Vivir en libertad

“La Acción Humana en acción: Milei, libre comercio y el regreso de Argentina al mundo”

El reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y Argentina representa, sin lugar a dudas, un triunfo de la Escuela Austríaca de Economía en acción. La firme decisión de eliminar barreras arancelarias y aduaneras, abrir mercados y aceptar estándares internacionales es un paso decisivo hacia la prosperidad para nuestro país, un cambio que refleja los principios que Ludwig von Mises desarrolló en La Acción Humana sobre la división del conocimiento, la cooperación entre personas y el aprovechamiento de la especialización ajena.

Mises nos recuerda que la división del trabajo es el motor que permite que los seres humanos “aprovechen las ventajas del conocimiento especializado de los demás” y que “cada individuo produce aquello en lo que es relativamente más eficaz, y obtiene mediante el comercio los demás bienes”. La economía praxeológica nos enseña que el intercambio voluntario es fuente de riqueza compartida para ambos lados. Esta sabiduría teórica se plasma hoy en un acuerdo que puede impulsar las exportaciones argentinas en más de USD 1.000 millones adicionales, con la eliminación de aranceles para 1.675 productos nacionales y la apertura de cuotas ampliadas en sectores de alta competitividad como la carne vacuna (hasta 100.000 toneladas) y bienes industriales clave como acero, aluminio, energía y minerales críticos como el litio y el cobre.  

Pensadores contemporáneos como Jesús Huerta de Soto han recordado sistemáticamente la importancia de liberar el comercio y permitir que los mercados coordinen la cooperación humana sin trabas gubernamentales, subrayando que la libertad económica y la eliminación de barreras son condiciones necesarias para que florezca la actividad empresarial y la eficiencia dinámica del mercado. Si seguimos ese principio, este acuerdo no es un mero tratado, sino un reconocimiento práctico de que la especialización y el libre intercambio benefician a todos.

Comparar la visión austríaca con la de David Ricardo refuerza la coherencia del camino elegido. Ricardo enfatizaba la ventaja comparativa: cada nación debe especializarse en aquello que produce con menor costo de oportunidad. Mises profundiza este concepto, señalando que no solo se trata de costos, sino de cooperación social basada en la acción humana individual, donde el comercio libera recursos y permite un proceso de mejora continua de las estructuras productivas.

Los sectores exportadores argentinos —energía, minerales, economías regionales (vinos, miel, cítricos, madera, camarones y más)— encontrarán en el mercado estadounidense una plataforma para crecer y diversificarse, aprovechando un intercambio que antes se veía limitado por aranceles y barreras técnicas. Estados Unidos es el tercer socio comercial de Argentina y este acuerdo marca una etapa inédita de integración económica.  

Este logro se inscribe en la visión de Javier Milei, cuya gestión ha priorizado la apertura comercial, la reducción del rol del Estado y la inserción de Argentina en las cadenas globales de valor. Su liderazgo ha convertido un ideal de libertad económica en resultados concretos que benefician a productores, consumidores e inversores. El acuerdo con Estados Unidos no solo libera aranceles: libera potencial, libera empleo y libera futuro para nuestra nación.