Prisma Internacional

¿El final del principio para el régimen de Maduro?

Como dijo el gran Winston Churchill cuando los alemanes fueron derrotados en Egipto: «Esto no es el final. Ni siquiera es el principio del final. Pero es, quizá, el final del principio». El bombardeo norteamericano sobre Caracas es visto por la mayor parte de los demócratas del planeta como el inicio del cambio tan esperado durante años. Para los venezolanos, tras una tragedia que dura ya más de un cuarto de siglo y que ha provocado el mayor éxodo de la historia del país —unos nueve millones de ciudadanos han tenido que abandonar el “paraíso socialista”—, se atisban los primeros rayos de luz tras esta larga noche oprobiosa, terrible y siniestra.

Pasar la página de este periodo, que ha llevado a Venezuela —antaño uno de los países más ricos de América Latina y que nada en petróleo— a la prehistoria económica, es fundamental para establecer un sistema democrático asentado sobre sólidos valores que respeten las libertades y los derechos del pueblo venezolano.

Está por ver, una vez realizados los primeros ataques norteamericanos contra objetivos militares venezolanos, cuál será la reacción de los países que hasta ahora han apoyado y arropado a la dictadura del tirano Nicolás Maduro, como el Brasil de Lula, el México de Claudia Sheinbaum Pardo o la Colombia de Gustavo Petro. Estos tres países se negaron a reconocer las elecciones democráticas de julio de 2024, en las que fue elegido presidente Edmundo González, y han sido los principales apoyos del régimen en la escena regional e internacional. Petro, incluso, fue más lejos y apoyó recientemente la creación de una zona de cooperación militar con su vecino venezolano. Por supuesto, los respaldos de las dictaduras de Cuba y Nicaragua se dan por descontados, aunque su capacidad de influencia internacional es mínima.

Cuando la narcodictadura haya caído y pase a formar parte del funesto pasado, los venezolanos tampoco olvidarán el perverso y lúgubre papel desempeñado por estos países, así como por el Gobierno español presidido por Pedro Sánchez, cuya actitud en los últimos tiempos ha dejado mucho que desear. Su falta de contundencia a la hora de defender el proceso electoral de julio de 2024 —llegando incluso a negarse a reconocer a Edmundo González como presidente— y su negativa a felicitar a María Corina Machado por la concesión del Nobel de la Paz en 2025, junto con otros comportamientos, han dejado a nuestro país, en términos de imagen internacional, a la altura del betún, por decirlo de forma coloquial.

Por no hablar del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, blanqueador internacional del régimen de Maduro y defensor durante años de su supuesta “legitimidad democrática”. Si cae Maduro, la autoridad moral y ética de España en la región quedará bajo mínimos y nuestros intereses económicos estarán bajo lupa. El cambio político en Venezuela será un auténtico terremoto regional y provocará indudables transformaciones geopolíticas, consolidando el giro a la derecha operado en los últimos dos años en América Latina. España, ajena a estos cambios, queda fuera de juego.

El presidente norteamericano, Donald Trump, llevaba semanas anunciando que pondría fin al tráfico de drogas entre Venezuela y Estados Unidos, atacando directamente a las narcolanchas y eliminando a sus ocupantes, como finalmente ha hecho, y advirtiendo de que las horas del régimen podrían estar contadas. Sus amenazas —no tomadas muy en serio por el chavismo, como demuestran las imágenes surrealistas de Maduro bailando y cantando canciones ridículas en inglés— ahora van en serio, y todo indica que el tiempo del régimen se agota.

Habrá que estar atentos a dos variables clave para determinar si esta operación militar tendrá éxito: el comportamiento del Ejército venezolano —si opta por una defensa numantina del régimen o, por el contrario, depone su actitud— y la reacción del propio dictador Maduro en estas horas tan confusas. Estados Unidos ha anunciado su detención, aunque sin pruebas ni imágenes, y las próximas horas serán determinantes en el desarrollo de esta crisis si se confirma esta noticia. Atentos.