- Soy español. Stop.
- Tengo antepasados andaluces, castellanos, vascongados, gallegos, catalanes, cántabros, riojanos y extremeños. Stop.
- Lo anterior no es una excepción en España. Es la norma. Stop.
- He estado en procesiones de Semana Santa en casi todos los sitios antedichos. Stop.
- En todos los citados lugares son consideradas como sagradas en un sentido real. Trascendente a la parafernalia diaria. Stop.
- Por tanto, no hay nada que interfiera en su salida salvo lo criminal y ni ello puede terminar con ellas. Stop.
- No he visto ninguna diferencia entre ellas. Ninguna. Stop.
- Quien participa en ellas es el Pueblo y su sentir profundo en el sentido presente e histórico. Stop.
- No hay diferencia. Stop.
- Son todas iguales. Stop.
- ¿Querrá ello decir que, a pesar de toda la mugre que vemos a diario en televisión, todas responden a lo que nace de un mismo Pueblo? Stop.
- El Pueblo es la Nación. Stop.
- ¿Se puede manifestar lo profundo siempre e invariablemente de la misma manera siendo algo distinto? Stop.
- Si es así, lo profundo tiene poca incidencia en lo que somos porque su manifestación formal es siempre la misma. Stop.
- ¿Por qué se elige entonces siempre la misma forma? Stop.
- ¿Puede que, sin obligación, hagamos siempre lo mismo en contra de lo que somos? Stop.
- Poco sentido. Stop.
- Si no es de ninguna de las anteriores maneras, forma y fondo son lo mismo. Stop.
- En cualquier caso, ¿puede lo distinto manifestarse siempre de igual manera? Stop.
- ¿No será más sencillo entender que, independientemente del idioma (y, ciertamente, poco más) todos los pueblos son lo mismo y así nos hemos manifestado en la historia universal? Stop.
- Los pueblos son el Pueblo. Stop.
- El Pueblo, de nuevo, es la Nación. Stop.
- ¿Somos todos la misma Nación? Stop.
- La respuesta es sí.
- STOP.