La operación se ha saldado con arrestos simultáneos en las provincias de Madrid y Valencia, donde los miembros de la banda tenían fijada su residencia habitual.
La investigación comenzó en junio de 2024 a raíz de dos asaltos perpetrados en una misma noche en la provincia de Granada, concretamente en la capital y en la localidad de Santa Fe. En estos dos ataques iniciales, los delincuentes lograron sustraer más de 140.000 euros tras provocar las detonaciones en los terminales bancarios.
Los investigadores destacan que el grupo operaba con una gran movilidad geográfica, desplazándose desde sus bases en la zona centro y el Levante hacia diferentes puntos del país para cometer los robos y regresar de inmediato a sus domicilios.
Un modus operandi basado en el robo de vehículos y la rapidez
Para llevar a cabo sus acciones, los arrestados sustraían previamente vehículos que utilizaban tanto para los desplazamientos como para los propios asaltos. Una vez cometido el robo, abandonaban los coches para dificultar el rastreo policial.
Durante las ejecuciones, todos los implicados actuaban con el rostro cubierto y bajo estrictas medidas de seguridad, lo que aumentó la complejidad de las pesquisas policiales hasta lograr su identificación total.
En el transcurso de los registros realizados tras las detenciones, las fuerzas de seguridad se han incautado de un arma de fuego, 1.700 euros en efectivo y casi dos kilogramos de hachís. Además, se han hallado dos pinzas de excarcelación profesionales, herramientas que suelen emplearse para forzar estructuras metálicas. Estos hallazgos refuerzan la peligrosidad y el grado de especialización técnica que poseía la organización desarticulada.
Conexiones con otros robos en el territorio nacional
Las pesquisas posteriores han permitido a los agentes vincular a dos de los detenidos con otros siete robos con fuerza mediante explosivos en diversas provincias españolas. Los investigadores han determinado su presunta implicación en asaltos similares ocurridos en Burgos, Valladolid, Guadalajara, Albacete, Toledo y Cuenca.
Con este operativo se da por desmantelada una de las bandas más activas en esta modalidad delictiva, que combinaba la fuerza de las detonaciones con una logística de huida altamente organizada.