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  <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «Diego García Paz»]]></title>

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    <description><![CDATA[Noticias de Madrid y la Comunidad de Madrid. Actualidad, economía, política, cultura, sociedad, empresas, tecnología, entrevistas y análisis en el periódico digital de los madrileños.]]></description>
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  <title><![CDATA[La Campana de Huesca, siglo XXI]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 18 Jul 2026 09:33:52 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
  
 
 

  “(…) por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.”  

  John Donne  

 Cuenta una historia que hace muchos años, fallecido el rey de Aragón sin descendencia, su hermano, Ramiro II, apodado  El Monje  asumió...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="322" height="246" alt="" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/07/18/2026071809330590676.jpg" />
<figcaption></figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“(…) por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.”</em></p>

<p><em>John Donne</em></p>

<p>Cuenta una historia que hace muchos años, fallecido el rey de Aragón sin descendencia, su hermano, Ramiro II, apodado <em>El Monje</em> asumió el trono, y lo hizo en unas condiciones de levantamiento mayoritario de los nobles del reino. Una deslealtad a la corona que el nuevo monarca no sabía contener. Pidió consejo a un antiguo maestro suyo, a través de un mensajero, quien a la vuelta le relató cómo su maestro le llevó a un huerto y allí cortó las coles que eran más altas que el resto, apremiándole a que él hiciera lo mismo. Ramiro convocó a los nobles para enseñarles una nueva campana que, según decía, eran tan grande que se escucharía en todos los confines del reino. A medida que los nobles fueron bajando al habitáculo de la hipotética campana, un verdugo, uno a uno, los fue decapitando, colocando sus cabezas en círculo, y en el centro puso, colgada de una cuerda desde el techo, la cabeza del mayor desleal entre todos, como si se tratase del badajo. Luego los demás fueron llamados a contemplar aquella atrocidad que, en efecto, tanto sonaría, hasta el punto de silenciar otras voces, otros sonidos, que no fueran los emitidos por aquella infame Campana de Huesca.</p>

<p>Siglos después, las deslealtades -o lo que quiera entenderse por tal, pues la lealtad lo es, siempre y solo, a la ética y a la legalidad, por encima de cualquier afinidad personal- se siguen pagando muy caras. No se tratará de una decapitación física, sino de una ignominia, una calumnia, una coacción, un cese. Infundir el miedo, como ocurrió entonces, para callar las voces que dicen la verdad, que colocan a los responsables en su debido lugar, que destapan la vergüenza revestida de mando y de galones. La prepotencia, el terror y el poder unidireccional que no admite reproches justos, discrepancias o diferencias de opinión cuando lo que se ordena es abiertamente deshonroso. No existe ninguna lealtad ante la injusticia, la carencia de escrúpulos o la ilegalidad. Para quien parte del ejercicio del poder con esas premisas, la lealtad es mero vasallaje, y el desleal un traidor a destruir, porque su sola existencia revela la iniquidad, evidencia la auténtica cara del poder e incomoda de una forma insoportable.</p>

<p>El tañer de aquella legendaria campana no es hoy, precisamente, un sonido remoto, que en la lejanía resuene como un eco del pasado.</p>

<p>Ha trascendido a la leyenda, se ha convertido en un hecho. &nbsp;&nbsp;</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Un nuevo rugir del Etna]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 11 Jul 2026 09:00:20 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Etna 
 
 

  “Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder.”  

  Montesquieu  

 Hay momentos en los que pareciera que la naturaleza habla. O que incluso grita enfurecida. Así ha ocurrido hace escasos días...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="435" height="245" alt="Etna" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/07/11/2026071108590441735.jpg" />
<figcaption>Etna</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder.”</em></p>

<p><em>Montesquieu</em></p>

<p>Hay momentos en los que pareciera que la naturaleza habla. O que incluso grita enfurecida. Así ha ocurrido hace escasos días con el volcán ubicado en el monte Etna, en Sicilia. Hay una sensación colectiva de respeto, de temor, cada vez que el Etna vuelve a ser actualidad, como si en el fuero interno de la humanidad algo estuviera latente desde tiempo inmemorial que identifica la actividad de este volcán con un peligro que va más allá de lo propiamente físico. Una llamada de atención de una proyección superior a la propia explosión de fuego, roca y lava.</p>

<p>En efecto: la memoria colectiva, el subconsciente, identifica al Etna con un antiguo relato de poder y de derrota. Con una guerra de inmensas fuerzas encontradas. Tras el mítico enfrentamiento entre los titanes y los dioses, Tifón fue creado por la Tierra como un monstruo cuya altura le hacía llegar hasta las estrellas, con cientos de cabezas de dragón, con ojos emisores de fuego y cuerpo alado. Un ser imbatible y terrorífico. Su nacimiento tuvo un único fin: arrebatarle el dominio del mundo a los despóticos dioses, que ante él huyeron despavoridos; todos menos uno: Zeus, quien consiguió despistar a Tifón y lanzar sobre él una montaña, el monte Etna, quedando encerrado debajo para toda la eternidad. Cuando Tifón ruge desde el fondo del abismo que el monte cubre, las erupciones, la lava ardiente, los vapores materializados no son sino los efluvios del propio monstruo haciendo esfuerzos enormes por salir a la superficie y asolarlo todo.</p>

<p>Son fechas en las que el Etna vuelve a resonar y recuerda esa historia -no tan legendaria, pues en todo mito hay siempre un poso de verdad sobre la condición humana- en la que quien gobernaba sobre los hombres empleó sus recursos no para el bien colectivo, sino para hundir bajo las montañas, para hacer desaparecer de hecho, a aquel cuyo poder podría frenarle, limitarle, contenerle, actuando, así, como un genuino contrapeso de fuerza equivalente, evitando un mandato injusto y absolutista, derivado de una manifestación de egoísmo tan grande como las propias facciones enfrentadas, con la única intención de protegerse a sí mismo y de conservar el mando.</p>

<p>El Etna ruge de nuevo, sí, y con él, tal vez, también comienzan a hacerlo aquellos justos que han sido enterrados, olvidados, cuestionados y separados del mundo a iniciativa de mandatarios tan temerosos de ser descubiertos por ellos en sus oscuridades como encastillados en su trono para, por fin, conseguir romper las cadenas, emerger de su prisión y reestablecer el equilibrio, la contención que todo poder, esencialmente, necesita.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El ángel caído]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 4 Jul 2026 08:41:23 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Angel 
 
 

 “Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.” 

 &nbsp;Víctor Hugo 

 En el Parque del Retiro de Madrid hay una escultura que, desde el primer momento, ha causado sentimientos encontrados, por...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="329" height="257" alt="Angel" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/07/04/2026070408382648225.jpg" />
<figcaption>Angel</figcaption>
</figure>
</div>

<p>“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.”</p>

<p>&nbsp;Víctor Hugo</p>

<p>En el Parque del Retiro de Madrid hay una escultura que, desde el primer momento, ha causado sentimientos encontrados, por razones muy diversas; más, tal vez, por motivos de oportunidad que artísticos, porque su factura técnica es impecable, una obra de arte premiada en su día, nacida de la imaginación y del talento de Ricardo Bellver. Se representa a Lucifer en el momento preciso de su derrota, precipitándose desde los cielos tras tener la muy desafortunada idea de creerse por encima de Dios. Una serpiente empieza a enroscarse por sus piernas, arrastrando al poderoso ángel hacia el abismo.</p>

<p>La obra, por cierto, para mí tiene un paralelismo muy notable -entre otras- con la famosa pintura del mismo protagonista, de la que es autor Alexandre Cabanel. Atendiendo a sus fechas, no descarto que ésta fuera una influencia para aquélla.</p>

<p>La nota que caracteriza al ángel caído de Madrid es la profunda rabia no contenida que desprende, porque el Lucifer de Cabanel está también rabioso, sí, pero con contención, más amargado ante la derrota que agresivo. En cambio, el de Madrid, en vez de pedir perdón, sabiendo perfectamente los vicios en que incurre, con altivez, mira hacia arriba, desafiante, abre la boca y uno es casi capaz de escuchar sus gritos de ira, sus blasfemias, su atrevimiento. La serpiente, que ya es extensión de su propio cuerpo, le empuja hacia abajo y Lucifer a su vez trata de tirar hacia arriba, se resiste a caer hasta el final, a reconocer su error, soberbio hasta la última consecuencia, rabiando a chillidos, negando la mayor y enfrentándose a la Luz.</p>

