Área 52

Un telegrama de lo español a propósito de la Semana Santa

  • Soy español. Stop.
  • Tengo antepasados andaluces, castellanos, vascongados, gallegos, catalanes, cántabros, riojanos y extremeños. Stop.
  • Lo anterior no es una excepción en España. Es la norma. Stop.
  • He estado en procesiones de Semana Santa en casi todos los sitios antedichos. Stop.
  • En todos los citados lugares son consideradas como sagradas en un sentido real. Trascendente a la parafernalia diaria. Stop.
  • Por tanto, no hay nada que interfiera en su salida salvo lo criminal y ni ello puede terminar con ellas. Stop.
  • No he visto ninguna diferencia entre ellas. Ninguna. Stop.
  • Quien participa en ellas es el Pueblo y su sentir profundo en el sentido presente e histórico. Stop.
  • No hay diferencia. Stop.
  • Son todas iguales. Stop.
  • ¿Querrá ello decir que, a pesar de toda la mugre que vemos a diario en televisión, todas responden a lo que nace de un mismo Pueblo? Stop.
  • El Pueblo es la Nación. Stop.
  • ¿Se puede manifestar lo profundo siempre e invariablemente de la misma manera siendo algo distinto? Stop.
  • Si es así, lo profundo tiene poca incidencia en lo que somos porque su manifestación formal es siempre la misma. Stop.
  • ¿Por qué se elige entonces siempre la misma forma? Stop.
  • ¿Puede que, sin obligación, hagamos siempre lo mismo en contra de lo que somos? Stop.
  • Poco sentido. Stop.
  • Si no es de ninguna de las anteriores maneras, forma y fondo son lo mismo. Stop.
  • En cualquier caso, ¿puede lo distinto manifestarse siempre de igual manera? Stop.
  • ¿No será más sencillo entender que, independientemente del idioma (y, ciertamente, poco más) todos los pueblos son lo mismo y así nos hemos manifestado en la historia universal? Stop.
  • Los pueblos son el Pueblo. Stop.
  • El Pueblo, de nuevo, es la Nación. Stop.
  • ¿Somos todos la misma Nación? Stop.
  • La respuesta es sí.
  • STOP.