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  <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «Sonia Gibaja Martínez»]]></title>

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    <description><![CDATA[Noticias de Madrid y la Comunidad de Madrid. Actualidad, economía, política, cultura, sociedad, empresas, tecnología, entrevistas y análisis en el periódico digital de los madrileños.]]></description>
    <lastBuildDate>Sat, 18 Jul 2026 10:25:54 +0200</lastBuildDate>
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      <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «Sonia Gibaja Martínez»]]></title>
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  <title><![CDATA[Si todavía no entendemos la Inteligencia Artificial… ¿cómo vamos a entender la cuántica?]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 14:56:23 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Hace unos años nadie hablaba de Inteligencia Artificial. Hoy la usamos para escribir correos, resumir documentos, crear imágenes o resolver dudas en segundos. Las dudas que antes le preguntábamos a nuestros padres, el consejo que buscábamos en...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos años nadie hablaba de Inteligencia Artificial. Hoy la usamos para escribir correos, resumir documentos, crear imágenes o resolver dudas en segundos. Las dudas que antes le preguntábamos a nuestros padres, el consejo que buscábamos en nuestros amigos o esas preguntas que simplemente nos generaban curiosidad.</p>

<p>Sin embargo, tengo la sensación de que estamos viviendo algo curioso: utilizamos la IA todos los días, pero pocos sabemos realmente cómo funciona.</p>

<p>Y cuando todavía estamos intentando entender qué es la Inteligencia Artificial, ya empiezan a aparecer noticias sobre algo aún más complejo: la Inteligencia Artificial Cuántica.</p>

<p>La primera vez que escuché el término pensé: «¿No deberíamos entender primero lo anterior?».</p>

<p>Imagina que un ordenador es como una persona buscando una dirección en una ciudad. Va recorriendo una calle, luego otra y después otra más hasta encontrar el camino correcto.</p>

<p>Ahora imagina que esa misma persona pudiera recorrer miles de calles a la vez.</p>

<p>Esa es, de forma muy simplificada, la idea de la computación cuántica.</p>

<p>Los ordenadores actuales son increíblemente rápidos, pero los cuánticos prometen resolver algunos problemas mucho más deprisa porque pueden analizar múltiples posibilidades al mismo tiempo.</p>

<p>¿Y qué ocurre si combinamos esa capacidad con la Inteligencia Artificial?</p>

<p>En teoría, podríamos desarrollar sistemas capaces de aprender más rápido, procesar cantidades inmensas de información y encontrar soluciones a problemas que hoy parecen imposibles.</p>

<p>Suena fascinante.</p>

<p>Y también plantea preguntas importantes.</p>

<p>Porque la velocidad a la que avanza la tecnología es mucho mayor que la velocidad a la que la entendemos.</p>

<p>Muchas personas utilizan herramientas de inteligencia artificial todos los días sin saber cómo funcionan. Lo mismo ocurre con los algoritmos que deciden qué noticias vemos, qué música escuchamos o qué contenidos aparecen en nuestras redes sociales.</p>

<p>Y no pasa nada por no ser ingeniero. Nadie necesita saber cómo funciona un motor para conducir un coche.</p>

<p>Pero sí es importante comprender qué puede hacer la tecnología, qué no puede hacer y cuáles son sus riesgos.</p>

<p>Por eso, quizá el gran reto de los próximos años no sea únicamente desarrollar inteligencias artificiales más potentes.</p>

<p>El verdadero reto será conseguir que la sociedad avance al mismo ritmo que la tecnología.</p>

<p>Porque la próxima revolución tecnológica ya está llamando a la puerta.</p>

<p>Y todavía estamos intentando comprender la anterior.</p>

<p>En un mundo donde todo cambia a una velocidad vertiginosa, hay una actitud que resulta más necesaria que nunca: ser curiosos y no conformistas. Preguntar, investigar, contrastar y tratar de entender aquello que utilizamos cada día.</p>

<p>La curiosidad siempre ha sido el motor del progreso. Tal vez, antes de preguntarnos qué podrá hacer la Inteligencia Artificial Cuántica dentro de unos años, deberíamos empezar por entender qué está haciendo ya la Inteligencia Artificial en nuestras vidas.</p>

<p>Porque solo se puede confiar de verdad en aquello que se comprende.</p>

<p>&nbsp;</p>
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        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:description>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Día de la Madre: protegerlas también en el mundo digital]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 4 May 2026 09:15:29 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Cada primer domingo de mayo celebramos el Día de la madre, una fecha cargada de emoción, agradecimiento y recuerdos. Regalamos flores, dedicamos palabras bonitas y compartimos tiempo con ellas. Pero en una sociedad cada vez más digitalizada, hay...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Cada primer domingo de mayo celebramos el Día de la madre, una fecha cargada de emoción, agradecimiento y recuerdos. Regalamos flores, dedicamos palabras bonitas y compartimos tiempo con ellas. Pero en una sociedad cada vez más digitalizada, hay una forma de cuidado que muchas veces olvidamos: su seguridad en la red.</p>

<p>Porque proteger a una madre hoy ya no es solo acompañarla en lo físico. También implica ayudarla a moverse con confianza en un entorno donde los riesgos no siempre son visibles.</p>

<h2>Una generación expuesta… sin haber sido preparada</h2>

<p>Muchas madres utilizan a diario el móvil, las redes sociales o la banca online. Sin embargo, no crecieron en este entorno. No han desarrollado, como otras generaciones, una intuición digital frente a amenazas como:</p>

<ul>
	<li>Mensajes fraudulentos que suplantan a bancos o empresas</li>
	<li>Llamadas que buscan obtener datos personales</li>
	<li>Enlaces maliciosos en WhatsApp o correo electrónico</li>
	<li>Ofertas falsas que apelan a la urgencia o al miedo</li>
	<li>Solicitudes de Bizum en momentos extremos</li>
</ul>

