Viajar –caminando desde hace décadas-- por las ciudades europeas.
Y experimentar el denominado <<Eurobarómetro>>: la Unión Europea, una idea que sólo existiría como conjunto de valores compartidos, ello, luego de la segunda guerra mundial (1),
Un sentimiento de pertenencia y de comunidad en una cultura continental: identidad forjada a través de la cultura y la revolución y expansión del ferrocarril.
Sus valores: los de la democracia, la tolerancia la generosidad, el amor por el arte y el conocimiento, la prohibición de la violencia, el respeto a los demás, la compasión por el Otro, la empatía…
En el libro Los europeos, E. Figes enuncia una identidad compartida del Mediterráneo a los Balcanes, de la Mettaleuropa a los fiordos: “Y de volver a la fe en los valores de la Ilustración, en la que nos hace europeos: la literatura, la música, el arte… la Cultura, con mayúscula”,
Ha brindado la Unión europea 80 Años de paz (rota ahora por Putin), porque habría legitimado la libre circulación de bienes y personas (Schengen),
Todo un sistema de coexistencia pacífica y colectiva.
“Y representaría una manera de organizar la vida cotidiana, entablando una relación peculiar con el tiempo, con las ciudades y con el espacio público”, pudiendo definirse por sus cafés al aire libre y la posibilidad de recorrer las ciudades, caminándolas.
Como lo hacemos en estos momentos: medir las ciudades con nuestros pasos, proponía Baudelaire.
En fin, una idea de civilización urbana.
¿Y el << Américo barómetro >>?
Descreemos en este siglo XXI de los <meta-relatos>> de la Modernidad (el sueño americano, el iluminismo, el marxismo, el capitalismo…), tratándose en nuestra vida cotidiana –y ciudades: Bogotá, Caracas, México, Guayaquil, Río, Buenos Aires, etc.—de geografías de división ideológica y política, radicales.
En las elecciones presidenciales del 21 de junio, dos visiones irreconciliables de país y poder –en Colombia: muros inexpugnables e irreconciliables: 12 millones y fracción votaron por el candidato conservador De La Espriella; y 12 millones y fracción por el candidato de la izquierda, Cepeda. Un 1% de diferencia en los votos consignados en las urnas.
Cada candidato ofrecía un micro-macro relato sobre presente y futuro de nuestro enigmático país suramericano en torno a justicia, seguridad, educación, producción económica, salud, derechos humanos…
Uno, proponía el país del milagro; otro, el de la justicia e igualdad sociales.
¿Qué posibilidades en el << Eurobarómetro >> para el país y el continente (ahora en gran parte derechizado)?
Qué valores compartidos podrían forjarse en la tolerancia, la generosidad, la prohibición de la violencia, el respeto al Otro, la compasión, la empatía, finalmente, la justicia social?
¿Qué papel desempañaría la cultura en un proceso de creación de nuevos valores e identidades; y más aún, coexistencia pacífica y creativa?
¿Cómo reorganizar la vida cotidiana en tolerancia y generosidad, paz y comunicación razonables?
¿Qué procesos civilizatorios y salidas a la barbarie?
¿Quizás <<un generoso y gran acuerdo nacional en lo fundamental>>?
La lectura, viernes 12 de junio, EL Mundo.