoteril de la que nos estamos acostumbrando. Pero es bien cierto, como terminamos de decir, rara vez se encuentra un toro que se preste a ello, su matador prefiere aprovechar el motor que tenga el animal sea para la muleta, que a veces tampoco llega.</p>

<p>Llegamos al tercio de banderillas, de gran importancia en reanimar al toro, después de haber sido un tanto castigado por el picador, pero no abusando, con un caballo fornido y su infranqueable peto. Indudablemente en tal caso, ya ha quedado el animal mermado para el lucimiento de los banderilleros, que a veces estos profesionales tienen que tirar de recursos negativos haciendo en buena parte que disminuya la eficacia de una suerte tan útil y artística. La función de la suerte de varas, como arriba hemos comentado, es aliviar, ahormar y medirle la fuerza al toro después del estrés que ha padecido y presenta desde que fue embarcado en la ganadería. Extraño sería que, un tercio desorbitado, el animal llegue con energías hasta el final.</p>

<p>Por último, el tercio de muleta, tercio sublime, su finalidad principal es para que el torero se luzca artísticamente con un toro bravo, una vez que el animal haya quedado atemperado por los tercios anteriores. Lo contrario sería con toros de los que todavía existen algunos, sirvan solamente para la muleta, en decremento de restarle acometida, por duro que pueda resultar.</p>

<p>En este pequeño recorrido de los tercios, llega la denominada suerte suprema. Por algo la profesión de torero es la de matador de toros, pero no de cualquier manera y forma. La preparación idónea del toro para su muerte, la situación del diestro y la res, así como la colocación de ambos en sus terrenos, son tiempos que se conjugan, de ahí que la pureza de los tercios anteriores confluya principalmente a este último. Nunca se dejará fallar ninguno de los puntos que hemos hecho referencia.</p>

<p>No hay que acostumbrarse a la faena estándar, existiendo poca diferencia cual o tal torero, aún más, teniendo el denominador común del abundante monoencaste. Mal futuro nos puede vislumbrar criando toros que no cumplan en los tercios descritos. Procuremos los aficionados que esto vaya cambiando, para el bien de todos.</p>

<p>&nbsp;</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[No todos los públicos entienden de toros]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Wed, 7 Jan 2026 09:55:24 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Quiero comenzar este pequeño artículo con la frase siguiente, en la que dice:  “Respecto   a la fiesta de los toros, de ella todo me entusiasma, solo que a mí me parece que la mayoría de los asistentes a este espectáculo no entienden una jota de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Quiero comenzar este pequeño artículo con la frase siguiente, en la que dice: <em>“Respecto</em> <em>a la fiesta de los toros, de ella todo me entusiasma, solo que a mí me parece que la mayoría de los asistentes a este espectáculo no entienden una jota de toros, los críticos menos que el público, los toreros menos que los críticos y también menos que el público, yo creo que el único que entiende de toros es el propio toro”</em></p>

<p>Estas palabras fueron pronunciadas, nada más ni nada menos que por Don Ramón María del Valle-Inclán, el inmortal escritor gallego (Puebla de Caramiña, La Coruña, 1870-1936), que su arte literario lo compartió con mezcla de humor y tragedia, caricatura y retrato, rítmico y sonoro. Nunca dudó de situar al mundo taurino entre las grandes virtudes del modernismo, a lo que le llamó, el ruedo ibérico.</p>

<p>Como dicho escritor, ha habido y sigue habiendo grandes e ilustres personajes de todo género artístico y cultural que siempre apostaron por los toros, entre otros: Tirso de Molina, Goya, Mariano de Cavia, Benlliure, Galdós, Falla, Lorca, Alberti, Márcele Aucleir, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Bergamín, Picasso, Aleixandre, Orson Wells, Pemán, Botero, Vargas Llosa, Amorós o Távora, casi nada la nómina de intelectuales universales y entusiastas, defensores del mundo taurino.</p>

<p>No quiero quitar la razón a nadie, ni mucho menos pretender de alimentar a otros. Pero todavía existen personas que no tienen el mínimo conocimiento sobre la tauromaquia, ni de sus profundas raíces culturales. Esto es la realidad.</p>

<p>Centrándonos un poco en lo dicho, en todas épocas, como todos sabemos, existieron y existen personas, unos afines y otros detractores, que ignoran que es la fiesta de los toros, de su grandeza, de su historia, de sus conceptos, de sus consecuencias, así como de la aptitud artística de unas pocas personas privilegiadas que son capaces de enfrentarse a un toro bravo hasta vencerlo. En la actualidad nos encontramos con mucha gente que la comprende, la admira, la siente, la mantiene.</p>

<p>Nuestra fiesta taurina, la sustenta básicamente dos pilares, que son: torero y toro. Ellos son los principales protagonistas, los que misteriosamente se enfrentan, invencible e inevitable, creando arte. Si faltase alguno de los dos, no hay espectáculo, no hay fiesta, no hay éxito, no hay arte, no hay cultura, no hay tragedia.</p>

