Símbolos sin tiempo

La Revolución cubana ha muerto. Viva la Cuba libre y democrática

El régimen cubano ha llegado a su fin a pesar de que los gobernantes de la isla están intentándolo todo para salir a flote y reconducir la grave situación. Pero, entre tanto, y con la intención de ganarle tiempo al tiempo, Miguel Diaz-Canel sigue actuando de momento, con determinante firmeza para gritarle al mundo - ahora con la boca más pequeña - que la Revolución Cubana no tendrá marcha atrás y que el régimen se defenderá de cualquier agresión, a pesar de todo lo que en este mismo instante ya está sucediendo. La pronta liberación de los cubanos será un hecho palpable que empezará a constatarse durante los próximos días, pues ya forma parte de un fin de ciclo irreversible para una isla caribeña que ha estado sometida durante muchas décadas a una opresora y férrea dictadura. La contrarevolución ha estado especialmente viva, durante los últimos meses, en millones de cubanos que han sido duramente reprimidos y duramente castigados, y que en este justo momento se siguen enfrentando con valentía a los dictadores que pretenden seguir defendiendo lo que ya es indefendible.

Los muertos de la lancha neutralizada por militares cubanos son otra disculpa que confirma que el animal herido ya está dando sus últimos coletazos. Que está herido de muerte y, por lo tanto, sumido en un proceso doloroso y especialmente cruel para una población que ya, apenas, tiene medios para poder sobrevivir. Y el proceso está abierto de tal modo que un simple chispazo será el detonante que dará libertad definitiva a un país carente de recursos. Pues la tensión se palpa en el ambiente de los que aun permanecen secuestrados en la isla y de los que han podido huir y siguen teniendo miedo a que los familiares que no pudieron hacerlo sean represariados. Con la desaparición de Nicolás Maduro dejó de llegar petróleo. Con la falta de petróleo dejó de haber turismo y sin los recursos que ese turismo facilitaba se instaló la pobreza y las penurias.

La vieja Cuba ya está herida de muerte, su asfixia es irreversible y la nueva Cuba está a punto de nacer. Viva Cuba Libre.