La organización profesional agraria subraya que este incremento llega en el peor momento posible: la campaña de abonado de cobertera. Durante el final del invierno y el inicio de la primavera, el uso de fertilizantes alcanza su pico anual, lo que multiplica de forma exponencial el impacto económico en las explotaciones que ya arrastraban problemas estructurales de rentabilidad.
Gasóleo y fertilizantes: una subida de doble dígito
El análisis detallado por Asaja desglosa dos factores principales que están asfixiando las cuentas de agricultores y ganaderos. El primero es el precio del gasóleo agrícola, que ha escalado de los 0,96 euros a los 1,30 euros, lo que representa un repunte del 35,4%. Este encarecimiento de la energía necesaria para la maquinaria supone, por sí solo, un gasto extraordinario de 19 millones de euros a la semana (2,7 millones al día).
El segundo factor es el precio de los fertilizantes e insumos. Los abonos han registrado un alza general del 25%. Especialmente preocupante es el caso de la urea, esencial para el crecimiento de los cultivos, cuyo precio ha subido un 30% hasta rozar los 600 euros por tonelada. Este extra añade otros 22 millones de euros semanales (3,1 millones diarios) a la factura del sector.
Críticas a la falta de medidas gubernamentales
Ante esta escalada, Asaja ha lamentado la falta de respuesta por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La patronal critica que el Ejecutivo no esté planteando medidas de urgencia para amortiguar un golpe que pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones familiares. Según la organización, la falta de ayudas directas o beneficios fiscales específicos ante esta coyuntura bélica agrava la vulnerabilidad de un sector estratégico para el suministro alimentario.
El comunicado concluye advirtiendo que la suma de estos factores no solo compromete la renta de los productores, sino que amenaza con trasladarse a los precios finales de los alimentos, presionando aún más la inflación en la cesta de la compra de los ciudadanos.