Dentro de las centenares de irregularidades que el nuevo gobierno chileno ha detectado en sus primeros 3 meses, referidos a la gestión del gobierno de Gabriel Boric, los organismos contralores investigan el ingreso irregular de más de 200 menores haitianos entre 2024 y 2025. Los menores ingresaron en vuelos chárter con unos pocos adultos de compañía y supuestamente bajo el concepto de “reunificación familiar”. El flujo masivo de haitianos a Chile tuvo su culmine bajo el segundo gobierno de la marxista Michelle Bachelet - hoy candidata a la secretaría general de Naciones Unidas - entre los años 2015 y 2018. Ya en esos años, Bachelet tenía en mente preparar su ascenso a los más altos niveles de la ONU. Mostrarse complaciente y “colaboradora” con el drama haitiano, le permitía ganar votos y apoyos en el Caribe y en Centroamérica. Aviones repletos de haitianos ingresaron a Chile de manera irregular, normalmente de noche, con menos tráfico en el aeropuerto de Santiago de Chile. Archivadores amarillos con información desconocida para los chilenos, permitía que miles de haitianos llegaran a un país con otro idioma, otro clima y sin oportunidades concretas para quienes escapaban de Haití. Muchos entonces se preguntaron ¿por qué los haitianos no viajaban a Cuba, ubicada a 80 kilómetros y viajaban a Chile que queda a 6.000 kilómetros de Haití? Pues hoy, varios años después, explota en Chile una bomba, gatillada por irregularidades de las autoridades chilenas que permitieron el ingreso de jóvenes haitianos desamparados y sin sus padres. Hoy la justicia chilena, con apoyo de las policías, intentan determinar el lugar en dónde están estos jóvenes. Hay varios organismos cómplices de estos delitos, entre ellos varios que se autodenominan solidarios y sensibles al dolor ajeno. Las mafias que promueven la inmigración ilegal, a cambio de dinero, están presentes en África, en México y también en Sudamérica. Ojalá que los organismos internacionales, repletos de funcionarios bien pagados, hagan su trabajo y se opongan a la inmigración ilegal, que termina colaborando con el narcotráfico y el crimen organizado. Las próximas semanas serán clave, para conocer detalles de quienes estuvieron detrás del irregular ingreso a Chile de centenares de niños haitianos, todo esto bajo el gobierno “progresista” de Gabriel Boric, socio del futuro convicto JLRZ.
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