LA MIRADA DE ULISAS constata que las cifras pierden su valor según lo que se quiera decir o insinuar, haciendo caso omiso o peor aún, adulterando la verdad. Concepto que pierde la noción de realidad con el propósito de desvirtuar lo evidente y conseguir adormecer conciencias. Ejemplos palpables: cuando se trata del número de muertos y heridos en Gaza se inflan las cifras, pero cuando corresponde al número de víctimas en Irán, de manera drástica se merma. ¡Qué falta de responsabilidad! Los interesados en distorsionar los cálculos al acomodo de su propia necesidad saben realzar su propaganda con datos falsos. Se dan como oportunos y calan bien con fines de añadir adeptos a una causa que se llena de terror. Desde luego, no carga otro objetivo sino el de manipular la información para lograr imponer mentiras, que se hacen luego verdades según el decir de la gente, que no siempre se preocupa por verificar los datos o de informarse mejor al tomar en consideración otras fuentes que hablen lo justo. Entonces la pregunta que se hace la mirada de Ulisas: ¿por qué el interés de manejar la realidad al antojo de quien o quienes les convenga el sesgo? La respuesta no se hace esperar: con los números aumentados en Gaza consiguen sensibilizar a personas que se dejan manejar por una ideología que muchas veces carece de veracidad y se vuelve conveniente para arrastrar a incautos a manifestaciones orientadas por un caudal de embustes. O lo contrario, al restarle veracidad a la información, cuando se precisa manifestar por algo tan inhumano como lo sucedido en Irán en los últimos días con ráfagas de muertos y mutilados por decir su dolor y su malestar, ya la cantidad no interesa. Se resta. Los atisbos se ciegan. Y la mirada de Ulisas que se niega al extravío se interroga: ¿Acaso es lógico y legal hacer ese tipo de maniobras acomodaticias? Nuevamente la réplica llega de súbito: todo depende de los intereses que se quieran defender. Según determinadas culturas los medios justifican los fines. Cuando esta idea se instala en la mente de las personas, ya los valores numéricos y morales no operan con el mismo contenido ni de forma correcta. Pensemos al unísono lo que implica no tener la seguridad de obtener las noticias como debe ser y que se basan en la mentira como un hecho fidedigno, que se vuelve lema y muchas veces motivo de odios. Saber decantar es lo pertinente de mentes lúcidas que saben buscar la autenticidad, sin desvíos con cifras fantasmas que se instalan en lo incierto, o sea en la cuerda floja donde el equilibrio se pierde a menos de saber conducirse por el buen camino con las fuerzas necesarias y el sentido común en evidencia, sin versiones que empañen lo real y hallen su esencia. Sobre todo, en los tiempos actuales cuando la IA marca pautas diversas al añadir tanta fantasía a las imágenes que anhela difundir. Vivimos en un mundo virtual que múltiples veces se basa en alterar y deformar las operaciones matemáticas para sembrar la mentira como verdad. !Dicho empeño empaña la realidad! ¡Hasta dónde pensamos llegar con esa forma de obrar! La mirada de Ulisas se inquieta, por lo tanto permanece con su voz de alerta.
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