<p>En este contexto, la confianza —una de sus mayores virtudes— puede convertirse en vulnerabilidad.</p>

<h2>Cuando el problema no es el fraude… sino la expectativa</h2>

<p>Hay otro escenario más silencioso, pero igual de relevante: el consumo digital.</p>

<p>Muchas veces nuestras madres ven algo que les gusta en internet —una prenda, un producto milagro, un detalle bonito— y dudan. No están seguras de si la página es fiable, de cómo funciona el pago o de si es seguro introducir sus datos. ¿Qué ocurre entonces?</p>

<p>Prefieren no pedirlo.</p>

<p>Y aquí se genera una paradoja: nosotros, por falta de tiempo o por restarle importancia, no les ayudamos en ese momento… y acaban comprando en sitios poco fiables o, directamente, renunciando.</p>

<p>En otros casos, sí compran… pero el resultado no cumple sus expectativas:</p>

<p>productos de baja calidad, imitaciones, tallas incorrectas o incluso artículos que nunca llegan.</p>

<p>No siempre es una estafa directa. A veces es algo más sutil: una mala experiencia que erosiona su confianza digital.</p>

<h2>El engaño emocional: el arma más potente</h2>

<p>La mayoría de los ciberdelitos no se basan en fallos tecnológicos, sino en la manipulación emocional. Los atacantes saben que una madre reaccionará rápido ante un mensaje como:</p>

<ul>
	<li>“Mamá, he cambiado de número, escríbeme aquí urgente”</li>
	<li>“Tiene un cargo pendiente, acceda ahora para evitar el bloqueo”</li>
	<li>“Su paquete no ha podido ser entregado, confirme sus datos”</li>
</ul>

<p>No buscan hackear sistemas, buscan activar emociones: preocupación, urgencia, protección.</p>

<h2>Cómo protegerlas (sin invadirlas)</h2>

<p>La clave no está en asustar, sino en acompañar. Algunas acciones sencillas pueden marcar la diferencia:</p>

<p><strong>1. Estar disponibles en el momento clave</strong></p>

<p>Si dudan antes de comprar algo, ese es el momento de ayudar. Cinco minutos pueden evitar una mala experiencia o un fraude.</p>

<p><strong>2. Normalizar la duda</strong></p>

<p>Explicarles que no pasa nada por desconfiar. Que ante cualquier mensaje extraño, lo mejor es parar y consultar.</p>

<p><strong>3. Crear “protocolos familiares”</strong></p>

<p>Por ejemplo: si alguien pide dinero por mensaje, siempre confirmar por llamada directa o palabra clave.Sin excepciones.</p>

<p><strong>4. Revisar juntas la configuración de privacidad</strong></p>

<p>Ajustar redes sociales, activar la verificación en dos pasos y revisar qué información comparten.</p>

<p><strong>5. Enseñarles a identificar señales de alerta</strong></p>

<p>Errores en los mensajes, urgencia injustificada, enlaces sospechosos o remitentes desconocidos.</p>

<p><strong>6. Acompañarlas en sus compras online</strong></p>

<p>No se trata solo de evitar estafas, sino de garantizar que compran en sitios fiables y que lo que reciben cumple lo que esperaban.</p>

<h2>Cuidar también es educar</h2>

<p>En muchos casos, las madres no piden ayuda porque no quieren molestar o porque creen que “no es para tanto”. Aquí es donde entra nuestro papel: acompañar desde el respeto, sin infantilizar, pero con la misma implicación con la que ellas nos han cuidado siempre.</p>

<h2>Un regalo diferente</h2>

<p>Este Día de la Madre, además de flores o detalles, podemos regalar algo mucho más valioso: tranquilidad.</p>

<p>Sentarnos con ellas, revisar su móvil, ayudarles a hacer esa compra que les daba dudas o simplemente decirles:</p>

<p>“Si alguna vez no estás segura, lo vemos juntas.”</p>

<p>Porque en un mundo donde los riesgos ya no siempre se ven, proteger también significa acompañar.</p>

<p>Y eso, al final, no deja de ser una forma más de quererlas bonito</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La desinformación en la red no nos engaña porque sea buena, sino porque somos humanos]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sun, 11 Jan 2026 15:15:53 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Tras las Navidades, muchas comidas familiares han compartido un patrón común: en algún momento, alguien ha sacado el teléfono móvil para mostrar una noticia, un vídeo o un mensaje que “está circulando por la red”. No suele presentarse como una...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Tras las Navidades, muchas comidas familiares han compartido un patrón común: en algún momento, alguien ha sacado el teléfono móvil para mostrar una noticia, un vídeo o un mensaje que “está circulando por la red”. No suele presentarse como una opinión, sino como un hecho. No se contrasta. No se cuestiona. Se acepta como información válida porque reduce la incertidumbre del grupo y ofrece una explicación inmediata.</p>

<p>Ese gesto cotidiano —aparentemente inocuo— resume mejor que cualquier informe el problema al que nos enfrentamos: la desinformación en la red se ha integrado en nuestra conducta diaria como una respuesta automática, no como una decisión consciente.</p>

<p>No entra por la fuerza ni por el engaño burdo. Entra porque se presenta en un entorno de confianza, en un momento de distensión y a través de una pantalla que consultamos de forma casi refleja. Desde el punto de vista conductual, el cerebro prioriza la pertenencia y la coherencia grupal frente a la verificación racional. Y, una vez dentro, activa emociones antes de que tengamos tiempo de activar el pensamiento crítico.</p>

<p>En la red, hoy, no hace falta que una información falsa sea técnicamente impecable.<br />
Solo necesita parecer verosímil, alinearse con creencias previas y circular con rapidez. Nuestro sistema cognitivo tiende a aceptar aquello que encaja sin fricción en su marco mental.</p>

<p>Ese es el verdadero riesgo de la desinformación en la red: no se dirige a personas desinformadas, sino a ciudadanos conectados, expuestos y emocionalmente implicados. La conducta no está guiada por la búsqueda de verdad, sino por la reducción de disonancia cognitiva.</p>

