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  <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «Medardo Arias Satizábal»]]></title>

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    <description><![CDATA[Noticias de Madrid y la Comunidad de Madrid. Actualidad, economía, política, cultura, sociedad, empresas, tecnología, entrevistas y análisis en el periódico digital de los madrileños.]]></description>
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  <title><![CDATA[La cultura del ramen]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 23 Jul 2026 09:38:38 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El cine y la cocina están hermanados desde siempre. Esta cultura está por todas partes y fue patentada en parte por Pablo Neruda cuando elevó a categorías helénicas la textura de congrio, los pétalos de la cebolla o el chisporroteo de “las papas...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El cine y la cocina están hermanados desde siempre. Esta cultura está por todas partes y fue patentada en parte por Pablo Neruda cuando elevó a categorías helénicas la textura de congrio, los pétalos de la cebolla o el chisporroteo de “las papas fritas, la alegría del mundo en el aceite hirviendo…” (Odas elementales).</p>

<p>Neruda escribió también un libro al alimón con Miguel Ángel Asturias, “Comiendo en Hungría”.</p>

<p>“La comida puede calentar nuestros corazones y alimentar nuestras almas…”, dice el singapurense Eric Khoo, el director de cine que nos regaló esa Mise en Scène de la cocina asiática, poesía del celuloide: “Ramen Shop”, o “Recuerdos, amores y fideos”, por su nombre en español.</p>

<p>El ramen fue en su origen una sopa hecha con fideos y caldo de huesos de ternera o cerdo, alimento de obreros, marineros, trabajadores de la tierra y el mar. Después de la Segunda Guerra Mundial se popularizó en Japón, donde fue llevado a un nivel que hoy se reconoce en el mundo. Su base puede ser caldo de pollo, soja, algas y cebolla.</p>

<p>La película es un viaje entre viandas y sabores de oriente, y transcurre en Singapur, hasta donde viaja un joven japonés para descubrir la vida que llevaron ahí sus padres, un cocinero avezado y una joven de origen chino que deja para la posteridad un bellísimo diario escrito en mandarín, con páginas que guardan aun el perfume de los cerezos.</p>

<p>La fotografía del filme es perfecta; la cámara se detiene en el color –casi el aroma- del curry, penetra en los mercados botánicos donde las especias, los hongos secos, los peces deshidratados, van a parar a grandes ollas donde la cocción puede ser de cinco o diez horas: el proceso para crear el famoso Bak Kut Teh de Singapur, un caldo de costillas que hace llorar al joven nipón delante de su abuela.</p>

<p>El ojo del camarógrafo se deleita en las salsas de jaiba, en la corteza delicada de los pasteles de arroz, el dim sum cantonés, los peces encebollados y picantes, el chow mein, los arroces fragantes, los recuerdos que pueden traer perfumes de menta, jengibre, bok choy, cebollín o cardamomo.</p>
Durante 90 minutos el alma pende de un hilo, en un permanente “flash-back” que retrotrae a la pantalla el romance del cocinero japonés con la joven inmersa en el drama de amar a quien no es aceptado en su familia.&nbsp;]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Gracias del lenguaje]]></title>
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  <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 09:00:26 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Por su carga filosófica eficaz y con mensajes casi siempre portadores de sabiduría, el refrán es una de las maneras más contundentes para expresar la realidad, en muchas ocasiones, y también una forma de encubrir, con un lenguaje figurado o...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Por su carga filosófica eficaz y con mensajes casi siempre portadores de sabiduría, el refrán es una de las maneras más contundentes para expresar la realidad, en muchas ocasiones, y también una forma de encubrir, con un lenguaje figurado o metafórico, un asunto del cual es mejor no hablar en público.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los pensadores de la antiguedad continúan inspirando a personajes del presente a la hora de momentos trascendentales.</p>

<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La síntesis de un pensamiento certero, no obstante, hace diferencia entre sentencia, escolio, máxima y refrán. Es de este último que quiero ocuparme hoy, gracias a la cooperación de Phanor Terán Conde, arquitecto caleño residente en Nueva York, quien gusta de coleccionar estas perlas del acervo colombiano, transformadas ahora en los predios delirantes de la retórica. Como se sabe, en Colombia se confunde muchas veces la retórica con la “cultura”. Aquí van pues estos “refranes para cultos” :</p>

<p>. “Más vale un plumífero volador asido en fosa metacarpiana, que segunda potencia de diez, de similares plumíferos, pululando en el espacio”. (Más vale pájaro en mano que cien volando).</p>

<p>. “Crustáceo decápodo que pierde su estado de vigilia, es arrastrado por el ímpetu marino”. (Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente).</p>

<p>. “Relátame con quién deambulas, y advertiré tu idiosincrasia”. (Dime con quien andas y te diré quién eres).</p>

<p>. “El que embriológicamente es traído al mundo con el diámetro anteroposterior de la cavidad abdominal, dilatado, no logrará reducir su contenido visceral por más intentos forzados, extrínsecos, de reforzar dicha pared, en su infancia”. (El que nace barrigón, ni aunque lo fajen de chiquito).</p>

<p>. “El rumiante cérvido propende al accidente orográfico”. (La cabra tira al monte).</p>

<p>. “A perturbación ciclínica en el seno ambiental, contrarreste de rostro jocundo. (Al mal tiempo, buena cara).</p>

<p>. “Líquido perlático que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce”. (Agua que no has de beber, déjala correr).</p>

<p>. “Ocúpate de la alimentación de las aves córvidas, y estas te extirparán las fosas orbitarias donde subyacen los estímulos visuales”. (Cría cuervos y te sacarán los ojos).</p>

<p>. “El globo oftálmico del poseedor, torna obeso al bruto vacuno”. (El ojo del amo engorda el ganado).</p>

<p>. “Quien a ubérrima conífera se adosa, optima umbría lo entolda”. (El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija).</p>

<p>. “No existe adversidad que por sinecura no se trueque. (No hay mal que por bien no venga).</p>

<p>. “Equino descomunal, desplácese o no”. (Caballo grande ande o no ande).</p>

<p>. “Aquel cuyo fondillo está hecho de material deleznable, de rápida combustión, prudente distancia deberá tomar de cualquier situación que lo ponga en riesgo de ignición”. (El que tiene rabo de paja no se arrima a la candela).</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Gracias del lenguaje]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Guerras y religión]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 9 Jul 2026 08:13:09 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El 30 de septiembre de 2005, Dinamarca, una de las naciones con menor posibilidad de estar en el centro del huracán de una guerra religiosa, recibió en su momento los denuestos del mundo árabe, por la publicación, en uno de sus diarios, de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El 30 de septiembre de 2005, Dinamarca, una de las naciones con menor posibilidad de estar en el centro del huracán de una guerra religiosa, recibió en su momento los denuestos del mundo árabe, por la publicación, en uno de sus diarios, de caricaturas consideradas heréticas e irrespetuosas con el profeta Mahoma.</p>

<p>La imagen de turbas árabes prendiendo fuego a la bandera danesa, y de funcionarios de estos países en plan de cortar toda relación amistosa o económica con los daneses, sorprendió al mundo. Dinamarca envía al universo parte de sus excelentes conservas, quesos y mermeladas, productos agrícolas, molinos de viento, papel, cemento, además de ser fuerte en la industria discográfica. También es reconocida por sus yacimientos de gas, petróleo, industria naviera, de muebles y medicamentos. Aparte de todo, es un país que produce una excelente cerveza, y es paraíso de vacacionistas por su alta calidad de vida. Ahí, la diferencia entre ricos y pobres no es tan notoria como en otras naciones del mundo.</p>

<p>Las doce caricaturas consideradas libelos, fueron realizadas por el periodista Kurt Westegaard, quien se hizo fugitivo ante la declaratoria de pena de muerte dictada desde el Islam, como ocurrió con el escritor Salman Rushdie, autor de “Los versos satánicos”.&nbsp; &nbsp; &nbsp;</p>

<p>Es común en Occidente la representación de Dios en historietas gráficas o en caricaturas. Corrientemente se ve en publicaciones de distintas culturas la imagen de lo que se concibe como “el creador”, simbolizada a veces por un ojo dentro de un triángulo, o un venerable anciano sentado en una nube, con aura sobre su cabeza, generalmente en diálogo con Pedro, representado siempre con dos enormes llaves, rodeados por ángeles y arcángeles. De igual manera, en la cultura occidental se dan licencias para representar al símbolo del mal.</p>

<p>La actitud del periodista se dio desde el desconocimiento, de acuerdo al canon de Occidente. Esta ignorancia acerca de otras religiones, lleva muchas veces a “insultar” o a “irrespetar” otros credos, desde la inocencia.&nbsp;</p>

<p>Cuando vemos estas turbas incendiarias en nombre de la religión, recordamos tiempos pasados, pues es menester reconocer ahora por cuantos años –ocho siglos y más- los árabes tuvieron dominio en España. La lengua Española se enriqueció con vocablos árabes tales como “arroz”, “Guadalquivir”, “alhelí”, “azafrán”, “Madrid”, “almohada”, “anís”, “alfanje”, “arrabal”, etcétera, además de la contribución de geómetras, médicos, poetas y traductores.&nbsp;</p>