<p>Con el transcurrir del tiempo, el toreo ha ido cambiando progresivamente en todo lo humano, seleccionando mejor las reses bravas en las ganaderías, a un animal salvaje que mediante engaños se deja torear por la destreza del lidiador, suavizando su embestida. Es menos agresiva que los antepasados toros, por lo tanto, se puede llevar a cabo mejor las continuadas y vistosas series que concierne a una lidia, sin dejar de tener peligro.</p>

<p>Los toreros también artísticamente han evolucionado notablemente, en buena parte a las existentes escuelas taurinas, las que imparten clases de formación a los alumnos, tanto teóricas como de prácticas, que luego vierten esa enseñanza en las plazas con gran brillantez y técnica, cada cual con su estilo o arte particular.</p>

<p>Tiempos atrás, eran los maletillas y espontáneos que, de pueblo en pueblo, de capea en capea, los que tenían que abrirse camino con mil fatigas para esta difícil y arriesgada profesión, algunos marcaron su sello propio, otros revolucionaron la fiesta, y otros formaron grandes dinastías toreras, pero también muchos quedaron estancados en la mitad de sus ilusiones.</p>

<p>&nbsp;A pesar de ello, con todas las transformaciones que ha tenido la tauromaquia, nunca ha dejado de ser un espectáculo que se inició hace siglos para conmemorar efemérides y fechas relevantes, centrado con los acordes y valores del torero para vencer a una fiera mediante ardiles, requiriendo para eso una connotada inteligencia para contener a la res indómita, valentía para enfrentarse a ella, capacidad para dominarla, y como no, estética para crear arte y emoción ante el peligroso animal. Todo ello, dentro de un ritual histórico que involucra al toro como parte directa de una obra llena de sentimiento.</p>

<p>Lógicamente, para toda la cuestión en sí, el torero debe percatarse de inmediato del comportamiento e intenciones que vaya desarrollando la fiera durante su lidia, anteponiéndose, cada uno con su técnica a todas sus acciones y dificultades. De esa manera podrá transmitir y emocionar al público con su sabiduría, estilo, y sobre todo mucho valor.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El Toro de Lidia en sus querencias]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Mon, 15 Dec 2025 10:52:16 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Desde que el toro salta al ruedo y rompe plaza, pone en juego el instinto defensivo buscando su libertad. Al no hallar resquicio por donde fugarse, se alza en una fuerte tensión que le durará mientras se encuentre en el ruedo. Alterado, violento,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Desde que el toro salta al ruedo y rompe plaza, pone en juego el instinto defensivo buscando su libertad. Al no hallar resquicio por donde fugarse, se alza en una fuerte tensión que le durará mientras se encuentre en el ruedo. Alterado, violento, rastrea, otea, corretea buscando un hueco para huir y librarse de tanta cosa extraña que le enajena. En este estado de excitación, le aparecen de inmediato diversas reacciones que le impulsará su comportamiento durante toda su lidia, algunos saltan al callejón o se emplazan, otros se oponen a todo, demostrando con ello sus tendencias y no querer pelea.</p>

<p>La bravura del toro es una forma aguda de su defensa, desarrollándola más en situaciones extremas. En el tercio de varas pudiera ser donde más lo exteriorice, dado que, al sentirse herido, potencie su agresividad. Unos se crecen, otros se resienten, y otros se niegan al castigo…, dentro de estos pocos casos, intentaré explicarlo lo más fácil posible sobre algunas teorías de las querencias que pueda manifestarse un toro bravo y poderoso, del menos bravo y flojo, o del que se niega a toda lucha por manso.</p>

<p>Para distinguir el origen de una querencia, es importantísimo vigilar al toro mientras se encuentre en la plaza, desde que sale el toro del toril hasta ser liquidado por su matador, quién será el más interesado en estudiarle todas las reacciones que desarrolle, tratando de corregirlo cuanto antes con los engaños, despistarlo o desorientarlo en el ruedo, cambiándolo de terrenos.</p>

<p>Se corre un inminente peligro, el no percibir al momento de cómo van apareciendo los defectos de la res. El animal equivoca su conducta sin transferirla, incluso muy cambiante de actitud, acarreando al torero una enorme confusión. <em>¿Cuántas cogidas y cuántas faenas malogradas tuvieron solo una razón, no entender al toro?</em>, muchas de ellas por falta de oficio, o creerse tener vencido las dificultades aparentes. El torero que no las haya observado, toreará a ciegas.</p>

<p>Cierto es que, durante el transcurso de la lidia, al toro se le puede apreciar algunas tendencias prefiriendo determinados sitios en el ruedo cuando es sometido, unos andan errantes sin declinarse por ninguna parte, otros abantos y sin fijeza, y otros buscan querencias ocasionales en lugares donde huelen la sangre de los toros estoqueados con anterioridad. Pero sin lugar a duda, la más frecuente es refugiarse en tablas próximo a chiqueros, llamada querencia natural. Los toros nunca olvidan por donde salieron a la plaza.</p>

<p>El diestro deberá destruirle la querencia que tome, haciéndole ingrata su estancia en ella, para que no apoderarse de un terreno. Es indispensable estudiarle el comportamiento que manifieste, para darle el toreo que convenga, si es alegre, nervioso o descarado, si es pronto, como toma los engaños, si humilla, dobla, repite, huye, brusco o suave en los embroques, con el caballo de picar como mete la cabeza, si aguanta el puyazo, empujando apoyado en las patas traseras, procediendo a sacarlo de la suerte cuando crean oportuno.&nbsp;</p>

