La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha expresado su preocupación ante el incremento de los robos a camiones y transportistas en territorio nacional. Según la patronal, este fenómeno se ha convertido en un problema estructural que no solo compromete la competitividad de las empresas logísticas, sino que pone en riesgo la integridad física de los conductores profesionales que operan en las carreteras.
De acuerdo con los datos facilitados por el Ministerio del Interior, cada año se interponen más de 20.000 denuncias vinculadas al robo de mercancías en el transporte por carretera. La incidencia delictiva se concentra especialmente en los grandes ejes logísticos del país: la AP-7 en el arco mediterráneo, la A-2 entre Madrid y Cataluña, y la A-3, que conecta la capital con Valencia.
Déficit de infraestructuras de vigilancia
El análisis de la CETM revela que hasta el 60% de estos delitos ocurren durante las paradas obligatorias que los conductores deben realizar por normativa. Estos incidentes tienen lugar mayoritariamente en áreas de descanso carentes de vigilancia o en polígonos industriales que no disponen de medidas de seguridad adecuadas. Para la organización, estas cifras evidencian una grave insuficiencia de infraestructuras de estacionamiento seguro en la red viaria española.
Ante esta situación, la patronal ha valorado de forma positiva el inicio de reuniones entre el Ministerio, organismos públicos y consultoras para abordar la escasez de plazas de aparcamiento protegido. No obstante, la CETM considera imprescindible que este proceso cuente con la participación directa de las organizaciones representativas del transporte, argumentando que son estas quienes conocen de primera mano las necesidades operativas y de servicio en las rutas.
Impacto en el sistema logístico
La falta de instalaciones seguras genera, según la confederación, un impacto económico negativo que repercute en todo el sistema logístico nacional. La nota emitida por la patronal subraya que la exposición de los conductores a riesgos inaceptables debe ser atajada mediante la inclusión de estas áreas de servicio en los próximos Planes de Infraestructuras de Transporte y Movilidad del Gobierno.
La demanda del sector incluye no solo la construcción de nuevos espacios, sino la dotación de medios técnicos y humanos de vigilancia, así como servicios adecuados que garanticen el descanso digno de los profesionales.
La confederación insiste en que la seguridad de la cadena de suministro depende directamente de la protección de sus eslabones más vulnerables: el vehículo y el conductor. Una vigilancia mayor en los puntos críticos de parada puede reducir estas estadísticas delictivas que amenazan con lastrar la eficiencia del transporte por carretera en España, un sector fundamental para el abastecimiento y economía.