<p>Precisamente por esta actitud, con perfección reflejada en la escultura, es muy posible que surjan las reticencias o las incomodidades de algunos hacia ella. Y no me refiero al aspecto religioso, sino a que el ángel caído está representando un mal extendido y una forma de proceder muy propia y característica de quienes actúan en la vida de forma retorcida, delictiva o sencillamente proceden de mala manera en ciertos momentos y lo saben, siendo esa imagen elevada en el Retiro una especie de espejo suyo, un aviso de que aquél que ahí está hundiéndose en la oscuridad tiene una actitud que no resulta para nada extraña sino, por desgracia, en muchas ocasiones, hasta bastante familiar. Y basta con conocer ciertos ámbitos para comprobar que el mal y quienes lo causan -o, aún mejor, lo personifican- ante la realidad y las pruebas, niegan, gritan, mienten, cuestionan, calumnian e insultan a los valedores de la verdad, que encima los tienen que aguantar.</p>

<p>Esos son los ángeles caídos del día a día.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Terremoto físico y metafísico]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 08:38:05 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
  
 
 

 “La metafísica es un oscuro océano sin orillas ni faros, sembrado de muchos escombros” 

 Immanuel Kant 

 Hay ciertos emplazamientos de nuestro planeta en los que la historia, causalmente -no casualmente- rubrica un devenir de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="480" height="268" alt="1" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/06/27/2026062708362532128.jpg" />
<figcaption></figcaption>
</figure>
</div>

<p>“La metafísica es un oscuro océano sin orillas ni faros, sembrado de muchos escombros”</p>

<p>Immanuel Kant</p>

<p>Hay ciertos emplazamientos de nuestro planeta en los que la historia, causalmente -no casualmente- rubrica un devenir de acontecimientos cuya conexión pareciera responder a algún tipo de razón; como si, detrás de esos hechos, existiera una especie de batalla entre fuerzas que no se ven pero que sí se sienten a través de sus efectos.</p>

<p>Hechos concatenados que se suceden de tal manera que a una manifestación del bien le sigue otra del mal, y con una intensidad o proporcionalidad equivalente. Ya sucedió en la tierra natal de Jesús de Nazaret, lugar que asistió hace milenios a la obra de un ser excepcional que abrió el mundo a la luz y que, desde entonces, está sumido en la sombra, en uno de los conflictos humanitarios más terribles que se han conocido.</p>

<p>Y ha vuelto a pasar recientemente cuando la tierra se movió sacudiendo sin piedad al pueblo de Venezuela, país que se ha encontrado en una situación económica, jurídica y social impensable en un contexto internacional contemporáneo que dice estar respaldado por la protección de los derechos más inherentes del ser humano, por el imperio de la ley y del Estado de Derecho. La primera piedra para la superación de la calamidad política que ahí se vivía, que fue colocada en fechas no lejanas, parece que ha recibido una respuesta en sentido negativo, una reacción en forma de terremoto que se ha encarnizado con unas personas y un lugar que empezaba a salir de la caverna; es como si aquello que estuviera dolido por el avance logrado se encargase de poner todo tipo de palos en las ruedas y hubiera tirado, literalmente, sobre la salida de esa cueva un muro de rocas que no permite que los rayos de la merecida prosperidad toquen la faz de las buenas gentes.</p>

<p>Un terremoto que ha levantado un polvo físico, con su injusto epicentro en aquellas tierras y, a la vez, también ha removido otras polvaredas, ha generado una onda expansiva desde allí de tal envergadura que ha trascendido lo físico para cruzar los océanos y hacer temblar los resortes éticos de la otra parte del mundo. Un movimiento de tierras con su reflejo en la sacudida de la moral pública, materializada en la corrupción que sale a flote y navega de costa a costa, revelando una cara oculta detrás de las apariencias.</p>

<p>El temblor ha sido físico y cruel, pero también lo es bajo las formas, tras la materia, en la propia esencia de las cosas. Aquél, aunque desolador y desgraciado, tiene un límite; éste, más profundo e inserto en un plano ético, tiende a no cesar, a perpetuarse y resonar a través del tiempo.</p>

<p>La historia así lo relata. La actualidad lo certifica. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Mentiras]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 20 Jun 2026 09:08:37 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 1 
 
 

  “Quien no sabe la verdad sólo es un estúpido, pero quien la sabe y la llama mentira, es un criminal.”  

  Bertold Brecht  

 Cuando, en la antigüedad clásica, se estableció la dramaturgia como una de las más importantes...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="157" height="330" alt="1" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/06/20/2026062009073721739.jpg" />
<figcaption>1</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Quien no sabe la verdad sólo es un estúpido, pero quien la sabe y la llama mentira, es un criminal.”</em></p>

<p><em>Bertold Brecht</em></p>

<p>Cuando, en la antigüedad clásica, se estableció la dramaturgia como una de las más importantes manifestaciones culturales, su éxito vino dado no solo por el entretenimiento que la obra ofrecía una vez que se materializaba sobre las tablas, por su vocación de fuente de desconexión momentánea de la realidad o por la catarsis que -se decía- aquello que se escenificaba hubiera de producir en el espectador; si alcanzó fama entonces y la mantiene en la actualidad es por una razón muy sencilla: porque el teatralizar la vida no nos es ajeno.</p>

<p>Hoy no es preciso acudir a un teatro para ver grandes puestas en escena. En lo particular y en superiores escalas. Es más: se trata, en el mundo que tenemos, de una práctica imposición, de una cuestión de supervivencia porque, en contextos de falsedad y de cinismo, las dotes interpretativas tienen que saber ejecutarse a un nivel de ser merecedoras de premio, dado que la ingenuidad o la inocencia no solo no son valoradas, sino que conllevan un alto coste, pues, quien de ello peca, ni siquiera es consciente de los golpes que recibe, de los desprecios o de las bromas que causa.</p>

<p>Mentiras: contrarias a la ética más elemental, y sintomáticas de la decadencia de una sociedad, no tanto por quien las produce, sino por no saber identificarlas, entenderlas y ver a través de ellas la intención genuina. Y no se trata de una cuestión de valores (inexistentes en quien miente) sino de un serio problema de inteligencia: porque si ni tan siquiera ante falsedades burdas se es capaz de ser consciente de ellas a pesar de su evidencia, triste destino nos aguarda al quedar a disposición, literalmente, de quienes se están riendo de todos.</p>

<p>Ante ello ¿qué podemos hacer? Solo nos queda la ironía ante las circunstancias de la vida, y el saber jugar un papel en el tablero lo suficientemente habilidoso para conseguir que quienes mienten, aunque no lo perciban, sean los realmente engañados.</p>

<p>Este gran teatro del mundo, parafraseando a Calderón, está lleno de actores, y como en todas las profesiones, algunos son mejores que otros. El oscarizado, el primus inter pares, el mejor de todos, es aquel al que le preguntan si es actor y dice que no y, además, ni se le nota.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Mentiras]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Un mar oscuro]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/un-mar-oscuro/20260613084730133860.html</link>
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  <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 08:47:30 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Lago 
 
 

  “Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada (…) los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”  

  Eduardo Galeano&nbsp;  

 Había llegado el día. 

