Investigación muy oportuna: ¿Hay otros proyectiles además de esos inaceptables por horrorosos utilizados en las contiendas actuales?
Proyectiles que a priori parecen algo inocente porque de momento se ignora si fue la casualidad o una carga de profundidad contra el alcalde Almeida, de parte de sus contrincantes políticos. Ocurrió que una paloma defecó sobre su cabeza, y que lo hizo de manera despiadada, milimétricamente, sin dudar un instante, destruyendo el discurso que el edil daba a los madrileños, en plena calle de la capital.
Pero será la ciencia quien deberá determinar si la “desahogada” ave era auténtica o un dron, es decir, un ”vehículo autónomo o controlados por radiofrecuencia (control remoto)”, pero con forma de paloma para disimular.
Podría ser una buena idea la de llevar a cabo guerras con palomas drones defecadoras, sin necesidad de causar dolor, muertes y destrucción, además de “machacar el planeta” (tanto como nos adoctrinan los que después se lo cargan), y al contrario, hacerlo con auténtica tranquilidad, ya que suponiendo que le cayera una abundante carga “cacofila” a Sánchez, el presi invierte una pasta en “arreglo y maquillaje personales” para disimular su cara de cuasi momia, y rápidamente difuminarían su bien interpretado papel de w.c. de la guerra. Peor lo tendrían los de la flotilla a Cuba, esos valientes “Capitanes intrépidos” película estadounidense de 1937 basada en la novela de Rudyard Kipling. ¡Tiembla Trump, que van a romper tu bloqueo! ¡Van a aniquilarlo!, van a darte una lección que cambiará tu cara del color naranja habitual a una palidez fantasmagórica.
A esos lobos de mar, quizás, en lugar de palomas les ataquen gaviotas con idéntico mecanismo, pero aún más corrosivos.
Simultáneamente Gabriel e Irene, los Rufianes del momento, intentan esquivar las “caquitas” aéreas y algunas terrestres, pero a esas están muy acostumbrados. Se van a Barcelona a “dirigir” (a modo de Master and Commanders) las olas de izquierdismo de momento invisibles y electoralmente casi borradas del mapa. Lo hacen enarbolando la bandera del protagonista del film, el Capitán Jack Aubrey que decía:” ¡Comando un barco real, no un yate privado! ¡No tenemos tiempo para sus malditos pasatiempos, señor!...
“No, y no Pedro Sánchez (parecen comunicarle), no solo tú te aferras al poder como una lapa, nosotros también, y nos tragamos los sapos necesarios para lograrlo, pero búscate la comidita por otra parte y no te meriendes la nuestra, ni a los nuestros.”
Y así, entre palomas, gaviotas y sapos, las gentes se aterran ante el surtidor, por el que corre como la lengua de fuego del dragón, el combustible aupado en un precio inalcanzable, o se desmadeja hacia las montañas impracticables del supermercado, y llora su impotencia, su carencia de medios para vivir, pero pagando sueldazos a estos políticos, inútiles para mejorar la vida de quienes les votan.
Cierto, sirve de consuelo que doña Yolandiña nos haya representado de manera invisible en la alfombra roja. Quizás de otro color nunca lo hubiera hecho, pero ella es comunista y lo ha de demostrarlo sin rubor (¡Ah no! que el rubor también es rojo).
Ya con eso podemos estar sin comer varios días, o quizás sea el momento de empezar con los saltamontes, los grillos y las cucarachas, que proponen ya hace tiempo, pero con la barriga llena. De momento la riqueza la tienen, por ejemplo, personajes como el histérica Iceta, embajador delegado permanente de España en la Unesco “Pedro, ¡¡¡¡¡Pedroooo!!!!! Líbranos de Rajoy” le gritaba a Sánchez mientras ambos bailaban como peonzas. Desde luego las palomas&drones excrementadoras tienen muchísimo trabajo.