Madrid se prepara para convertirse en el principal escenario de una nueva oleada de movilizaciones por la vivienda impulsada por el Sindicato de Inquilinas, que ha anunciado una campaña estatal bajo el lema “La vivienda nos cuesta la vida”.
Nos dicen que hay que construir, mientras las casas se utilizan para alquileres turísticos.
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) May 13, 2026
El problema de la vivienda es el chollo de unos cuantos.
Acabemos con su negocio.
24 de Mayo - MANIFESTACIÓN pic.twitter.com/LQEAvmDKId
Una gran manifestación en el centro de Madrid
La cita central tendrá lugar el domingo 24 de mayo a las 12:00 horas, con una marcha que partirá desde Atocha y recorrerá el centro de la ciudad hasta la zona de Sevilla. Los organizadores prevén que sea una de las protestas más multitudinarias de esta primavera, en un contexto que califican como una crisis habitacional “sin precedentes”.
La movilización forma parte de un calendario más amplio que incluye 24 protestas en distintas ciudades entre el 23 de mayo y el 28 de junio, comenzando en Guadalajara y continuando con Madrid como principal foco.
Denuncia de una situación “insostenible”
Desde el sindicato aseguran que la situación actual está marcada por alquileres disparados, contratos temporales, hacinamiento y desplazamientos forzosos hacia zonas más alejadas. Según su diagnóstico, esta inestabilidad residencial está afectando directamente a la vida cotidiana de miles de personas.
La portavoz Alicia del Río ha defendido que el objetivo de la movilización es “reivindicar que Madrid puede estar al servicio de la gente”, denunciando que el modelo actual impide desarrollar proyectos vitales como independizarse o formar una familia.
Durante la presentación también se ha alertado de que muchos hogares destinan hasta el 70 % de su salario al alquiler, lo que, según los convocantes, está generando un impacto en la salud física y mental de la población.
Apoyo de colectivos sociales y vecinales
La protesta contará con el respaldo de numerosos colectivos sociales, vecinales y sindicales, entre ellos la organización COESPE, cuyo portavoz, Damián Rodríguez, ha subrayado que el problema de la vivienda “no es un conflicto generacional, sino de clase”.
Además, participarán plataformas antidesahucios, organizaciones ecologistas, sindicatos y asociaciones vecinales, en una convocatoria que busca ampliar su base social.
Reivindicaciones y posible huelga general
Entre las principales demandas destacan la recuperación de contratos indefinidos de alquiler, la bajada de los precios, la ampliación del parque público de vivienda y medidas contra la especulación.
También reclaman la subida del salario mínimo y de las pensiones hasta los 1.500 euros y una regulación que limite los abusos en los contratos de alquiler y de temporada.
Los organizadores plantean esta movilización como el inicio de un ciclo sostenido de protestas que podría desembocar en una huelga general por la vivienda si no se producen cambios a corto plazo.
Un contexto marcado por los desahucios
En paralelo a la convocatoria, la problemática de la vivienda ha tenido reflejo en situaciones concretas como el desalojo de una vecina con dos hijos en Carabanchel, que no pudo ser frenado pese a la movilización vecinal.
El Sindicato de Vivienda de Carabanchel ha anunciado nuevas acciones para intentar paralizar otros desahucios previstos, mientras que desde la Comunidad de Madrid se ha señalado que estos procesos dependen de resoluciones judiciales, defendiendo al mismo tiempo medidas para aumentar la oferta de vivienda.
Llamamiento a la movilización ciudadana
El manifiesto presentado por el Sindicato de Inquilinas apunta directamente contra rentistas, inmobiliarias, fondos y bancos, a los que responsabiliza de sostener un modelo que consideran especulativo.
La organización ha hecho un llamamiento a la movilización, la organización vecinal y la desobediencia civil como herramientas para defender el derecho a la vivienda, en un escenario que prevé mantener la presión en las calles durante las próximas semanas.