 Mi tierra, aquella en la que yo nací, en la que viví mi...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="405" height="228" alt="Lago" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/06/13/2026061308464886455.jpg" />
<figcaption>Lago</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada (…) los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”</em></p>

<p><em>Eduardo Galeano&nbsp;</em></p>

<p>Había llegado el día.</p>

<p>Mi tierra, aquella en la que yo nací, en la que viví mi infancia, mi juventud, en la que mis padres hicieron todo lo posible para que fuera feliz, en la que los primeros pasos de la madurez me enseñaron que no todo ni todos en este mundo son lo que parecen, se convirtió en una cárcel en la que solo podíamos continuar a costa de la enfermedad, del hambre, de la guerra, de la muerte. Nunca pensé que allí donde mis sueños empezaron a florecer los cuatro jinetes serían convocados para asolarlo todo.</p>

<p>Solo quería una cosa: que mi hijo pequeño prosperase, que pudiera tener un futuro en un lugar mejor, que pudiera ver cumplidas sus metas; en definitiva: existir.</p>

<p>Nos embarcamos junto con otras personas en un pequeño bote de madera. Casi no cabíamos en él. Puse a mi niño sobre los hombros y algunos de quienes nos acompañaban empezaron a remar hacia un destino que no era tanto físico como un anhelo, una emoción.</p>

<p>Una utopía.</p>

<p>Durante los días de travesía, algunos cayeron en un sueño eterno. Otros pelearon entre sí por la muy escasa comida con la que salimos del que fue nuestro hogar convirtiendo la nave en un triste recinto de pelea, movida entre las olas por el único instinto de supervivencia. Una humanidad debilitada por el sol, por el miedo, por la fría noche, convertida en aquello que no es.</p>

<p>Allá a lo lejos empieza a verse una cierta niebla…una tímida hilera de luces. Solo quedamos tú y yo, hijo mío. Nada fuerte hacia tu vida, sé feliz y, por favor, no me olvides, pues siempre estaré pendiente de ti, desde este mi lugar de descanso para siempre, desde este nuestro mar oscuro.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Un mar oscuro]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Una visita que transforma]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/visita-que-transforma/20260606091210133050.html</link>
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  <pubDate>Sat, 6 Jun 2026 09:12:10 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Papa León XIV 
 
 

  “La tecnología nunca es neutral: tiene el rostro de quien la controla.”  

  León XIV  

 El viaje de Su Santidad León XIV a España tiene una doble dimensión, civil y eclesiástica, pues conjuga su condición de Jefe del...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="428" height="240" alt="Papa León XIV" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/06/06/2026060609113348743.jpg" />
<figcaption>Papa León XIV</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“La tecnología nunca es neutral: tiene el rostro de quien la controla.”</em></p>

<p><em>León XIV</em></p>

<p>El viaje de Su Santidad León XIV a España tiene una doble dimensión, civil y eclesiástica, pues conjuga su condición de Jefe del Estado Vaticano y de Papa de la Iglesia Católica. Pero también la proyección de su visita adquiere otros perfiles: mediáticos y éticos.</p>

<p>No cabe duda de que la repercusión pública de la estancia del Santo Padre en España posiciona a nuestro país bajo la lupa del mundo, extremo que puede ser empleado -como ocurre siempre en acontecimientos de escala internacional- para obtener una visibilidad, por parte de muchos, bajo la estela de una situación y de un carisma personal mayor que el suyo, aprovechando la oportunidad que el acto brinda. Esto forma parte de una eterna puesta en escena en la que los actores secundarios buscan un papel protagonista o el minuto de oro no a costa, precisamente, de sus propios méritos. Por lo tanto, en este punto, nada cambia.</p>

<p>Pero, desde una perspectiva ética, ciertamente la movilización sincera que supone la fe determina que una gran cantidad de personas peregrinen allá donde el Santo Padre se encuentre. Uno tiene la esperanza de que ciertas tendencias o resurgimientos que se producen en algunos momentos de la historia no sean como hojas movidas por el viento, sino que tengan estabilidad, porque de ser así ello apuntará a un nuevo hito de la humanidad: una elevación moral y la superación de los muchos males que actualmente son los verdaderos rectores del camino del ser humano. El Papa se ha referido precisamente a esto, a la necesidad de que la moral ponga un freno, un límite infranqueable al poder desbocado, que es capaz de emplear elementos como la inteligencia artificial para su propio beneficio, despojando a la sociedad de la profundidad racional y de la luz espiritual que forma parte de su naturaleza y que trata de eclipsar bajo la sombra de lo mundano, de lo fácil, de lo simple.</p>

<p>Mi reflexión sobre la visita del querido Papa León XIV, por lo tanto, se basa en lo positivo que supone la gran movilización humana por una cuestión religiosa, pues incide directamente en el reconocimiento del valor superior de la persona, en su aspecto trascendente y en la esperanza de lo mejor. No obstante, me gustaría que ese ánimo no fuera solo cosa de unos pocos días, sino que, en lo cotidiano, cuando el Santo Padre ya no esté cerca, el comportamiento humano siga estando a la altura y demostrando, en la vida corriente, que esto no se trata de algo puntual para luego continuar bailando al mismo son que marca la dinámica de las cosas y que dista mucho de ser buena, dentro de un mundo el nuestro cada vez más a la deriva moral y corrompido. Recuerdo que cuando tuvo lugar la pandemia del coronavirus había un comentario bastante generalizado según el cual, tras superar aquella situación, se esperaba que la sociedad saliera adelante si bien transformada, mejorada, valorando más lo que en verdad importa. Como es de ver aquello quedó en un deseo. Ojalá que esta visita transforme, de forma honesta y genuina, los pasos erráticos del presente en un caminar firme hacia la verdad ética del ser humano, y que así se demuestre en el día a día.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Una visita que transforma]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El resurgir de Talos]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/resurgir-talos/20260530094303132318.html</link>
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  <pubDate>Sat, 30 May 2026 09:43:03 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 1 
 
 

  “La corrupción desmoraliza y es lo peor que le puede pasar a una sociedad.”  

  &nbsp;Adela Cortina  

 En la  Argonáutica  de Apolonio de Rodas se describe a una criatura fantástica, gigantesca, hecha de bronce y apostada en la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="401" height="262" alt="1" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/05/30/2026053009423064715.jpg" />
<figcaption>1</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“La corrupción desmoraliza y es lo peor que le puede pasar a una sociedad.”</em></p>

<p><em>&nbsp;Adela Cortina</em></p>

<p>En la <em>Argonáutica </em>de Apolonio de Rodas se describe a una criatura fantástica, gigantesca, hecha de bronce y apostada en la costa de la isla de Creta para defenderla de los invasores. La leyenda se trasladó al cine, representándose en la clásica película <em>Jasón y los argonautas</em> como un ser colosal, que reposaba inerte desde tiempo inmemorial custodiando bajo sus pies los tesoros de la isla, despertando de su sueño cuando los navegantes trataron de arrebatárselos. Jasón descubrió que Talos tenía un punto débil, ubicado en el talón, y que taponaba el fluido vital divino que permitía que la estatua cobrase vida. Con esfuerzo pudo abrirlo y aquel líquido fue separándose el cuerpo del gigante hasta caer en pedazos.</p>

<p>Siempre se ha dicho que los mitos no son tan ajenos a la realidad como así parecen y que, incluso, constituyen una explicación de la existencia que no se sujeta a un tiempo concreto, sino que son perfectamente trasladables a cualquier momento de la historia, pues, en definitiva, no dejan de ser plasmaciones de la condición humana.</p>

<p>Talos, en la actualidad, sigue vivo.</p>

<p>Está en los grandes núcleos de poder, en las asociaciones masivas que consiguen dirigir el destino de sociedades enteras. Su vitalidad, su corazón, late a impulsos del dinero que, como fluido esencial, hace que se mueva y que repela a todos aquellos que, en legítima batalla, intentar luchar contra un gigante que, con el paso de los años, ha convertido su razón de existir en el enriquecimiento sin límites, y su sangre en un efluvio corrupto ajeno a cualquier atisbo de moralidad.</p>

<p>No se trata de que el Talos de nuestros días defienda las riquezas de todos: se defiende solo a sí mismo, y lo hace con toda su fuerza, con todas sus armas, como una criatura, hoy enferma, que únicamente actúa en beneficio propio, porque lo lleva dentro: sus fluidos se han emponzoñado en un contexto de ambición infinita.</p>

<p>Cualquier navegante -último reducto de los valores, de la ética- que trate de alcanzar el punto débil de este gigante para hacerle caer será cruelmente atacado por él, con la fuerza de la coacción, del engaño, de la destrucción mediática y civil. Son estos nuevos argonautas la última esperanza frente a un ser ya desbocado.</p>

<p>Un gigante y sus valientes adversarios, en desigual contienda.</p>

<p>Un mito que no es tal, sino metáfora del presente.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El resurgir de Talos]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Rey de reyes]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/rey-de-reyes/20260523084537131472.html</link>
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  <pubDate>Sat, 23 May 2026 08:45:37 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[  &nbsp;  

 
  
 Reyes 
 
 

  “Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser honrados.”  