<p>Con estos detalles tenemos examinado y calificado prácticamente al toro que, en el caso que apareciera una anomalía no prevista, sobre todo en el último tercio, tratará el torero de impedírsela e intentar subsanarla. Si una res en su lidia se aquerencia en tablas, hay que tener especial cuidado los terrenos que se torea, porque si el diestro se interpone entre el toro y la barrera, lo más seguro que sea cogido, por haberse metido en el terreno de su amparo. En cambio, si el torero le cede los terrenos de adentro, toreará más a gusto, sin dejar de existir peligro por un cambio repentino del animal, el lidiador deberá percatarse inmediatamente de la acción que desarrolle. También puede ocurrir, no poderle sacar lo deseado porque a veces el toro está cerca de su querencia, encontrándose protegido en ella.</p>

<p>Cuando un matador vaya a estoquear a una res aquerenciada en tablas, pretendiendo que el animal haga por él, se colocará de espaldas a la barrera arrancándose de dentro a fuera, el toro por sí mismo se matará. Esta suerte es para matadores de mucha seguridad, los que llegan fuertemente a la cara del toro sin salirse de la trayectoria. Por eso es muy necesario conocer las querencias desde un principio, para valerse de ellas, buscando el lugar idóneo para lidiarlo y matarlo a espada. Hay que tener en cuenta que, cuando se torea a contraquerencia, el toro avisa porque frena, si insiste el torero, el riesgo puede ser grave.</p>

<p>Por desentender los errores de las querencias, a famosos toreros les costaron la vida, entre ellos, a Manuel Granero en Madrid, y a Manuel Rodríguez <em>“Manolete”</em> en Linares.</p>
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        <media:title><![CDATA[El Toro de Lidia en sus querencias]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El espectáculo taurino, una fiesta de aglomeración de masas]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Thu, 27 Nov 2025 12:39:43 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En todas épocas, el espectáculo taurino como aglomeración de masas, no ha estado nunca exento de sufrir crisis más o menos acentuadas. Pero también de revivir momentos cuando ha aparecido un matador de toros con el suficiente tirón para paliar...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En todas épocas, el espectáculo taurino como aglomeración de masas, no ha estado nunca exento de sufrir crisis más o menos acentuadas. Pero también de revivir momentos cuando ha aparecido un matador de toros con el suficiente tirón para paliar muchas veces la negativa asistencia del aficionado a la plaza. Es un hecho tan repetido desde que la fiesta de los toros existe, ya a nadie sorprende.&nbsp;</p>

<p>Es compresivo que, en esta trascendental época que atravesamos, estuviera un poco agravado los festejos taurinos por varios motivos, pudiendo que fuese una de las principales causas el costo de las entradas debido a los impuestos de algunos Organismos Oficiales y las muchas trabas que también ponen, aparte de las habidas crisis, aunque desde hace pocas temporadas se está observando más presencia de público en los festejos taurinos por el magnífico apoyo de unas pocas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, de lo cual, es bien aceptada. También puede ocurrir a la enorme cantidad y variedad de ofertas de ocio más económicos que hay en el mercado, que de una u otra manera se llevan buen bocado de asistencia del respetable.</p>

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	<div class="article-data"><a href="/articulo/el-burladero/toreo-toro-bravo-publico-ultimos-tiempos/20251119130927114473.html">El toreo, toro bravo y público han cambiado consideradamente en los últimos tiempos</a></div>
	</li>
</ul>
</div>

<p>Además de todo ello, la monotonía y algo de aburrimiento de muchas tardes, motivo por lo que habría de intentar buscar una pronta solución, sobre todo, de tanto monoencaste del ganado. Esto debería servir como toque de atención para aquellos responsables. Pero muy particularmente, se debería dejar de tantas opiniones contrapuestas a nuestra antigua cultura por parte de algunos sectores, lo único que hacen con ello es crear incertidumbre de futuro de las cimentadas costumbres tan genuinas de los españoles.</p>

<p>La verdad sea dicha, en las últimas temporadas con algunos proyectos nuevos, televisiones, y alguna reforma, se está notando positivamente un alivio para el bien de la Fiesta. Si dicha Fiesta sigue renovándose, ojalá sirva todo ello para su bien, sin que pierda nada de esencia y pureza, a la que sentimos y la defendemos con auténtica pasión este maravilloso acontecimiento nuestro y tan querido por muchos aficionados. ¿Por qué nosotros no intentamos renovarnos también?, pero habría que adaptarse un poco a los usos y costumbres sociales de cada situación.</p>

<p>Pues sigamos todos creyendo en la autenticidad y credibilidad de ella, a pesar de las numerosas trabas que les ponen quienes no la quieren ni la respetan, pero en particular, a esos pocos desacertados políticos de algunos lugares, esto sería una de las mejores recompensas que se le pueda ofrecer.</p>

<p>Y así es como hoy camina y se mueve este mundo del toro. ¿Quién será capaz de cambiarlo a otro rumbo o dirección?, supongo que habrá alguien que lo sepa hacer y corregir.</p>

