El presidente Sánchez nos ha felicitado el año a los españoles con un decreto ómnibus aprobado por el Consejo de ministros en diciembre, en vigor durante el mes de enero, decaído en febrero al no lograr su convalidación en Las Cortes… y convenientemente troceado hace unos días en varios decretillos, para que los jubilados no pierdan en febrero la subida en su pensión -que ya cobraron el primer mes del año- y la Seguridad Social no pierda tampoco en febrero el incremento en las cotizaciones sociales que ya han aplicado a los trabajadores en su nómina de enero.
Para los que no se hayan molestado en indagar lo que es un “decreto ómnibus”, y por si a alguien le puede interesar, que lo dudo: los analistas en ciencias jurídicas califican así aquellas normas que mezclan ovejas churras con ovejas merinas y que -por eso mismo- se asemejan a los transportes colectivos a los que se pretenden subir bastantes más personas que espacio tiene el vehículo.
¿Y qué pasa con un ómnibus cuando está lleno?… pues que alguno tiene que bajarse.
No sabemos si la estrategia de los decretos ómnibus para enemistar a los pensionistas con la derecha le está funcionando a la izquierda. Quizás le funcionó el pasado año cuando Sánchez hizo exactamente lo mismo que ahora. Unió en un único decreto la subida de las pensiones conforme a la inflación -que sabía que podían votar a favor varios partidos de oposición- con todo lo que tenía claro que no iba a ser apoyado, ni siquiera por sus socios.
Lógicamente Sánchez fue derrotado en el Congreso, y tuvo su mes de gloria para criticar a todo bicho viviente por oponerse a la subida de las pensiones. Ahora lo vuelve a hacer, justo unos días antes de las elecciones en Aragón: se cuelga la capa de superhéroe y trocea el decreto para que otros partidos puedan ya votar a favor de lo que consideren razonable… y oponerse también a lo que entiendan irrazonable.
Pero el mensaje ya ha calado: los políticos de derecha y extrema derecha son enemigos de los pensionistas: toman como rehenes a los jubilados. Probablemente a los mayores nos consideran, si no idiotas, al menos muy cerca de la imbecilidad.
Lo más gracioso de todo este entramado político es que Sánchez ha empleado la rotunda frase –“Lo han vuelto a hacer”- no para calificar lo que él ha hecho, sino aplicándosela a Núñez Feijóo. Y sí, es verdad que el gallego lo ha vuelto a hacer: ha vuelto a votar que no a un decreto que muy probablemente no quería aprobar ni el PSOE.
Pero, vamos a ver… ¿Quién lo ha vuelto a hacer?... Pues eso…