Europa ha entrado en una nueva etapa. La guerra en Ucrania, el deterioro de la seguridad internacional, la presión de la OTAN para elevar el gasto militar y las crecientes tensiones geopolíticas están obligando a numerosos gobiernos a replantear sus prioridades presupuestarias.
Alemania, tradicional referente de la disciplina fiscal europea, ha sido el primero en dar un paso que ya genera un intenso debate político y económico: incrementar de forma muy significativa el presupuesto de Defensa mientras reduce recursos destinados a otras áreas del Estado del bienestar.
Este cambio de rumbo ha sido objeto de análisis por parte del economista José Ramón Riera, quien sostiene que la decisión del Ejecutivo alemán anticipa el escenario al que podrían enfrentarse otros países europeos, incluida España. Aunque sus valoraciones contienen un marcado componente político y opinativo, el trasfondo económico sí coincide con una realidad verificable: financiar un fuerte incremento del gasto militar obliga a redefinir prioridades presupuestarias cuando los ingresos públicos no crecen al mismo ritmo.
Alemania dispara el gasto militar
El Gobierno del canciller Friedrich Merz ha presentado un proyecto presupuestario que contempla un aumento de alrededor de un tercio del gasto en Defensa para 2027, hasta situarlo en torno a los 109.700 millones de euros. El objetivo declarado es reforzar la capacidad militar alemana y avanzar hacia los compromisos adquiridos con la OTAN en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania y el incremento de las amenazas para la seguridad europea.
Ese incremento irá acompañado de un importante recurso al endeudamiento, pero también de ajustes en distintos ministerios. Entre las áreas afectadas figuran Sanidad y Educación, además de reformas dirigidas a contener el crecimiento del gasto social, una decisión que ha abierto un intenso debate dentro de Alemania sobre el equilibrio entre seguridad y protección del Estado del bienestar.
El diagnóstico de José Ramón Riera
En el vídeo publicado este lunes, José Ramón Riera interpreta esta decisión como una advertencia para el resto de Europa.
Según el economista, el incremento del gasto militar acabará financiándose mediante una combinación de mayor presión fiscal, incremento de la deuda pública o reducción de otras partidas presupuestarias. En su opinión, los capítulos relacionados con la sanidad y la educación suelen convertirse en algunos de los primeros candidatos a sufrir ajustes cuando los gobiernos necesitan liberar recursos.
Riera también vincula esta situación con los compromisos adquiridos por España en materia de Defensa dentro de la OTAN, planteando la incógnita sobre cómo se financiarán los futuros incrementos del gasto militar.
Estas afirmaciones constituyen una valoración personal del economista y no responden a anuncios concretos del Gobierno español sobre recortes en sanidad o educación.
España también afronta el reto de financiar un mayor esfuerzo en Defensa
El debate no es exclusivo de Alemania.
España también se ha comprometido a incrementar progresivamente su inversión en Defensa dentro del marco de los objetivos fijados por la OTAN. La discusión económica gira ahora en torno a la forma de financiar ese esfuerzo adicional sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas ni afectar a otras políticas prioritarias.
Entre las alternativas que suelen manejar los economistas figuran cuatro grandes opciones:
- Aumentar la recaudación mediante nuevos impuestos o mayores ingresos fiscales
- Incrementar el endeudamiento
- Reducir otras partidas de gasto
- Combinar parcialmente las tres anteriores
Ninguna de estas alternativas resulta políticamente sencilla, especialmente en un contexto marcado por elevados niveles de deuda pública, presión sobre el sistema de pensiones y crecimiento del gasto sanitario derivado del envejecimiento de la población.
Los expertos recuerdan que cada país parte de una situación diferente
Diversos analistas coinciden en que no puede extrapolarse automáticamente el caso alemán al resto de países europeos.
Alemania mantiene una posición fiscal distinta a la española, dispone de mayor capacidad de financiación y ha flexibilizado algunas de sus tradicionales reglas presupuestarias para afrontar tanto el rearme como nuevas inversiones estratégicas. Además, el Ejecutivo de Merz acompaña el incremento del gasto militar con reformas estructurales en materia laboral, fiscal y de pensiones destinadas a impulsar el crecimiento económico.
En consecuencia, aunque el ejemplo alemán ilustra el difícil equilibrio entre seguridad y gasto social, los expertos subrayan que las decisiones presupuestarias dependerán de la situación económica y política de cada Estado miembro.
Un debate que marcará la política europea durante los próximos años
Más allá del caso concreto de Alemania, el debate ya se ha instalado en toda Europa.
La creciente inversión en Defensa exigida por el nuevo contexto geopolítico obligará a muchos gobiernos a decidir cómo financiar ese esfuerzo sin deteriorar servicios públicos esenciales ni comprometer la estabilidad de las finanzas públicas.
La cuestión que plantea José Ramón Riera —quién acabará pagando el coste del rearme europeo— seguirá previsiblemente ocupando un lugar central en el debate económico y político durante los próximos ejercicios presupuestarios.