<p>En un país como el Perú, España quiso borrar toda huella del mundo prehispánico, y construyó una catedral sobre el que fuera Templo del Sol y dominio del inca Huayna Capac, en Cusco, así como alzó cruces sobre antiguas mezquitas en la península.</p>

<p>La evidencia de Machu Picchu, ya en el siglo XX, y la imposibilidad de destruir ya sin motivo esta reliquia histórica, permitió al mundo apreciar el grado de civilización al que llegaron los Incas en el Alto Perú.</p>

<p>Si imaginamos lo que ocurriría si los nativos de los pueblos de América decidieran reclamar por haber levantado iglesias sobre las ruinas de una cultura, estaríamos delante de un conflicto de nunca acabar.</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[Pacífico colombiano]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 25 Jun 2026 08:16:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En agosto próximo se realizará en Cali, Colombia, la fiesta afroamericana más grande del continente, el Festival Petronio Álvarez, el cual agrupa todas las expresiones musicales del Pacífico sur colombiano y al que concurren investigadores y...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En agosto próximo se realizará en Cali, Colombia, la fiesta afroamericana más grande del continente, el Festival Petronio Álvarez, el cual agrupa todas las expresiones musicales del Pacífico sur colombiano y al que concurren investigadores y agrupaciones de todo el mundo.</p>

<p>Pasaron siglos antes que los costeños del Pacífico pudiéramos tener una música propia para bailar, en el contexto urbano. Los bailes del marimba, como otro día ocurrió en los barracones de esclavos en Cuba, estuvieron confinados a los espacios cerrados de las minas, de los veneros, de las haciendas cañeras, de las fiestas patronales, pero no configuraban la música de las poblaciones más grandes del litoral Pacífico de Colombia–Quibdó, Tumaco, Buenaventura- donde ya a mediados del siglo XX se contaba con un conglomerado obrero&nbsp; que emulaba, o escuchaba, de lejos, los ecos de la modernidad y el cosmopolitismo.</p>

<p>El currulao, el bambuco viejo, la juga, el alabao, la jota, el abosao, los arrullos, eran “el folclor”, la ceremonia de carnaval, el rito de clausuras escolares. En 1965, Enrique Urbano Tenorio, Peregoyo,&nbsp; prendió fiesta con su primer acetato, al que bautizó “Descarga Vacaná”, con una orquesta integrada por músicos que no interpretaban tradicionalmente “folclor”, sino, mayoritariamente, música cubana. El nombre del grupo, “Combo Vacaná”, no hacía alusión a bacanales ni asuntos parecidos, sino que era la sigla de “Valle, Cauca y Nariño”. Dado que los homenajes al Chocó son múltiples en esa primera producción –véase el tema “Maximina”- quizá el nombre más adecuado para la orquesta, hubiera sido “Vacanacho”.&nbsp;</p>

<p>La importancia de Peregoyo en la música del Pacífico, está representada en ese hecho explícito de sacar los cantos del monte, los currulaos que resonaban por todo el litoral como tradición oral, para llevarlos a composiciones orquestales que permitieron el conocimiento de esta música en el interior del país y el exterior. A la manera de Ignacio Piñeiro en Cuba, quien sacó el son de los solares y los barracones para llevarlo a los salones de baile de La Habana, Peregoyo dio parte de un mundo musical inexplorado, y lo hizo de la mano de Cuba y Puerto Rico. La base rítmica de su “Descarga Vacaná”, es la&nbsp; misma de La Tribu del Beny Moré, y “Ola de agua” es una bomba de Mon Rivera; así, el tema “Caravana”, donde Peregoyo hace una magistral interpretación de saxo, pertenece al trombonista puertorriqueño Juan Tizol Martínez.</p>

<p>Hago esta introducción para decir que sin Germán Patiño, la música del Pacífico colombiano continuaría hoy encerrada en las aldeas ribereñas y consignada a la audacia musical de Peregoyo, quien solo tenía un antecedente en los estudios de grabación: el sencillo del tumaqueño “Caballito” Garcés, quien puso a bailar a los colombianos a inicios de los 60 con “Mi canalete” y “La muy indigna”.</p>

<p>Germán entendía bien a Colombia, su mestizaje, y desde los cargos de poder que la vida le permitió, hizo la tarea que se había propuesto. Hombre culto, llamaba a veces para recomendar un libro, o para certificar que uno recordaba bien algún pasaje de Quincas Berro Dagua, Capitán de Altura, aquel personaje que Jorge Amado introdujo en uno de sus cuentos para hacernos reír eternamente. Siempre sabía hacia dónde iban los procesos culturales.&nbsp;</p>

<p>La cosecha de Germán puede medirse hoy en Bahía, Choquibtown, Herencia de Timbiquí, Socavón, Canalón y tantos otros. El Pacífico existe, musicalmente, y él fue su tío Guachupecito.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Las rosas secretas]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 08:22:59 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La casa, de dos niveles, deja ver al fin del invierno la llegada de los Robins y de los Blue jets, pájaros rojos y azules que buscan nido bajo los aleros. Senderos bien delineados conducen a la puerta de columnas jónicas que sostienen una pequeña...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La casa, de dos niveles, deja ver al fin del invierno la llegada de los Robins y de los Blue jets, pájaros rojos y azules que buscan nido bajo los aleros. Senderos bien delineados conducen a la puerta de columnas jónicas que sostienen una pequeña terraza, como se estilaba en las viejas construcciones de Nueva Inglaterra.</p>

<p>Esta es la casa de la poetisa más respetada del norte de América; la morada de Emily Dickinson, hecha en el mismo ladrillo desnudo que caracteriza a esta zona de los Estados Unidos, y que alcanza su apoteosis en la vieja Universidad de Harvard.</p>

<p>El puritanismo religioso, traído de Inglaterra, se ve también aquí en la arquitectura austera de mansiones y templos, hechos a la medida del ojo humano; las puertas están cerradas en esta morada que es ahora museo -el pasado 10 de mayo se cumplieron 140 años del fallecimiento de Emily-, pero es posible imaginar su figura delgada, vestida de blanco, en el recorrido diario que hacía "por las tierras de mi padre", donde cuidó rosales, de rodillas, perfumó su habitación con las corolas recién llovidas, y se hizo botánica, antes de pasar los últimos diez años de su vida sin salir de la casa, entregada con denuedo a la escritura de unos 80 tomos, los mismos que ella cosió por los lomos y guardó secretamente hasta el día de su muerte, el 10 de mayo de 1886.</p>

<p>Amherst es hoy un pequeño poblado de 4.500 familias y menos de 40.000 habitantes, en el condado de Hampshire, Massachussetts, y con la vecindad del río Connecticut. Cuando Emily nace ahí en 1830, era poco menos que una aldea, regida por severas normas morales, las mismas que habían traído hasta aquí sus antepasados peregrinos. En 1760 el pueblo recibe su nombre, en homenaje a William Amherst, un capitán que se involucra en la lucha de Inglaterra contra los franceses, en pos del territorio de Canadá, y que gana además fama por su guerra en contra de los indígenas nativos.&nbsp;</p>

<p>Los poemas de amor de Emily Dickinson han sido comparados con los de Keats, y también con las composiciones de Walt Whitman. En ambos casos, dicen los críticos, se nota la influencia de los cuartetos de Emerson, el poeta naturalista que ponderó la vida rural, la entrega al campo: “By the rude bridge that arched the flood, their flag to April´s breeze unfuried, here once the embuttled farmers stood, and fired the shot hear round the world…”. Ralph Waldo Emerson, en efecto, acompaña ese aliento monástico, de contenido erotismo, en los versos de Emily Dickinson. Como Santa Teresa de Jesús y Sor Juana, monja jerónima, la poetisa de Amherst salió muy poco de sus contornos. Dedicaba todo el tiempo a escribir, a orar y a observar el apogeo del color en sus flores. Vivió en un mundo donde las mujeres tenían pocos derechos y en una región donde un asomo de liberalidad en las costumbres era tomado como libertinaje, gusto por prácticas hechiceras. De hecho, ahí, en Salem, algunas mujeres fueron quemadas vivas, luego de ser señaladas como brujas.</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[Como Peter Pan]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 08:29:23 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Estados Unidos acaba de ser sorprendida en este verano por la película de Michael Jackson, su vida, protagonizada por su sobrino Jaafar Jackson, hijo de madre colombiana. 

