Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica, ha creado un material innovador denominado MicroMg, capaz de capturar y transformar el dióxido de carbono del aire de forma eficiente y sostenible.
Este nuevo compuesto, basado en magnesio, actúa a temperatura ambiente y sin necesidad de aporte energético, convirtiendo el CO₂ en bicarbonato, una forma química más estable y menos perjudicial desde el punto de vista ambiental.
Aplicación directa en pinturas
Uno de los avances más destacados del desarrollo es su integración en pinturas convencionales. Al aplicarse sobre paredes, estas superficies funcionalizadas pueden reducir de forma significativa la concentración de CO₂ en el aire, tanto en interiores como en exteriores.
En ensayos realizados en condiciones similares a espacios cerrados habituales, con niveles cercanos a 900 partes por millón de CO₂, las pinturas con MicroMg lograron disminuir notablemente la presencia de este gas.
Además, el material ha demostrado una alta durabilidad, manteniendo más del 90 % de su eficacia incluso tras varios ciclos de lavado, lo que refuerza su potencial para aplicaciones reales en edificios y espacios urbanos.
Mejora del aire y del bienestar
La investigación responde a uno de los principales retos actuales: la reducción de gases de efecto invernadero y la mejora de la calidad del aire. Según los investigadores, niveles elevados de CO₂ en interiores pueden afectar al bienestar y al rendimiento cognitivo de las personas.
En este contexto, soluciones como MicroMg podrían aplicarse en viviendas, oficinas o centros educativos, contribuyendo a crear entornos más saludables sin necesidad de sistemas complejos ni consumo energético adicional.
Un proceso sostenible
El material se obtiene mediante un método respetuoso con el medio ambiente, ya que se sintetiza en agua, a temperatura ambiente y sin el uso de reactivos tóxicos. Además, sus microestructuras cristalinas ofrecen una gran superficie activa para interactuar con el CO₂, lo que explica su alta eficiencia.
Este avance abre la puerta al desarrollo de nuevas tecnologías basadas en materiales funcionales aplicables a la construcción y al diseño de espacios urbanos más sostenibles.