<p>Pero no arrojemos la toalla en los momentos difíciles, a la presente hay gente joven acudiendo a las plazas con un buen aprendizaje heredado de sus mayores, de los buenos aficionados, de los consejos, de las escuelas taurinas, de las conferencias, de los coloquios, de los aficionados prácticos, de la prensa, etc.</p>

<p>Soy bastante optimista, pienso que, en estos contratiempos tan difíciles para todo, el futuro lo tenemos medio asegurado con la sabia juventud y los nuevos valores del escalafón. Todo se haga por el bien de la tauromaquia, a pesar de los muchos inconvenientes de sus oponentes que en vez en cuando aparece alguno imponiendo negativamente, que también la mayoría de ellos fallan en sus intentos, aparte de los equívocos y desaciertos que tienen.</p>
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        <media:title><![CDATA[El espectáculo taurino, una fiesta de aglomeración de masas]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El toreo, toro bravo y público han cambiado consideradamente en los últimos tiempos]]></title>
      <category><![CDATA[El Burladero]]></category>
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  <pubDate>Wed, 19 Nov 2025 13:09:27 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Quizá la grandeza del espectáculo taurino radique en su perenne discusión. Ya lo dice el viejo refrán:  “hay del ídolo de lo que no sea discutido”.  La fiesta de los toros sigue renovándose principalmente por los conceptos que cada día aportan...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Quizá la grandeza del espectáculo taurino radique en su perenne discusión. Ya lo dice el viejo refrán: <em>“hay del ídolo de lo que no sea discutido”.</em> La fiesta de los toros sigue renovándose principalmente por los conceptos que cada día aportan los profesionales, o mejor dicho los toreros. Pero siendo un poco realista debo decir que, el toreo de ahora no se realiza igual del que hace décadas, y no digamos si lo comparamos con la llamada época dorada y anterior a ella. Hoy se interpreta de otra manera, simplemente diferente.</p>

<p>Refiriéndonos solamente al presente, lo primero que diría es que el toro de lidia ha cambiado consideradamente en todo, incluso hasta en la morfología, por lo cual, ambas partes, torero y toro, han marcado un camino paralelo de continuada transformación, con un resultado común. Como antes hemos dicho, la forma de torear como se concibe hoy es de otra manera distinta, puede que incurra en decremento la emoción y conmoción del público de tiempos pasados. A mi entender, el espectáculo ha cambiado para más belleza, más artístico.&nbsp;</p>

<p>Diremos también, las reses que se están criando en las dehesas se prestan más al lucimiento de los espadas, de más consonancia en el comportamiento y calidad en la embestida, dejándose torear, pero con menos ímpetu y poderío que las de antes, una bravura especial deseada por muchos toreros.</p>

<p>Lo más relevante de la renovación, como acabamos de decir, ha sido el toro bravo, pilar básico donde estriba principalmente toda la actividad. Pero sin ninguna duda, el toro del momento es más apetecible por los toreros que el de épocas precedentes, con sus matices y defectos.</p>

<p>Los animales de antaño, escasamente se le podía instrumentar series continuadas de timbre artístico, eran más broncos e impetuosos para los lidiadores, con el peligro de herir en un mínimo descuido. Ahora ha pasado a ser un fiel colaborador del torero para el capote y muleta, al complicado anterior que desarrollaba muy pronto el sentido, apenas dejaba ejecutar una faena artística.</p>

<p>Los viejos espectadores estaban acostumbrados a verlos en cualquier plaza, ahora sufren en los tendidos lamentando la ausencia de aquellas encastadas reses, elogiando igualmente como paradigma el toreo poderoso, pasando a la monotonía impuesta por unos públicos algo sensibles y conformistas. Pero en honor a la verdad, también existen ganaderos que crían toros de los que se podrían llamar emblemáticos, complicados y de difícil lidia.</p>

<p>Es bien cierto, existen toreros capaces de enfrentarse y sacarles partido a toros como si fuesen de la época antigua, pero también hemos comentado que hoy se torea con mucha más vistosidad, dado a la noble y suave embestida de la mayoría del ganado reinante. Hay matadores que nos deleitan con sus dotes artísticas, gracias a sus estilos y duende, a cambio del poderío y dominio de otros. Por eso el toreo sigue siendo tan grandioso como virtuoso.</p>

<p>La renovación es sinónimo de vida y de progreso. La fiesta de los toros nunca dejará de ser un ceremonioso ritual que dista desde hace unos cuantos cientos de años, que sigue estando viva por sus continuadas modificaciones. Si esto no fuese así, no habría soportado la cantidad de controversias que ha tenido, y seguirá teniendo, sorteando a diario los muchos obstáculos que le salen en el camino. No hay ningún otro espectáculo que cause tanto pros y contras.</p>

<p>Aunque no nos equivoquemos tampoco, gran número de la asistencia que acude a las plazas es más complaciente, con mi respeto a todos, quiere espectáculo, dándole lo mismo que sea toreando como manda los cánones o haciendo gracias ante un animal bonachón, le importa poco salir de las mismas diciendo, que bien o que mal ha toreado el torero tal. Al fin y a la postre diversión, que es lo que prima para muchos.</p>