 El 25 de junio de 2009, hace 17 años, miraba por la ventana de mi casa...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Estados Unidos acaba de ser sorprendida en este verano por la película de Michael Jackson, su vida, protagonizada por su sobrino Jaafar Jackson, hijo de madre colombiana.</p>

<p>El 25 de junio de 2009, hace 17 años, miraba por la ventana de mi casa en Hartford a las primeras ardillas del verano, cuando la TV envió un comunicado urgente para decir que Michael Jackson “El rey del pop”, había fallecido. Voló como un ángel, con un guante de perlas en la diestra y medias blancas.&nbsp;&nbsp;</p>

<p>“Lo más grande para mí es un escenario; cuando estoy ahí me elevo, me pierdo fatalmente…”, había dicho el cantante de 50 años.</p>

<p>Al igual que otros genios de la escena pública de Estados Unidos, como Tiger Woods, también empezó precozmente, guiado por su padre, y resintió durante buena parte de su vida no haber sido un niño “normal”, de los que correteaban por los patios y jugaban baloncesto en las destartaladas calles del barrio de Gary, Indiana, donde había nacido un 29 de agosto de 1958. “En casa siempre estábamos cantando; lavábamos platos y cantábamos, hacíamos canciones…”, dijo al diario USA Today cuando reveló que su infancia no había sido propiamente feliz.</p>

<p>Michael Jackson tenía fijo el recuerdo de los Estudios Motown, uno de los primeros donde fue a grabar con sus cuatro hermanos mayores, y la algarabía infantil que se percibía afuera, mientras él era sometido a unas agotadoras pruebas de grabación.</p>

<p>La suerte de su familia en Indiana no era la mejor cuando Michael nació. Era el menor de siete hermanos y los problemas económicos de su padre arreciaban. Su progenitor era un humilde operario de grúas, pero en sus tiempos libres se dedicaba a la música, su verdadera pasión, y quería que sus hijos abrazaran este arte como una religión. Fue por eso que creó el grupo “The Jackson Five”, con sus hijos mayores, donde Michael, siendo el “baby”, vino a ser el cantante cuando su madre lo descubrió siguiendo el ritmo de una canción junto a una jaula de pájaros.</p>

<p>Los Jackson recordarían después el asombro de su madre al escuchar esa voz de auténtico soprano que salía del entonces frágil chiquillo de cinco años. Ya la voz había corrido por Indiana, y Jackson padre, como el resto de la familia, adivinaron que sus problemas cambiarían con este prodigio que Dios les había enviado. El niño cantaba vestido como un adulto, como un chico afroamericano de las barriadas, con chalequillo brillante y sombrero púrpura, el mismo que hacía equilibrio en su cabeza para no caer, cuando bailaba con un ritmo que le era propio y natural frente a las cámaras del Show de Ed Sullivan.</p>

<p>Pasó toda su infancia en carros que iban de un pueblo a otro, por los días en que los Jackson se presentaban en bares de poca monta, sitios de borrachos y strip-tease, y luego en aviones que lo llevaban por los lugares desconocidos. Su vida comenzaba cuando se encendía el escenario. Entonces ahí empezaba a vivir, sentía que era grande, mientras tutores escolares se afanaban enseñándole cuántos estados tenía la unión, quién era Jefferson y por qué la Constitución de los Estados Unidos se había firmado debajo de un roble en Connecticut.</p>

<p>Una de las cosas que más le dolía de su infancia de niño artista precoz, eran los regaños paternos, la dureza de su padre a la hora de corregirle una entonación, o los pasos de baile que debían seguir una coreografía.</p>

<p>Algunos psicólogos consideran que Michael Jackson, más que desear ser “blanco”, como afirman muchos, en realidad tuvo una obsesión toda la vida. Uno de los sueños que quiso cumplir cuando ganó mucho dinero, fue querer parecerse a Peter Pan, uno de los ídolos de su infancia. Si se mira bien, casi lo logró, pues se mandó a confeccionar una nariz que tenía trazo de historieta ilustrada, y una barbilla también irreal, como de muñeco viviente.</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[Como Peter Pan]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:description>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La paradoja de Grecia]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 28 May 2026 08:08:06 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Al parecer el mundo no ha cambiado ni cambiará en el camino necio de aprobar la vesania por encima de la cordura, la traición antes que el valor y la lealtad, el dinero delante de las ideas, la vida aparente antes que la realidad, la estupidez...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Al parecer el mundo no ha cambiado ni cambiará en el camino necio de aprobar la vesania por encima de la cordura, la traición antes que el valor y la lealtad, el dinero delante de las ideas, la vida aparente antes que la realidad, la estupidez encima de la inteligencia.</p>

<p>Todo lo anterior estuvo representado en la metáfora triste de ver a Grecia "arruinada" y con el sombrero al suelo, pidiéndole limosna a la comunidad europea, un momento del cual no sale aún. Grecia nos semeja hoy el camino del poeta, de aquel que es capaz de escribir los versos más bellos durante toda su vida, de hablar con palabras de oro y de llegar a la vejez sin pan, pero con dignidad; Grecia es también el pintor que crea en soledad esos mundos que ayudan a llevar con esperanza el peso del alma, aquel de quien, todos saben, es un genio que podría cambiar el destino de la humanidad, pero que en vida solo recibe migajas. Ambos, el poeta y el pintor, mueren en el anonimato y años después, cuando ya se han marchitado todas las rosas en sus lápidas, alguien recuerda qué grandes fueron, y sus nombres terminan, acaso, cagados por las golondrinas en el nombre de alguna calle.</p>

<p>Al escuchar a Yorgos Papaconstantinu, el ministro de finanzas de Grecia entre 2009 y 2011, cuando expresó que su país “no le había pedido dinero a nadie”, -el mundo sabía ya de su escasez-, nos representó también el cuadro posmoderno del aristócrata que pierde su fortuna y perece en medio del guirigay del lumpen y de los ricos recién avenidos.</p>

<p>Grecia alimentó a toda Europa y al mundo, no con pan, del cual no solo se vive, sino con la luz de las ideas. Grecia fundamentó el concepto de Ley, de Familia, diseccionó la Ética de la Moral, fue madre de la mayoría de las lenguas occidentales y ordenó escuelas de pensamiento a partir de Sócrates, Platón y Aristóteles.</p>

<p>Grecia amamantó con esa leche divina que ayuda a apreciar el arte, la mujer y la poesía. Dio pautas a la arquitectura, erigió templos sobre columnas y nombró formas sobre piedras para distinguir lo jónico de lo dórico y lo corintio, fue raíz del ábside y del domo, de la balaustrada y la cumbrera, la cúpula y el capitel. Por poner luz y poesía a la escuadra y la plomada, por regalarnos unos canteros y alarifes que todavía permiten al mundo de los ciegos hacerse fotos delante de ese portento que es el Partenón, Grecia merece el respeto del mundo. Más, primero, esta &nbsp;deberían estar acuñados en todas las monedas de la UE.</p>

<p>En su momento Grecia pagó por su deuda intereses más altos que Alemania. Sus revueltas obreras y estudiantiles tuvieron el fundamento de ser un clamor ante los vecinos ricos que de pronto le dieron trato de vieja decrépita.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>

<p>El destino de la UE no puede estar sostenido por la avaricia de los grandes capitales. Las clases medias y bajas, no obstante, antes los desahucios, el alza en los arriendos y en la compra de viviendas por la inflación del turismo inversor, deben soportar ser extras en un sainete de desigualdades. Porque Europa no es tan rica ni tan poderosa como parece. Con sus ejércitos diezmados por la ausencia de convicción, la que aflora cuando no se está convencido de lo que se defiende, y generaciones desencantadas ante el destino maniqueo y repetitivo del éxito como "Mejor Coche, Mejor Sexo".</p>

<p>Quizá no viviré para ver el retorno de la peseta, la lira, el marco, el franco, el dracma. A veces Europa no se soporta ella misma entre sus vecinos, y hace unos años no sabía en qué cuarto esconder a la pobre Grecia, la cual arrastra hasta hoy la deuda&nbsp;pública más grande de este continente.&nbsp;</p>
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        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:description>
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  <title><![CDATA[El tambor del Congo]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 21 May 2026 08:02:52 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La primera vez que oí hablar de Matadi fue a mi hermano marinero quien una vez ingresó por ahí, desde el océano Atlántico, al río Congo, el mismo que atraviesa como una serpiente el centro de África hasta Nselemba, junto a las cataratas de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La primera vez que oí hablar de Matadi fue a mi hermano marinero quien una vez ingresó por ahí, desde el océano Atlántico, al río Congo, el mismo que atraviesa como una serpiente el centro de África hasta Nselemba, junto a las cataratas de Stanley.</p>

<p>La segunda vez que encontré ese nombre, “Matadi”, fue en la novela “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, quien enfermó de disentería en su larga exploración en un Congo colonizado y devastado por el rey Leopoldo II de Bélgica, en 1890.</p>

<p>Hoy, la República Democrática del Congo, en el centro del continente negro, continúa asolada ya no por los colonizadores europeos, sino por el virus del ébola, enfermedad que es transmitida por los murciélagos frugívoros a los antílopes y chimpancés y de ahí a los humanos. Se caracteriza por fiebres, intenso dolor de cabeza y hemorragias internas y externas que llevan rápidamente a la muerte.</p>

<p>La Organización Mundial de la Salud, OMS, registra hasta el día de hoy 130 víctimas del ébola, y al menos más de 600 casos sospechosos entre el Congo y Uganda. Lo preocupante de esta situación es que el ébola, que toma su nombre de un río del Congo donde apareció por primera vez en 1976, responde hoy a la cepa “Bundibugyo”, para la cual no se conocen vacunas. Se transmite de la misma manera que el SIDA, por fluidos, de persona a persona, y no está certificado que viaje en el aire.</p>

