Ucrania

La UE estudia movilizar 90.000 millones para Ucrania y reabre el debate sobre quién pagará la deuda

La nueva financiación europea para Ucrania reabre el debate sobre deuda común, impuestos y gasto público futuro

José Ramón Riera
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La Unión Europea estudia movilizar hasta 90.000 millones de euros en préstamos para Ucrania, una operación financiera que volvería a apoyarse en la emisión de deuda en los mercados internacionales y que ha reabierto el debate político y económico sobre quién asumirá finalmente el coste de esa financiación.

La propuesta impulsada por la Comisión Europea contempla acudir nuevamente a los mercados financieros para captar recursos destinados al apoyo económico y estratégico de Ucrania en plena guerra con Rusia.

Deuda europea que deberán respaldar los Estados miembros

Aunque los fondos serían canalizados desde Bruselas, el mecanismo implica que la deuda emitida quede respaldada por los Estados miembros de la Unión Europea, que asumirían el compromiso de devolución a largo plazo.

Esto significa que, aunque la financiación se articule a nivel comunitario, el peso económico acabaría repercutiendo sobre las cuentas públicas nacionales y, en consecuencia, sobre los contribuyentes europeos.

El economista José Ramón Riera resume esta situación con una idea contundente: “La factura no desaparece, solo cambia de sitio”.

Cómo funciona el sistema de financiación europea

El esquema es similar al utilizado en otros grandes programas europeos de los últimos años, como los fondos de recuperación posteriores a la pandemia.

La Comisión Europea emite deuda conjunta respaldada por el presupuesto comunitario y por las garantías de los países miembros. Posteriormente, esos recursos se destinan a préstamos, ayudas o inversiones estratégicas.

Sin embargo, esa deuda debe devolverse con intereses durante los próximos años, lo que obliga a los Estados a incrementar aportaciones, ajustar presupuestos o asumir nuevas cargas fiscales.

Un debate sobre impuestos, gasto y responsabilidad fiscal

La operación ha abierto un intenso debate político sobre el alcance de la deuda común europea y el impacto futuro sobre las finanzas públicas.

Los sectores más críticos consideran que este tipo de mecanismos trasladan progresivamente a los ciudadanos el peso de decisiones adoptadas a nivel comunitario.

En palabras de José Ramón Riera, “cuando Europa se endeuda, los Estados responden y quienes sostienen a los Estados son los contribuyentes”.

Otros sectores, sin embargo, defienden que el respaldo financiero a Ucrania constituye una prioridad geopolítica y estratégica para la estabilidad europea, especialmente en el actual contexto internacional.

El coste financiero a largo plazo

Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es el impacto que tendrá el pago de intereses de la deuda emitida.

La subida de tipos registrada en los últimos años ha encarecido significativamente el coste de financiación en los mercados internacionales, lo que podría elevar el esfuerzo presupuestario futuro de los países miembros.

Además, algunos expertos advierten de que la acumulación de deuda conjunta europea podría terminar condicionando futuras políticas fiscales y presupuestarias de la Unión.

Europa y el desafío de la deuda común

La discusión sobre esta nueva financiación para Ucrania vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre el modelo económico y financiero de la Unión Europea.

Mientras Bruselas apuesta por reforzar su capacidad de respuesta mediante instrumentos comunes de deuda, crecen las voces que reclaman mayor transparencia sobre el impacto real que estas operaciones tendrán para los ciudadanos europeos durante los próximos años.