<p>Durante años se ha insistido en que el antídoto frente a la desinformación es la alfabetización digital. Sin restarle importancia, esta visión resulta insuficiente. El problema no es únicamente técnico ni educativo. Es cognitivo y humano. Las decisiones informativas en la red se toman bajo atajos mentales, no bajo análisis deliberado.</p>

<p>Nuestro cerebro no está preparado para un entorno digital que:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Premia la velocidad frente a la reflexión<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Prioriza la emoción frente al contexto<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Refuerza la afinidad frente a la veracidad<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Convierte la repetición en apariencia de verdad</p>

<h2>En la red no nos engañan: participamos</h2>

<p>La desinformación en la red no opera como la mentira tradicional. Funciona como un producto diseñado para maximizar difusión.</p>

<p>Adopta la forma de:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Titulares alarmistas<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Vídeos breves sin contexto<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Audios reenviados en cadenas privadas<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Imágenes reales utilizadas para contar historias falsas<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Mensajes que aparentan cercanía o autoridad</p>

<p>En este ecosistema, el usuario deja de ser un receptor pasivo y se convierte en vector de propagación. Desde el análisis de conducta, compartir refuerza la identidad y genera una sensación inmediata de control y pertenencia.</p>

<p>No compartimos únicamente aquello que creemos cierto, sino aquello que:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Refuerza nuestra visión del mundo<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Confirma nuestras sospechas<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Genera indignación o alarma<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Nos sitúa moral o ideológicamente</p>

<p>La desinformación en la red no se sostiene por su rigor, sino por su capacidad de activar respuestas emocionales inmediatas. La emoción precede a la evaluación, y una vez compartido el contenido, el compromiso cognitivo aumenta.</p>

<h2>El sesgo digital invisible</h2>

<p>Uno de los factores más peligrosos de la desinformación digital es la percepción de inmunidad. La creencia de que “a otros les engañan, pero a mí no”.</p>

<p>Sin embargo, la evidencia es clara: la formación no protege frente a la desinformación, solo cambia su formato.<br />
Cuanto mayor es la seguridad subjetiva en el propio criterio, menor es la probabilidad de verificación.</p>

<p>Las personas con mayor nivel educativo o profesional tienden a caer en contenidos:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Más elaborados<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Con apariencia técnica<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Firmados por supuestos expertos<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Alineados con sus marcos ideológicos o profesionales</p>

<p>La desinformación en la red no explota la ignorancia, sino la certeza. Desde la conducta, la convicción previa actúa como filtro selectivo de la información entrante.</p>

<h2>Claves mínimas para reducir el impacto de la desinformación en la red</h2>

<p>No se trata de desconfiar de todo, sino de introducir fricción cognitiva en nuestros hábitos digitales. Algunas pautas esenciales:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Desconfiar de contenidos que provocan una reacción emocional inmediata en la red<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Sospechar de la urgencia, el exclusivismo y la narrativa de ocultación<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;No compartir información digital sin haberla verificado personalmente<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Comprobar el origen y el contexto de imágenes, vídeos y audios<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Cuestionar también aquello que confirma nuestras propias creencias<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Normalizar la pausa: interrumpir el impulso es una intervención conductual básica</p>

<h2>La verdadera defensa: humildad cognitiva en la red</h2>

<p>La desinformación en la red no se combate solo con tecnología, regulaciones o plataformas. Se combate con conciencia de vulnerabilidad. Reconocer nuestros sesgos reduce su efecto. Negarlos los refuerza.</p>

<p>Asumir que podemos equivocarnos, que podemos ser manipulados y que nuestro criterio se ve afectado por el entorno digital no es una debilidad: es una condición necesaria para la seguridad informativa.</p>

<p>Porque el reto no es evitar que la desinformación llegue a nuestras pantallas.<br />
El verdadero reto es no convertir una reacción automática en una acción consciente que propaga el daño.</p>
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        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Suplantar personas, no sistemas: cómo la IA convierte la identidad en el mayor riesgo de seguridad del próximo año]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/suplantar-personas-sistemas-como-ia-convierte-identidad-mayor-riesgo-seguridad-proximo-ano/20251228105507117305.html</link>
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  <pubDate>Sun, 28 Dec 2025 10:55:07 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Durante años, la seguridad digital se ha centrado en blindar sistemas, redes e infraestructuras tecnológicas. Firewalls, cifrado, segmentación y monitorización han sido las piezas clave del discurso defensivo. Sin embargo, el foco del riesgo está...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, la seguridad digital se ha centrado en blindar sistemas, redes e infraestructuras tecnológicas. Firewalls, cifrado, segmentación y monitorización han sido las piezas clave del discurso defensivo. Sin embargo, el foco del riesgo está cambiando de forma silenciosa pero profunda.</p>

<p>El próximo año, el principal vector de ataque no serán los sistemas, sino las personas.</p>

<p>La inteligencia artificial ha acelerado una evolución decisiva del delito: ya no es imprescindible vulnerar una red si se puede suplantar de forma creíble a quien tiene autoridad para decidir. La identidad se convierte así en el nuevo campo de batalla de la seguridad.</p>

<h2>De la intrusión técnica a la suplantación humana</h2>

<p>Los avances en inteligencia artificial generativa han desplazado el ataque desde la capa técnica hacia la capa humana. Hoy es posible:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Clonar voces con apenas unos segundos de audio.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Generar correos y mensajes prácticamente indistinguibles de los reales.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Simular videollamadas con apariencia, gestos y sincronización creíbles.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Replicar patrones de escritura, tono emocional y comportamiento comunicativo.</p>

<p>El resultado es un cambio de paradigma. El atacante ya no “entra” en el sistema mediante malware o exploits, sino que opera desde dentro, haciéndose pasar por una identidad legítima.</p>