<p>De los primeros años del siglo XX cuando Conrad navegó por el Congo, al día de hoy, no mucho ha cambiado ahí. En su libro “Huéspedes de paso”, André Malraux, Ministro de Cultura de Charles de Gaulle, nombra al Congo como un importante referente cultural, con su arte primitivo, sus máscaras que inspiraron a Pablo Picasso, y da fe de la devastación causada ahí por los colonizadores.</p>

<p>Conrad también habla de la fiebre en su “Diario del Congo”, y de cómo veía desde la cubierta del barco, esqueletos de hombres blancos atados a los árboles, lanceados por tribus que después del ataque huían en estampida a la jungla para jamás volver. Vio desde su barco las casuchas podridas por la humedad y el abandono, la carne descompuesta de los hipopótamos en las orillas, la avidez de los nativos por consumir carne humana.</p>

<p>Y el eco persistente del tambor, como anuncio de realidad, de estar con los pies en África y la mente en el Reino Unido. Conrad, quien se hizo inglés, había nacido en Ucrania en 1857:</p>

<p>“El monótono redoble de un gran tambor llenaba el aire de golpes amortiguados. El continuo zumbido de muchos hombres que entonaban conjuros misteriosos, surgía del negro y aplastado muro de la selva…”</p>

<p>Ese tambor todavía percute en el Congo, después de 136 años, ya no para espantar hombres blancos sino para aturdir a la muerte que llega con el ébola.&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[¿Se acuerdan del Boom?]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 14 May 2026 08:07:25 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El oficio de escribir, como el aire y el agua del planeta, padece hoy una de sus peores crisis. Con el quiebre histórico de las literaturas del mundo, aparecen lesionados otros géneros como el cine y la música. 

 Diariamente las editoriales del...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El oficio de escribir, como el aire y el agua del planeta, padece hoy una de sus peores crisis. Con el quiebre histórico de las literaturas del mundo, aparecen lesionados otros géneros como el cine y la música.</p>

<p>Diariamente las editoriales del mundo ponen en la vitrina mediática e informática miles de títulos que al día siguiente dejan de existir. La calidad literaria vive debajo las piedras, en remotos lugares, ignota, y desde hace más de 50 años no se produce un movimiento en las letras como lo fue el “boom”, auspiciado y alimentado por el editor español Carlos Barral.</p>

<p>Como profesor en el Colegio de España de Salamanca, pude exponer delante de una comunidad internacional de estudiantes, las razones por las que el mundo literario es también una marea que va y viene en la historia.</p>

<p>Escritores valiosos, algunos nacionales, se cansaron de promover congresos por el mundo para visibilizar sus propias obras, habida cuenta que se sintieron damnificados del cocodrilo mayor, de Gabriel García Márquez, al que llegaron a denostar. Gabo puso sobre ellos una sombra que se extiende con el sol, hasta nuestros días. Un escritor boliviano se gana la vida con críticas epistemológicas al Nobel colombiano, en las universidades de Estados Unidos y Europa. Para ello se inventó la expresión Mc´Ondo, como si el autor de Cien Años de Soledad fuera el propietario de una fábrica de salchichas hechas todas con la misma fórmula.</p>

<p>La poesía es uno de los géneros más esquivos del arte. Se tiene o no se tiene. El autor que logra descubrir una poética puede escribir poco, o bien poco, como Rulfo, y pasar a la posteridad. Otros repiten y reciclan discursos de grandes autores para dar algún nuevo aire a sus obras, pero el hallazgo poético es escaso. Siempre sostengo que Gabo era fundamentalmente un poeta.</p>

<p>Con respecto a la fugacidad en el brillo de las letras y su contingencia histórica, José Donoso, como protagonista del “boom”, escribió un lúcido texto, en el que ofició como arúspice: “Algunos pronto comenzarán a rebelarse contra sus padres literarios; a restar méritos, a discutir pertinencia y calidad, erosionando así algunas de las famas que antes nos parecieron sólidas. Cuando suceda, esta literatura hoy cenital, pasará de moda. No es imposible que después de esta etapa “clásica” del boom sobrevenga el olvido…”</p>

<p>Y agregaba: “En un momento, por suerte ya lejano, estuvo de moda acusar al boom de ser una mafia excluyente, inaccesible, secreta. Por cierto que nada de eso era verdad. En uno de los miles de congresos de escritores latinoamericanos efectuado en Colombia a mediados del setenta, Ángel Rama dictaminó que el verdadero boom tenía sólo cuatro sillas fijas: Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos fuentes, y una silla más, movible, ocupada alternativamente por Ernesto Sábato”.</p>

<p>El circuito Barcelona-París-Nueva York, hace rato dejó de ser el nicho de las famas literarias, y el texto hecho cuento, poesía o novela, florece en las calles de Tombuctú, en las playas de Padang, Odessa o Mahajanga.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[De la uva garnacha]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 7 May 2026 08:27:42 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En verdad, no tuve ningún interés en la boda de Guillermo y Kate, y tampoco me preocupó el noviazgo de Shakira y Piqué, o los comentarios malintencionados que no entendían por qué nuestra cantante barranquillera decidió enamorarse de un muchacho...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En verdad, no tuve ningún interés en la boda de Guillermo y Kate, y tampoco me preocupó el noviazgo de Shakira y Piqué, o los comentarios malintencionados que no entendían por qué nuestra cantante barranquillera decidió enamorarse de un muchacho diez años menor, y no “tan pintoso como el argentino”; ella tiene derecho a elegir a quien amar. Igual, cuando la diferencia de edad es notoria entre varones y mujeres, no pasa nada. Todo el mundo celebra el que un vejete encuentre a una muchachona buenamoza.</p>

<p>Esto de las bodas reales, sin embargo, concita la mayor atención entre las clases medias y altas, a las que delante de la monarquía y la aristocracia, les queda el recurso de la imitación. Que las copas, que el bouquet de la novia, que si llovió, que los pajes, a los que es menester llamar "wedding pages", para estar a tono con la ocasión.</p>

<p>No lo niego, madrugué hace 45 años, el 29 de julio de 1981, a presenciar por televisión la boda de Lady Diana y Carlos de Inglaterra. Me conmovió el fasto en la Catedral de San Pablo, donde la cámara hizo un picado para ver el ascenso de la pareja hacia el púlpito. Blanca y radiante iba la novia, como en la canción de Lucho Gatica, con un velo y una cola que jamás habíase visto en esos contornos. Me incliné devoto, también, frente al puente de París donde Diana perdió la vida; ahí, muchos visitantes dejan diariamente flores, globos en forma de corazón, esquelas con letra trémula y también mensajes muy originales; como el de un cocinero mexicano de la Rue Pigalle, quien manifiesta: "Mientras esta princesa follaba con un árabe en un yate, en el mediterráneo, yo estaba metido en una pinche cocina, lleno de aceite hasta las orejas…"</p>

<p>Cometí la plebeyez de comprar en una tienda de vinos de Salamanca, una botella en cuya viñeta aparecían las efigies de Felipe y Leticia, los Príncipes de Asturias, poco antes de su boda. La traje a Colombia y la entregué a mi madre con la pompa de los asuntos trascendentales, y esperé por varios años para beberla, a ver si con una copilla me contagiaba, en algo, del discreto encanto de la realeza. Pensé que esa botella la abriría en una ocasión de gran tronío, pero en uno de mis viajes desde el Norte, descubrí que alguien la bebió y no dejó ni una sola gota. Debí conformarme con mi plebeyez -la aristocracia no se ingiere ni se vacuna- y la botella está hoy al fondo del bar, como un buen recuerdo de aquella boda. La viñeta está algo manchada, lo que indica que el gollete no fue girado apropiadamente a la hora de la libación. Como mandan los cánones, está numerada con el 96, y una nota guasona: "Cura Argüeso garantiza que este vino está moro, sin agua, y que ninguna mano pícara se ha atrevido a regarlo…" En su ficha de cata, dice que es de "color violáceo, con tono rubí, frutas silvestres, grosella, mora y bayas muy maduras", y en su apunte de boca se acredita como "potente, carnoso y persistente, con una ligera acidez que le da longevidad…"</p>

<p>¡Ah, quién habrá bebido mi vino de Príncipes!; me pregunto si logró el propósito de paladear por apenas unos segundos ese bouquet real que perseguimos los de a pie.</p>

<p>Solo me quedó esperar que el Marqués de Arequipa, Mario Vargas Llosa, quien un día estrechó mi mano cuando me entregó el Premio Nacional de Periodismo, me invitara a unos vinos a ver si la uva garnacha me redimía de la ordinariez que uno como mortal debe soportar todos los días. Pero Marito se fue sin decir adiós después de gastar parte de su fortuna en fruslerías.</p>

