¿Sabemos cómo hacer para cuidar correctamente un perfume y exigirle que no se desvirtué?
En realidad no se estropea de golpe. Se "desvía". Pierde relieve, se aplana, se oxida…
Y casi nunca es culpa de la fórmula, sino de cómo se le trata.
Luz, calor, aire y pequeños descuidos pueden alterar profundamente cualquier composición creada para durar.
Larchitect, nariz de Byron Parfums, una maison de alta perfumería que mezcla lujo y provocación con ADN callejero, comparte con nosotros claves esenciales para conservar correctamente una fragancia, ya sea femenina o masculina.
“Detrás de cada aroma se esconde una alquimia frágil. Conservarla es prolongar la emoción que encierra” -asegura-
Un perfume es una obra viva
La fragancia respira, evoluciona y dialoga con su entorno.
La materia prima, el alcohol y el equilibrio entre notas reaccionan al paso del tiempo, a la temperatura y a la luz.
Bien tratado, un perfume mantiene su carácter, su profundidad y su intención original durante años. Mal conservado, puede perder brillo, precisión y hasta identidad.
La luz no perdona
La exposición directa, especialmente al sol, altera las moléculas olfativas y modifica progresivamente el color del jugo.
El perfume prefiere la penumbra. Guardarlo en su estuche original o en un lugar oscuro, lejos de ventanas y reflejos, es una de las formas más eficaces de proteger su estructura interna.
La temperatura importa
El perfume detesta los extremos.
Ni calor excesivo ni frío prolongado. El rango ideal se sitúa entre los 15 y los 20 grados. La constancia es clave. Por eso el cuarto de baño, con sus cambios bruscos de temperatura y humedad, no es su refugio ideal, aunque la costumbre diga lo contrario.
El aire como enemigo silencioso
El aire oxida las esencias y desequilibra la fórmula.
Cada vez que el frasco queda mal cerrado, el perfume envejece un poco más rápido. Conviene cerrar siempre bien el tapón tras cada uso y evitar trasvasar el perfume a otros recipientes, por muy bonitos que resulten.
La postura también cuenta
Conservar el frasco en posición vertical evita que el líquido permanezca en contacto continuo con el mecanismo del vaporizador, que suele ser metálico y puede alterar el jugo a largo plazo. Un gesto simple, con impacto real.
Cuando el tiempo juega a favor
Un perfume bien conservado mantiene su alma entre tres y cinco años, e incluso más en composiciones ricas en materias naturales, resinas, maderas o acordes ambarados.
No se trata solo de duración, sino de fidelidad a la idea original.