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	<div class="article-data"><a href="/articulo/el-burladero/espectaculo-taurino-fiesta-aglomeracion-masas/20251127123943115163.html">El espectáculo taurino, una fiesta de aglomeración de masas</a></div>
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        <media:title><![CDATA[El toreo, toro bravo y público han cambiado consideradamente en los últimos tiempos]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Juan Belmonte, rey del temple y renovador del arte]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 3 Nov 2025 10:01:17 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Un revés en la situación económica familiar fue el determinante para que Juan Belmonte, aquel flaco y enfermizo chiquillo, nacido el 14-4-1892, en la calle Feria núm. 72 de Sevilla, se vistiese por primera vez con el traje de luces, descolorido y...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Un revés en la situación económica familiar fue el determinante para que Juan Belmonte, aquel flaco y enfermizo chiquillo, nacido el 14-4-1892, en la calle Feria núm. 72 de Sevilla, se vistiese por primera vez con el traje de luces, descolorido y alquilado, en Elvas (Portugal) año 1909. Quien años después sería uno de los más grandes toreros que ha dado la historia taurina.</p>

<p>Con la ayuda del banderillero José M.ª Calderón, gracias a sus recomendaciones, decide encausarlo en el camino profesional del toreo, haciéndole su primer contrato en 1910 para torear una novillada en la Maestranza sevillana, pero según sus palabras,<em> “ni los periodistas se ocuparon de mis faenas, ni el empresario se creyó en el caso de pagarme un céntimo”.</em></p>

<p>Algunos fracasos más, unidos a la desesperada situación económica por la que atravesaba su familia, le obligaron abandonar los ruedos para ponerse a trabajar de peón agrícola en una finca, pero pronto volvió a tentarle de nuevo la afición, participando en algunos festejos, lo que le propinó el dinero suficiente para sacar a sus hermanos de los Centros de Beneficencia donde la necesidad había obligado a recluirlos.</p>

<p>El joven Juan, se forjaría desde el mismo momento en que acudía cada noche con su pandilla de torerillos al cercano barrio sevillano de Tablada para lidiar toros a la luz de la luna. Las continuadas cogidas, que se presagiaba un trágico final, se encargaron de activar aún más su leyenda, pasando rápidamente a la fama por un torero valiente, de arte depurado y magistral, como al recuerdo más popular de los aficionados, dado a los efectos conmovidos que en la lidia imponía a cada toro desde sus comienzos.</p>

<p>Adquirió tal seguridad y destreza, que los contratos empezaron sin parar, pero las continuadas cogidas de escasa entidad le impidieron cumplirlos en su totalidad. Así, aquel joven jornalero se convertiría tiempos posteriores en un invitado de honor en las reuniones sociales y culturales, compartiendo con famosos y prestigiosos personajes: Pérez de Ayala, Romero de Torres, Unamuno, Ortega y Gasset, Sebastián Miranda o Ramón del Valle Inclán, abocado según ellos, a coronar su prematura vida taurina con la muerte en un ruedo. Por cierto, hay una frase muy curiosa de Inclán dirigida a Belmonte cuando lo despedía una noche en la estación del ferrocarril de Sevilla,<em> “Juanito, no te falta nada más que te mate un toro para ser inmortal”</em>. Y la respuesta llegó al momento:<em> “Se hará lo que se pueda Don Ramón”.</em></p>

<p>Después de doctorarse en Madrid el 16-9-1913, apadrinado por Rafael González “Machaquito” y Rafael Gómez “El Gallo”, comenzaría una apasionada competencia entre otra joven figura del momento, con el indiscutible José Gómez “Joselito”, los dos querían vencer. Juan dijo al respecto; José es un rival terrible, en la plaza le mueve la legítima vanidad de ser el primero, para conseguirlo se tiene que entregar a la faena con una valentía pocas veces superada, yo tomo la apariencia de un simple mortal que para triunfar tengo que hacer un esfuerzo patético, esta es la sensación que uno y otro producimos.</p>

<p>Con Rafael Molina “Lagartijo”, se empieza a hablar de arte en los toros, este arte pretendía instituir los aspectos técnicos y recursos artísticos de la lidia, lo cual supuso un gran paso adelante en la tauromaquia. Sin embargo, con Belmonte es cuando entra el toreo en la consideración plena de arte y poderío, en el que los valores plásticos y visuales se complementan con los valores técnicos, fundiéndose entre ellos en un perfecto equilibrio.</p>

<p>Por esta fusión de equilibrios, y el momento de la referida competencia entre Joselito y Belmonte, se le denominó la época dorada de los toros, aunque años después se dejaría caer un poco este equilibrio al vencerse el toreo al lado de la plástica a costa de las dificultades técnicas y quizá un tanto la disminución de peligro de los toros, notándose decaimiento por su monotonía la fiesta.</p>

<p>Pero a pesar de esta transición, fue el gran revolucionario que cambió la forma de lidiar, se metió en los terrenos del toro, hasta entonces nadie se había puesto. Se cruzó al pitón contrario dejando los pies quietos, haciendo el toreo de brazos y no de piernas como se hacía. Modernizó la técnica llegando a calar profundamente, apoyándose para la ejecución en la línea curva, demostrando que a los toros había que ceñírselos para crear emoción.</p>