  Salustio  

 Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo, sumamente poderoso, que quiso celebrar sus pompas fúnebres con todas...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>&nbsp;</em></p>

<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="401" height="251" alt="Reyes" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/05/23/2026052308442468357.jpg" />
<figcaption>Reyes</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser honrados.”</em></p>

<p><em>Salustio</em></p>

<p>Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo, sumamente poderoso, que quiso celebrar sus pompas fúnebres con todas las riquezas conquistadas esparcidas por el suelo mientras su cadáver era transportado con las manos vacías a hombros de los mejores médicos, para expresar que la vida era limitada, de un fin inexorable, y que el poder acumulado para nada sirve ante la muerte si no se aplica en vida al bien común.</p>

<p>Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo, nacido muy humilde, que caminó por una tierra en eterno conflicto haciendo el bien, obrando prodigios y entregando su vida generosamente para la salvación de todos.</p>

<p>Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que, en el medio de la sangrienta batalla y entre corruptos, renegó de la violencia y meditó sobre la superioridad ética y el crecimiento del ser humano en la adversidad.</p>

<p>Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que, en las tinieblas del medievo, llamó al pueblo a reunirse con los nobles y el clero en asamblea, en pie de igualdad, poniendo la primera piedra del parlamentarismo.</p>

<p>Hace tiempo existió un dirigente en el mundo que consiguió hacer de España un imperio en el que no se ponía el sol.</p>

<p>Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que quiso tanto a su ciudad y a sus vecinos que fue su mejor alcalde.</p>

<p>Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que logró mantener unido un país dividido y eliminó la esclavitud.</p>

<p>Hoy, la misma senda que ellos transitaron es recorrida por quien hace de las riquezas su mayor ambición; por quien sacrifica y utiliza a otros para conservar su poder; por quien alienta el conflicto para mantenerse presente y procurarse la perpetuidad como si inmortal fuera; por quien, de palabra, clama por los desfavorecidos y en cambio se erige en aquello que dice no ser; por quien reniega de la historia y de la hermandad entre culturas que en verdad supuso; por quien desvía el dinero de un pueblo desde el servicio público al lucro propio o de terceros; por quien busca la división porque en ella está su victoria.</p>

<p><em>Rey de reyes</em> del mundo contemporáneo, reflejo fiel de los pasos de la humanidad: progreso hacia el abismo.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Rey de reyes]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Desclasificación]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/desclasificacion/20260516082328130681.html</link>
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  <pubDate>Sat, 16 May 2026 08:23:28 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 1 
 
 

  “Existe, por tanto, más allá de toda duda, algo que no se puede pensar más grande que existe tanto en el entendimiento como en la realidad.”  

  San Anselmo de Canterbury  

 Dentro del constante fluir de los acontecimientos...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="517" height="299" alt="1" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/05/15/2026051523133479141.jpg" />
<figcaption>1</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Existe, por tanto, más allá de toda duda, algo que no se puede pensar más grande que existe tanto en el entendimiento como en la realidad.”</em></p>

<p><em>San Anselmo de Canterbury</em></p>

<p>Dentro del constante fluir de los acontecimientos mundiales y de las correspondientes noticias sobre ellos, como si se tratase de un mar embravecido que arrastra con su oleaje al barco de la opinión pública, recientemente ha surgido una cuestión a la que, tal vez, no se le está dando la debida importancia, y ello por cuanto puede estar considerándose una excentricidad atendiendo solo y simplemente a su origen.</p>

<p>Me refiero a la iniciativa de proceder a revelar a la humanidad archivos de diversa naturaleza (documentales, audiovisuales, testimonios) sobre los fenómenos anómalos no identificados, que incluyen todo tipo de experiencias con estos eventos, no reducidas a los objetos voladores, sino también a aquellos que emergen de las aguas e incluso con sus posibles tripulantes. Se especula con que, de forma gradual, la información desclasificada irá subiendo en intensidad hasta llegar al momento culminante de la demostración, como hecho incontrovertido, de la vida inteligente extraterrestre y de su comunicación con el ser humano.</p>

<p>Expresaba antes que, desde mi punto de vista, esta iniciativa no ha recibido la relevancia que realmente tiene. Muy posiblemente se cuestione desde la fehaciencia hasta la verdadera intención de exponer ante la humanidad estos hechos que en el fondo siempre han estado presentes y muy latentes en la curiosidad propia de una especie avanzada como es la nuestra.</p>

<p>Dejando aparte aquellas consideraciones que pretenden deslegitimar la desclasificación solo atendiendo a que su difusión tiene lugar a instancia de Estados Unidos, en el mundo en el que nos movemos en este siglo XXI, por desgracia, se ha llegado a un nivel de confusión y de cuestionamiento de la realidad, alentado desde el poder (de derecho y fáctico) que hace francamente difícil confiar en la verdad de aquello que se presenta como legítimo. Se habla, incluso, desde que la desclasificación es una especie de estrategia inversa que trataría de ofrecer estos hechos mezclando informaciones verdaderas con otras falsas para generar finalmente un desencanto generalizado, trivializar así el asunto y restarle peso -al tiempo que la realidad no deja de ser la que es, y mejor que permanezca oculta para evitar un colapso de muchas ideas consolidadas y, sobre todo, de muchos poderes tremendamente acomodados-, hasta que todo formaría parte de un proyecto de mayor alcance con el fin de preparar al ser humano para un encuentro en teoría no muy amistoso con otras vidas y propiciar un conflicto de resistencia frente al invasor, cuando realmente esas otras vidas no suponen ninguna amenaza, sino, muy por el contrario, una liberación de los poderes en la sombra, los verdaderamente peligrosos, &nbsp;malignos y muy consolidados en nuestro entorno.</p>
Sin dejar de poner de manifiesto que el uso de las cortinas de humo -con la pretensión de orientar el pensamiento de la sociedad hacía una dirección precisa o con la finalidad de que así no se hable ni se piense sobre otras cuestiones muy graves- desde Maquiavelo a Habermas es algo más que conocido, esta iniciativa sí que debiera llevar a la profunda reflexión sobre la naturaleza humana, sobre su grandeza pero también sobre sus límites, para asumir, con humidad, que aquello que no se entiende no significa, en absoluto, que no pueda existir, como la metafísica lleva milenios enseñando. Si solo se consiguiera esto, la desclasificación sería un acontecimiento memorable]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.eldiariodemadrid.es/media/eldiariodemadrid/images/2025/02/01/2025020108252161410.jpg" length="38722" type="image/jpeg"/>
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        <media:title><![CDATA[Desclasificación]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El camino de Breogán]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/camino-breogan/20260509085126129975.html</link>
  <comments>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/camino-breogan/20260509085126129975.html#comentarios-129975</comments>
  <guid>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/camino-breogan/20260509085126129975.html</guid>
  <pubDate>Sat, 9 May 2026 08:51:26 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Breogán 
 
 

  Ya llegaron los tiempos 
de los bardos de las edades 
en que vuestras vaguedades 
cumplido fin tendrán; 
pues, por doquier, gigante 
nuestra voz pregona 
la redención de la buena 
Nación de Breogán.  