<p>Imaginemos una videollamada de un CEO solicitando una transferencia urgente.<br />
Un proveedor que comunica un cambio de cuenta bancaria aparentemente válido.<br />
Un responsable que autoriza una decisión crítica bajo presión operativa.</p>

<p>En todos los casos, el punto débil no es la tecnología, sino la confianza en la identidad.</p>

<h2>Intrusión técnica invisible</h2>

<p>A diferencia de los ciberataques clásicos, estas intrusiones no siempre dejan rastro técnico evidente. No hay alertas de antivirus, ni logs sospechosos, ni accesos no autorizados.</p>

<p>La intrusión se produce en la toma de decisiones.<br />
El sistema funciona correctamente, pero ejecuta una orden falsa.</p>

<p>Esto dificulta enormemente la detección temprana y la atribución del ataque, y desplaza el riesgo desde los departamentos técnicos hacia los equipos operativos, financieros y directivos.</p>

<h2>El factor humano: donde la IA encuentra ventaja</h2>

<p>Estos ataques no prosperan por fallos tecnológicos, sino porque explotan condiciones humanas muy concretas:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Urgencia y presión temporal.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Autoridad jerárquica.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Sobrecarga de información.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Contextos de estrés, crisis o multitarea.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Exceso de confianza en los canales digitales.</p>

<p>La inteligencia artificial no sustituye al delincuente; lo amplifica.<br />
Le permite ser más rápido, más convincente y más difícil de cuestionar, especialmente cuando las decisiones deben tomarse en segundos.</p>

<h2>Un riesgo transversal, no solo corporativo</h2>

<p>Aunque los grandes fraudes empresariales acaparan titulares, la suplantación de identidad afecta de forma transversal a:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Administraciones públicas.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Grandes empresas y pymes.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Entidades financieras y aseguradoras.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Profesionales independientes.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;Ciudadanos en su vida cotidiana.</p>

<p>El impacto va más allá del daño económico. Afecta a la confianza, a la reputación, a la gobernanza y a la credibilidad de las decisiones.</p>

<h2>IA defensiva: necesaria, pero no suficiente</h2>

<p>La paradoja es evidente.<br />
La misma inteligencia artificial que facilita la suplantación será clave para detectar anomalías, patrones falsos y comportamientos atípicos.</p>

<p>Sin embargo, confiar únicamente en soluciones tecnológicas genera una peligrosa ilusión de seguridad. La defensa eficaz no será solo técnica, sino organizativa, cultural y humana.</p>

<h2>El próximo año: la identidad como nuevo perímetro de seguridad</h2>

<p>Todo apunta a que el próximo año consolidará un cambio estructural:<br />
la identidad se convertirá en el nuevo perímetro de seguridad.</p>

<p>Las organizaciones que no adapten sus procesos, formación y protocolos seguirán siendo vulnerables, incluso contando con sistemas técnicamente avanzados.</p>

<p>Seis claves para reducir el riesgo de suplantación<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;1.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Desconfiar de lo urgente<br />
La urgencia es el escenario perfecto para el engaño.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;2.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Implantar doble verificación de identidad<br />
Especialmente en pagos, cambios de cuenta o decisiones críticas.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;3.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Separar canal y confirmación<br />
Si la orden llega por correo o mensajería, debe confirmarse por otro medio.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;4.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Formar a las personas, no solo a los sistemas<br />
La concienciación es hoy una barrera de seguridad tan relevante como el software.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;5.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Normalizar la duda<br />
Cuestionar una orden no es desconfianza, es cultura de seguridad.<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;6.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Definir protocolos claros para contextos de presión<br />
En crisis y emergencias, la improvisación multiplica el riesgo.</p>

<h2>Conclusión</h2>

<p>La suplantación de identidad impulsada por la inteligencia artificial no es un problema futuro, sino un riesgo estructural emergente.<br />
Proteger la identidad es proteger la capacidad de decidir con criterio en entornos cada vez más complejos.</p>

<p>Porque cuando la identidad deja de ser fiable, la seguridad deja de ser solo técnica y pasa a ser profundamente humana.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Suplantar personas, no sistemas: cómo la IA convierte la identidad en el mayor riesgo de seguridad del próximo año]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[¿Quién compra los datos que roban los hackers… y los que cedemos sin pensar?]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/quien-compra-datos-que-roban-hackers-que-cedemos-pensar/20251214152850116441.html</link>
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  <pubDate>Sun, 14 Dec 2025 15:28:50 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Cuando hablamos de ciberataques solemos imaginar a un hacker encapuchado robando información por puro desafío técnico. Pero la realidad es mucho más incómoda: los datos se roban porque alguien los compra, y muchos otros se obtienen sin necesidad...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Cuando hablamos de ciberataques solemos imaginar a un hacker encapuchado robando información por puro desafío técnico. Pero la realidad es mucho más incómoda: los datos se roban porque alguien los compra, y muchos otros se obtienen sin necesidad de robarlos.<br />
Detrás de cada filtración masiva existe un mercado estructurado, con precios, intermediarios y objetivos claros. Un mercado donde conviven actores ilícitos, empresas que operan en zonas grises, intereses geopolíticos… y decisiones cotidianas que tomamos sin ser conscientes de su impacto.</p>

<p>El mercado negro de los datos: una economía paralela<br />
Los datos personales y corporativos se han convertido en una materia prima. Cuanto más completos, actuales y verificables, mayor es su valor. No todos los compradores buscan lo mismo, pero todos buscan ventaja.<br />
1. Ciberdelincuentes operativos<br />
Utilizan los datos para ejecutar delitos directos:</p>

<ul>
	<li>fraudes bancarios,</li>
	<li>suplantación de identidad,</li>
	<li>estafas personalizadas,</li>
	<li>acceso a cuentas corporativas.</li>
</ul>