<p>Juan Belmonte García dejó de existir hace más de doce lustros, 8-4-1962, a los 70 años de edad. Torero ilustre mermado ya de facultades físicas, por voluntad propia en su finca utrerana de Gómez Cardeña.&nbsp;</p>

<p>Pero nos dejó de herencia y para gloria del toreo su “tauromaquia”, como igualmente su calidad máxima “el temple”, siguiendo en vigor del entrañable y añorado “Juanito Terremoto”, o “El Pasmo de Triana”, como también se le llamaba.</p>
Para recordarlo, escribo este verso a su muerte. <em>“Dicen que fue por amor el último de sus lances / que en la vejez es frustrante y hace al valiente, cobarde / fue en Utrera, sin albero y sin cuerno amenazante / donde el gran maestro, de un tiro quiso autocornearse”.</em>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Juan Belmonte, rey del temple y renovador del arte]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El patio de cuadrillas, lugar de más ansiedad para los toreros]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 23 Oct 2025 11:30:02 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La espera de los toreros en el patio de cuadrillas es sin duda el lugar más angustioso para ellos, dando sensación subjetiva de malestar intenso. Es donde también un matador de toros comienza uno de los ritos más solemnes de la corrida. Ahí, su...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La espera de los toreros en el patio de cuadrillas es sin duda el lugar más angustioso para ellos, dando sensación subjetiva de malestar intenso. Es donde también un matador de toros comienza uno de los ritos más solemnes de la corrida. Ahí, su peón de confianza le lía el vistoso capote de paseo en su ceñido cuerpo, bien prieto para que pueda sujetárselo con su mano izquierda, al mismo tiempo que mira al cielo para observar la climatología y adversidades del tiempo, fijando principalmente sus miradas en el ondear de las banderolas, para así vigilar la dirección del temido viento. El silencio se puede cortar, quizá alguna frase muy apagada y sin entenderla ¿...?&nbsp;</p>

<p>Suenan clarines y timbales con la venia del Usía, el miedo o el valor, ¿dónde se encontrarán? Las caras cambian de semblante y de color, ha llegado la hora de la verdad. Se abre la puerta de cuadrillas para efectuar el simulacro despeje de la plaza y pedir las llaves de toriles por los alguacilillos.&nbsp;</p>

<p>Los componentes de la “trouppe” que han de intervenir se disponen a desfilar, momento que los toreros se santiguan y describen la cruz en el ruedo con el pie por sus creencias religiosas, sin olvidar tampoco tocar con la mano las tablas de madera de la barrera, evocando el leño de la cruz donde fue crucificado Jesucristo. El inicio del paseíllo lo comienzan con el pie derecho, para recordar o memorizar la época de Las Santas Cruzadas, cuando se hallaban en guerra contra el Islam, los cruzados después de la batalla, al desmontar de sus cabalgaduras, el pie que “cae” primero al suelo es el derecho, significando tener suerte posando con dicho pie en Tierra Santa, liturgia ritualista en la Tauromaquia, no sin antes efectuar un saludo muy generalizado entre ellos, con la tópica o típica frase de “suerte pa´tos”.</p>

<p>Un pasodoble suena para acompañar los toreros la salida al ruedo, el público alegre y expectante empieza a batir sus palmas. Ceremoniosamente los diestros van hundiendo sus zapatillas en la arena de la plaza, cada cual va soñando su faena. El señor presidente/a de pie en el palco esperando la llegada para cumplimentarlos. Allá abajo todos los participantes le saludan respetuosamente.&nbsp;</p>

<p>Acaba de finalizar el epílogo ritual, va comenzar el espectáculo que se llama corrida de toros, pero dentro de cada cuerpo humano, el miedo o el valor, son dos palabras todavía y por siempre, incomprendidas e indescifrables.</p>

<p>&nbsp;Los diestros cada tarde apuestan por sus vidas, algunos la han perdido en el envite. ¡Qué juegos tan inciertos con el destino!, unos ricos y alegres, otros pobres y tristes, pero todo estriba en la grandeza y emoción del azar de La Fiesta.</p>

<p>El que no entienda y sobre todo no sienta lo que es la Fiesta de los Toros, con todas sus grandezas y sus dramas, no vibre por la emoción que suscita, creerán sin duda, que tal actitud o disposición de ánimo es tan ilógica como insensata. Unos dirán que los toreros son héroes, otros que están locos, tal vez unos y otros lleven parte de razón.</p>