<p>Los que no pudimos ser príncipes ni reyes, al menos cultivamos el ademán hidalgo que nos depara un buen vino; aunque sea peleón e invoque al Quinto Regimiento en una cueva de Zamora.</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[El sacrificio]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/el-sacrificio/20260430080751128995.html</link>
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  <pubDate>Thu, 30 Apr 2026 08:07:51 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Les arrancaban el corazón y luego los empujaban gradas abajo desde la Pirámide de la Luna para significar que eran guerreros vencidos, los mismos que habían osado penetrar las huestes otomangues, las tierras de totonacos o nahuas, en busca de una...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Les arrancaban el corazón y luego los empujaban gradas abajo desde la Pirámide de la Luna para significar que eran guerreros vencidos, los mismos que habían osado penetrar las huestes otomangues, las tierras de totonacos o nahuas, en busca de una carga de maíz o fríjol. Sí, porque en Mesoamérica hubo Guerra Frijolera, nombre dado así a las batallas por esta leguminosa de la que puede vivir un pueblo entero sin consumir otro alimento.</p>

<p>Ocurrió hace 2.300 años y con el viento y el exterminio mutuo entre tlaxcaltecas, mixtecas y zapotecas, además de la posterior expoliación con la llegada de Hernán Cortés, la sangre que daba color a la piedra teotihuacana se fue difuminando y los rituales guerreros como el nombre de Huitzilopochtli, quedaron en los libros de historia y en las narraciones de los guías de turistas que cada año acuden ahí para hacerse fotos en la cúspide.</p>

<p>El martes 20 de abril de 1999 en Littleton, Colorado, era un día de primavera soleado, con escasos viajantes por la carretera estatal y jóvenes esperanzados en la escuela de Columbine. De pronto, a las 11:19 de la mañana, se escucharon ráfagas que percutieron hasta el fondo de las aulas. Doce estudiantes y un profesor fueron cayendo uno a uno, en la peor masacre que se recuerde en los últimos años en los Estados Unidos.</p>

<p>Los responsables de esta sangría fueron Erick Harris, de 18 años y Dylan Klebold, de 17, quienes se suicidaron al final del ataque. Julio César Hasso Ramírez, el hombre de 27 años que acaba de asesinar a una turista canadiense y de dejar heridos a 13 visitantes, el pasado 20 de abril, era un “columbiner” como se conoce en la subcultura digital a los seguidores de este macabro hecho. En sus memorias dejó múltiples alusiones a estos lugares de pirámides y gradas donde se realizaban “rituales sagrados”.</p>

<p>El sacrificio con seres humanos se dio en la antigüedad. Era una manera de dar “testimonio de gratitud”, más las humaredas “hacia el cielo” se realizaban mayormente con carneros, los más sanos y gordos para impregnar de grasa esas elevaciones.</p>

<p>Julio César quiso continuar la saga maldita de Columbine y mientras disparaba hizo sonar una canción y amonestaba a los que ahí estaban diciéndoles que este “era un lugar sagrado”. Según el registro policial, se quitó la vida. Estaba armado con un revólver Smith Wesson calibre 38.</p>

<p>Este hecho permite pensar en la existencia de una secta destructiva -se cree que existen 118 hoy en el mundo- larvadas con intenciones demoníacas en las que se cree que el asesinato masivo redime al que lo ejecuta. Por ello, el mundo debe estar atento a lo que se mueve en las redes, en los canales subterráneos por ellos creados para no ser detectados. No esperar al próximo 20 de abril.</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[El sacrificio]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Morir en Colombia]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 08:13:42 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Sé que a Leonardo Favio, no obstante los altos bombos del peronismo, le hubiera gustado morir en Colombia, en Pereira, donde vivió y amó y dejó un hijo. El duelo por este cantante de letras poéticas fue de Argentina y Colombia. 

 Celia Cruz...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Sé que a Leonardo Favio, no obstante los altos bombos del peronismo, le hubiera gustado morir en Colombia, en Pereira, donde vivió y amó y dejó un hijo. El duelo por este cantante de letras poéticas fue de Argentina y Colombia.</p>

<p>Celia Cruz tenía siempre pánico de cantar en Bogotá, porque pensaba que iba a morir a 2.640 metros de altitud, como su amigo Miguelito Valdés, Míster Babalú, quien encontró la muerte un 8 de noviembre de 1978, mientras cantaba en el Hotel Tequendama.&nbsp;</p>

<p>En Medellín falleció el 9 de febrero de 1994, el cantante cubano Orlando Contreras, uno de los fundadores de la Cofradía del Despecho, con boleros como “Amigo de qué” y “Egoísmo”. Se enamoró de una bella mujer paisa y olvidó para siempre las noches habaneras y los amaneceres neoyorquinos.</p>

<p>Contreras falleció en la misma tierra que vio, el 24 de junio de 1935, el avión en llamas que llevaba a Gardel con sus guitarristas.</p>

<p>En una tarde del 26 de mayo de 1989, murió en Bogotá don Juan Legido, más conocido como “El gitano señorón”, responsable de la irrupción de esos cantos de morería andaluza, pasodobles de repique que llegaron por la montaña y se quedaron para siempre en condumios y fiestas patronales. Legido, símbolo de esa España de traje de lunares y pandereta, cantó piezas como “Doce cascabeles”, “El beso” y “No te puedo querer”.</p>

<p>Daniel Doroteo Santos, nacido en Trastalleres, Puerto Rico, el 5 de febrero de 1916, también echó raíces en Colombia, y aunque no murió aquí, se le recuerda como propio. Tuvo un hijo con la joven palmireña Luz Dary Padredín. La última vez que vi al “Inquieto anacobero”, fue en una rueda de prensa en el Hotel Intercontinental de Cali. Bajó al salón con una gran correa que lucía en su hebilla una bandera de Puerto Rico. El escritor puertorriqueño Joseán Ramos, recuerda ese momento en su libro “Vengo a decirle adiós a los muchachos”, donde no salgo bien librado. El hombre me lanza un dardo envenenado, porque piensa que hice una pregunta impropia al “Jefe”.</p>

<p>Todavía recuerdo cuando Héctor Lavoe quería vivir en Colombia, particularmente en Cali y Juanchaco. Del Pacífico le encantó lo agreste de esas playas del litoral, como había sido Puerto Rico en los días de su infancia en Ponce.</p>

<p>Los hermanos Lebrón, leyenda de la Salsa de los 70 y 90, mercan en los supermercados de Cali, conversan con la gente en los parques de la ciudad, tienen hijos y nietos en el barrio Calima y piensan que aquí la vida es mejor, entre palmeras y esta brisa suave.</p>

<p>Colombia y Cali, tienen un encanto inmediato para los artistas del mundo. El poeta Marco Fidel Chaves, recuerda la fascinación de Pablo Neruda en Juanchito, después de un recital en el Teatro Municipal. Lo llevaron hasta ahí, para que el poeta viera amanecer en el río Cauca y se tomara unos aguardientes. De pronto se armó una bronca de nativos, y un arenero privó a otro con un golpe contundente. Neruda lo recordaría más tarde en el Canto General: “Para que la semilla golpee como un puño colombiano…”, él que había sido saludado por Jorge Rojas, con aquello de “esta es Colombia, Pablo/ con su espuma y su piedra/ curvada dulcemente sobre el hombro de América...”&nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[Morir en Colombia]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Peripecias del Nobel]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/peripecias-nobel/20260416081224127458.html</link>
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  <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 08:12:24 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En verdad, el Premio Nobel de Estocolmo no tiene hoy el prestigio y la credibilidad de otros días, máxime cuando ha sido otorgado a personajes de dudosa conducta. 

 Dos personajes del más alto mundo cultural sueco pusieron en peligro la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En verdad, el Premio Nobel de Estocolmo no tiene hoy el prestigio y la credibilidad de otros días, máxime cuando ha sido otorgado a personajes de dudosa conducta.</p>

<p>Dos personajes del más alto mundo cultural sueco pusieron en peligro la credibilidad del Premio Nobel de Literatura hace unos años por lo que -cosa que no ocurría desde 1940 y 1943 en tiempos de la Segunda Guerra Mundial- no hubo galardón para escritores en 2018.&nbsp;</p>

<p>Dos fueron los escritores escogidos por Estocolmo. Lo que ocurrió en 2018 fue francamente penoso: la poetisa y académica Katarina Frostenson, con voto en la selección &nbsp; del Nobel, destinó recursos financieros de la institución al club literario Forum, dirigido por su marido, el fotógrafo Jean-Claude Arnauld.</p>

<p>Pero ahí no paró el escándalo. Arnauld fue denunciado por acoso sexual. Dieciocho mujeres de la Academia Sueca dieron fe de su comportamiento impropio y además lo pusieron en la picota por algo imperdonable en cualquier monarquía: le tocó el trasero a Victoria, la princesa heredera.&nbsp;&nbsp;</p>

<p>La no aceptación inicial de este galardón, por parte del cantor y poeta estadounidense Bob Dylan en 2016 junto a los hechos antes citados, dieron al traste con el prestigio de un premio que en los últimos años ha permitido filtraciones con el nombre del ganador, anuncios que como en el caso de J.M.G. Le Clézio en 2008, no fue sorpresa para los medios del mundo.</p>

