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Cuando el diseño se regenera y el prosecco susurra: aún queda chispa para imaginar el mundo de nuevo

Italy Diseño
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Queridos lectores, estuve en la Embajada de Italia en Madrid con motivo del Italian Design Day, y lo que allí ocurrió fue mucho más que un conversatorio: fue una invitación a mirar el diseño con otros ojos, a escucharlo casi como quien escucha un latido antiguo que aún insiste en renovarse.

En el diálogo RE-DESIGN: Regenerar espacios, objetos, ideas y relaciones, descubrí una reflexión que resonó con fuerza: muchos diseñadores de hoy parecen moverse más cerca de las artes decorativas que del diseño entendido como pensamiento profundo. Los ponentes hablaron de una creatividad que se debilita, de generaciones que ascienden sin ese destello de genialidad que alguna vez abrió caminos nuevos. Y señalaron algo inquietante: la creatividad puede asfixiarse cuando la conciencia —sobre el reciclaje, la sostenibilidad o la corrección ética— se vuelve tan rígida que impide respirar a la imaginación. Lo necesario se convierte entonces en límite, y lo ético, en un corsé.

También me conmovió la llamada a mirar hacia atrás: a respetar la historia, a escuchar a los grandes maestros del diseño no para repetirlos, sino para comprender la hondura conceptual y humana que habita en sus obras. Regenerar, entendí, no es solo transformar materiales o procesos: es recuperar la valentía intelectual, devolverle al diseño su territorio natural, donde la responsabilidad convive con la genialidad y donde la imaginación no pide permiso para existir.

Magnífico conversatorio gracias: RE-DESIGN: REGENERAR ESPACIOS, OBJETOS, IDEAS Y RELACIONES
Rossana Orlandi, Giulio Cappellini, Álvaro Catalán de Ocón

En definitiva, asistir al Italian Design Day fue asomarse a un diseño que se cuestiona a sí mismo, que se interroga sobre su futuro y sobre el papel del creador en un mundo que cambia más rápido que nuestras ideas. Y mientras al final brindábamos con un prosecco cuyo perfume estaba tejido de terpenos y feniletanol —flores, rosas, cítricos que ascendían en cada burbuja— comprendí que ese gesto también hablaba. Era una celebración ligera pero cargada de memoria, un recordatorio de que la innovación no excluye el disfrute, ni la conciencia excluye la alegría. Ese prosecco, equilibrado entre frescura y tradición, era casi una metáfora del propio diseño: responsabilidad sin perder la chispa, memoria sin renunciar a la libertad creativa. Un cierre perfecto para un encuentro que no solo invitaba a pensar, sino también a brindar por todo lo que aún podemos imaginar.

Prosecco
Prosecco

Entre burbujas nos despedimos… Felicidades a todo el equipo organizador  Italian Design Day: Made in Italy, excelencia, innovación. Recordemos que Italia es el tercer exportador de mobiliario del mundo, como señaló el Excmo. Embajador de Italia en España, Don Giuseppe Buccino Grimaldi.