<p>No está al alcance de todos poder ser grandes toreros, son muchos los jóvenes que suspiran en llegar algún día a figura, muy pocos lo consiguen. Unos se quedan en la mitad del camino, también otros dejaron sus vidas de ilusión y esperanza en cualquier plaza, o en una humilde capea pueblerina, a estos probablemente nadie los recuerde, pero a bien seguro, el buen aficionado siempre los tendrá en su memoria, aunque no hayan logrado un nombre importante en esta difícil y bonita profesión llena de estímulos y de claridades.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El patio de cuadrillas, lugar de más ansiedad para los toreros]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Se ha ido Morante, gran parte de la fiesta de los toros queda huérfana de arte]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/ha-ido-morante-fiesta-toros/20251013131139111751.html</link>
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  <pubDate>Mon, 13 Oct 2025 13:11:39 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ &nbsp;Inesperadamente se nos fue, se nos fue con el silencio y la prudencia que a José Antonio Morante Camacho “Morante de la Puebla” le caracteriza. Que bonito es el silencio, que decisión tan importante ha sido la suya, MAESTRO, no ha dudado el...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;Inesperadamente se nos fue, se nos fue con el silencio y la prudencia que a José Antonio Morante Camacho “Morante de la Puebla” le caracteriza. Que bonito es el silencio, que decisión tan importante ha sido la suya, MAESTRO, no ha dudado el final de su carrera artística, después de desorejar a su segundo toro de Garcigrande en la plaza de Las Ventas de Madrid. Nadie se lo esperaba, ni tampoco de la manera que lo ha hecho. Todo ello, corresponde a su honestidad.</p>

<p>Parece como si hubiese nacido sin prisas, con esa sensación de calma que le confería su elegante estilo ante el toro. La despaciosidad que exigía su toreo cuando lo interpretaba con sentimiento y pureza, de increíble lentitud, se contraponía a la furia exaltada del animal bravo, hasta el punto de hacer seda con los percales y suavidad de caricia ante la embestida. Todo en Morante ha sido despacio, reposado, como si hubiese sido capaz de parar la hora del tiempo con su soberano arte, dando ritmo artístico para modelar perfectamente el dominio de sus muñecas.&nbsp;</p>

<p>El morantismo es ya historia al igual que leyenda, para nadie está claro la frontera que ha unido o separado una línea con la otra, ni se sabe tampoco a ciencia cierta donde terminaba la primera o comenzaba la segunda, porque era difícil adivinar el punto de partida de su magnificencia artística.</p>

<p>Desde que empezara a pisar plazas de toros hace ya varias décadas, hasta el día de ayer con su triunfo en Madrid, se ha mantenido prácticamente con el mismo embrujo y donaire que Dios le ha dado, no puede ser otro, es “Morante de la Puebla”, un torero que ha sabido unir su personalidad con un toreo bello y de calidad, aunque también haya tenido parte de lo negativo, infortunios y desaciertos.&nbsp;</p>

<p>Matador de toros implícito con apostura natural, siempre se le esperaba tarde tras tarde su misterioso duende. El aficionado sabía que en una u otra plaza, podía tocarle el gordo de la lotería del toreo, porque su capote y muleta nunca pasaban de moda, cada día se asemejaban más a los vinos añejos de gran reserva, tan parecidos a su toreo de arte, es decir; eternos de sabor y aroma,</p>

<p>Su estilo de solemne majestuosidad, del que se le podía apadrinar con el apelativo de El Petronio de los toreros de todas las épocas. Por eso, el romanticismo que exhibía toreando ya ha escrito una importante página en la historia taurina. Para los anales queda escrito y rubricada su tauromaquia. Lo que le pueda llegar todavía en su nueva vida, bien venido sea.</p>

<p>Años posteriores de que confirmara la alternativa en Madrid, 14-5-1998, apadrinado por Julio Aparicio y Manuel Diaz “El Cordobés”, tarde soleada de primavera, comenzaría algunas temporadas con unas trayectorias un poco jalonadas o accidentadas.</p>

<p>Radicalmente lo cambió todo por otro rumbo para recargar las pilas de la ilusión, cuyas pilas las tenía dañadas de altos y bajos contratiempos, todo ello debido a cogidas, enfermedades o desmotivaciones, por lo que decidió apartarse de los ruedos un par de años para pensar y meditar.&nbsp;</p>

<p>Reencontrado y puesto de nuevo en el camino perdido, le abrió los brazos para manifestar otra vez más su estilo de rancia maestría, la enjundia torería afiligranada, exponiendo sus inconfundibles dotes artísticos y plasmar por los ruedos su toreo de calidad y disposición del más puro arte de la escuela sevillana, en la que se inspiraba.&nbsp;</p>

<p>No hay duda, dicho estilo de la escuela sevillana, lo simbolizaba mejor que nadie, el que siempre tuvo guardado en el baúl de los recuerdos que, con su personalidad connatural, pudo recuperar algunos de los baches que le dio la vida, para reencontrar la ilusión olvidada de sí mismo, y poder reencarnar a los legendarios propulsores del referido estilo, como fueron: Pepe-Hillo, Curro Cúchares, Rafael “El Gallo”, Chicuelo, Pepín Martín Vázquez, Pepe Luís Vázquez, Manolo González y Diego Puerta, e igualmente recordar la enjundia torera de Joselito “El Gallo”, o a las gotas de aroma del tarro de la esencia de Curro Romero que esparcía artísticamente por las plazas, y como no, de aquellos airosos y misteriosos vuelos de capote del mítico Rafael de Paula, tan sobrados todos de inspiración y armonía.</p>