<p>Neruda es quizá quien mejor narra ese momento cumbre del escritor laureado. Contó en sus memorias cómo antes del alba llegan hasta la habitación del autor unas jóvenes vestales coronadas con ramas de acebo; llegan para dar el anuncio de la buena nueva, con un canto que más parece un arrullo, mientras en actitud de ofrenda traen en sus manos velas encendidas. Esta aparición magnífica, divina, resulta emocionante para cualquier mortal, y esa fue la misma experiencia que tuvo Gabo mientras dormía en “la cama de un rey”. Sus amigos, el clan de los Buendía, fueron alojados en un barco-hotel.</p>

<p>El premio de Neruda fue “aguado” por las declaraciones del poeta cubano Nicolás Guillén, no obstante el beneplácito del régimen que envió hasta Suecia una caja de ron añejo de las bodegas de Santiago. Ese hecho hizo que Neruda hablara siempre de “Guillén El Bueno”, para referirse al poeta Jorge Guillén, y de paso echar una palada de arena sobre el autor del Sóngoro Cosongo.&nbsp;&nbsp;</p>

<p>William Faulkner, que amaba el bourbon, los caballos y la vida campirana, cuando le anunciaron el premio dijo inicialmente que no iría: “soy solo un campesino”, expresó, y agregó: “además, Estocolmo queda muy lejos…”</p>

<p>La Academia, institución creada por el Rey Gustavo III en 1786, deberá ahora hacer su mejor esfuerzo para repintar los blasones de un premio que esperan cada año los escritores del mundo. La crisis se llevó también en su ventolera a la secretaria permanente, Sara Danius.</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[Peripecias del Nobel]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Elogio de la locura]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 9 Apr 2026 08:05:13 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En medio de bultos de papa y de cebolla, alzó la vista como si me reconociera, con el mismo sombrerito curtido por las marismas y la mano extendida; no lo podía creer. Habían pasado más de cuarenta años, y “Lucerito Piadoso”, seguía ahí,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En medio de bultos de papa y de cebolla, alzó la vista como si me reconociera, con el mismo sombrerito curtido por las marismas y la mano extendida; no lo podía creer. Habían pasado más de cuarenta años, y “Lucerito Piadoso”, seguía ahí, implorando una moneda. Me di cuenta entonces que se trataba del último sobreviviente de los viejos personajes del Buenaventura que se fue.</p>

<p>Ver a Lucerito me hizo recordar a “Fernando Paja”, un personaje que, aseguraban, había llegado en el Barco Maravelí, desde Jamaica, en tiempo de Semana Santa, para quedarse definitivamente en las calles del puerto. Arreglaba paraguas y vestía de manera original; con retazos de diferentes colores. Hubo un tiempo en que Buenaventura tuvo una nómina de más de veinte locos, locales, todos brillantes, los cuales se encargaban de mantener la ciudad a salvo de orates que venían de otras ciudades. Quizás el más notable de todos fue Juan Vallecilla, a quien apodaban “Juan Cocha”, famoso por escapar de un sanatorio de Araracuara, colgado del ala de una avioneta. Decía sin tapujos que la historia del mundo había parido tres juanes ilustres: Juan Tenorio, Juan XXIII y Juan Cocha. Durante muchos años fue secretario ad-honorem del padre José Ramón Bejarano. Con él, aseguraba, había aprendido árabe, portugués y latín, mezcla de lenguas que parloteaba a gusto delante de los marineros, con arrestos de políglota. En agosto, en tiempo de carnavales, Juan era financiado por un comerciante árabe, y ataviado con smoking y sombrero de copa, una indumentaria de cartón, iba por las calles. Detrás, cerca de cien chiquillos, entre los que me contaba, lo seguíamos con el estribillo: “Juan Cocha va a la luna/ Juan Cocha va a la luna…”</p>

<p>Vallecilla inventó un licor que lo acompañó en sus últimos años, mezcla de kola Román con Agua Florida de Murray y Alka-Seltzer.</p>

<p>Nunca pudo zanjar su enemistad con “Berlín”, quien estaba convencido que la mejor manera de purificar el cuerpo, era con baños de fuego. Aprovechaba la salida de las niñas del Liceo Femenino del Pacífico, para empelotarse y empezar una danza frente a una fogata. La proverbial puntería de “Potencia” tampoco le agradaba. “Potencia” podía romper cabezas a muchos metros de distancia, con piedras de cascote.</p>

<p>El Chino Carlos fue uno de los primeros en llegar al puerto. Usaba trenza, a la manera de Shangay, y llevaba sobre sus hombros una vara, con cubos a lado y lado, donde recogía las vísceras del mercado. Nunca aprendió español, pero pasaba la vida en cuclillas sobre las aceras, jugando a los dados sobre un trozo de cartón. Toda moneda que le daban sus paisanos, la perdía.&nbsp; Un día tomó un barco y regresó a Cantón, al sur de China, de donde había venido. Allá se aburrió y retornó a Buenaventura.</p>

<p>De ese puerto del pasado, me llega también la imagen de “Cascarita”; andaba por las calles con un teléfono imaginario para comunicarse, siempre en plan urgente, con Panamá y con Saturno; “Perroni”, con su almanaque enrollado bajo el brazo; “El Pirata”, altivo con su pierna de palo y condecoraciones al pecho, hechas con tapas de cerveza. La “Pío Pío” encendía a garrote a toda mujer que se le pusiera delante, pues, en su imaginación, ellas le habían quitado el marido, o “Rolando”, marihuano confeso, quien cantaba boleros de Lasserie y daba la hora sin tener reloj. Al parecer iba por las calles marcando segundos y minutos, pues, era comprobable, su hora siempre fue exacta. Gente brillante.&nbsp; &nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Medianoche en París]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 4 Apr 2026 08:23:10 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El camino de hacer poesía en el cine nunca ha sido fácil y de ahí el divorcio permanente entre la obra literaria y la película, la que resulta, ésta última, con carácter propio, lejana de lo que quiere decir o representar un escritor. Por ello,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El camino de hacer poesía en el cine nunca ha sido fácil y de ahí el divorcio permanente entre la obra literaria y la película, la que resulta, ésta última, con carácter propio, lejana de lo que quiere decir o representar un escritor. Por ello, Gabo se negaba de manera firme a la filmación de “Cien años de soledad” -ahora en Netflix- y otras de sus obras. Hacía bien, por la salud de su literatura y del cine.</p>

<p>Surgió en pandemia otro gran competidor para la exhibición de cine en casa, la Warner Bros, firma que invirtió millones de dólares en esa nueva mina de oro.</p>

<p>Existen excepciones en la adaptación cinematográfica de la literatura, como fue “Muerte en Venecia”, la excepcional película de Visconti que interpretó de manera fiel a Thomas Mann, o la excelente película “Il postino”, con música de Luis Bacalov.</p>

<p>“Medianoche en París” es sin duda uno de los filmes más bellos que se hayan hecho sobre el París de posguerra y su presencia en el arte, en la literatura del mundo. Woody Allen tomó como pretexto de esta maravillosa producción la vida de un escritor de quinto atril, nacido en una pequeña ciudad anodina de los Estados Unidos. Alguien que, sin embargo, soñaba con ser grande entre los grandes y tuvo esta fantasía, en el túnel del tiempo, para alternar con Gertrude Stein, Hemingway, Scott Fizgerald, Luis Buñuel, Pablo Picasso, Tolousse Lautrec, Braque, Salvador Dalí, Zelda Fizguerald, T.S. Elliot, entre otros.</p>

<p>&nbsp;“Si alguna vez visitas París, siendo joven, esta ciudad te perseguirá toda la vida como una procesión…”, anotó Hemingway en “París era una fiesta”; debo admitir que se trata de una de las ciudades más carismáticas del mundo, con esa magia del “quédate aquí”, que intuyó Carpentier en villas como Toledo o Sevilla en España.</p>

<p>Por supuesto, en el filme no están los panaderos que redondean crèpes con crema de chocolate en la calle, ni los organilleros de la Rive Gauche que muelen su música de nostalgias entre los pintores que venden postales de Notre Dame a los turistas. Tampoco los restaurantes griegos que ponen pulpos y lenguados en las vitrinas, o los mercados de pulgas donde venden platos pintados a mano y maletas desahuciadas.</p>

<p>“Medianoche en París” es un viaje precioso al París del Can Can, del primer “Moulin Rouge” y del origen de esa tendencia artística que exaltó a los negros como una presencia fuerte en el arte de vanguardia con la “Revue Nègre” y la figura esbelta de Josephine Baker.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Camoens y Benavides]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/camoens-y-benavides/20260325080901125531.html</link>
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  <pubDate>Wed, 25 Mar 2026 08:09:01 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Al caminar por Lisboa, grato es el encuentro con la poesía. 