<p>Un simple correo electrónico tiene poco valor. Pero si viene acompañado de nombre completo, documento de identidad, teléfono, cargo profesional o hábitos de consumo, se convierte en una herramienta de precisión.<br />
2. Redes de extorsión y ransomware<br />
Aquí el dato es arma y amenaza. Antes de cifrar sistemas, muchas bandas analizan la información robada para decidir:</p>

<ul>
	<li>qué documentos filtrar,</li>
	<li>a quién presionar,</li>
	<li>dónde duele más.</li>
</ul>

<p>La extorsión moderna ya no es solo técnica; es psicológica y reputacional.<br />
3. Compradores “grises” y empresas intermediarias<br />
No todos los datos circulan en foros clandestinos. Existen compañías que, mediante capas de intermediación, adquieren información para:</p>

<ul>
	<li>perfilar comportamientos,</li>
	<li>entrenar modelos predictivos,</li>
	<li>anticipar decisiones de consumo o riesgo.</li>
</ul>

<p>Aunque no siempre conozcan el origen exacto de los datos, participan en un ecosistema donde la trazabilidad y la ética se diluyen.<br />
4. Estados y actores geopolíticos<br />
En el ámbito de la inteligencia y la seguridad nacional, los datos son poder. Perfiles de altos cargos, infraestructuras críticas o hábitos de personal sensible tienen un valor estratégico enorme. A menudo no se obtienen directamente, sino que se reutilizan datos previamente robados o filtrados.<br />
5. La reutilización infinita<br />
Un dato no desaparece tras una filtración. Se revende, se cruza con nuevas bases, se actualiza con información pública y se enriquece con inteligencia artificial. Por eso, una brecha antigua puede seguir teniendo consecuencias hoy.</p>

<p>El otro mercado: los datos que entregamos voluntariamente<br />
Hay una parte del sistema que rara vez cuestionamos: los datos que no nos roban, sino los que cedemos.<br />
Aceptamos cookies sin leer.<br />
Conectamos aplicaciones entre sí.<br />
Damos permisos “solo por un momento”.<br />
Y esos datos —legales, consentidos, perfectamente empaquetados— también se compran, se venden y se explotan. No en la dark web, sino en acuerdos empresariales, marketplaces de datos y contratos invisibles para el usuario.<br />
La diferencia no es el uso final del dato, sino el envoltorio jurídico.</p>

<p>Cuando el consentimiento no es comprensión<br />
¿Sabemos realmente:</p>

<p>quién almacena nuestros datos,<br />
durante cuánto tiempo,<br />
con qué terceros se comparten,<br />
qué decisiones automatizadas se toman con ellos?</p>

<p>La mayoría no. Y cuando una base de datos “legal” se filtra o se hackea, el daño es exactamente el mismo. El atacante no distingue si el dato fue robado o cedido con un clic hace años.</p>

<p>El factor humano: el verdadero objetivo<br />
Más allá de la tecnología, los datos sirven para entender y anticipar comportamientos humanos.<br />
Saber cuándo confiamos, cuándo estamos cansados, cuándo bajamos la guardia.<br />
La ciberseguridad ya no va solo de sistemas, firewalls o cifrado. Va de personas, decisiones y responsabilidad.</p>

<p>La pregunta incómoda<br />
No es solo quién compra los datos robados.<br />
Es cuántos de los datos que mañana se venderán ya los hemos entregado hoy.<br />
Porque en la era digital, el dato no es el nuevo petróleo.<br />
Es la huella humana que dejamos al movernos.<br />
Y cada huella, tarde o temprano, alguien aprende a seguirla.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[¿Quién compra los datos que roban los hackers… y los que cedemos sin pensar?]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Del barrio al algoritmo: cómo las bandas juveniles reclutan en la era digital]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/barrio-algoritmo-como-bandas-juveniles-reclutan-era-digital/20251122133508114777.html</link>
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  <pubDate>Sat, 22 Nov 2025 13:35:08 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Del banco del parque a la pantalla del móvil. 
Ese es el salto silencioso que han dado las bandas juveniles. Mientras seguimos imaginando esquinas, parques y miradas de reojo, la captación real sucede hoy en un espacio donde nadie vigila: las...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Del banco del parque a la pantalla del móvil.<br />
Ese es el salto silencioso que han dado las bandas juveniles. Mientras seguimos imaginando esquinas, parques y miradas de reojo, la captación real sucede hoy en un espacio donde nadie vigila: las redes sociales abiertas.</p>

<p>Lo que antes ocurría en un banco de cemento ahora sucede en una pantalla que acompaña al menor 24 horas al día. Un espacio donde las bandas no solo observan: analizan, segmentan y predicen conductas.</p>

<h2>El algoritmo y los que lo aprovechan</h2>

<p>Cuando un adolescente reproduce vídeos de peleas, estética agresiva, música asociada a pandillas o conductas de riesgo, la plataforma interpreta que es “contenido relevante” y multiplica ese tipo de publicaciones.</p>

<p>No es magia. Es matemática.</p>

<p>Pero el problema mayor no es lo que la plataforma amplifica, sino quién se esconde al otro lado observando esa amplificación.</p>

<p>Bandas juveniles y grupos antisociales utilizan perfiles abiertos para analizar:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;qué menores buscan validación constante,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;quién sube contenido para “encajar”,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;quién se muestra impulsivo,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;quién reacciona a vídeos violentos,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;quién comenta con lenguaje imitativo.</p>

<p>Es análisis de conducta en tiempo real, pero sin ética, sin marco legal y sin límites.</p>

<h2>Identidad emocional antes que delincuente</h2>

<p>Hoy la captación no empieza por una amenaza, sino por una necesidad:<br />
pertenecer.<br />
En la adolescencia, la identidad se construye observando y copiando. Las bandas lo saben y por eso moldean su narrativa como un espejo:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;colores,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;códigos,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;música,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;frases aspiracionales,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;estética de fuerza y reconocimiento.</p>

