Obviamente como liberal y demócrata considero que el comunismo es un mal a erradicar, afirmación que se sustenta en los más de cien millones de asesinados por esta ideología, entre otros males. Es por esto que la resolución 1481/2006 del Consejo de Europa condenó el comunismo, junto con el nazismo, por sus crímenes contra la humanidad, su ideología de odio y la tiranía totalitaria de sus gobiernos.
Sin embargo, veinte años después millones de personas siguen votando comunista tanto en Europa como en España, cosa preocupante vistos los antecedentes. Dicho esto, si yo fuera comunista miraría hacia China pues es el único país dominado por esta ideología que ha conseguido desarrollarse significativamente gracias a haber abandonado el marxismo económico a partir de 1976.
Bajo la batuta de Deng Xiaoping China empezó a dotarse de algunas de las instituciones de la economía de mercado, lo que produjo notables resultados. Las reformas liberalizadoras y catalácticas se aceleraron con Jiang Zemin y su “economía de mercado socialista”, y culminaron con la entrada en la Organización Mundial del Comercio en 2001. Desde entonces se han mantenido a distintas velocidades con Hu Jintao y el actual presidente-dictador Xi Jinping.
Estas reformas han sacado el máximo partido a la globalización de manera que China se ha convertido en la fábrica del mundo y gracias a esto en una potencia económica, tecnológica y militar de primer orden. La adopción de la economía de mercado, aunque fuertemente intervenida por el gobierno, ha permitido sacar de la pobreza a muchos cientos de millones de personas y crear una amplísima clase media, además de incontables ricos y millonarios. En China los ricos no son enemigos del pueblo, son pueblo también, a ver si se enteran nuestros amigos de Sumar, IU y Podemos.
Este es el modelo a seguir si uno es comunista y cree en un modelo autoritario de partido único. En China los derechos políticos y civiles son casi inexistentes pero al menos hay una razonable libertad económica. Esta libertad combinada con algunas de las instituciones del libre mercado han permitido el tremendo despegue económico y social del país.
Me parece absurdo que nuestros vetustos comunistas sigan teniendo como modelo países fracasados como la antigua URSS, Cuba, o Venezuela, y como ideología el anticapitalismo. En su caso lo lógico sería copiar el modelo económico Chino, el único exitoso en dos siglos de experiencia comunista.
En China el anticapitalismo y el wokismo son residuales, solo les importa el liderazgo del PC y que sus súbditos sean prósperos. Mejor nos iría a todos si nuestros inmutables comunistas se modernizaran y aprendieran de sus correligionarios chinos.