Sencillamente irresistibles

¡Puños fuera! Un mazinguer llamado Pedro

Es, según sus coros y danzas ministeriales “el puto amo, el número uno, el guapo de los guapos, el amantísimo marido de Pichona, el que se sitúa siempre en el lado correcto de la historia”, y desde ya, también ha sido proclamado por la ministra de igualdad Ana Redondo, la sobrina de Nicolas Redondo, como “super héroe de la paz, de la democracia, defensor de los derechos y de la dignidad de cuanto ser humano haya nacido en el universo, porque representas la democracia, la paz, la civilización, y el feminismo».

¡Qué cosas tan merecidas, profundas e inamovibles!, precisamente por ellas, por tales cualidades cuasi divinas la apasionada ministra Redondo ha debido investigar a fondo por el planeta tierra (tal vez por alguno más), y seguramente en base a ello, larga su soflama asegurando “en el mundo le quieren a rabiar”, aunque casi simultáneamente a sus ardientes y sublimantes palabras, su antaño valedora Ursula Von der Leyen presidenta de la comisión europea afirma que  "Europa ya no puede ser la guardiana del orden del viejo mundo, de un mundo que ha desaparecido y que no volverá" y que tanto Sánchez como Orban fastidian su trabajo (bastante mal hecho, por cierto) ya que solo buscan resultados electorales.

Pero, ¿qué busca doña Ursulina?, ¿por qué sigue en su puesto si aquello para lo que fue elegida ya no existe?...

¿Se les terminó también el amor? ¡Qué disgustazo! el amor y el viejo orden mundial, todo se acaba, aunque ni doña Von der ni don Sánchez tienen intención de terminar sus prebendas retirándose de una vez por todas.

 

Lo cierto es que además de superhéroe se le podría calificar de “rey del disfraz, un Sanchez&Filemon a lo Ibáñez:

Se disfrazó del “más palestino del mundo” frente a Israel.

Se disfrazó de “luchador contra la corrupción” aunque tiene a sus Koldo, Ábalos, Cerdan y etc. entrando o saliendo de la cárcel en el caso de Santos, en tanto su mujer La Paqui compraba hasta el paroxismo en el Corte Inglés con la tarjeta de Servinabar, de Antxon Alonso, presunto socio, de su marido. 

Se disfrazó de “Ninja contra la prostitución” cuando su campaña, al parecer, se subvencionó con el dinero de las saunas prostíbulo de su suegro Sabiniano.

Se disfrazó de purismo contra su envidiado Elon Musk y las redes sociales. Su campaña “anti odio” es el ejemplo más estupidizante de los últimos tiempos.

Y ahora se disfraza de libertador, de Cid Campeador, e incluso de Franco con un ¡No a la guerra! como escudo calefactor de la frialdad de sus votantes y de los otros de la extrema izquierda.

¡No a la guerra!, igualico que Franco, cuyo No a la guerra consiguió en su día que España no entrara en la segunda guerra mundial.

Pero el No a la guerra de Sánchez es más bien una patraña para que no se hable de su inutilidad total para presidir el país que ha “okupado”  y los “asuntillos” tramposos y enfangados que le cercan, presuntamente.

¡¡¡Una cumbre del odio!!!, que magnifica idea, porque solo le faltaba eso, “seguir su huella”, perseguirlo, establecer lo que es odio, decidir quién lo siente y prohibirlo.

Claro así no es de extrañar que como dice la ministra de igualdad, ya sin odio por el mundo todos le quieran, porque a semejanza del otro amado líder del momento Kim Jong-un, los que no lo hacen son desertores de la ética, la bondad y la SINCERIDAD, y hay que exterminarlos en tanto llegan las pateras de nuevos votantes para perpetuarle.

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