<p>El menor imita antes de comprender.<br />
Se identifica antes de reflexionar.<br />
Y entra antes de saber que ha entrado.</p>

<p>La violencia como contenido emocional</p>

<p>La mutación más peligrosa es la percepción:<br />
ya no ven violencia, ven un vídeo que les puede dar visibilidad.</p>

<p>Una agresión grabada deja de ser un delito y pasa a ser:<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;un desafío,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;una prueba de valor,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;una forma de “ser alguien” ante una audiencia anónima.</p>

<p>La métrica sustituye a la moral.<br />
La pantalla convierte el daño en entretenimiento y la impulsividad en recompensa emocional.</p>

<h2>Las Fuerzas del Estado y el reto de un territorio que no se pisa</h2>

<p>En este escenario, las Fuerzas del Estado han tenido que reconfigurar su trabajo.<br />
La seguridad ya no se ejerce solo sobre el terreno físico:<br />
ahora también se libra en entornos donde la huella es digital y el riesgo es algorítmico.</p>

<p>Hoy se analizan patrones, dinámicas de captación, perfiles que normalizan la violencia y señales de escalada antes de que haya un primer golpe en la calle.<br />
Es un trabajo técnico, silencioso y cada día más complejo.</p>

<p>La vigilancia no es solo patrullaje: es interpretación conductual, inteligencia y anticipación.</p>

<h2>Cinco claves para proteger a los menores en la era del reclutamiento digital</h2>

<p>La prevención ya no es opcional. Aquí van tips prácticos, reales y aplicables que cualquier familia o centro puede poner en marcha:</p>

<p>1. Mirar el “para ti” dice más que mirar el móvil</p>

<p>No hace falta revisar mensajes: basta con mirar qué tipo de vídeos le recomienda la plataforma.<br />
Ese patrón revela intereses, vulnerabilidades y estados emocionales.</p>

<p>2. Prohibir no funciona: acompañar sí</p>

<p>Los menores que usan redes a escondidas son los más vulnerables.<br />
Hablar de riesgos, reflexionar juntos y enseñar pensamiento crítico protege más que bloquear.</p>

<p>3. Identificar señales de alarma<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;publicaciones impulsivas,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;fascinación por la violencia,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;imitaciones estéticas bruscas,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;necesidad constante de validación digital,<br />
&nbsp;&nbsp; &nbsp;•&nbsp;&nbsp; &nbsp;interés por contenidos de “dominancia” o “respeto”.</p>

<p>Estas conductas suelen aparecer antes de cualquier contacto real.</p>

<p>4. Enseñar a diferenciar contenido de realidad</p>

<p>Lo que se ve en redes no es la vida: es una narrativa diseñada.<br />
La alfabetización emocional —entender qué “busca generar” un vídeo— es clave para cortocircuitar la captación.</p>

<p>5. Crear red antes de que la banda la ofrezca</p>

<p>Los menores con apoyo, con espacios donde sentirse vistos, con adultos que escuchan sin juzgar…<br />
son mucho menos vulnerables al reclutamiento digital.</p>

<h2>Una batalla emocional, cultural y tecnológica</h2>

<p>Las bandas juveniles ya no reclutan por territorio: reclutan por vacíos emocionales.<br />
No buscan fuerza física: buscan fragilidad digital.<br />
Y lo hacen a través de un análisis de conducta que ninguna esquina permite.</p>

<p>Porque la frontera entre seguridad y vulnerabilidad ya no está en la calle: está en cómo un menor se siente cuando mira una pantalla.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Del barrio al algoritmo: cómo las bandas juveniles reclutan en la era digital]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[La contraseña era Louvre: el atraco que reveló la grieta de un punto ciego donde nadie miraba]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/contrasena-era-louvre-atraco-que-revelo-grieta-punto-ciego-donde-nadie-miraba/20251116124736114261.html</link>
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  <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 12:47:36 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Hay incidentes que duelen por el valor perdido, y otros que duelen por lo evidente. El robo del Louvre pertenece a esta segunda categoría. No solo por el golpe a uno de los museos más emblemáticos del mundo, sino porque la primera grieta no...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay incidentes que duelen por el valor perdido, y otros que duelen por lo evidente. El robo del Louvre pertenece a esta segunda categoría. No solo por el golpe a uno de los museos más emblemáticos del mundo, sino porque la primera grieta no estaba en la bóveda… sino en una contraseña. Literalmente, Louvre. Seis letras. Ningún misterio. Ninguna barrera.</p>

<p>A veces creemos que la seguridad se erosiona por la sofisticación del atacante, cuando en realidad se fractura por la complacencia del defensor. Y eso es lo que nos deja este caso: una lección global sobre cómo los fallos básicos siguen siendo el talón de Aquiles de nuestras organizaciones, por muy grandes, históricas o prestigiosas que sean.</p>

<h2>La ironía de la protección simbólica</h2>

<p>El Louvre invierte millones en obras de arte y sistemas de protección perimetral, pero como tantas instituciones, descuidó lo esencial: la higiene digital. Y en seguridad —sea física, tecnológica o humana— lo básico nunca es opcional.</p>

<p>Una contraseña débil no es un error técnico. Es una declaración. Es la materialización de una cultura que normaliza el “ya lo cambiaremos”, “nadie va a entrar” o “esto nunca ha fallado”. Hasta que falla.</p>

<h2>Cuando la tecnología no es el problema, sino cómo se usa</h2>

<p>No es casualidad que convivan cámaras de última generación con equipos funcionando todavía en sistemas obsoletos. Tampoco lo es que auditorías previas ya hubieran advertido de las deficiencias. Porque la seguridad no es la suma de dispositivos, sino la suma de decisiones.</p>

<p>Y esas decisiones suelen tropezar con tres obstáculos muy humanos:&nbsp;la inercia,&nbsp;la falta de priorización y&nbsp;la falsa sensación de seguridad.</p>