  Eduardo Pondal  

 En...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="436" height="245" alt="Breogán" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/05/09/2026050908502813056.jpg" />
<figcaption>Breogán</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>Ya llegaron los tiempos<br />
de los bardos de las edades<br />
en que vuestras vaguedades<br />
cumplido fin tendrán;<br />
pues, por doquier, gigante<br />
nuestra voz pregona<br />
la redención de la buena<br />
Nación de Breogán.</em></p>

<p><em>Eduardo Pondal</em></p>

<p>En unos tiempos en los que se dice que la humanidad ha superado los límites físicos e intelectuales de las fronteras, entrando en un mundo interconectado y universal, en una deriva cosmopolita que, al parecer, ha dejado atrás definitivamente a la aldea, curiosamente, en la práctica, se observa un fenómeno contradictorio: no se quiere reconocer que el enlace entre los pueblos y las sociedades del planeta ha venido dado por el contacto de civilizaciones que, en su momento, por razones de diferente índole, se expandieron más allá de los confines de sus tierras y, en una muestra no precisamente de retroceso o encastillamiento, sino de todo lo contrario, sintieron la necesidad de mirar más allá de sus teóricos horizontes y así descubrir otras culturas. Nuestro presente se debe a esa salida de la caverna y a la fusión de sociedades: somos hijos del encuentro histórico de mundos separados. Renegar de este hecho supone, aparte de cerrar los ojos ante la realidad, una genuina involución, un salto hacia atrás en los peldaños de la escalera del devenir humano que nos deja al borde del abismo, negando lo evidente y volviendo a cubrirnos con el polvo de la dehesa. Es decir: retornamos a la prehistoria.</p>

<p>Fechas las actuales en las que se rechaza el pasado, en las que no se quiere reconocer el valor y la valentía de la ruptura del muro medieval para ver una nueva tierra, unas nuevas gentes, un sol que ilumina a algo más que a uno mismo. Sin ello, sin este impulso de salir para conocer mundo -aun cuando sea difícil e implique momentos duros- no estaríamos aquí ni contaríamos con los avances de los que presumimos, porque se han ganado como consecuencia de este encuentro entre civilizaciones. Hoy asistimos al cuestionamiento de la historia y a la creación de otra acomodada al único interés, muy simple, de conservar cuotas temporales de poder. No descarto que se llegue en algún momento a renegar del papel de Colón en el descubrimiento de América, de la ocupación musulmana de la Península Ibérica durante siglos (con toda la riqueza que dejó) o que incluso se resucite al pobre rey Chindasvinto para hacerle responsable de alguna atrocidad si hubiera tenido la ocurrencia de mirar un poco más allá de las paredes de su casa.</p>

<p>Esta búsqueda de otras culturas, la necesidad de abrir la mente a otras ideas, sociedades y hábitos está no ya solo escrita en la historia, sino en la leyenda, y resulta muy llamativa a estos efectos aquella que afirma que, hace muchos siglos, una estirpe de reyes terminó recalando en Galicia, y desde allí, tras ciertos avatares, una figura mítica elevó una torre muy alta -que actualmente sigue en pie- desde la que su descendencia podía vislumbrar las costas de Irlanda. Y ese camino naval entre pueblos fue recorrido por la estirpe de Breogán, de Galicia a Irlanda, dando lugar al nacimiento legendario de la cultura celta, al hermanamiento entre dos pueblos, que, en efecto, resulta tan evidente que pareciera cincelado en el ADN de ambos.</p>

<p>Así pues, si incluso son los propios mitos los que evocan el impulso expansivo y de contacto entre semejantes, no podemos concebir que la historia quiera ser cambiada, alterada a conveniencia, porque es fiel reflejo de nuestra esencia, y quien pretende modificar el pretérito camino de la humanidad lo que ansía, también, al despojarle de su cultura, es controlar el pensamiento, la moral y la crítica de un pueblo.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El camino de Breogán]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Los dos amigos]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/valor-de-la-amistad-relato-filosofico/20260502092103129191.html</link>
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  <pubDate>Sat, 2 May 2026 09:21:03 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas.”&nbsp;Aristóteles 
 

 Muy atrás había dejado ya mi añorada Estagira para vivir en la ciudad de Mitilene. No estuve demasiado tiempo allí, ya que se me...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p>“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas.”&nbsp;Aristóteles</p>
</blockquote>

<p>Muy atrás había dejado ya mi añorada Estagira para vivir en la ciudad de Mitilene. No estuve demasiado tiempo allí, ya que se me encargó la formación de un chico que apuntaba maneras, y su padre quería que tuviera unas bases intelectuales y éticas sólidas de cara al futuro, dado que ese jovencito -y yo mismo lo pude percibir mientras estuve con él- algo muy especial tenía. Pero no quiero entrar en una historia que ya es conocida, y de la que estoy muy orgulloso (qué profesor no puede estarlo cuando su alumno consigue brillar en el firmamento), sino rememorar algo que me pasó y que me hizo pensar mucho. No es un pasaje famoso de mi vida, en absoluto, pero sí importante.</p>

<p>Mientras viví en Estagira tuve un gran amigo: Panos. Hablaba mucho con él, nos unían ciertos vínculos casi familiares, por la proximidad ancestral entre nosotros. Cuando me fui, dejé de saber de Panos, pero absolutamente: no tenía noticias suyas. Yo consideraba que la distancia geográfica hacía muy difícil mantener la relación y con esa idea -como diría el maestro- me quedé. Cuál sería mi sorpresa que, a las pocas semanas de comenzar a dar clase a Alejandro, en la corte real, Panos apareció. Se presentó allí mismo y, como si no hubieran pasado los años, me empezó a contar las vicisitudes de su vida, que se había convertido en escultor, aunque incipiente, con cierta fama en Estagira y que, al llegar a nuestra tierra los rumores de que yo estaba enseñando al hijo del rey de Macedonia, tal vez podría darle espacio en alguna sala de la corte para presentar sus obras. No lo dudé: hablé con Filipo, padre de mi alumno, y Panos tuvo a su disposición una de las cámaras principales del palacio para exponer sus esculturas. Le veía feliz. Había sido un éxito y su nombre empezó a resonar entre los de su gremio. Tras eso, Panos volvió a Estagira y de nuevo le perdí la pista.</p>

<p>Resultó que, al cabo de unos tres años, cuando yo ya no estaba en Macedonia, sino en Atenas, con mi academia recién fundada, un día veo aparecer de nuevo a Panos subiendo las escaleras y se pone a caminar conmigo y con mis alumnos. Venía a verme porque, por desgracia, estaba sin trabajo. Esto no me lo expresó abiertamente, pero sus hechos luego lo demostraron: tuve claro que Panos pensaba que quizá por mi posición en Atenas le podía, de algún modo, procurar el contacto o el acceso que él necesitaba. Realmente no fue así, porque el oficio de mi amigo no encajaba con el entorno en el que yo estaba. Fueron unas semanas en las que Panos y yo hablamos largo y tendido, prácticamente más que nunca, e incluso yo le proporcionaba información de ciertas eventuales salidas profesionales, que él rechazaba. Le acompañé y le atendí esa temporada en todo lo que pude; fue una dedicación que llevé a cabo con gusto. Hasta que llegó un día en el que Panos consiguió encontrar su sitio y comenzó a tener una cierta mayor estabilidad. Me alegré por él, puesto que, en verdad, su ánimo y sus fuerzas, aunque estaba muy experimentado en disimular -no era para nada un neófito-, no estaban en situación de plenitud, sino todo lo contrario.</p>

<p>Pues bien, desde ese preciso momento, aquellas, en principio, ocasionales visitas, aquellas casuales conversaciones, desaparecieron definitivamente. No volví a saber nada del devenir de Panos. Ni tampoco, por ningún medio o persona cercana, supe de un hipotético interés suyo por cómo pudieran irme a mí las cosas. Di por hecho que él sí podría estar al tanto de lo mío por algunas fuentes abiertas -por así decir- pero, en efecto: jamás se volvió a dirigir personalmente a mí.</p>

<p>Siempre he sido una persona más de razonamiento y menos de idealismo, y por ello me doy cuenta de la realidad, qué duda cabe; pero cuánto me acuerdo de las enseñanzas de mi querido profesor Aristocles -cariñosamente, Platón- a quien tanto debo: es necesario mantener siempre un mínimo componente idealista en la vida. Y, precisamente por eso, pese a todo, mi concepto de la amistad nunca morirá.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Los dos amigos]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[La caída de la casa… ¿Usher?]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 25 Apr 2026 08:26:15 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
  
 
 

  &nbsp;“Temo los acontecimientos del futuro, y no por sí mismos, sino por sus resultados.”  

