Las cuentas públicas de las Administraciones Públicas españolas, excluyendo a las corporaciones locales, encaran el primer tramo del ejercicio con una corrección de su desequilibrio financiero. Según los datos de ejecución presupuestaria publicados este lunes por el Ministerio de Hacienda, el déficit acumulado hasta el mes de abril se situó en el 0,26% del Producto Interior Bruto (PIB), lo que equivale a un total de 4.637 millones de euros. La cifra representa una reducción del 33,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Si se descuenta el impacto económico derivado de los daños de la DANA, valorado en 183 millones de euros, el déficit subyacente se situaría en 4.454 millones de euros, un 2,7% menos que en el ejercicio precedente (0,25% del PIB).
La evolución presupuestaria estuvo fuertemente respaldada por el dinamismo de los ingresos no financieros de las comunidades autónomas, que escalaron un 10,1% hasta los 80.279 millones de euros, superando en 1,8 puntos porcentuales el ritmo de aumento del gasto público. En el desglose de la recaudación, los impuestos aportaron 31.914 millones de euros (un 10,1% más), copando el 40% de los recursos autonómicos. Los gravámenes sobre la renta y el patrimonio crecieron un 11% (hasta 22.761 millones), mientras que las tasas sobre la producción y las importaciones avanzaron un 7,6% impulsadas por el repunte del 10,3% en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) y Actos Jurídicos Documentados (AJD). Asimismo, las transferencias estatales al margen del sistema de financiación territorial se dispararon un 76,3% (4.605 millones de euros), debido principalmente a la inyección de 1.413 millones de euros procedentes de la recaudación del impuesto extraordinario sobre el margen de intereses y comisiones de la banca.
El gasto de personal se eleva por la subida salarial de los funcionarios
Por el lado de las obligaciones obligatorias, los desembolsos de las administraciones regionales continuaron al alza en el primer cuatrimestre del año. El gasto total se situó en 87.701 millones de euros en abril, firmando un aumento del 8,3%. La partida destinada a la remuneración de los asalariados públicos absorbió el mayor volumen de fondos al sumar 35.374 millones de euros, un 7,6% más, un incremento que Hacienda achaca de forma directa a la aplicación de la subida salarial de la parte fija del 1,5% establecida para los empleados públicos en 2026. En paralelo, las transferencias sociales en especie se elevaron un 6,8% (12.920 millones), destacando los repuntes en los conciertos de asistencia sanitaria (+12,6%), los conciertos educativos (+11,5%) y el gasto farmacéutico (+3,1%). Las subvenciones, por su parte, crecieron un 32,1% hasta alcanzar los 1.726 millones de euros.
Por instituciones, la Administración Central cerró el mes de abril con un déficit de 1.593 millones de euros (0,09% del PIB), lo que supone un incremento del 7,1% interanual. Este saldo es el resultado de combinar el déficit propio del Estado (2.643 millones de euros, el 0,15% del PIB) con el superávit registrado por sus organismos dependientes, que ascendió a 1.050 millones de euros. De forma complementaria, el Ministerio de Hacienda ha ofrecido un avance del comportamiento del Estado hasta el mes de mayo, periodo en el que su déficit se ensanchó hasta los 14.177 millones de euros, equivalentes al 0,80% del PIB, con un saldo primario positivo —excluyendo el pago de intereses de la deuda— de 1.571 millones (0,09% del PIB).
Histórico superávit de la Seguridad Social impulsado por el empleo
La gran nota positiva de la ejecución presupuestaria cuatrimestral provino de los Fondos de la Seguridad Social, que consolidaron un superávit de 4.378 millones de euros a finales de abril de 2026. Esta cifra es un 69,2% superior a los 2.587 millones logrados en el mismo periodo del año anterior y equivale al 0,25% del PIB nacional. El buen comportamiento responde a un avance de los ingresos no financieros del 8,4% (87.950 millones de euros), que rebasó el incremento de los empleos y gastos corrientes (+6,4% hasta los 83.572 millones). Las cotizaciones sociales marcaron el paso de los recursos al generar 74.702 millones de euros tras experimentar un crecimiento interanual del 8,4%.
Al analizar sus ramas, el Sistema de Seguridad Social estricto anotó un superávit de 2.752 millones de euros (+92,3%), soportando una carga de 59.229 millones de euros en el abono de pensiones contributivas y no contributivas (+6,3%). Por su parte, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) disparó su superávit hasta los 1.690 millones de euros (frente a los 1.036 millones de 2025) gracias a un repunte del 8% en sus ingresos por cotizaciones, destinando 8.699 millones de euros al pago de prestaciones por desempleo. En el lado opuesto, el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) rompió su racha positiva al presentar un déficit de 64 millones de euros, contrastando con el superávit de 120 millones de euros anotado en abril del año pasado.