En los últimos días, la detección de casos de hantavirus en el crucero MV Hondius ha generado preocupación. Sin embargo, las autoridades sanitarias y expertos en salud pública piden calma: la situación está controlada y el riesgo para la población general es muy bajo.
El MV Hondius, barco de expedición con cerca de 150 personas a bordo, partió de Ushuaia (Argentina) en marzo de 2026. Actualmente se encuentra frente a Cabo Verde. Tres pacientes (dos tripulantes graves y una persona en contacto estrecho con un fallecido) han sido evacuados a Países Bajos en aviones medicalizados. Una persona británica ya fue trasladada anteriormente a Sudáfrica.
Aunque se han confirmado tres fallecidos y hasta ocho casos en total (dos confirmados por laboratorio y varios sospechosos), la gran mayoría de pasajeros y tripulantes permanecen asintomáticos y bajo estrictas medidas de aislamiento en sus camarotes. Una vez completadas las evacuaciones, el barco se dirigirá a Canarias (Tenerife o Gran Canaria), el punto sanitario más cercano y preparado en el Atlántico.
El epidemiólogo canario Amós García Rojas ha transmitido un claro mensaje de tranquilidad: la transmisión del hantavirus Andes entre personas es rarísima y solo se produce en contacto estrecho y prolongado (como convivientes). No se transmite de forma casual, aérea ni por contacto superficial. García Rojas ha apelado a “razones científicas y de humanidad” para atender a quienes lo necesiten, destacando que Canarias cuenta con “músculo sanitario” y profesionales altamente cualificados para manejar esta situación sin riesgo significativo para la población local.
La OMS subraya que el riesgo público es bajo y coordina la respuesta junto con las autoridades españolas y neerlandesas. Se aplicarán protocolos de evaluación, aislamiento y atención médica a la llegada.
Este tipo de brotes en entornos cerrados como cruceros suele gestionarse con medidas estándar cuando se detecta precozmente. El hantavirus Andes es endémico de Sudamérica y su transmisión interhumana es muy limitada.
En conclusión, el caso requiere seguimiento profesional riguroso, pero no representa un riesgo significativo para Canarias ni para España. La detección temprana y los protocolos están funcionando. Mantengamos la calma y confianza en la ciencia y en los equipos sanitarios.