Crónicas de nuestro tiempo

El dedo en la llaga

Jesús Peral
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Es evidentemente humano, sentir decepción, lástima y dolor, cuando vemos esas imágenes en Gaza, de madres y niños huyendo y sufriendo el miedo de la persecución y la muerte. Sobre todo, la carita ensombrecida por los tiznajos de la suciedad de los escombros, de esos niños llorando que vemos en la televisión, reflejando la ingenua inocencia de una mente, limpia y recién llegada a un entorno infecto; donde la cultura, educación, familia, convivencia y progreso, han sido sustituidos por el adoctrinado fundamentalismo de una religión retrógrada envuelta en la cruel insensibilidad de la guerra. Nos parte el alma a todos ver las imágenes.

Desorientar su infancia y convertirles con engaños en niños bomba o irles ideologizando para que con el tiempo lleguen a ser grandes despiadados vengadores de lo que vieron o les contaron, siguiendo la orden dictada del Dios que les mira, protege y premia, es el propósito de padres tíos y abuelos para mantener el nirvana del odio y el instinto criminal vivo de las sucesivas generaciones en esa palestina tribal.

Un Pueblo acostumbrado a la aflicción, penuria, hambre y congoja, enseñando desde la infancia la divina clitoridectomía en salvaje práctica para la extirpación del clítoris. De esta forma, los varones palestinos de abuelos, padres, maridos y hermanos, han convertido a la mujer en una especie de animal de compañía que sabe hablar, esclavizandola hasta la más humillante sumisión, para impedirlas que pueda sentir otra cosa que no sea cuanto más dolor mejor, como prevención de infidelidades castigadas con la lapidación.

En Palestina, los maridos que pueden, toman hasta cuatro esposas según permite el Islám.Toda una enseñanza existencial de miles de años despreciando, acosando y maltratando a las mujeres, hasta convertirlas en prisioneras  sometidas a la voluntad de padres, hermanos y maridos (.!.) la mayoría terroristas de hecho o deseo en ADN.

También es evidentemente, humano, no olvidarnos de la masacre protagonizada por los hijos mayores, hermanos y maridos, de muchas de esas mujeres palestinas  sometidas al cautiverio de esos que asesinaron brutalmente sin ellas saberlo, a mil doscientas personas entre adultos y niños que simplemente celebraban la alegria de un día especial; secuestrando a otras trescientas veinte personas, incluidos bebes, que dicho sea de paso, ya se teme que muchas de ellas hayan sido asesinadas previa tortura y violación.

Para ello, utilizaron el diseño, la forma, el día y la hora, haciendo uso de las peores artes de  sufrimiento, angustia, agonía, secuestro, violación, degollamiento y descuartizamiento humano, que las televisiones no nos enseñan siguiendo instrucciones del gobierno, para no apaciguar el odio destilado que impida entender el dolor y la respuesta del pueblo israeli

Israel; una de las más enraizadas democracias del mundo, y uno de los países lideres en tecnologia, ciencia, medicina, premios nobeles, pacifismo, y un largo caudal de virtuosismo, respondió con un "NUNCA MAS" a un pueblo inmerso en una entelequia visceral maestro y diestro del terrorismo, cuya prueba de fama lo acredita el hecho de que ningún país musulmán limítrofe, por voluntad propia, desee tenderles la fraternidad de tierras o abrirles su frontera.

Los palestinos, son un pueblo contumaz y aguerrido, con un "maquis" poblacional de mercenarios sin escrúpulos… despreciados por quienes les alentan con una cara su agresividad y con la otra les prohíben la entrada.

Ahora nuestros adolescentes y estudiantes universitarios en plena ebullición de rebeldía y divertido entretenimiento cloroformizado, responden con embelecos y claro desconocimiento del relato mirando para otro lado y acusando al agredido por perseguir hasta el último rincón a los asesinos. Es necesario conocer el dogma esencial de ese pueblo cuyo fervor islámico lo componen individuos iracundos carentes de conciencia, sensibilidad y pasión, salvo la pasión guerrera que dicta el mandato de una religión vampírica a la que dando un pequeñísimo repaso les enseña y obliga a:

  • Combatid contra los defensores de Satán. Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado.si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles.Sura 2, versículo 191.
  • Dios os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras. Sura 4,11.
  • Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Dios es excelso, grande. Sura 4-34.
  • Que no tomen los creyentes como amigos a los infieles en lugar de tomar a los creyentes, quien obre así no tendrá ninguna participación en Dios, a menos que tengáis algo que temer de ellos. Sura 3, 28.
  • Yo infundiré el terror en los corazones de aquellos que no han creído, golpeadles, pues en la parte superior de sus cuellos, en la nuca, y golpeadles en la yema de sus dedos.
  • Si no vais a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño. Dios es omnipotente. Sura 9, 39.

No sois vosotros quienes los habéis matado; Dios los ha matado.

Nace en muchos de nosotros esa reminiscencia de lo que hacíamos los mismos jóvenes inmaduros de todas las épocas; irresponsables, vividores y replicones a la sopa boba (.!.) profanos de lo que negábamos o defendíamos de forma insolente, en la década 65-75 contra la dictadura de Franco, creyendo que íbamos a derrocarla, sin saber que el dictador ya había planificado el futuro a través de la monarquía que luego trajo la democracia por sí misma. Todavía algunos politiquillos del circo del Congreso, a falta de una proteína, se creen que gracias a ellos el dictador se vio obligado.

Lo ideal, sería contemplar la salida de mujeres y niños a países pacíficos, donde hasta que el conflicto llegue a su fin, tengan la oportunidad de conocer la paz, el amor, la libertad, la democracia, la resiliencia y la igualdad. Incluso ofrecer a esas madres y niños la coyuntura de una educación más laica que fanática, en hogares de acogida de los que vociferan y se manifiestan.

Eso sí que sería METER EL DEDO EN LA LLAGA.