<p>Lo que ocurrió en París no es solo un fallo técnico,&nbsp;es un recordatorio de que la ciberseguridad no es un departamento. Es una actitud compartida.</p>

<h2>La primera clave de acceso es la mentalidad</h2>

<p>Hablar de contraseñas puede parecer banal, pero es precisamente ahí donde empieza la protección real. Cada clave débil abre una fisura; cada protocolo no revisado amplía el margen de exposición; cada advertencia ignorada convierte un detalle en un riesgo sistémico.</p>

<p>En seguridad, lo “pequeño” rara vez es pequeño.&nbsp;Una mala contraseña no compromete solo un sistema: compromete la narrativa completa de la organización.</p>

<h2>La pregunta incómoda que deja el Louvre</h2>

<p>Tras el impacto mediático, la gran cuestión no es “cómo pudieron usar Louvre como contraseña”, sino:&nbsp;¿Cuántas instituciones —públicas y privadas— están hoy protegidas únicamente por la suerte de que nadie mire demasiado?</p>

<p>Porque la realidad es simple e incómoda:&nbsp;en un mundo hiperconectado, cada acceso es un riesgo potencial y cada clave débil, una invitación.</p>

<p>El Louvre nos recuerda algo esencial: la seguridad no empieza con cámaras, alarmas o inteligencia artificial. Empieza con lo elemental, con la disciplina, con la responsabilidad individual; empieza, en definitiva, con una contraseña bien puesta.</p>

<h2>Cómo debe ser una contraseña segura</h2>

<p>Una clave robusta no es una recomendación: es una medida de protección crítica. Debe contener:</p>

<ul>
	<li>12–16 caracteres o más.</li>
	<li>Mayúsculas y minúsculas.</li>
	<li>Números.</li>
	<li>Símbolos.</li>
	<li>Nada personal ni predecible.</li>
	<li>Una clave distinta para cada acceso.</li>
	<li>Y siempre que sea posible, doble factor (MFA).</li>
</ul>

<p>Si el Louvre hubiera empezado por aquí, probablemente hoy hablaríamos de arte… y no de un atraco histórico.</p>

<p>La seguridad es como un museo:&nbsp;no se preserva solo por muros altos,&nbsp;sino por los gestos invisibles que protegen lo que importa.&nbsp;Una contraseña puede parecer una palabra,&nbsp;pero en realidad es un umbral.&nbsp;Y en cada umbral se decide si entra la luz…&nbsp;o entra la sombra.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Defensa de infraestructuras críticas y resiliencia: lo que sostiene lo cotidiano]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <link>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/defensa-infraestructuras-criticas/20251110163746113804.html</link>
  <comments>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/defensa-infraestructuras-criticas/20251110163746113804.html#comentarios-113804</comments>
  <guid>https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/opinion/defensa-infraestructuras-criticas/20251110163746113804.html</guid>
  <pubDate>Mon, 10 Nov 2025 16:37:46 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Abrimos el grifo y sale agua. 
Encendemos la luz y la casa se ilumina. 
Llamamos, nos desplazamos, consultamos una historia clínica, hacemos un pago. 
Todo ocurre con una facilidad que confundimos con seguridad; creemos que está garantizado....]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Abrimos el grifo y sale agua.<br />
Encendemos la luz y la casa se ilumina.<br />
Llamamos, nos desplazamos, consultamos una historia clínica, hacemos un pago.<br />
Todo ocurre con una facilidad que confundimos con seguridad; creemos que está garantizado.</p>

<p>Pero esa seguridad cotidiana no es espontánea: se sostiene sobre una arquitectura compleja y delicada.<br />
Una red de infraestructuras críticas —energía, agua, transporte, telecomunicaciones, sanidad, emergencias— que permite que la vida funcione con normalidad.<br />
Cuando todo va bien, son invisibles.<br />
Cuando fallan, descubrimos lo esenciales que son.</p>

<p>La defensa de estas infraestructuras no es un detalle técnico:<br />
es una cuestión de estabilidad social, económica y humana.</p>

<p>⸻</p>

<p>Un mundo interconectado es un mundo expuesto</p>

<p>Hoy todo está conectado: sistemas eléctricos, redes digitales, centros de control, transporte, seguridad.<br />
Esa interdependencia nos hace más eficientes… y también más vulnerables.</p>

<p>Una inundación puede interrumpir las comunicaciones.<br />
Un ciberataque puede paralizar una UCI.<br />
Una mala decisión, tomada bajo presión, puede desencadenar un efecto en cadena.</p>

<p>Por eso, la defensa ya no consiste solo en evitar incidentes.<br />
Consiste en asegurar la continuidad cuando ocurren.</p>

<p>Y ahí aparece el concepto que define nuestra capacidad de sostenernos: resiliencia.</p>

<p>⸻</p>

<p>Resiliencia: que la vida siga funcionando</p>

<p>Resiliencia no es aguantar sin más.<br />
Es mantener lo esencial durante el impacto, reorganizarse rápido y recuperar la estabilidad.</p>

<p>La diferencia entre una emergencia controlada y un colapso no está en el tamaño del problema,<br />
sino en la capacidad de respuesta.</p>

<p>Resiliencia significa que la ciudad sigue respirando.<br />
Que la sociedad no se detiene.<br />
Que la vida continúa.</p>

<p>⸻</p>

<p>La tecnología ayuda. Pero la resiliencia se decide en las personas.</p>

<p>Podemos disponer de sistemas avanzados, redundancias, inteligencia artificial y protocolos impecables.<br />
Pero en los momentos críticos, quien actúa es una persona.</p>

<p>La jefa de sala que da una instrucción clara.<br />
La médica que reorganiza recursos en segundos.<br />
El técnico que repara en una madrugada de tormenta.<br />
El operador que mantiene la calma cuando la frecuencia se llena de voces.</p>

<p>La infraestructura no es solo cemento, cable o código.<br />
La infraestructura es también cultura, liderazgo, entrenamiento, comunicación, confianza.</p>

