El bloqueo, ejecutado por Irán como respuesta a las operaciones militares de Estados Unidos e Israel iniciadas a finales de febrero, no solo pone en jaque el suministro energético, sino que amenaza con descarrilar los esfuerzos de los bancos centrales por controlar la inflación. La incertidumbre sobre la duración de esta interrupción es ahora mismo el principal motor de volatilidad en los mercados internacionales.
Impacto en materias primas y divisas
En el mercado del petróleo, el barril de Brent ha experimentado un incremento del 8% hasta situarse en los 78,72 dólares, mientras que el West Texas Intermediate o WTI ha escalado hasta alcanzar los 72,11 dólares. Respecto a los metales preciosos, el oro ha repuntado un 3% hasta los 5.404 dólares y la plata ha subido un 2,4% situándose en los 95,51 dólares, lo que reafirma su posición estratégica como activos refugio en tiempos de crisis. Por su parte, en el mercado de divisas, el par euro dólar ha registrado una apreciación del 0,6% y se mueve actualmente en un rango que oscila entre 1,1700 y 1,1750.
Amenaza a la cadena de suministro y la inflación
El cierre de este paso estratégico obliga a redirigir las rutas comerciales, lo que incrementa los costes logísticos y amenaza con desajustar la oferta energética global.
Según Jordi Martret, director de Inversiones de NORZ Patrimonia, la clave para los mercados no es el evento en sí, sino la duración del bloqueo. Una interrupción prolongada podría derivar en un nuevo repunte inflacionario, especialmente en Europa debido a su dependencia energética elevada y al carácter cíclico de sus empresas.
Estrategia de inversión ante la incertidumbre
En este escenario de tensión geopolítica, los expertos recomiendan mantener la disciplina inversora y evitar decisiones precipitadas. El entorno actual refuerza la importancia de contar con carteras diversificadas que incluyan exposición a activos reales y sectores menos sensibles al ciclo económico para amortiguar el impacto del conflicto.
La normalización del tránsito marítimo en el Golfo Pérsico será el factor determinante que marcará el ritmo de la economía global en las próximas semanas, con la energía y la inflación situadas nuevamente en el centro de la agenda financiera internacional.