 Tendida sobre una losa de mármol en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, ese lugar que parece extraído de los limos marinos, está la efigie de Luis de Camoens, el poeta portugués...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Al caminar por Lisboa, grato es el encuentro con la poesía.</p>

<p>Tendida sobre una losa de mármol en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, ese lugar que parece extraído de los limos marinos, está la efigie de Luis de Camoens, el poeta portugués de suave trato con la palabra: “Baten leve, levemente, como quem chama por mim; será chuva, será gente; gente nao é certamente e a chuva nao bate assim"; tocan (a la puerta) leve, levemente como quien llama por mí; será lluvia, será gente; gente no es ciertamente y la lluvia no bate así…”<br />
Si una composición puede ser leve por su sonido y suavidad, esta evoca más que nombra.</p>

<p>Impresiona la efigie de Camoens sobre el mármol, armado para la muerte, con su espada al cinto y las manos que sostienen un crucifijo. Pero su cuerpo no está ahí; aunque fue sepultado cerca del Convento de Santa Ana, en Lisboa, en 1580, desapareció con el terremoto de 1755; ocho años antes de morir, en 1572, había publicado “Os Luisiadas”, libro que es tenido como verbo capital de la poesía portuguesa. Jorge Luis Borges lo recordó en unos versos: “Sin lástima y sin ira el tiempo mella las heroicas espadas/ Pobre y triste a tu patria nostálgica volviste/ oh capitán, para morir en ella y con ella/ en el mágico desierto la flor de Portugal se había perdido/ y el áspero español, antes vencido/ amenazaba su costado abierto...”.</p>

<p>Camoens escribió su Eneida lusitana y es por ello que Portugal le honra con varios túmulos, por doquiera que pasó y dejó huella; así en Coimbra, en Goa como en Lisboa.</p>

<p>Quizá no se encuentre en la poesía colombiana un tono más particular, una voz más original desde Aurelio Arturo, que esta poesía de íntimas soledades, de curtidos ancestros, que nos trae Horacio Benavides, como quien musita desde la profundidad de un bosque. Se detiene en los animales y las cosas con la lentitud del que observa antes de pergeñar palabra alguna, la misma que sale nueva de su poema, acabada de inventar para el asombro de la especie: “Empujan la canoa del muerto/ la cabeza en la proa, los pies en la popa/ en el río que corre hacia el oeste/ Por toda provisión un calabazo de agua, un pedazo de pan/ y la inevitable lumbre que arderá mientras el corazón calle…”</p>

<p>Sé que tras estas palabras bulle una vieja estirpe de pastores de ovejas, de gente que ha tenido trato directo con la tierra, con cada vibrante revelación del reino animal, antigua estirpe que hablaba con los muertos, la misma de Comala, viva en las aldeas de Horacio, en esas voces de difuntos que conversan desde el hondón de la noche, desde los cascos de jinetes que se funden en las sombras.</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[Camoens y Benavides]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:description>
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  <title><![CDATA[Mester de canes]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/mester-de-canes/20260319072133124865.html</link>
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  <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 07:21:33 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En verdad, nada puede compararse con la ternura en los ojos de un perro callejero; los he visto en cada ciudad, y sé que no tienen dueño. El amor de un perro sin dueño es también algo especial. Saben quién desea protegerlos y se asimilan rápido a...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En verdad, nada puede compararse con la ternura en los ojos de un perro callejero; los he visto en cada ciudad, y sé que no tienen dueño. El amor de un perro sin dueño es también algo especial. Saben quién desea protegerlos y se asimilan rápido a sus nuevos amos.</p>

<p>Desde hace mucho tiempo tengo una comunicación secreta con los perros. Es un lenguaje de signos, en el cual ellos me reconocen como "amigo", socio o camarada, y vienen tras de mí, aunque trato de convencerlos de la perra vida que pueden llevar a mi lado, pues aunque me identifican fácil como alguien de su propia estirpe, al fondo, reconocen también que no soy la persona para cuidarlos, darles agua, proveerles comida.</p>

<p>He querido hacerle un homenaje al perro callejero, ahora que acaba de celebrarse su día.&nbsp;</p>

<p>En Salamanca, muy cerca del Palacio de Monterrey, vivió José Luis de Celis, un canófilo convencido. Conocí alguno de sus canes, pero no al que fue motivo de sus más sentidos poemas. El perro está sepultado hoy en el patio del Colegio de España, con estatua de bronce y todo, y poema en el pedestal. José Luis tuvo un perro, al que conocí, con amistades muy refinadas. Gustaba de salir a retozar con los perros de la Duquesa de Alba, la señora que tenía más títulos de nobleza en Europa. La Duquesa llega cada verano a Salamanca, con peineta Sevillana en la cabeza, y salía a comprar magdalenas en la tienda de la esquina, para sorpresa de los salmantinos. Claro que el besamanos llega hasta Cantalapiedra; la ciudad se paraliza cuando ella llegaba a ocupar, por sólo unos días, su Palacio de Monterrey, en el que habitaban dos de sus perros por el resto del año.</p>

<p>"Los perros de la Duquesa", como se les conocía en Salamanca, eran bien "pateperros". Gustaban de salir a pasear con los de José Luis, por las orillas del Tormes. A veces los veíamos ingresar en la Galería Central, donde los carniceros, conocedores de esta visita de tanto pedigrí, alistaban sus mejores trozos de carnaza, pedazos de costilla y chorizos leoneses, para complacerlos. Regresaban siempre puntuales al atardecer al palacio, donde el jardinero cerraba tras ellos los pesados goznes.</p>

<p>Sólo tuve un perro doméstico al que siempre le deseé un alma callejera, pero se empecinaba en su domesticidad. Lo llevaba a la playa, en Buenaventura, para que aprendiera a nadar, y me escondía debajo de las olas. El animal, desesperado, entraba también al mar y yo podía ver su emoción cuando me encontraba.</p>

<p>Hace 35 años un perro me persiguió durante varias cuadras, hasta mi casa. Lo ahuyenté como pude; no supe si era la reencarnación de algún enemigo; otro me persiguió en Cartago hasta la puerta del Hotel Mariscal Robledo. Hubo "química" inmediata cuando lo conocí, más luego, mentalmente, le transmití el mensaje: búscate a otro, le dije, que de perrerías ya tengo bastante.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
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        <media:title><![CDATA[Mester de canes]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></media:description>
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  <title><![CDATA[Y fue pájaro]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/y-fue-pajaro/20260312080911124084.html</link>
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  <pubDate>Thu, 12 Mar 2026 08:09:11 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Me asomo a la vida de un colombiano al que conocí tarde y jamás supe de sus hazañas. Tenía vocación de pájaro; o, mejor dicho, nació pájaro, le tocó ser antioqueño y llamarse Johnatan Flórez. Saber de su vida, de sus proezas, me ha hecho pensar...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Me asomo a la vida de un colombiano al que conocí tarde y jamás supe de sus hazañas. Tenía vocación de pájaro; o, mejor dicho, nació pájaro, le tocó ser antioqueño y llamarse Johnatan Flórez. Saber de su vida, de sus proezas, me ha hecho pensar que algunos sueños pueden ser realidad. Cuando la vida acude serena y pródiga solemos soñar en colores y, en el mejor de los momentos, rapsodiamos en pleno vuelo, a cielo abierto, entre cañones y montañas nevadas, con las ovejas allá abajo y el mar cercano, y ¡fuaazz!, pasamos a ras de agua como Martín Pescador, y seguimos desde arriba la mancha de un cardumen en el océano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>

<p>No sé realmente de qué estaba hecho Johnatan. Lo cierto es que no conocía el miedo. Nació sin nervios. Sé por experiencia que ningún pájaro se llama Johnatan. El profesor Juan Fernando Conde, que sí sabe de pájaros, ha registrado en la fauna del Valle del Cauca al Carpintero Buchipecoso, al Bichafué Gritón, al Gavilán Caminero, al Bienparao y al Mirapalcielo. Yo, como simple mortal que admira los alados, me he limitado a dejarles alpiste en el balcón a los Sicalis o canarios de montaña, y agua dulce a los colibríes. Los bananos ya muy atigrados se los obsequio a los azulejos, que protestan en gallada frente a mi ventana cuando no pueden picotear esa pulpa dulce que tanto le gusta, la misma que debo poner muy de mañana, así que al terminar el día sólo quede la cáscara.</p>

<p>Johnathan, decía, tenía sus propios rumbos en el aire. Se aburría a ras de tierra. Hubiera podido ser un próspero tendero en Envigado, o en Sabaneta, o un hábil cultivador de flores en Rionegro; o un ciclista de alta montaña, o mayorista de pescado seco en el Amazonas. Pero prefirió volar; decía que amaba el vuelo desde niño. Observaba a las libélulas, a los cucarrones que tienen vocación de helicóptero y zumban suspendidos sobre las corolas, miraba pasar a los aguiluchos y envidiaba ese frescor debajo de las alas de los gavilanes. Y sobre todo, la paz atenta en los ojos de las águilas, un gesto que ensayó muchas veces antes de aterrizar en las explanadas del mundo.</p>

<p>Y creo que lo logró. Si vemos ahora esos vídeos donde Johnatan conversa con sus seguidores antes de saltar en los Alpes o en Monserrate, o en Suiza, donde perdió la vida, o en China, podemos compartir el vértigo de verlo descender como un pájaro, y reparar en la tranquilidad de sus gestos, en su alegría, que no otra cosa era la sonrisa que esbozaba cuando, en pleno dominio de su hazaña, se daba a mirar los bosques, los ríos chiquitos allá abajo, las carreteras, el mar, el brillo de espejo en las quebradas.</p>

