Moléculas del vino

Tuttacoccia: el rescate vibrante de una memoria líquida en Abruzzo

Angelo
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El Tuttacoccia Rosato no es un rosado tranquilo, sino un espumoso rosé brut elaborado por la bodega italiana Paride d’Angelo en Abruzzo, dentro de su línea AI TEMPI MIEI. Está hecho con uva Montepulciano mediante método Martinotti/Charmat y se caracteriza por una frescura aromática marcada por jazmín, frambuesa, mora, grosella y un toque cítrico. Es un vino joven, vibrante y fácil de beber.

Tuttacoccia Rosato nace dentro del proyecto joven e irreverente de la bodega Paride d’Angelo, una casa vitivinícola de Abruzzo fundada por Paride y su hermano en Pianella, Pescara, que en poco más de una década ha pasado de ser una iniciativa artesanal a una finca de casi 50 hectáreas certificadas en ecológico. La línea AI TEMPI MIEI, donde se inscribe Tuttacoccia, juega con la memoria campesina (“ai tempi miei, qui era tutta campagna”) y la reinterpreta en clave contemporánea mediante vinos espumosos elaborados por método Martinotti/Charmat, pensados para ser frescos, provocadores y accesibles, y que reivindican la identidad del Montepulciano d’Abruzzo como uva capaz de dar espumosos rosados vibrantes, aromáticos y modernos.

La historia del Tuttacoccia en Abruzzo se entiende mejor si lo vemos como parte de un movimiento más amplio dentro de la región: la recuperación del orgullo local por el Montepulciano d’Abruzzo y su capacidad para dar vinos modernos, frescos y expresivos. Abruzzo, durante décadas, fue una zona agrícola humilde donde el vino se producía sobre todo para consumo familiar o para vender a granel; sin embargo, a partir de los años 90 y especialmente en los 2000, surgió una nueva generación de viticultores jóvenes que empezaron a reinterpretar la tradición con técnicas más cuidadas, agricultura ecológica y una estética contemporánea. Paride d’Angelo —la bodega que crea Tuttacoccia— pertenece precisamente a esa generación: hijos de agricultores que crecieron escuchando historias de “ai tempi miei, qui era tutta campagna” y que decidieron transformar esa memoria en vinos que conectan pasado y presente. El Tuttacoccia Rosato, con su método Martinotti y su espíritu juguetón, es la expresión de esa Abruzzo que honra la tierra pero no teme ser irreverente: un territorio que pasó de la rusticidad campesina a una identidad vibrante, joven y orgullosa de su uva autóctona.

Tuttacoccia Rosado
Tuttacoccia Rosado

Catamos Tuttacoccia el pasado diciembre, y fue toda una fortuna hacerlo de la mano de su propio hacedor. No solo nos sorprendió por ser un vino de increíble personalidad, sino que nos dejó aún más asombrados su historia y su capacidad de seducir en nariz y boca. Para nosotros, amantes y estudiosos del vino, es una enorme satisfacción ver cómo bodegas como esta rescatan en cada botella a sus antepasados. Eso es ser un auténtico apasionado: no solo del vino, sino también de la naturaleza misma, esa que habla de nuestros orígenes y que guarda los aromas de la tierra, parte viva de la historia de una zona.

En este vino, los terpenos se despliegan en notas florales y cítricas:

  • Nerol, con su delicado aroma a flores blancas
  • β-damascenona, que evoca flores y fruta madura
  • β-ionona, con su inconfundible toque a violeta
  • TDN (1,1,6-trimetil-1,2-dihidronaftaleno), responsable de esas notas de petróleo tan características en los grandes riesling
  • Eugenol, que aporta ese matiz especiado a clavo

Todo un festín aromático que identifica una zona, una bodega, una forma de entender el vino.

Gracias, Angelo, por no permitir que este legado muera, sino por hacerlo irradiar vida, aromas y sabores de Abruzzo. Gracias a Pancho Viña por acercarnos a estas joyas enológicas.