Mario Barcenilla (Escaños en Blanco): "Si obtenemos representación, el escaño quedará vacío para representar a quienes no se sienten representados"

El candidato por Palencia explica en El Diario de Madrid la propuesta de Escaños en Blanco en las elecciones de Castilla y León

Mario Barcenilla, Escaños en blanco
photo_camera Mario Barcenilla, Escaños en blanco

En cada convocatoria electoral hay ciudadanos que acuden a las urnas sin sentirse plenamente representados por ninguna candidatura. Algunos optan por abstenerse; otros votan en blanco. Desde hace más de una década, el partido Escaños en Blanco plantea una propuesta singular dentro del panorama político español: convertir ese descontento en representación institucional mediante escaños vacíos en los parlamentos.

La formación se presenta a las elecciones autonómicas de Castilla y León con candidaturas en las nueve provincias de la comunidad. Su propuesta es clara: si obtienen representación, no tomarán posesión del escaño, de modo que ese asiento quede simbólicamente reservado para los ciudadanos que consideran que ninguna opción política les representa.

Para explicar el origen, el funcionamiento y los objetivos de esta iniciativa, El Diario de Madrid conversa con Mario Barcenilla, candidato de Escaños en Blanco por la provincia de Palencia, que repasa la trayectoria del movimiento, su filosofía y el papel que aspira a desempeñar en el debate democrático.

Mario Barcenilla, ¿qué es exactamente Escaños en Blanco y qué propone a los votantes?

Escaños en Blanco nace en el año 2010. Jurídicamente somos un partido político porque es la única fórmula que permite presentarse a las elecciones y, en caso de obtener representación, renunciar al escaño. Pero en esencia somos un movimiento ciudadano.

La idea es muy sencilla: representar en forma de escaños vacíos a aquellos votantes que no se sienten identificados con ninguna candidatura.

Muchas personas votan en blanco o directamente dejan de votar porque consideran que ninguna opción les representa. Lo que defendemos es que ese descontento también debería verse reflejado en las instituciones.

¿Qué problema del sistema electoral quieren poner de manifiesto?

El problema es que actualmente el sistema no refleja de forma completa lo que piensa la sociedad. Puede ocurrir perfectamente que vote el 60% del electorado y, aun así, los partidos se repartan el 100% de los escaños del Parlamento.

Nosotros defendemos que el voto en blanco —y también el voto nulo— debería computar como escaños vacíos. De ese modo, el Parlamento reflejaría no solo a quienes han elegido una candidatura, sino también a quienes consideran que ninguna les representa.

Ese es uno de los objetivos principales de nuestro movimiento.

¿A qué tipo de votante se dirige su candidatura?

Nos dirigimos a quienes realmente sienten que no tienen a quién votar.

Siempre lo digo cuando hablo con la gente en la calle: si usted tiene un partido que le convence, vótelo. Yo no quiero que me vote. Nosotros estamos para aquellos ciudadanos que sienten que no hay ninguna candidatura que represente lo que piensan.

Lo que queremos evitar es que ese voto se pierda o desaparezca estadísticamente.

Una de las características de Escaños en Blanco es que renuncian a sueldos y subvenciones públicas.

Sí, porque sería incoherente con lo que defendemos. Ninguno de nosotros vive de la política ni cobra por participar en el movimiento.

Renunciamos tanto a los sueldos derivados de los cargos como a las subvenciones públicas que podrían corresponder al partido.

En algunas elecciones municipales en las que obtuvimos representación en ayuntamientos como Muruzábal, Foixá o Gironella, llegamos a tener derecho a más de 6.000 euros en subvenciones derivadas de los votos obtenidos. Pero no las cobramos.

Nuestro movimiento se financia únicamente con las cuotas de los militantes.

¿Han tenido ya representación institucional?

Sí, en el ámbito municipal. En algunos ayuntamientos hemos obtenido concejales, aunque nosotros solemos llamarlos “no concejales”, porque no llegan a tomar posesión del cargo.

Ese es precisamente el funcionamiento del proyecto: si se obtiene representación, el escaño o el cargo queda vacío como señal de que ese espacio pertenece a ciudadanos que no se sienten representados.

¿Cómo ha evolucionado Escaños en Blanco desde su creación?

Nuestra trayectoria ha tenido varias etapas. La primera fue desde la fundación en 2010 hasta aproximadamente las elecciones europeas de 2014, cuando el movimiento tuvo bastante repercusión. En aquel momento llegamos a obtener más de 110.000 votos y llegamos a contar con cerca de 300 militantes.

Después llegó una segunda etapa, entre 2015 y aproximadamente 2022, coincidiendo con la aparición de nuevos partidos que captaron a muchos votantes que antes podían sentirse identificados con nuestra propuesta.

Y nos pareció perfectamente razonable, porque si alguien encuentra una opción política que le representa, esa es la idea.

¿Qué momento vive ahora el movimiento?

En los últimos años estamos entrando en una especie de tercera etapa.

Muchos ciudadanos vuelven a sentirse decepcionados con la política o con algunas de las alternativas que surgieron en los últimos años. Y eso está haciendo que Escaños en Blanco vuelva a despertar cierto interés.

Se nota, por ejemplo, en las elecciones de Castilla y León. En anteriores convocatorias nunca habíamos conseguido presentar candidaturas en todas las provincias, y esta vez sí.

¿Qué importancia tiene esta convocatoria electoral para ustedes?

Es un paso importante para nosotros porque nos presentamos en las nueve circunscripciones de Castilla y León.

Eso significa que cualquier ciudadano de la comunidad que no se sienta representado por ninguna candidatura tiene ahora la posibilidad de votar a Escaños en Blanco.

Si obtenemos representación, nuestro compromiso sigue siendo el mismo: no tomar posesión del escaño.

¿Cuál es el objetivo final del movimiento?

Nuestro objetivo es que el sistema evolucione hacia una democracia más representativa.

Si el voto en blanco llegara a ser computable como escaño vacío, Escaños en Blanco dejaría de tener sentido. Y en ese momento desapareceríamos.

Nuestra existencia tiene precisamente ese propósito: que el sistema refleje también a quienes hoy no se sienten representados.