El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid ha rendido homenaje este miércoles a la exalcaldesa de París, Anne Hidalgo, reconociendo su trayectoria al frente de la transformación urbana de la capital francesa y su apuesta por situar el urbanismo y la calidad de vida en el eje de la acción política.
El acto, celebrado en el marco de la jornada “La Próxima Ciudad”, integrada en la iniciativa Madrid2050, ha culminado con la entrega de una placa de honor acordada por la Junta de Gobierno del COAM en representación del colectivo de arquitectos madrileños.
Un modelo urbano de referencia internacional
Durante la apertura, el decano del COAM, Sigfrido Herráez, subrayó la “valentía política” de Hidalgo para impulsar un modelo urbano que ha situado a París “a la vanguardia mundial del urbanismo”. En este sentido, destacó que Madrid observa con atención estas transformaciones como fuente de aprendizaje, especialmente en lo relativo a la capacidad de liderazgo político y consenso social necesario para abordar cambios estructurales en la ciudad.
El encuentro contó también con la participación del urbanista Carlos Moreno, impulsor del concepto de “ciudad de los 15 minutos”, y fue moderado por el arquitecto y urbanista José María Ezquiaga. El diálogo giró en torno a cuestiones clave como la vivienda, el alquiler, la ciudad de proximidad y los modelos urbanos contemporáneos.
Uno de los ejes centrales del debate fue precisamente ese modelo policéntrico, en el que los servicios esenciales —trabajo, educación, salud o cultura— se sitúan a una distancia accesible a pie. Un planteamiento que, según Herráez, reduce desigualdades y mejora la libertad efectiva de los ciudadanos al minimizar los desplazamientos obligados.
Consenso, sostenibilidad y transformación urbana
Más allá de los resultados tangibles, el COAM ha querido reconocer la metodología política aplicada por Hidalgo durante su mandato. En su intervención, la exalcaldesa defendió un liderazgo basado en el diálogo, el consenso y el apoyo en el conocimiento técnico, frente a dinámicas de polarización.
Hidalgo puso en valor el papel de arquitectos y urbanistas, a quienes definió como “artistas capaces de contar la ciudad”, apelando a su responsabilidad para mantener un vínculo constante con la ciudadanía.
Su modelo de transformación urbana ha estado estrechamente vinculado a los compromisos internacionales frente al cambio climático, con una estrategia orientada a la descarbonización desde el ámbito local. En este contexto, grandes eventos como los Juegos Olímpicos han sido utilizados como palanca para regenerar la ciudad, evitando infraestructuras infrautilizadas y apostando por la reutilización del espacio existente.
Menos coche, más vida urbana
Uno de los cambios más significativos impulsados en París ha sido la reducción del uso del vehículo privado, que ha pasado de representar el 60% de los desplazamientos al 20%. Este proceso, según se destacó durante la jornada, no se ha basado en restricciones directas, sino en la mejora de los servicios urbanos y la proximidad, favoreciendo un modelo de ciudad más equilibrado y sostenible.
Carlos Moreno destacó en este sentido la capacidad de Hidalgo para “convertir ideas en acción política” y aplicar con determinación un modelo urbano que refuerza la vida social, cultural y económica de los barrios.
El debate abordó igualmente el papel de la vivienda social como herramienta clave para evitar la expulsión de las clases medias y trabajadoras, configurando ciudades más inclusivas y dinámicas.
Una visión de ciudad centrada en las personas
El modelo defendido por Hidalgo se articula desde lo local, respetando la identidad de los barrios y promoviendo una ciudad policéntrica donde conviven distintos usos y perfiles sociales. Una ciudad, en definitiva, orientada a generar calidad de vida, actividad económica y cohesión social.
En esta línea, la exalcaldesa advirtió que “una ciudad no funciona si te obliga a recorrer dos horas para vivirla”, reivindicando un urbanismo que sitúe a las personas en el centro y refuerce el comercio de proximidad como motor de la vida urbana.
El acto concluyó con una llamada a reforzar el papel de los alcaldes en la gobernanza global y a “rehabilitar la política” como herramienta al servicio del bien común.
Con este reconocimiento, el COAM reafirma su compromiso con una arquitectura al servicio de la sociedad y con la integración del conocimiento técnico en la toma de decisiones públicas, en un contexto en el que el futuro de las ciudades se consolida como uno de los principales retos políticos, económicos y sociales del siglo XXI.