Entre la ley y la honestidad

Rey de reyes

 

Reyes
Reyes

“Difícil es templar en el poder a los que por ambición simularon ser honrados.”

Salustio

Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo, sumamente poderoso, que quiso celebrar sus pompas fúnebres con todas las riquezas conquistadas esparcidas por el suelo mientras su cadáver era transportado con las manos vacías a hombros de los mejores médicos, para expresar que la vida era limitada, de un fin inexorable, y que el poder acumulado para nada sirve ante la muerte si no se aplica en vida al bien común.

Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo, nacido muy humilde, que caminó por una tierra en eterno conflicto haciendo el bien, obrando prodigios y entregando su vida generosamente para la salvación de todos.

Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que, en el medio de la sangrienta batalla y entre corruptos, renegó de la violencia y meditó sobre la superioridad ética y el crecimiento del ser humano en la adversidad.

Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que, en las tinieblas del medievo, llamó al pueblo a reunirse con los nobles y el clero en asamblea, en pie de igualdad, poniendo la primera piedra del parlamentarismo.

Hace tiempo existió un dirigente en el mundo que consiguió hacer de España un imperio en el que no se ponía el sol.

Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que quiso tanto a su ciudad y a sus vecinos que fue su mejor alcalde.

Hace un tiempo existió un dirigente en el mundo que logró mantener unido un país dividido y eliminó la esclavitud.

Hoy, la misma senda que ellos transitaron es recorrida por quien hace de las riquezas su mayor ambición; por quien sacrifica y utiliza a otros para conservar su poder; por quien alienta el conflicto para mantenerse presente y procurarse la perpetuidad como si inmortal fuera; por quien, de palabra, clama por los desfavorecidos y en cambio se erige en aquello que dice no ser; por quien reniega de la historia y de la hermandad entre culturas que en verdad supuso; por quien desvía el dinero de un pueblo desde el servicio público al lucro propio o de terceros; por quien busca la división porque en ella está su victoria.

Rey de reyes del mundo contemporáneo, reflejo fiel de los pasos de la humanidad: progreso hacia el abismo.