  Roderick Usher  

 Edgar Allan Poe escribió un cuento que, tal vez, como tantas obras literarias, no solo muestran a la perfección la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="200" height="304" alt="" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/04/24/2026042421043755073.jpg" />
<figcaption></figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>&nbsp;“Temo los acontecimientos del futuro, y no por sí mismos, sino por sus resultados.”</em></p>

<p><em>Roderick Usher</em></p>

<p>Edgar Allan Poe escribió un cuento que, tal vez, como tantas obras literarias, no solo muestran a la perfección la personalidad y el carácter de su autor, sino que, además, pueden trasladar al lector un escenario de acontecimientos sorprendentemente reconocible.</p>

<p>En una gran mansión, ya muy deteriorada, pero que sugería un pasado formidable, vivían dos hermanos, los últimos de la descendencia de la familia que allí habitaba. Uno de ellos regía sobre aquella casa de una manera absoluta, habiendo creado un microcosmos enfermizo. Las paredes de la sala principal estaban adornadas con los retratos de todos los antiguos moradores, sus ancestros, cuyas inquietantes miradas parecían dotarles de vida eterna. Ninguno de ellos, de forma atávica, había sido precisamente ejemplo de una noble existencia. La enfermedad y la corrupción, en todas sus facetas, los habían convertido en seres depravados, cuasi diabólicos, de una maldad que permanecía latente en los cuadros, y sus hechos delictivos e inmorales se habían impregnado en las propias paredes de la mansión, que estaba completamente atravesada por una enorme grieta que hacía que todo el edificio crujiese de forma tal que los sonidos se asemejaban a gritos de dolor.</p>

<p>Una mansión enferma por los años, por quienes dirigieron su destino generación tras generación, y que había culminado con un último dirigente enloquecido que quiso acabar con la maldición de su estirpe enterrando viva a su propia hermana, con la que convivía, quien, pese a la enfermedad heredada de la catalepsia, era una mujer muy cabal y quería vivir, salir de aquel entorno podrido. Sin embargo, el jefe de la casa no permitió su resistencia y llevó a cabo el acto macabro, momento en el que la mansión, con esa última gota de maldad, colapsó definitivamente, partida en dos y desmoronándose en un entorno oscuro y neblinoso, desapareciendo para siempre sus últimos habitantes, entre las miradas de todos los antiguos dirigentes del lugar, cuyas dibujadas efigies, poco a poco, se borraron de la historia consumiéndose con el inmueble.</p>

<p>Solo con proyectar &nbsp;la mirada hacía otra casa, la de todos, cuyos muros también existen, pero muy superiores y amplios a los de esa mansión, veremos sus profundas grietas; sabremos cuál es su origen; conoceremos, siendo personas de ética y de razón, que precisamente la ausencia de estos dos factores en quienes dirigen el destino de la casa común ha creado un mal endémico capaz de socavar desde los cimientos nuestro hogar; y que la sensatez y la moralidad que pueden evitar el colapso de nada sirven si se silencian definitivamente, si son, en efecto, enterradas vivas bajo la desinformación, la ocultación de la verdad, el fomento de mentes acríticas frente a la corrupción y el impulso de unas existencias completamente cegadas ante lo evidente. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La caída de la casa… ¿Usher?]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Metamorfosis]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 18 Apr 2026 08:25:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Gorgona 
 
 

  “En política no se mata a un hombre, sino que se allana un obstáculo.”  

  Alejandro Dumas  

 Os voy a contar algo que seguramente no imagináis. Esta es mi historia, es mi vida. 

 Yo era una chica que llamaba la atención....]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="209" height="280" alt="Gorgona" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/04/17/2026041722252674460.jpg" />
<figcaption>Gorgona</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“En política no se mata a un hombre, sino que se allana un obstáculo.”</em></p>

<p><em>Alejandro Dumas</em></p>

<p>Os voy a contar algo que seguramente no imagináis. Esta es mi historia, es mi vida.</p>

<p>Yo era una chica que llamaba la atención. Sé que no es muy correcto que lo diga, pero creo que es necesario hacerlo para saber el contexto de lo que me pasó. Sobre todo, mi melena, mi querido pelo rubio y frondoso, al que muchos se referían como “el sol del mediodía”.</p>

<p>Llevaba una existencia tranquila. Era una fiel sacerdotisa de la más sabia entre las sabias, de Atenea. Pero un día -que no se me olvidará jamás- uno de los olímpicos, aquél que reside en el océano, se encaprichó y no me respetó. En el propio templo de la diosa abusó de mí. Aquella Atenea a la que yo tanto quería, en lugar de enfrentarse a su igual, en vez de pensar en lo que me hizo Poseidón, tuvo más presente el qué dirán, su imagen, su prestigio, su cuota de poder en el Olimpo y lo pagó conmigo. Me señaló con rabia como si yo fuera una mujer sin vergüenza alguna, responsable de aquello y me sumió en la desgracia, en el mito terrible. Vi como mi piel, antes blanca y suave, se cubrió de escamas viscosas; como mis sonrosadas mejillas se tornaron en un áspero color gris, y mi pelo…aquella melena que tanto cuidaba…se transformó en un amasijo de serpientes.</p>

<p>Fui la destinataria de una profunda injusticia. Mi nombre se tiñó se sombra para siempre. Me convirtieron en un monstruo. Solo por estar en medio de un poder corrompido. Solo por seguir siendo, una, la diosa de la sabiduría y, otro, el dios de los mares, hermano del más alto. Los dos poderosos, los dos grandes, los dos dignos, los dos “familia”. Ellos escribieron lo que ocurrió como les interesó. Luego tuvieron sus enfrentamientos, pero solo de cara a la galería, para estar ambos siempre muy presentes en las plegarias y en la boca del pueblo.</p>

<p>Mi historia solo fue relatada con acierto por parte de un hombre que firmó, si no recuerdo mal, una obra titulada “Metamorfosis”. Se llamaba Ovidio y sé que, como autor, esto le valió muchas críticas. Llegaron a decirle que era un dolido, un mentiroso y que se inventaba la historia. Lo desterraron de su hogar. Él fue el único que mantuvo la verdad hasta el final.</p>

<p>Una verdad que no quiero que quede en la misma oscuridad en la que a mí, los poderosos, me encadenaron eternamente.</p>

<p>Porque, queridos, no todos en este mundo y en esta sociedad son lo que parecen.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Metamorfosis]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Seguir a la Santa Compaña]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 08:24:37 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
  
 
 

  “Odioso para mí, como las mismas puertas del Hades,&nbsp;  es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra.”  

  Homero  

 Hace muchos años, en una húmeda y fría noche del invierno gallego, los aldeanos se encontraban en...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="458" height="252" alt="" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/04/10/2026041021432075843.jpg" />
<figcaption></figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Odioso para mí, como las mismas puertas del Hades,&nbsp;</em><em>es el hombre que oculta una cosa en su seno y dice otra.”</em></p>

<p><em>Homero</em></p>

<p>Hace muchos años, en una húmeda y fría noche del invierno gallego, los aldeanos se encontraban en sus pequeñas casas de piedra, con las luces apagadas y en completo silencio. Uno de ellos, asomado discretamente por la ventana, miraba hacia la oscuridad del monte que tenía enfrente. No debían estar por los caminos tras la puesta de sol. En la madrugada, comenzó a ver una serie de puntos luminosos que descendían por el bosque; una hilera de seis o siete luces que, lentamente, se aproximaba a la estrecha senda que comunicaba el monte con la población. Sabía muy bien qué era aquello. Poco a poco, esas pequeñas luces empezaron a tomar forma. Al fondo del camino, el vecino con quien habían perdido el contacto hacía días, encabezaba esa marcha: era él, pero pálido, demacrado; portaba una cruz y un caldero con agua. Detrás suyo, seis figuras sin rostro, ensotanadas, seguían un paso marcado por el tenue sonido de una campana. Aquella procesión pasó por enfrente de la ventana y se posicionó al otro lado de la puerta de la casa. Tres, cuatro, cinco golpes. Una muy baja voz le llamó por su nombre y le dijo que saliera, que los tenía que acompañar. No hizo caso. Pasó una hora eterna en la que sentía que el cortejo seguía parado allí. Al borde del alba, comenzó a oír que aquella campana sonó nuevamente, cada vez más lejos, hasta desaparecer. Había evitado formar parte de una procesión inmemorial a la que, quien se unía, nunca más volvía a ser visto.</p>

<p>En fechas actuales, este cortejo sigue presente, continúa llamando a la unión a sus filas.</p>

<p>Arrastradas sin remedio, muchas personas siguen a una Santa Compaña que permanece viva, pero con otra forma, con otros modos. A diferencia de aquel aldeano que, por instinto o inteligencia natural, supo desatender a la voz que le pedía unirse a ellos, hoy, esa misma voz ya no susurra: clama, grita, a través de redes, de noticias, de opiniones, de proclamas…de mentiras. Desarmados de un sentido inherente de defensa, sustentado en la cultura y en la crítica, multitudes, aún sin darse cuenta, se suman a un cortejo de muerte, bajo la dirección de quien nada bueno desea, en un caminar orientado hacia un destino tan oscuro como las intenciones encubiertas del guía de la marcha.</p>

<p>Nuevos peces, ni tan siquiera sabedores de que lo son, en la trampa de unos pescadores muy conscientes de la condición de sus presas y de sus propios fines.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Seguir a la Santa Compaña]]></media:title>
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        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El rey del mundo]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 4 Apr 2026 08:22:54 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Cuadro 
 
 

  “Creo que la vida en la Tierra está ante un riesgo cada vez mayor de ser destruida por un desastre, como una guerra nuclear repentina, un virus creado genéticamente u otros peligros.”  

