LA MIRADA DE ULISAS que no debería sorprenderse por nada ni por nadie, aún le ocurre cuando se enfrenta a respuestas, que le parecen desconcertantes. En este caso, se refiere al discurso del criminólogo francés Alain Bauer, destacada figura mediática, un experto en el tema del terrorismo, un hombre cercano al poder por haber sido parte del gobierno de diferentes presidentes de Francia. Estudioso del crimen bajo todas sus formas, trabaja con diferentes naciones y analiza la situación mundial. Representa un personaje que aborda los temas de seguridad con énfasis en los peligros que acarrean las políticas, que se han venido proponiendo y realizando. Europa peligra, pero el planeta entero también debido a medidas que no se entienden ni menos se anhelan para la humanidad, donde se ha desdibujado la identidad que permite obrar democráticamente en sociedades luchadoras por un bienestar general. Cubre de modo masivo y no selectivo como suele ocurrir en dictaduras o teocracias, que sólo apoyan a sus seguidores. No aceptan el menor cuestionamiento y menos la menor disidencia.
Como se vio en Irán con una matanza, que el mundo no ha denunciado de manera suficiente. Tampoco ha exigido que se les permita mejor vida a los iraníes, que ya no aguantan más un régimen que les tiene al borde del desastre. Cuando la mirada de Ulisas escuchó que Alain Bauer respondió a la pregunta: ¿cree usted que el gobierno iraní actual con una bomba atómica en su haber se la lanzaría a Israel? La respuesta del famoso criminólogo fue un rotundo NO. Contestó: sólo Irán la utilizaría con fines disuasivos y preventivos, como lo cumplen los países que ya disponen de un arma de alto poder destructivo. La mirada de Ulisas, que soy, no pude darle crédito a dicha afirmación. Lo peor fue el modelo que adujo al poner como ejemplo a Corea del Norte, que no ha disparado su bomba atómica contra Corea del Sur, a pesar de las fuertes desavenencias. Mi atisbo quedó perplejo y los ojos cuadriculados.
¿Cómo un hombre conocedor de tantas civilizaciones y diversos pensamientos podía comparar un fanático oriental con un musulmán extremista? Las propuestas ideológicas, a pesar de ser impositivas, no llevan la misma carga ni una filosofía similar. El Corán que abrazan los fanáticos musulmanes impone la creación de un califato mundial, donde la conversión de todo infiel se hará a las buenas o las malas. ¡Y no es una mera amenaza! Ya se ha visto cómo operan en países que albergan gran cantidad de musulmanes. Con el terrorismo logran dominar, sin perdonar la menor resistencia. Entonces, ¡cómo no calibrar que si Irán accede a la bomba nuclear acaso se va a privar de eliminar lo que tanto ha soñado con aniquilar! Es su propósito divulgado con insistencia: la victoria o la muerte. A sus adeptos no les importa morir por la causa, porque numerosas vírgenes esperan en el más allá a los victimarios como recompensa. Deben perseguir sus fines ideológicos a toda costa. Retroalimentan el odio al pequeño satán como llaman a Israel, para luego ejecutar al gran satán, que son los Estados Unidos, naciones en la mira de la aniquilación. Queridos lectores, pregúntese: ¿qué sería lo primero que haría Irán con una bomba atómica a su disposición? Irán y sus secuaces alcanzarían su ideal con la muerte de sus principales disidentes para luego terminar con los demás, incluyendo a los europeos. Impondrían el califato que tienen planeado. ¿Será que LA TIERRA dejará que ocurra y permitirá esa catástrofe?