El primer año de estudios Junior en España
Elizabeth A. Foster
(Directora del grupo en Madrid / 1930-1931)
[(y II)]
[…]
Como ya se ha mencionado, los disturbios políticos [durante nuestra estancia en la capital española] no alteraron la vida cotidiana del grupo. Tal vez sea este el momento oportuno para describir cómo era dicha vida.
En primer lugar, las jóvenes se alojaban en la Residencia [de Señoritas], un complejo de cuatro casas con sus jardines situado en una zona elegante y nueva de Madrid. La Residencia acoge a chicas españolas que llegan a la capital para cursar estudios universitarios, formarse en la Escuela Normal o asistir a otros centros especializados; además, admite a un pequeño número de estudiantes extranjeras. Cada casa cuenta con una Directora, figura equivalente a nuestra Head of House. Las jóvenes debían estar a las nueve de la noche -hora de la cena-, y entre las diez y las diez y media la Directora pasaba para confirmar la presencia de todas. Solo podían salir por la noche con un permiso especial, y no se esperaba que lo solicitaran más de dos veces por semana.
Al principio, pareció una gran prueba adaptarse a ciertas costumbres: tener que vivir en una habitación con un armario exento en lugar de uno empotrado, cenar a las nueve en vez de a las seis, soportar una calefacción insuficiente en los edificios -y no disfrutar de una temperatura alta-, por ejemplo. Con el tiempo, las jóvenes comprendieron que no cabía esperar que Madrid cambiara
sus costumbres para amoldarse a ellas, y la convivencia se volvió más llevadera. Entretanto, encontraron numerosos atractivos en Madrid y sus alrededores: museos, parques, castillos antiguos, pueblos pintorescos, librerías, salones de té, corridas de toros, conciertos, teatros, etcétera. ¡Hasta descubrieron esos salones de té mucho antes de que la Directora del grupo pudiera llevar un control sobre sus salidas! Estas actividades, por supuesto, tenían lugar durante su tiempo libre, que disponían en abundancia en septiembre, aunque mucho menos más adelante.
El grupo llegó a Madrid procedente de Santander el primer día de septiembre, y durante ese mes solo dedicaba dos horas diarias a la composición y conversación en español. El 30 de septiembre se inscribieron para cursar en la Universidad [Central] y en el Centro de Estudios Históricos. La matrícula en esta última institución fue un trámite sencillo y eficiente, pero en la Universidad fue muy distinto. Nos vimos envueltas en una burocracia aparentemente interminable. Todo se complicó por el hecho de que el plan académico había sido modificado por completo apenas uno o dos días antes, y nadie sabía con exactitud qué materias se impartirían. No obstante, tras lidiar con diversos funcionarios subalternos desconcertados y hacer cola durante horas (¡el proceso duró desde las cinco hasta las nueve de la noche!), la inscripción se completó a falta de algunos detalles importantes.
La organización definitiva del programa para el grupo fue la siguiente, a grandes rasgos: por la mañana, en la Universidad, dos horas semanales de historia de España y, en el Centro, dos horas semanales de gramática y composición (una clase particular impartida por un joven del Centro) y cuatro horas semanales de lectura, debate y presentación de informes basados en el contenido de las conferencias sobre literatura española; por la tarde, de seis a ocho, conferencias en el Centro sobre fonética, literatura, historia, arte y costumbres españolas. Dos de las jóvenes siguieron un curso de lengua francesa en el excelente Instituto Francés.
No sería posible hacer un relato del primer año de estudios en España (el Junior Year) sin expresar nuestro más profundo agradecimiento por el amable
interés y la cordial colaboración de cada una de las personas relacionadas con la Residencia de Señoritas y con el Centro de Estudios Históricos. Smith College cuenta en Madrid con buenos amigos, que siguen con gran interés el proyecto de este programa, y creo que el primer grupo ha realizado una labor lo suficientemente buena como para que esos amigos sientan que los esfuerzos dedicados hacia nosotras han valido la pena.
[Elizabeth A. Foster. Y Marian Baucus, Agnes Sylvia Breck, Evelyn M. Desha, Bernice Foster, Mary D. Hanna, Virginia Keeney, Marie L. Linehan, Helen McLaughlin, Lydia C. Weare, Henrietta Wisner].
Final de la cuarta y última parte
