Mosaico literario y cultural

El espejo de la vida entre los Andes y Andalucía

La noche del 17 de octubre del año pasado, presenté mi sexto poemario, ¿De qué espejo está hecha la vida?, (Aliar Ediciones, 2024) en Granada. Esta hermosa ciudad me recibió con los brazos abiertos. El acto tuvo lugar en el Centro Artístico Literario y Científico, y reunió a un público con expectativa y al grupo musical Raíz Andina integrado por Jesús Mayén (México), Jenny Alarcón Altamirano, Teodoro Ballón Yura y David Bernabé; todos ellos de Bolivia. La poeta boliviana, Ángela Hurtado Ayala, fue la maestra de ceremonia y con su voz suave, como si fuera el ruido de un río que nace en Oruro (Bolivia) y se ramifica en Granada, abrió las puertas de la noche literaria. La presentación estuvo a cargo del granadino Joaquín Abras, escritor, periodista y presidente del Centro Artístico Literario y Científico de Granada. Abras, con precisión y sensibilidad, habló de mi trayectoria poética y de mi obra. Pero también hizo alusión a un artículo, sobre mi último poemario, publicado por el poeta español José Antonio Santano en la revista «República de las Letras» de la Asociación Colegial de Escritores de España (https://republicadelasletras.acescritores.com/2025/05/23/javier-claure-y-la-poesia-de-la-resistencia/).

Asimismo, Abras se refirió al prólogo o pórtico del libro escrito por la prestigiosa escritora boliviana Gaby Vallejo Canedo (Q.E.P.D.). Y leyó un párrafo de dicho prólogo: «He agradecido que su poética –tratándose de un poeta boliviano- no se detenga en las memorias de la patria, en la nostalgia de las calles, las cosas pequeñas de los pueblos que alimentaron la infancia y la juventud. He agradecido que no sea un boliviano en el exilio –voluntario o no-, sino que el poeta que late en las palabras de Javier sea el poeta universal, que siente el mundo como habitante del mundo y que se pregunta: ¿De qué espejo está hecha la vida?».

Al llegar mi turno tomé la palabra y, como quien desenvuelve un paquete delicado, empecé a explicar, a grandes rasgos, el alma de mi nuevo hijo literario. Conté de qué materia está hecho, qué heridas y qué luces lo trajeron al mundo. Y el porqué del nacimiento de los poemas incluidos, en este preciso momento oscuro del mundo. Luego, leí algunos poemas que nacieron en las noches de invierno cuando la musa entraba por mi ventana para seducirme. Primero salió aquel poema que se titula «Poema subversivo», y que advierte al lector que no se trata de un poemario que describe fiestas de trajes multicolores, ni de adornos verbales. Después vino el poema que habla de los leprosos con los que me topé en una calle de Dakar, la capital de Senegal. A continuación leí el poema «He visto patear a mujeres de pollera» inspirado en el golpe de Estado cívico-militar en Bolivia durante la dictadura de Jeanine Áñez y su Gobierno. Uno de los golpes más sangrientos y salvajes en la historia de Bolivia. Posteriormente leí el poema que se titula «El inmigrante» que describe la situación de miles de personas en estos tiempos de incertidumbre en donde las sombras fascistas se alargan sin piedad. Los inmigrantes huyen de la violencia, del hambre, del ninguneo, del ébola, etc. Los inmigrantes cruzan mares, montañas y viajan sobre los techos de los trenes que arrastran consigo, el golpeteo de sueños resquebrajados. Y lo hacen no por capricho, sino por la urgencia de sobrevivir, mientras en EEUU y en Europa las deportaciones se multiplican como plagas de termitas que atacan el tronco de un árbol. También leí el poema «¿Saben qué recuerdo de Banjul?», que habla de mis vivencias cuando me encontraba en Banjul, la capital de Gambia. Y para terminar mi intervención leí el poema «Doña Efigo Omamoke».

Gaby Vallejo Canedo en el prólogo dice: «... El poema, Doña Efigo Omamoke, trata de las cavilaciones de una anciana universal llena de sabiduría, escepticismo, soledad y tristeza. Historia de la niñez universal, de la mujer, de la maternidad, del tiempo, del suicidio. Un poema logrado con expresiones fuertes, novedosas, crudas y hermosas. Un poema intenso, bello y triste como la vida».