La mirada de Ulisas

Colombia se la jugó ayer

LA MIRADA DE ULISAS sabe que Colombia se le jugó ayer en las urnas, pero sólo hasta hoy se empezarán a conocer los conteos más exactos de una votación muy reñida. Arrojará el resultado en las próximas horas.  Si es que no se realizaron las trampas que se temieron. Colombia, un país maravilloso, considerado el tercero más bello del planeta gracias a su geografía y su gran diversidad de fauna y flora, se la juega hoy. Una nación polarizada donde el odio se instaló, como en muchos países donde la derecha y la izquierda no comulgan y tampoco operan como una real democracia, con el respeto y la tolerancia que dicho sistema plantea y amerita. ¡No se entiende el por qué odiarse entre hermanos! Por lo menos, deberían conocer la humildad de quien sabe perder en las urnas. Sin embargo, están listos para proceder con la violencia que desencadenan los sentimientos bajos y confusos, en el caso de que el candidato que se defiende no llegue a la presidencia, porque se les ha incitado a proceder de esa manera. El asunto de la polarización en Colombia no es ajeno al fenómeno que se está viendo a nivel mundial. El movimiento pendular demuestra que la política de centro no halla la posición deseada. Se desborda hacia los dos costados de manera alternada, ya que en el fondo ningún extremo convence, pero tampoco logra una posición que se mantenga en un medio neutral.  La imagen del equilibrista salta a la vista: debe maniobrar para mantener su centro, difícil de lograr. En los extremos se halla en zona de seguridad o de confort, como se le conoce.

Es lo que les está sucediendo a las sociedades en general. Se van a los extremos donde se enfrentan con el otro extremo, sin llegar a acuerdos como los propuestos por posiciones más centradas o centrales. Corresponden a medidas más justas o por lo menos algo más balanceadas. El mundo se halla patas arriba. Y la mirada de Ulisas, si no está mal, cree que es un desajuste que se está viendo en numerosos países, donde otrora gobernaba una cierta lucidez o por lo menos una mayor madurez en el manejo de los propósitos de la democracia.  Ya parece que la palabra democracia no se ajusta a los conceptos de los mandatarios. Buscan en el poder el dominio de una sociedad, sin pensar ni tomar en cuenta equidades ni planteamientos de mando más serenos y ecuánimes. Pareciera que esas virtudes se han extraviado. Los ideales en la dirección que buscaban las democracias, basadas en un sentido más igualitario e imparcial, se traspapelaron. Y la gran pregunta que se hace La mirada de Ulisas es ¿por qué hemos llegado a tanta ceguera? Quizá la respuesta se halle en las consecuencias de un mayo de 1968 cuando se propuso el derrumbe de valores y principios conocidos y probados. Una debacle que condujo a las sociedades más evolucionadas a que perdieran su cauce. La desorientación general se instaló a nivel planetario y nos demuestra día a día que sin un cierto orden y el sentido común en la aplicación de valores justos, el mundo va a la deriva. Amanecerá y veremos qué sucederá con Colombia y con el resto del mundo.