<p>Hay tantos colombianos cometiendo actos heroicos, diariamente, que uno se congratula con la vida por tanto valor, tanta limpieza espiritual, tanto arrojo. Johnatan Flórez arriesgaba la vida en cada salto y él lo sabía. Era consciente de ser actor principal en un deporte de altísimo riesgo. La escalera de su vida alcanzaba otro peldaño cada vez que podía sentirse pájaro.&nbsp;</p>

<p>Los pájaros que no han podido ser hombres, ni les interesa, gorjean ahora por los cielos, al ver como un digno émulo de sus travesías, tronchó sus alas en un barranco en Suiza. ĺcaro existió, y era colombiano. No tuvo un Dédalo que le advirtiera del riesgo de volar tan alto, para no ver la cera de sus alas derretidas por el sol, ni tan bajo que pudiera encarar la parca. &nbsp; &nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Tributo al libro]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 5 Mar 2026 08:04:40 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Este 3 de mayo se cumplirán 112 años del natalicio de Martí de Riquer, VIII conde de Casa Dávalos, uno de los más notables medievalistas de España y probablemente el hombre que más sabía de El Quijote en el mundo. Al morir el 17 de septiembre de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Este 3 de mayo se cumplirán 112 años del natalicio de Martí de Riquer, VIII conde de Casa Dávalos, uno de los más notables medievalistas de España y probablemente el hombre que más sabía de El Quijote en el mundo. Al morir el 17 de septiembre de 2013 contaba 99 años. Doctor en Filología Románica y especialista en literatura trovadoresca, se posesionó como académico de la lengua en mayo de 1965, con un discurso titulado “Vida caballeresca en la España del siglo XV”. A su disertación respondió el poeta Dámaso Alonso.</p>

<p>Igualmente, en junio próximo se cumplirán 72 años de la inauguración de la biblioteca Jorge Garcés Borrero, una de las instituciones culturales más importantes del Valle del Cauca. Realizó este paralelismo entre España y Colombia, por vidas notables que han realizado grandes contribuciones al saber y el progreso de los pueblos.</p>

<p>Garcés Giraldo fue un médico eminente que nació en los primeros 14 años del siglo XX, es decir, antes que el reloj de la estación de trenes de Buenaventura, construida por Vicente Nasi, un discípulo de Le Corbusier, se detuviera en las 7:15. Del reloj, queda hoy el frontis. La maquinaria que marcaba la hora de los zarpes hacia Marsella, Le Havre o Barcelona, desapareció en el trajín de los nuevos tiempos. A nadie le importa tampoco que esa estación sea una de las últimas joyas arquitectónicas del sur de América.</p>

<p>Martí de Riquer, miembro de la Real Academia de la Lengua,&nbsp; además de filólogo, romanista. En 1924 publicó el que fuera uno de sus libros más celebrados: “El triunfo de la fonética”, al que siguió “L´humanisme catalá” (“El humanismo catalán”).</p>

<p>Garcés Giraldo fue gobernador del Valle del Cauca entre 1953 y 1955. Al morir su padre, Jorge Garcés Borrero, en 1944, trasladó&nbsp; tres mil volúmenes de la biblioteca familiar, hasta el sexto piso del edificio Garcés, para que la gente de Cali y sus alrededores pudiera ir hasta ahí, a leer. Así nació la biblioteca.</p>

<p>Al igual que Cervantes, Martí de Riquer perdió parte de su brazo derecho en la guerra. Pudo soportar la contienda española, así lo reconoció, gracias a la lectura profunda del Dante, de “La divina comedia”. Entre sus discípulos se cuentan Antoni Comas y Joaquim Molas. A ellos les encomendó la continuación, que no el fin, de la “Historia de la literatura catalana”.</p>

<p>Los 3000 libros de la familia Garcés, dieron origen al Fondo Patrimonial de la Biblioteca Departamental, ese lugar al que pocos acuden, y donde esta ciudad pagana y salsera desconoce que existen ahí tomos forrados en cuero de becerro, anteriores al siglo XVII. En 2011, durante la dirección de Juliana Garcés Saroli, hija del fundador, se logró que la Biblioteca Nacional digitalizara diez de los más antiguos volúmenes; cuatro de ellos son incunables, o sea libros escritos en el siglo XV, antes del domingo de Pascua de 1501.</p>

<p>Manuel Vásquez Montalbán admiró a Martí de Riquer, su magisterio en la novela negra, y llegó a decir que le hubiera gustado ser “el asesino” de la última obra del notable catalán, Marqués de Casa Dávalos, “intelectual de familia noble y tradición monárquica…”</p>

<p>Diego Garcés Giraldo y sus tres hermanos, donaron a la Universidad del Valle toda la tierra que conforma hoy el campus de Meléndez. Biblioteca, pensamiento, educación, tres baluartes para construir sociedad, fundamento de lo que significan hoy Cali y el Valle del Cauca en Colombia.</p>

<p>Al igual que Vargas Llosa, Martí de Riquer pasó muchos años de su vida en el estudio exhaustivo de Tirante El Blanco y Amadís de Gaula; escribió acerca de torneos y panoplias, de caballeros armados, de lanzas y adargas. Se permitía decir: “Felicito a quien no ha leído El Quijote. ¡Qué placer le aguarda!”. Creía, como yo, que “El Quijote es un compendio de aventuras cómicas, escrito por un competente lector de libros de caballería…”</p>

<p>&nbsp;</p>
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  <title><![CDATA[¿En qué momento se jodió el Perú?]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 26 Feb 2026 08:06:08 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Medardo Arias Satizábal]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Al inicio de la novela “Conversación en la catedral”, una de las obras que le ganó gran éxito a Mario Vargas Llosa, Zavalita, uno de los protagonistas, lanza su famosa frase en el bar La Catedral de Lima: “¿En qué momento se jodió el Perú?”...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Al inicio de la novela “Conversación en la catedral”, una de las obras que le ganó gran éxito a Mario Vargas Llosa, Zavalita, uno de los protagonistas, lanza su famosa frase en el bar La Catedral de Lima: “¿En qué momento se jodió el Perú?”</p>

<p>Hacía alusión desde luego a la dictadura de Manuel Arturo Odría Amoretti, el dictador peruano que gobernó entre 1948 y 1956.</p>

<p>Casi desde entonces la nación latinoamericana ha vivido de un sobresalto a otro, tocada muchas veces por la plaga de la corrupción.</p>

<p>El propio Vargas Llosa quiso gobernar el país, en una de las más grandes equivocaciones que puede cometer un literato: pensar que el éxito en las letras puede llevarlo a ser un buen mandatario. Dio papaya y “el chino”, como llamaban a Alberto Fujimori, lo derrotó con un tractor. Fujimori recorría el país enviando el mensaje de ser quien, a través del campo y la agricultura, sacaría al Perú del subdesarrollo.</p>

<p>Su mano derecha, un tal Montesinos, se encargó de llevarlo a la cárcel, pues los tentáculos de la corrupción eran muchos.</p>

<p>Hoy ocupa la presidencia el izquierdista José María Balcázar, de 83 años, y la oposición le tiene ya un pliego de cargos que salpicaron el nombramiento de su primer ministro Hernando de Soto Polar con la lista Epstein.&nbsp;</p>

<p>Los dolores de la democracia en Perú empezaron mucho antes de Pedro Pablo Kuczinski en 2016. Venció a Keiko y ella, desde el poder absoluto en el Congreso, lo sacó de la presidencia. Un año después el presidente anterior, Ollanta Humala, fue recluido en el penal de Barbadillo acusado de lavado de activos. Diez años antes, el presidente Alejandro Toledo había recibido 35 millones de dólares en sobornos, por parte de la constructora Odebrecht. Está condenado a 20 años de prisión. En 1995, Alan García también fue acusado de recibir sobornos. Vivió un tiempo en Colombia y cometió suicidio.</p>

<p>Le siguió Martín Vizcarra, quien solo gobernó 2 años y 231 días.</p>

<p>El Congreso destituyó a Vizcarra en plena pandemia de la covid-19, tras salir a la luz indicios de corrupción durante su gestión como gobernador de la región sureña de Moquegua.&nbsp; Vendrían después Manuel Merino, el presidente de los cinco días, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y ahora Balcázar, quien gobernará hasta abril cuando el Perú se abra a elecciones.</p>

<p>Me pregunto hoy qué pensaría el mismo Vargas Llosa de este despelote gubernamental en su país, y es importante conocer también la opinión de Alfredo Bryce Echenique.</p>

<p>Perú es también la patria del poeta César Vallejo (Santiago del Chuco, 1892), de José María Arguedas, el de los ríos profundos y de Julio Ramón Ribeyro.</p>

<p>A esperar abril porque estos gobiernos de opereta no pueden continuar en una nación a la que admiramos y queremos en libertad y democracia. &nbsp; &nbsp;</p>

<p>&nbsp;</p>
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