Manuel Vicent, dueño de una prosa lujosa en la que sea adivinan demasiadas lecturas (Valencia, 1944), es hoy una de las voces más autorizadas de la literatura peninsular, y uno de los autores de esta parte del mundo con mayor opción al Premio Nobel de Literatura
Columnista al tiempo, ha recibido varias preseas por su tarea literaria. Entre sus libros más representativos encontramos “Tranvía a la Malvarrosa”, y “Son de Mar”, esta última, la novela que hoy me ocupa.
A través de un relato en el que el autor hermana los mitos griegos, los hitos más sobresalientes de la Odisea, con circunstancias anodinas de la vida en un pequeño puerto mediterráneo, vemos cómo el personaje de Vicent, Ulises, viene a revivir en los tiempos modernos la cosmogonía griega, por medio de acciones en las que es posible ver, imbricados ambos lenguajes; el antiguo, de las islas egeas, la métrica del tiempo homérico, y el de la España citadina de los puertos, entre chiringos, restaurantes y cafés de trashumantes, sitios con patios y emparrados, personajes locales, marineros.
Vicent ha explorado también, a su manera, las grandes urbes del mundo. En una ocasión fue enviado por un diario español a Nueva York, y extrajo de ahí una de las crónicas más alucinantes que se conozcan de esta ciudad. Igualmente, es espectador de lo posmoderno y sus gajes, sus liturgias, y además ejerce como conferencista, amigo y navegante. En “Son de mar” vemos cómo va hilando una historia donde el lector advierte que el autor tiene también muchas horas de navegación, como el otro día célebre Joseph Conrad, el autor que se nacionalizó inglés y es tomado hoy como una de las cumbres de relatos sobre el mar y marineros, junto al brasileño Jorge Amado, autor, entre otros títulos, de “Navegación de cabotaje” y “Los viejos marineros”.
Manuel Vicent es licenciado en Derecho, con estudios en Filosofía y Periodismo. En 1966 ganó el Premio Alfaguara de Novela con “Pascua y naranjas”. Escribió para el diario “Madrid” y también en las revistas “Hermano Lobo” y “Triunfo”. Como si fuera poco, tiene en su haber, igualmente, el prestigioso Premio Nadal que se falla en Barcelona en tiempo prenavideño. Recibió este reconocimiento por su novela “Balada de Caín”. Es autor también de “Del café Gijón a Itaca” y “No pongas tus sucias manos sobre Mozart”.
“Son de mar” nos permite ver al fondo de los mitos griegos, ya no en los promontorios del archipiélago histórico, sino en los montes de la Alcudiana, dentro de la España campesina y huertana, todo inmerso en un contexto moderno, ya lo decíamos. Ulises, el joven profesor de filosofía, decide de pronto a hacerse a la mar y desaparece. Su esposa, viuda, es seducida por el empresario más próspero de la comarca, quien se apresura a presentar honras fúnebres para Ulises. Al pasar diez años, el marido perdido, en este caso, el héroe, regresa a casa, para encontrar que su otro día sencilla esposa, es hoy la cónyuge del potentado, y dueña a su vez de numerosas propiedades.
Un libro para gozar en cada página.