Abrir la mente y el corazón

El rol de las Organizaciones No Gubernamentales en un mundo en crisis

El pasado 27 de febrero se celebró el Día Internacional de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), y es por ello, por lo que la columna de hoy es una reflexión sobre el gran, y tan necesario trabajo que este sector realizar para aportar a la justicia social y la defensa de los derechos humanos.

Las Organizaciones No Gubernamentales realizan un trabajo esencial:

  1. Apoyan proyectos que mejoren la situación global de las comunidades y dar respuesta.
  2. Movilizan el voluntariado de personas que quieran ayudar de forma directa.
  3. Sensibilizan sobre los problemas que existen en el mundo.

Entre sus funciones se encuentra la de garantizar que se cumplan los derechos humanos, la equidad de género, la protección de la infancia, el apoyo de causas ambientales, la defensa de la vida, la situación de los inmigrantes, promover la justicia y la paz, así como también un orden económico equitativo.

La misión de las Organizaciones No Gubernamentales es trabajar por una sociedad justa, sostenible y respetuosa con los derechos básicos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible son su hoja de ruta, tanto para la acción internacional como para la educación y la ciudadanía global.

Se estima que el 10 % de la población mundial vive en pobreza extrema. Más de 305 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria en 2026, según Naciones Unidas. A ello se suma el desplazamiento forzoso de casi 123 millones de personas por conflictos armados, crisis climáticas y persecución.

En el mundo existen más de 10 millones de ONGs, siendo que en España ese número se encuentra por encima de las 100.000. 

Las ONGs españolas, operan en más de 100 países, llevando atención humanitaria, salud, educación, agua potable, agricultura sostenible y protección de derechos humanos a poblaciones en situación de vulnerabilidad. La Cooperación Española centra su acción en una treintena de países de bajos ingresos en América Latina, África subsahariana, Asia y Oriente Medio, llegando cada año a más de 20 millones de personas.

Los resultados son concretos. Más de un centenar de escuelas rehabilitadas, decenas de pozos de agua perforados, ayuda alimentaria para más de un millón de personas, miles de mujeres participando en programas de empoderamiento económico y cientos de miles de niños vacunados. Son intervenciones que no solo alivian la urgencia: construyen capacidades, fortalecen comunidades y abren horizontes.

Las ONGs son impulsores clave del desarrollo, la prevención de conflictos, la paz sostenible y la ayuda humanitaria. Su papel es crítico en este año 2026 donde cada día surge un nuevo conflicto bélico, tal y como ocurrió el pasado fin de semana en que Estados Unidos bombardeó Irán, dando comienzo a una nueva ola de violencia sin precedentes. Conflicto que sabemos cómo se ha iniciado, pero desconocemos cómo, ni cuándo terminará, y cuántas personas morirán en el medio. ¿cientos? ¿miles? ¿millones?

En un mundo marcado por desigualdades que se profundizan con cada crisis, la labor de las ONGs no es sólo solidaridad: es un pilar esencial para sostener derechos y acercarnos a la justicia global. Allí donde los Estados no llegan o llegan tarde, estas organizaciones ofrecen refugio, oportunidades y esperanza. Su trabajo demuestra que un mundo más justo no solo es posible, sino urgente.

Por eso es clave que las ONGs sigan actuando con fuerza y que las instituciones públicas mantengan la financiación necesaria para que puedan cumplir su misión. Construir un mundo solidario es un esfuerzo colectivo que no puede detenerse.

Y, en lo personal, creo firmemente que cada persona puede aportar. El voluntariado es una forma de hacerlo, de transformar y transformarnos: abre la menta y el corazón, y nos recuerda que el cambio empieza por gestos pequeños que iluminan vidas, incluidas las nuestras.