El primer año de estudios Junior en España
Elizabeth A. Foster
(Directora del grupo en Madrid / 1930-1931)
[(I)]
El primer grupo Junior en España, tras haber superado con éxito un año en el extranjero y una revolución, se encuentra de regreso en Estados Unidos y en condiciones de repasar las actividades -tanto académicas como de ocio- y valorar la importancia de la experiencia vivida. Smith College no podría haber elegido un momento más interesante para iniciar este programa en España. Los miembros del primer grupo jamás olvidarán la emoción de vivir en Madrid durante los días de incertidumbre y tensión previos a las trascendentales elecciones municipales del 13 [(sic, por 12)] de abril [de 1931], ni el estallido de júbilo que siguió a la proclamación de la República. No solo fue una oportunidad para presenciar un episodio histórico de especial relevancia, mientras se desarrollaba, sino también una ocasión inestimable para profundizar en el conocimiento y la comprensión del carácter español. Estoy segura de que todas sentimos cómo nuestro aprecio y respeto por los españoles se vieron aún más fortalecidos gracias a la actitud de los madrileños durante aquellas primeras semanas cruciales de la República.
A lo largo del año hubo desórdenes estudiantiles esporádicos en la Universidad, que provocaron el cierre temporal de esa venerable institución durante periodos más o menos prolongados. … Y una huelga general en noviembre, que resultó bastante fallida. Se produjeron intentos ocasionales de tirotear las oficinas del periódico monárquico ABC, situado en nuestro barrio. Y en mayo se incendiaron unos diez o una docena de conventos. Sin embargo, todos estos altercados apenas afectaron a la vida del grupo. El cierre de la Universidad no nos preocupó, ya que las chicas solo cursaban una asignatura allí y en el momento de la clausura estaban dedicadas a informes extensos. Aquello supuso que trabajaran con algo menos de supervisión de lo habitual, aunque el profesor se mostró muy satisfecho con la labor realizada. La huelga general de noviembre obligó a cancelar los permisos para asistir a un baile y, durante los momentos de mayor agitación por la quema de conventos, se exigió a las chicas que permanecieran dentro del recinto de la Residencia [de Señoritas]. No obstante, la Directora del grupo aprovechó la primera oportunidad para ir a ver uno de los incendios más grandes, y le impresionó enormemente el suceso. Las calles presentaban un aspecto insólito, pues destacamentos de ametralladoras ocupaban ciertos puntos estratégicos. Dos edificios enormes ardían con fuerza mientras una multitud interesada, pero perfectamente serena y tranquila, llenaba las calles y vitoreaba a los bomberos, que combatían el incendio… ¡con una sola manguera y una pequeña manguera de jardín! (En Madrid se producen muy pocos fuegos, por lo que la ciudad no está equipada para hacer frente a diez o doce grandes siniestros simultáneos en distintos puntos de la urbe).
[…]
Final de la tercera parte
