Relator

LEGO-armando su Presidente

Patético el proceso político –y mejor, comunicativo y publicitario-- que conducirá en el mes de mayo 2026 a la elección del nuevo Presidente de la República de Colombia.

Y patético equivalía ayer a sensible, capaz de sentir o sufrir –derivado de pathos, sufrimiento, emoción, enfermedad.

De manera inicial refería algo –o alguien— que evocaba una fuerte emoción, especialmente compasión, tristeza o melancolía.

Hoy la connotación de patético es negativa, indicando algo o alguien que causa lástima, vergüenza ajena –o es poco oportuno.

Así, patética fue la participación en el enlistamiento bullicioso y procaz de más de 100 cándidos candidatos a la Jefatura del Estado.

Ahora –a mediados de marzo— los candidatos con posibilidades de acceder al poder presidencial de Colombia son pocos, tres o cuatro: Paloma Valencia, Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella.

Patéticos porque uno solo de ellos tuvo experiencia –años ha, antes de la inteligencia artificial— en el manejo administrativo de la segunda ciudad más populosa, y para el 2027, Capital mundial del libro, Medellín.

Y más nada: solo palabreros en el Congreso y en los juzgados.

Pero nunca en la conducción de la cosa más feroz de la política llamado <<el solio de Bolívar>> y soledad del Libertador, a quien en 1830 pocos aceptaban en un territorio sin cartografías (sólo las de Mutis y Humboldt) y quien, decepcionado, se retiró a Santa Marta –deprimido y agotado  —con el deseo de embarcarse y radicarse en Europa.

En su cabalgar hacia la primera Villa en tierra firme (y que recientemente celebrara sus 500 años de fundada por Rodrigo de Bastidas, en 1525, fue vituperado, ignorado e insultado (“longaniza” le gritaron a su paso de perdedor en espacios liberados por su espada y su estrategia militar y política).

Pero el Libertador reunía –sin patetismos— lo que los 3 o 4 candidatos de mayo quizás no posean para gobernar y administrar –con visión equilibrada de estadista— esta nación que nunca definió filosóficamente <<una medida común>> para sus más de 50 millones de habitantes mestizos.

Los “cobrizos” –como nos llamaba von Humboldt a los nativos americanos— cuando conoció a Bolívar en París, le facilitó un Atlas –el del Orinoco, elaborado durante un año de viaje— para el conocimiento geográfico del territorio desconocido e innombrado, a aquel ser de férrea voluntad, inteligencia visionaria, saber político y administrativo al formarse en la Ilustración, de libido inagotable, y con el tiempo conocedor de todas las regiones de la Nueva Granada (cabalgó más kilómetros que el Magno Alejandro), futurista y de pluma avizora, politólogo, propietario de una fortuna familiar que lo hacía autónomo e independiente, masón y solidario, seductor endiosado y empedernido, ganador victorioso de decenas de combates, caradura, carablanda, dialéctico, pragmático, legislador…

Con nuestros patéticos cuatro o tres candidatos con ciertas posibilidades para “terciarse” la banda tricolor, en un régimen contradictoriamente presidencialista, restamos, frente al Libertador, y sumamos cualidades dispares para armar el LEGO de un Presidente aceptable y poco plausible, porque tendrá 10 o más millones de opositores…

  • Honestidad a toda prueba, y ética e integridad privada y pública.
  • Formación interdisciplinaria en economía, matemáticas, historia, filosofía, sociología, literatura, música y lenguas.
  • Visión –para trazar políticas para todos— de estadista y no de político profesional o silvestre.
  • Capacidad gerencial, holística y regional.
  • Inteligencias diversas para escuchar y argumentar –más que para seducir con palabras retóricas y populistas.
  • Firmeza ante organizaciones criminales nacionales e internacionales que extraen las riquezas del país (oro, coca, maderas…).
  • Sapiencia ante el fracaso del modelo liberal educativo (desde Miranda y Bolívar), para formar nuevos ciudadanos y profesionales integrales (filosófica y científicamente).

En fin, patéticos nuestros 3 o 4 candidatos a la Presidencia del país, pero son nuestros patéticos candidatos: lastimosos y poco oportunos, ¡pero es lo que somos y tenemos hoy por hoy!