Sencillamente irresistibles

¡Silencio, se rueda!

Podría muy bien ser una película de ciencia ficción y sin ningún parecido con la realidad, muy intensa, intrigante e imprevisible. Así que ¡Silencio, se rueda!

El film comienza con la mujer del protagonista entonando trinos operísticos como un ruiseñor, de la ópera a la zarzuela y de la zarzuela a la ópera.

Y él dando el cante y haciéndose rico, de España a Pekin, de Pekin a Venezuela y etc. (por cierto, zarzuela y Venezuela, acaban igual que “cazuela”, ese recipiente en el que es posible cocinar minas de oro, y aviones de Delcy y dineros y propiedades inmobiliarias y créditos por aquí y “favorcitos” por allá).

Y en tercer lugar sus dos hijas, unas criaturas que fueron en su día (cuando el se quedaba sentado ante la Bandera americana) “niñas atrozmente góticas” y que ahora abren y ponen a disposición de “papi” una “agencia pantalla”.

O sea, una familia la de esta trama con una línea de destino encaminada al puro “progresismo”, es decir, a progresar de manera ilimitada en los negocios y en los dineros y en los bienes inmuebles.

Son muy sinceros estos “progresistas”, que, sin su sudor ni esfuerzo, pero si con el de los demás (no es magia, son nuestros impuestos) han logrado “pasta y más pasta” por la simple razón de ser unos “muchachos excelentes” como dice la canción, y como aseguran ellos, ellas y elles (“el gobierno de Zapatero junto con el mío, afirma en la pantalla Número Uno, que por supuesto también tiene un papel protagonista en el film) han sido los más limpios de la democracia”).

Lo dice ignorando quizás el asunto de que “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”.

ZP en efecto ha dado el cante, y el juez le ha escuchado y le ha imputado por el caso Plus Ultra, situándole al frente de una red de tráfico de influencias, dejándole literalmente pasmado, y sumido en la aflicción junto con quienes le han convertido en “lo más” del socialismo.

ZP se paseaba entre las nubes y allí estaba cuando le informaron de su imputación. La respiración se le entrecorto, y las cejas le llegaron al infinito del asombro, ¿Qué yo soy el   líder de "una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias"?... ¿Qué es eso Gertru?, preguntó al borde de la lagrima a su fiel secretaria María Gertrudis Alcazar, que desde hacía 26 años era su sombra.

La pregunta queda flotando en el aire, Gertru le mira arrobada “bueno jefe no te preocupes, estamos en primavera, en la época de esos brotes verdes que tantas amas, Tu sigue en las nubes, ya piso yo la tierra”.

Y con tal arrullo, Zapatero el poeta, ese a quien quiere emular en todo María Jesús Montero, la ex poderosa, cuando sea mayor, se adormece mecido por la calima abrasadora que le susurra entre fuego: “recuerda, cambiaste la política exterior y blanqueaste a Maduro, presuntamente”

-¡Es tan inocente, piensa Gertru mirándole arrobada, hasta confunde la calima con la brisa”. Y en tanto Sonsoles le canta una nana titulada “La tierra no pertenece a nadie salvo al viento”. Él sueña con China y con moneditas de oro de chocolate, y con otro montón de países que le necesitan. De vez en cuando, mientras le cae una beatifica baba, sonríe y da un manotazo a una avispilla con cara de Abalos que intenta clavarle el aguijón.

“Nos conviene que haya tensión Pedro”. Por eso hago lo que hago y he hecho lo que he hecho, solo por eso” y el Uno, el libertador musita, no te preocupes, la culpa es de los jueces, yo respondo por ti.  Y la pantalla funde a negro.

Más en Opinión