Truculencias del poder
El rapto del Santo Grial o el Caballero de la Verde Oliva (Anagrama,1985) novela de Paloma Díaz-Mas, presenta una inversión del mito Artúrico, a la vez que denuncia falsos ideales del mundo civilizado. Pone en evidencia las truculencias del poder y hace que el triunfo sea de los manipuladores y de los cínicos. El lenguaje es irónico con huellas de paradigmas narrativos de la Edad Media y el Renacimiento. Se prosifican romances castellanos y se crea un diálogo paródico con el pasado.
El rey Arturo, triste y viejo, reúne a sus caballeros, igualmente envejecidos, para darles la noticia de que un centenar de doncellas, capitaneadas por Blancaniña tienen custodiado El Santo Grial en el Castillo de Acabarás. Su misión sería llegar al castillo antes del mediodía para hacerse a la reliquia que había sido el objeto de sus intrincadas aventuras. Los caballeros se encontraban por primera vez con un itinerario marcado, todo lo contrario a su tradición de dejar las riendas sueltas para que fueran las bestias quienes escogieran el camino. El recuperar el Santo Grial representaba el fin de la guerra y la injusticia.
Sin embargo, aunque fingían entusiasmo, los caballeros comprendían que, sin el incentivo del Grial, su vida no tendría propósito. "¿Y ahora qué?" Se preguntan los caballeros. Todos menos Pelinor, el valiente doncel quien deseaba ser escogido para esta misión que prometía un reino de paz. Para la selección del tercer caballero entra en la trama la tradición de "La doncella guerrera".
La más joven de las hijas de un anciano caballero, quien maldice a su mujer porque no le ha dado hijos varones, se ofrece para vestirse de caballero y marchar en busca del Grial. Arturo la rechaza por su cuerpo de mujer. La doncella se defiende proclamando que "bajo la cota de malla poco importa que haya teticas redondas o pecho velludo" (15). El rey acepta armarla caballero si pasa una prueba: "Si eres capaz de meter mi espada en tu vaina". La connotación sexual de este rito de iniciación desmitifica la figura noble de Arturo y el rito se convierte en una violación. La doncella pasa la prueba y elige el color morado y un pendón con la imagen de Venus, para ir al rescate del Grial. Llevará el nombre de El Caballero de Morado. Sólo que su alma está abatida porque ella le había prometido a Pelinor el desenvainar su espada.
La trama de la novela se enreda por la contraorden del rey Arturo. El rey da a Pelinor una tarea que le describe como "más noble y honrosa": “Es necesario que vayas al castillo e impidas que allí lleguen los caballeros. En esta forma seguirán luchando por alcanzar el Grial". El discurso del rey hace una glorificación de la guerra: "Por la lucha se templan los varones…Es la costumbre de matar a sus semejantes el más noble hábito del hombre, pues por él se distingue de los brutos animales". Ante las objeciones de Pelinor quien sueña con la felicidad y la armonía, el rey insiste en que "Aún no está el mundo preparado para la paz, ni los hombres sabrían ser felices".
Pelinor será El Caballero de la Verde Oliva y vendrá a batirse con el Caballero de Morado o sea con la doncella guerrera. Pelinor exige que revele su identidad y ella, fiel al rey no lo hace. Ella acude al recurso de la parábola y le cuenta un cuento para que él descubra las claves. Le narra su propia historia. Se supone que el caballero le desate la cofia y descubra la identidad de la doncella y que, como sucede en el texto original, se enamoren y se casen. Desafortunadamente, Pelinor, no comprende el mensaje y acusa al Caballero de Morado de ingenuo al querer salvar su vida con patrañas de viejas". Así muere la doncella guerrera, a manos de su amado. En sus exequias, se valora la valentía de la mujer.