LA MIRADA DE ULISAS cree haber leído que el Primer Ministro de España, el señor Pedro Sánchez, dio una declaración por medio de la cual afirmaba que la Historia iba a situarle del lado de los buenos. Si leí mal, ojalá sea cierto, pido disculpas, pero si mi vista no me traicionó, quiero comentar desde la mirada activa que soy, que se debe recordar para aquellos que olvidan fácilmente o desean hacerlo por una conveniencia política, que los terroristas musulmanes fueron los que hicieron el atentado de Atocha con demasiados muertos y heridos que lamentar. Jamás dejarles en el olvido. Los extremistas saben sembrar el terror, por ello se les denomina así. Y no fue propiamente un comando israelí, como lo hubiese anhelado Don Pedro. Israel no comete ese tipo de actos. Más bien, se le reconoce por brindarle a la Humanidad sus variados adelantos científicos en numerosos campos. Solamente, hay que pensar en el método del gota a gota, que evita hambrunas y salva a numerosas personas en continentes como el africano. Además, lo demostró en la debatida participación en Eurovisión 2026, al alcanzar el honroso segundo lugar, a pesar de todo el boicot y el rechazo que se le hizo por hacer parte de un evento de tal magnitud. Un espectáculo que ofrece un gran respiro y divertimento a los televidentes, indispensable en un periodo del mundo donde el caos y el dolor reinan. Israel con sus logros demuestra que está del lado de los buenos: de los seres que quieren vivir en paz sin la necesidad de imponer sus creencias ni su tradición. Emplea el sabio adagio: vivir y dejar vivir. El judaísmo no realiza actos de proselitismo. Para el judío no es habitual ni necesario convertir a nadie. No se adhieren a propuestas de dominio mundial, en cambio donde los extremistas musulmanes es su ideal: ver el mundo entero “emburkado”, velado y con costumbres de la Edad Media, bien superadas en las democracias. Volver a tiempos cuando la mujer no tenía ningún derecho y no obtenía la independencia de ser, debido a su sexo. Tampoco los homosexuales hallaban respeto por su condición, bien condenable según una óptica obtusa. ¡Y qué decir de la menor disidencia! ¿Acaso podía existir algo llamado así? Fueron conquistas gracias al empeño de luchadores pensantes e iluminados, quienes rechazaron la idea de vivir bajo un yugo dictatorial y tiránico. Libraron luchas para deshacerse de esos gobiernos autoritarios y displicentes hacia las diferencias. ¡Oh tiempos aquellos!, que bien podrían llamarse épocas del mal o de la oscuridad, donde los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad ni siquiera se esbozaban en la imaginación. Hoy por cierto, son valores que están del lado de los buenos. Han evolucionado para construir un mundo más justo y vivible entre los hermanos que somos todos los humanos, a pesar de las diferencias. En realidad, enriquecen y pluralizan al género humano. Lejos de verse como clones las personas que tienen altura intelectual y emocional saben respetar y tolerar la divergencia. Asunto que no hacen los gobiernos como los que defiende el Señor Pedro Sánchez al ponerlos como ejemplo de bondad. ¿Quién puede afirmar que los gobiernos despóticos y opresores sean el ejemplo a seguir? Sobre todo, cuando se vio recientemente lo que son capaces de hacer con su pueblo al dispararle a quemarropa por una queja colectiva debido a un malestar infringido a su gente con hambre y torturas. Si eso alude a ser parte de los buenos, la Mirada de Ulisas se rehúsa a formar parte de ese bando. Y ustedes, queridos lectores, ¿qué opinan de esa declaración? Díganme si estoy equivocada al tratar de hacer claridad y poner los conceptos en su lugar.
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