<p>Morante ha sido conglomerado de todos ellos, además de imprevisor e intuitivo, aflorando un concepto de la tauromaquia antigua que, a cualquier aficionado le hacía disfrutar inolvidables momentos. Columbraba con su toreo la plasticidad del temple, buen gusto y pellizco, sembrando perfumes por los cosos aderezando la totalidad de sus quehaceres sin cargar de acentos en ninguna de las frases de la lidia, porque en todas los llevaba puestos.</p>

<p>Torero de calidad y esencia pura, con sello de denominación de origen, que ha esparcido fragancias por los cosos impregnándolos de gracia torera.&nbsp;</p>

<p>Siempre en alerta y cuidando los mínimos detalles para que todo saliera perfecto sin ensombrecer su toreo caro, demostrando una firmeza y solidez no observada a muchos matadores de toros de estilo grande. Hasta siempre MAESTRO. Que sea usted muy feliz en su vida nueva. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>

<p>Muchas gracias por todo. Torero grande y de época.</p>
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        <media:title><![CDATA[Se ha ido Morante, gran parte de la fiesta de los toros queda huérfana de arte]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El miedo en los toros]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 30 Sep 2025 10:09:28 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gutiérrez Troya]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ ¿Qué es el miedo? ¿Qué es el valor? Son dos palabras que se pronuncian tarde tras tarde durante una corrida de toros. Verdaderamente son dos vocablos de difícil comprensión, tanto por parte de los diestros, como por parte de los aficionados. Para...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es el miedo? ¿Qué es el valor? Son dos palabras que se pronuncian tarde tras tarde durante una corrida de toros. Verdaderamente son dos vocablos de difícil comprensión, tanto por parte de los diestros, como por parte de los aficionados. Para unos; es lógico acusar temor ante la inminente pelea con la fiera. Para los otros; deben tener la compresión suficiente para los que se enfrentan a ella.&nbsp;</p>

<p>No hay ni un solo torero que, por la responsabilidad del momento, o porque anímicamente lo sienta, no sea proclive al miedo. Pero lo importante es superarlo con naturalidad y sin aspavientos, esa terrible y temida circunstancia.</p>

<p>Por todos es reconocido que el miedo existe, el protagonista en este caso es el torero, lo siente, lo vive, lo padece, pero todas esas adversidades deben ser vencidas. En ocasiones se manifiesta en forma de palpitaciones, en otras se resecan la garganta, y en otras fallan las piernas. En tales circunstancias se produce un estado de emoción desagradable provocada por la percepción de un peligro inminente, aunque sea fugaz o pasajero. Todo ello, principalmente, ocurre poco antes de iniciarse el paseíllo, sin duda alguna, es el momento cumbre cuando se toma verdadera conciencia del inmediato acontecimiento. Después en el ruedo, frente al toro, el matador -por regla general- ya lo ha vencido.</p>

<p>Lo cierto es que no resulta fácil caer en el tópico cuando se pretende hacer una disgregación sobre los términos de, el miedo o el valor. Pero también, es aún más difícil saber en ambos casos qué línea es la que los separa.</p>

<p>Cuántas veces se ha dicho que una persona ha cometido una heroicidad por haber huido hacia delante, y esa huida conlleva pavor. También es fácil escuchar, de qué forma hay que superar el miedo ante una adversidad. Ahí se está valorando el medroso del valeroso.</p>

<p>Está claro que el miedo es una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o un mal que amenaza. Lo mismo puede ocurrir, cuando se mete en la imaginación y no hay manera de echarlo fuera. Es como si fuese un fenómeno receloso que se aprecia perfectamente en las personas ante un peligro de algo contrario a lo que desean hacer, hecho que a veces se palpa en el rostro de los toreros.</p>

<p>El valor en cambio es otra cosa, es la seguridad que se tiene ante un obstáculo al que tiene vencer. Esa naturaleza le sale el torero de su alma cuando se enfrenta a una fiera a la que debe dominar ante un público exigente, sin querer exteriorizar pavor a la profesión que eligió, aunque dicha profesión ofrezca peligro, es decir; “tener vergüenza torera”.</p>

<p>Qué pensará un diestro al bajarse del coche que lo traslada a la plaza y tome contacto con el ambiente propicio de una muchedumbre alegre ¿Tendrá ganas de cruzar el umbral de la puerta?, además rodeado de aficionados camino de la capilla para encomendarse al santo de su devoción, y después, a la interminable espera en el patio de cuadrillas hasta pisar el ruedo. ¿Se sentirá ahí con deseo de salir a torear…?</p>

<p>Hay muchas situaciones claves en la fiesta taurina que se acusa el fenómeno del miedo, yo diría que la más notoria, como antes hemos dicho, es el momento de escuchar los clarines para iniciar el paseíllo.</p>

<p>Quizá, en ese instante todos los recuerdos queden atrás. Es la hora tremenda de enfrentarse a la realidad. Las palabras sobran en el patio de cuadrillas. Las mentes, aunque los cuerpos estén allí, están lejos de sí mismos. Lo más lógico es que estén pensando en la fiera que se encuentra encerrada y pronto saltará a la arena, o en la familia que dejaron en casa. No olvidemos que la Fiesta de los Toros es muy sentimental.</p>
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