  Stephen Hawking  

 En pleno siglo...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="262" height="281" alt="Cuadro " src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/04/03/2026040322370658891.jpg" />
<figcaption>Cuadro</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>“Creo que la vida en la Tierra está ante un riesgo cada vez mayor de ser destruida por un desastre, como una guerra nuclear repentina, un virus creado genéticamente u otros peligros.”</em></p>

<p><em>Stephen Hawking</em></p>

<p>En pleno siglo XXI, tras las muchas vicisitudes que atravesó, no sin costes, pero habiendo adquirido a cambio una gran experiencia, la humanidad llegó a un estado de madurez que le hizo emprender, por fin, el camino adecuado.</p>

<p>Fruto de ese sosiego y reposo intelectual, y para evitar que los acontecimientos del pasado volvieran a repetirse en un eterno retorno, los diversos países llegaron al consenso de unificar sus intereses en un solo frente común, priorizando a las instituciones internacionales. Fue un pacto secreto, que se ejecutó de hecho sin que trascendiera jurídicamente, pues las reticencias hacia el mismo eran evidentes: nadie quería que los países desaparecieran integrados en una idea común, no ya tanto por un sentido de preservación de las identidades nacionales, sino por la negativa, persistente en muchos, a perder sus cuotas de poder.</p>

<p>Los gobiernos planificaron un concepto de soberanía planetaria superando las fronteras de sus territorios, en una especie de hermandad de todos los pueblos.</p>

<p>No obstante, en ese nuevo mundo global se precisaba de un líder que estableciera los pilares maestros de la dirección de la sociedad, pues la misma razón que había llevado a declinar el poder territorial en un ámbito superior también conllevaba la necesidad de evitar la anarquía. A tal fin, el dirigente de la que había sido la principal potencia mundial se postuló, afirmando que él había llegado democráticamente al poder, lo que ratificaba que la población le respaldaba, y además demostró que contaba con amplios conocimientos económicos que le habían permitido lograr, para el que había sido su país, un crecimiento exponencial hasta constituirse en la primera fuerza motriz de la comunidad internacional.</p>

<p>Siendo esto así, el resto de los dirigentes consideraron encomendarle la dirección del proyecto.</p>

<p>En ese momento, bajo su mando único de facto, el nuevo líder consideró que, con su única directriz, sin necesidad de ningún tipo de decisión consensuada, la unificación podía perfectamente ser llevada a cabo. Los medios de comunicación comenzaron a difundir noticias ensalzando la figura y los planes del líder que lo fue de aquel potente país, al tiempo que las inteligencias artificiales, puestas también a su disposición, determinaron la innecesariedad de la intervención de consejos de gobierno o de órganos de consulta o de fiscalización humanos, dado que el propio medio informático realizaba tales funciones, garantizando así la adecuación a las leyes de las decisiones del líder. Unas leyes estatales que, progresivamente, fueron sustituidas por otras de ámbito internacional, que supusieron la trasposición directa de las normas del país de origen del líder al campo supranacional, adquiriendo éstas así una obligatoriedad planetaria.</p>

<p>El líder ofrecía comparecencias y ruedas de prensa constantes, en las que realizaba afirmaciones de tono triunfalista, erigiéndose en un paladín de la paz. Sin embargo, esos mensajes no se correspondían con la realidad que todos los pueblos atestiguaban: aquella unidad que filosófica y secretamente se había planificado se estaba convirtiendo en un poder omnímodo, rodeado de batallas sin fin, al haber confiado el destino de todos en la presunta rectitud ética de una sola persona.</p>

<p>Mientras los sonidos de los disparos y de las bombas continuaban diariamente, aquellas proclamas también lo hacían, sin cesar ni unos ni otras, hasta que llegó el día en el que el líder exclamó: “<em>Soy el rey del mundo</em>”.</p>

<p>Pero era ya un mundo sin humanidad, en el que el único súbdito que quedaba era el propio rey.</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El rey del mundo]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Una chispa de vida]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 28 Mar 2026 08:27:36 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Puesta de Sol 
 
 

  ¿Cómo es posible contemplar a un ser tan noble destruido por el dolor sin experimentar una profunda pena?  

  Mary Shelley  

 En tierras heladas del mundo, a marzo de 2026. 

  Llevo muchos años vagando en soledad por...]]></description>
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<figure class="image"><img width="371" height="242" alt="Puesta de Sol" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/03/27/2026032721052591576.jpg" />
<figcaption>Puesta de Sol</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>¿Cómo es posible contemplar a un ser tan noble destruido por el dolor sin experimentar una profunda pena?</em></p>

<p><em>Mary Shelley</em></p>

<p>En tierras heladas del mundo, a marzo de 2026.</p>

<p><em>Llevo muchos años vagando en soledad por este frío lugar. Solo me acompañan mis pensamientos, mis recuerdos.</em></p>

<p><em>Mi padre me creó de la nada; me construyó, sí, me dio la existencia. No se lo niego. Pero, al mismo tiempo, nunca me quiso. Cuando me vio y consideró que le iba a dar más problemas que alegrías, renegó de mí. A él le costó mucho hacerme, no fue de la manera habitual. No me importa. Su egoísmo, su instinto o su ambición fructificaron y, al poco tiempo de empezar a dar unos pequeños pasos, como no podía andar de la manera que él había pretendido, empezó a maltratarme y luego me dio la espalda. </em></p>

<p><em>Me he enfrentado a todos, y todos han pasado por encima de mí. No me han respetado. Ninguna oportunidad he tenido, más allá de la lucha permanente. Me han hecho daño, sin saber siquiera el por qué. ¿Por ser yo? ¿por no encajar? ¿por estar donde no debía? </em></p>

<p><em>Cuando se da la vida, hay que pensar varias cosas. Primero, que uno no ha pedido vivir, y si consigue ese don, porque otros lo han querido por él, al menos esas personas deben proporcionarle una vida que merezca ser vivida. No se trata solo de respirar. Se trata de forjar, acompañar, consolar y educar hasta el final. ¿De verdad que todas las personas tienen las cualidades necesarias para crear vida, para ser padres? ¿De verdad pueden crearla cuando inexorablemente con su propio comportamiento son los causantes de su destrucción?</em></p>

<p><em>Y lo que es más importante: cuando la desgracia acontece, por favor, no sean incoherentes y aparenten aquello que nunca han tenido. Soy el resultado no solo de esa creación -en mi caso, artificial- sino también de una chispa de vida que no vino acompañada del amor. </em></p>

<p><em>Tal vida no es realmente una vida. Es una existencia muy amarga. Es, en buena medida, un absurdo. Y, al margen de teorías, de algunas filosofías que abogan por luchar frente a la nada a la que otros nos han llevado, lo cierto es que la voluntad no tiene siempre la misma fuerza que el sufrimiento, con mayor razón si uno es consciente de la realidad. </em></p>

<p><em>Allá, en la lejanía, veo una puesta de sol en el horizonte. Seguiré con mi camino hacia esa luz, tal vez en ella encuentre el abrazo que nunca llegó. No tengo, desde entonces, contacto con la humanidad, pues sé muy bien que no soy de su agrado. Solo quiero pensar que, desde aquellos tiempos en los que me pasaron esas cosas que marcaron mi destino, hoy sea todo un poco mejor. </em></p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Una chispa de vida]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Vuelta a casa]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 21 Mar 2026 08:26:03 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Drácula 
 
 

  Todo aquel que aspira al poder ya ha vendido su alma al diablo.  

