LA MIRADA DE ULISAS analiza cómo un escritor quiso desaparecer sin dejar la menor huella al pedirle a su amigo, Max Brod, que destruyera sus manuscritos apenas muriera. Ante el tesoro de los textos hallados, Max se sintió incapaz de cumplir con el deseo de Franz Kafka. Seguramente, pensó: sería una gran pérdida y una injusticia con sus futuros lectores. Resolución que le agradece la humanidad, ya que sin la publicación de sus escritos se hubiera desaprovechado el caudal literario de este inmenso escritor, nacido en Praga en 1883. No conoció mayor éxito en vida. De repente, con sus publicaciones contra su voluntad y posteriores a su partida, se volvió un suceso literario mundial. Marcó generaciones, no sólo pasadas, presentes sino las próximas, que sabrán descubrir en este genio de las letras un pensamiento vanguardista y humano. Una pluma que desde lo más sencillo supo darle al absurdo un contenido filosófico profundo y real. Lo ilógico que habita nuestras vidas, con el que nos topamos a diario con situaciones que nos hacen reír o llorar por su condición absurda. De los contados autores que le regalaron un adjetivo al diccionario. Se trata del vocablo: kafkiano. Una palabra ampliamente utilizada para describir lo absurdo de alguna circunstancia. Un autor que descubrió un estilo propio para narrar situaciones que suelen ser incongruentes y sin embargo, suceden como: el resultar encarcelado sin motivo o sin jamás haber cometido una fechoría. Lo padecido por el personaje de la novela “El proceso”. Sus historias relatan esas vicisitudes que ciertos seres sufren sin hallar una explicación coherente. Hacen parte de las insensateces de la existencia. Franz Kafka escribió en alemán, y quizá su obra más famosa es “La Metamorfosis”, donde se refiere a la historia de Gregor Samsa, que amanece un día convertido en un insecto. Kafka relata mundos que resultan extraños, como en su novela “El Castillo”. Por ello, se le denomina el autor de lo absurdo. Supo captar en cada relato ciertas incoherencias con pérdida de sentido. Su obra es considerada como precursora de la literatura moderna. Marcó a Sartre, Camus, Borges, García Márquez y a tantos otros autores de renombre, que se inspiraron de su ingenio y trascendencia. También entre su obra publicada, se destaca una carta escrita a su padre, con quien mantenía una compleja relación. Se le considera una obra de arte con un sesgo psicológico sorprendente, donde se cuestiona la relación de un padre autoritario con un hijo sensible y frágil. Un sublime documento que emociona y transmite los sentimientos de un hijo a su progenitor con la belleza que impone un buen estilo literario y una descarga emocional, merecedora de aplausos. Kafka muere el 3 de junio de 1924 cerca a Viena en un sanatorio, a los 40 años de una enfermedad común para la época: la tuberculosis.
Y la mirada de Ulisas retiene un dato curioso, ya que según un decir: en el momento de su muerte se detienen los principales relojes públicos de Praga, asunto que se presta a la imaginación. Pero, para un personaje que no quiso trascender, hoy se halla impresa su imagen en camisetas y varios objetos que lo recuerdan. Praga lo revive en permanencia y sus lectores dan fe que Kafka es de los grandes.