<p>Si esa base es frágil, el sistema es frágil.<br />
Si esa base es sólida, el sistema resiste.</p>

<p>⸻</p>

<p>Defender infraestructuras es defender lo común</p>

<p>Proteger estas redes no es proteger máquinas.<br />
Es proteger la vida corriente, la de todos.</p>

<p>El agua que llega.<br />
La luz que vuelve.<br />
La llamada que conecta.<br />
La ambulancia que aparece cuando importa.</p>

<p>La defensa de infraestructuras críticas es, en el fondo, un acto profundo de cuidado colectivo.<br />
Porque lo cotidiano —eso que creemos garantizado— solo existe si lo sostenemos.<br />
Y sostenerlo requiere resiliencia.</p>

<p>La visible.<br />
Y, sobre todo, la que no se ve.</p>

<p>La resiliencia no es un concepto; es nuestra obligación estratégica. Quien la descuida, compromete el futuro.</p>
]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Defensa de infraestructuras críticas y resiliencia: lo que sostiene lo cotidiano]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></media:text>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Cuando el conocimiento cambia de bando: Enrique Arias Gil]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 13 Sep 2025 08:43:33 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Enrique Arias Gil no es un nombre cualquiera. Doctor Cum Laude, profesor e investigador, con amplia experiencia en seguridad, inteligencia, radicalización y contraterrorismo, durante años fue considerado un aliado, alguien confiable y alineado...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Enrique Arias Gil no es un nombre cualquiera. Doctor Cum Laude, profesor e investigador, con amplia experiencia en seguridad, inteligencia, radicalización y contraterrorismo, durante años fue considerado un aliado, alguien confiable y alineado con la protección de la sociedad. Sin embargo, su reciente inclusión en la lista de los más buscados de la Interpol —acusado de participar en actividades de ciberterrorismo y señalado por sus vínculos con el colectivo hacktivista NoName057— nos obliga a reflexionar sobre un fenómeno inquietante: cómo alguien con formación, acceso a información sensible y credibilidad puede cambiar de bando y convertirse en una amenaza.</p>

<blockquote class="twitter-tweet">
<p lang="es" dir="ltr">🚩Desde hoy la lista de <a href="https://twitter.com/hashtag/MostWanted?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#MostWanted</a> de <a href="https://twitter.com/Europol?ref_src=twsrc%5Etfw">@Europol</a> incluye a Enrique Arias Gil como <a href="https://twitter.com/hashtag/ciberterrorista?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#ciberterrorista</a> del colectivo hacktivista NoName057<br />
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— Policía Nacional (@policia) <a href="https://twitter.com/policia/status/1966425901605785649?ref_src=twsrc%5Etfw">September 12, 2025</a></blockquote>
<script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>

<p>Este caso evidencia que la seguridad digital no depende únicamente de la tecnología, sino, sobre todo, de las personas. Quien posee conocimiento puede usarlo para proteger o para causar daño. Ese “cambio de bando” —pasar de un rol de confianza a convertirse en un riesgo— subraya la importancia de la ética, la integridad y la responsabilidad en quienes manejan información crítica.</p>

<p>El desafío no está en los servidores ni en los firewalls, sino en la cultura y la formación de las personas. Invertir en educación, ética profesional y responsabilidad digital es clave para minimizar riesgos. La pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo protegemos nuestra sociedad cuando alguien puede transformar la confianza en amenaza?</p>

<p>La verdadera seguridad no reside únicamente en sistemas y protocolos, sino en la integridad de quienes tienen acceso a conocimiento y poder. Mientras no entendamos que la confianza puede convertirse en riesgo, seguimos siendo vulnerables, sin importar la solidez tecnológica que creamos tener.</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[¿Confiarías en la IA en una crisis?]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 26 Aug 2025 13:11:41 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Gibaja Martínez]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Un bombero entre llamas, una sanitaria en un accidente múltiple o un agente frente a un atentado. En todos estos escenarios extremos, las decisiones deben tomarse en segundos, bajo estrés, fatiga y con vidas en juego. Y aunque solemos pensar que...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Un bombero entre llamas, una sanitaria en un accidente múltiple o un agente frente a un atentado. En todos estos escenarios extremos, las decisiones deben tomarse en segundos, bajo estrés, fatiga y con vidas en juego. Y aunque solemos pensar que la preparación lo es todo, la ciencia demuestra que el factor humano es tan determinante como la técnica.</p>

<p>La presión psicológica y la sobrecarga cognitiva hacen que los errores se multipliquen. En ese terreno incierto aparece hoy un aliado inesperado: la Inteligencia Artificial (IA). Drones, algoritmos predictivos y asistentes virtuales ya no son ciencia ficción: pueden anticipar riesgos, optimizar recursos y reducir la carga mental del personal de emergencias.</p>

<p>Un estudio reciente llevado a cabo en España analizó cómo cambia el rendimiento humano al incorporar IA en simulaciones de emergencias críticas. Los resultados apuntan a un hallazgo prometedor: la IA no sustituye al profesional, pero puede disminuir el estrés y mejorar la precisión en la toma de decisiones.</p>

<p>Sin embargo, no todo son ventajas. Delegar en sistemas inteligentes plantea dilemas éticos: ¿qué ocurre si la máquina falla en el momento decisivo?, ¿hasta dónde debe llegar la dependencia tecnológica?</p>

<p>La clave está en diseñar herramientas centradas en el usuario. No se trata de reemplazar la experiencia, el instinto y el juicio humano, sino de reforzarlos. La tecnología debe ser un amplificador de la resiliencia, no un sustituto del criterio profesional.</p>

<p>En un mundo marcado por crisis climáticas, catástrofes naturales y amenazas globales, la IA puede convertirse en un pilar de la gestión de emergencias. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿confiarías tu vida —o la de otros— a una máquina en plena crisis?</p>

<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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