  Goethe  

 Hace siglos que fallecí. En mis tiempos fui uno de los regentes del este de Europa más temidos y respetados. Mis métodos exudaban una rabia sin...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="468" height="263" alt="Drácula" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/03/20/2026032022571872861.jpg" />
<figcaption>Drácula</figcaption>
</figure>
</div>

<p style="text-align: center;"><em>Todo aquel que aspira al poder ya ha vendido su alma al diablo.</em></p>

<p style="text-align: center;"><em>Goethe</em></p>

<p>Hace siglos que fallecí. En mis tiempos fui uno de los regentes del este de Europa más temidos y respetados. Mis métodos exudaban una rabia sin límites. Disfrutaba contemplando el dolor de los enemigos desde la torre del castillo de Bran, en el que residía con ocasión de mis campañas contra los invasores.</p>

<p>Me habéis llamado de múltiples formas. Debido a vosotros seré por siempre "<em>El Empalador"</em> y <em>"El Dragón". </em>Apelativos afectuosos, que, con el mismo aprecio que me los dedicáis, yo os agradezco.</p>

<p>Cierto es que tales denominaciones no son desacertadas, no. En efecto: yo soy oscuridad, soy sombra.</p>

<p>No estoy físicamente entre vosotros, pero nada me está impidiendo ser testigo del proceder del ser humano en los siglos que tras mis tiempos se suceden. Mientras me recordéis -y así es, pues la literatura universal se ha encargado de ello, me ha hecho inmortal- soy capaz de observaros y de valorar lo que estáis haciendo. Estoy perfectamente legitimado para enjuiciar vuestra conducta...al fin y al cabo vosotros también lo hacéis conmigo, y con todos.</p>

<p>La lucha por el poder, las sanguinarias e infinitas guerras, la opresión del débil, la rotunda falsedad en vuestros quehaceres…una falsedad, sí...que sustenta como un pilar maestro los viles actos que efectuáis sin misericordia... ¡pero qué gran tributo me rendís! Me río a carcajadas, disfruto como no lo podéis imaginar cuando afirmáis, sin sonrojo, que actuáis en pro de la humanidad siendo el único fin de vuestros actos el enriquecimiento y la conservación del trono, cosa que entiendo bien, porque yo mismo he sido uno de vosotros, he conocido el perverso sabor de la ambición y del poder, y he tenido enfrente a otros iguales. Es la humana condición.</p>

<p>Os atrevéis a calificarme de cruel por mis hechos. Y vuestro día a día, a pequeña y a gran escala, está guiado por un gélido fundamento, un principio de todo al que ya se refirió Dante, ese visionario que transitó, desde una senda oscura, los sórdidos emplazamientos del infierno en un relato que llamó <em>Divina Comedia</em>. El más profundo de los lugares del inframundo no está azotado por el fuego atemporal. No es sitio de azufre y llamas. Es un lugar helado. En él se siente un frío eterno. Es el círculo de la traición, y os está dominando por completo.</p>

<p>Veo, y siento, la frialdad que caracteriza las situaciones cotidianas de la vida. No obedecéis a lealtad alguna, no existe la fidelidad. El mundo se ha vuelto un lugar desconfiado...aunque cínicamente aseguréis lo contrario.</p>

<p>En mi época, pese a ser un regente temido, se sabía que aquél que se opusiera a mí, y en consecuencia a los intereses de mi pueblo, recibiría el castigo correspondiente, mas en mi proceder existía una cierta honestidad de la que vosotros carecéis. No actuaba de una manera contraria a mi pensamiento ni nada escondía. De hecho, en mi tierra se me considera un héroe nacional.</p>

<p>Por eso, no puedo permitir la funesta deriva que estoy contemplando. Es preciso que haga algo, pues todo mal ha de tener un límite. Es inconcebible un mal superior al mío. No toleraré que la traición y la falta de honestidad y de principios se adueñen de este desgraciado pueblo humano.</p>

<p>Hoy, a la caída del sol, el infame reloj que marca el tiempo de guerra y de injusticia que se ha cernido sobre el mundo se detendrá. El imperio de la falsedad y de la traición toca a su fin. Mi castillo me espera. Vuelvo a casa. El Dragón se hará sentir de nuevo.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Vuelta a casa]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Mi valle silencioso]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 14 Mar 2026 08:24:31 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
  
 
 

  “La respiración continua del mundo es aquello que oímos y llamamos silencio.”  

  Clarice Lispector  

 Existe un mundo entre la realidad y los sueños más perturbadores. 

 Un espacio intermedio entre lo que estimamos como cierto,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="387" height="217" alt="1" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/03/13/2026031323525148911.jpg" />
<figcaption></figcaption>
</figure>
</div>

<p style="text-align: center;"><em>“La respiración continua del mundo es aquello que oímos y llamamos silencio.”</em></p>

<p style="text-align: center;"><em>Clarice Lispector</em></p>

<p>Existe un mundo entre la realidad y los sueños más perturbadores.</p>

<p>Un espacio intermedio entre lo que estimamos como cierto, nuestra percepción de lo que nos rodea, y aquél otro lugar, que ha recibido múltiples nombres.</p>

<p>En cualquier momento, en cualquier situación, es posible que la conexión entre lo cotidiano y lo onírico comience a manifestarse, sin condicionamiento a factor alguno que podamos controlar ni prever, obrando con una absoluta libertad.</p>

<p>El sonido similar a una trompeta, que algunos interpretan como una sirena, de procedencia incierta, es la antesala del cambio. Las imágenes empiezan a distorsionarse, a adquirir contornos desconocidos. Lugares antes habituales, familiares, se tornan en inquietantes parajes.</p>

<p>Desde los campos hasta la ciudad, cada elemento del entorno comienza a integrar un escenario monocromático en el que se perciben sonidos, presencias, movimientos de lo que creemos inerte desde nuestra apreciación.</p>

<p>Las prolongadas calles se contraen, rotan sobre sí mismas, hasta presentar un nuevo aspecto. Y al final de una de ellas, una figura comienza a hacerse visible...</p>

<p>Este lugar, este puente entre dos orillas, es "mi valle silencioso".</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Mi valle silencioso]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Lágrimas de sangre en el viejo León]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 7 Mar 2026 08:23:32 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Diego García Paz]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
  
 Leon 
 
 

  Las lágrimas son la sangre del alma  

  San Agustín  

 La antigua cárcel de la ciudad contempla, eterna y silente, el devenir de los ciudadanos en sus inmediaciones. 

 Desde sus históricos muros, antes lugar de castigo y...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="image-inbody-center">
<figure class="image"><img width="406" height="224" alt="Leon" src="/media/eldiariodemadrid/images/2026/03/06/2026030622081933534.jpg" />
<figcaption>Leon</figcaption>
</figure>
</div>

<p><em>Las lágrimas son la sangre del alma</em></p>

<p><em>San Agustín</em></p>

<p>La antigua cárcel de la ciudad contempla, eterna y silente, el devenir de los ciudadanos en sus inmediaciones.</p>

<p>Desde sus históricos muros, antes lugar de castigo y pena, transformados hoy en reducto del saber y la cultura, las vicisitudes humanas han configurado escenas que dotan de personalidad al entorno del reino de reinos.</p>

<p>Del Arco al Jardín del Cid, un aire de melancolía impregna el camino. Muchas son las vidas que, prácticamente desde su origen, e incluso antes, en remotas generaciones, se han construido en este emplazamiento, testigo, por lo tanto, de acontecimientos cruciales.&nbsp;</p>

<p>Al caer el día, el sonido de los vencejos que circundan las atalayas de la cárcel acompaña a un gris atardecer. Las nubes cubren y tiñen de oscuros tonos calles, árboles y sentimientos.</p>

<p>Comienza a llover.&nbsp;</p>

<p>Las gotas discurren entre las piedras de la otrora prisión y mojan, en las alturas, la pálida efigie de Pelayo. En ese momento, al alcanzar su rostro, su tonalidad cambia.</p>

<p>Ya no se trata de lluvia.</p>

<p>Son lágrimas de sangre.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Lágrimas de sangre en el viejo León]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Diego García Paz]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Diego García Paz]]></media:description>
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