Vivienda

Los aparejadores de Madrid avisan de los cinco errores invisibles al adquirir una segunda residencia

El Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid advierte sobre los cinco errores más comunes al comprar una casa vacacional en verano, un periodo clave donde la prisa suele ocultar graves deficiencias técnicas y estructurales.

Segunda residencia en el desierto - Foto de Solidago de Getty Images Signature
photo_camera Segunda residencia en el desierto - Foto de Solidago de Getty Images Signature

Con la llegada del periodo estival, el mercado inmobiliario experimenta un repunte notable en la búsqueda y adquisición de segundas residencias. Sin embargo, la prisa por cerrar la operación durante las vacaciones, el entusiasmo por las vistas y la distancia física con el inmueble suelen jugar malas pasadas a los compradores. Desde el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid (Aparejadores Madrid) advierten de que lo más costoso de una vivienda suele ser, precisamente, lo que no se aprecia a simple vista. Por ello, han elaborado una guía con los cinco errores críticos que deben evitarse antes de firmar cualquier contrato de compraventa.

Los entornos de costa y montaña, destinos predilectos para las vacaciones, presentan condiciones climáticas especialmente agresivas (salinidad, humedad extrema, cambios bruscos de temperatura) que dañan de forma severa la envolvente de los edificios. Contar con el asesoramiento de un arquitecto técnico colegiado permite detectar patologías ocultas y cuantificar económicamente las reparaciones necesarias antes de que sea demasiado tarde.

Los 5 errores más comunes según los expertos

El primer error consiste en visitar el inmueble con ojos de comprador y no de técnico, ya que, aunque enamorarse de la distribución o de la terraza es habitual, un inmueble requiere una inspección real de su estructura, cubiertas e instalaciones al ser los fallos más caros invisibles para un ojo inexperto.

Asimismo, es un fallo común minimizar la importancia de una mancha; en la costa, el ambiente marino acelera la corrosión de carpinterías y armaduras estructurales, mientras que en la montaña, la falta de mantenimiento daña los puentes térmicos, lo que demuestra que una simple mancha superficial puede esconder un problema grave de filtración o fallos de impermeabilización muy costosos.

A esto se suma el riesgo de ignorar el estado de las instalaciones, puesto que las tuberías obsoletas, incluso de plomo, las redes eléctricas anticuadas o los sistemas de climatización deficientes son los elementos que más encarecen la reforma de una casa, por lo que revisarlos a tiempo sirve para anticipar la inversión real o negociar el precio a la baja.

Del mismo modo, evaluar el piso y olvidarse de las zonas comunes resulta contraproducente, dado que al comprar un piso en una urbanización se heredan los problemas del edificio, haciendo indispensable revisar si la finca arrastra derramas pendientes o si tiene deficiencias graves en la Inspección Técnica de Edificios o el Informe de Evaluación de Edificios, exigibles a inmuebles de más de 35 años respectivamente.

Finalmente, subestimar el mantenimiento de una casa vacía constituye otro gran error, dado que una vivienda que pasa meses sin uso tiende a acumular humedades, fallos en sellados y plagas, lo que exige un mantenimiento estricto con limpieza de sumideros, tratamientos anticorrosión y ventilación para evitar que la segunda residencia se devalúe.