La magistrada Ángela Murillo, una de las figuras más destacadas de la judicatura española y referente en la lucha contra el terrorismo de ETA, ha fallecido a los 74 años en su domicilio de Madrid por causas naturales, apenas dos años después de su jubilación.
Murillo fue la primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, donde desarrolló gran parte de su trayectoria profesional durante más de tres décadas y dejó una huella profunda en algunos de los procesos más relevantes de la historia reciente de España.
Una carrera marcada por la lucha contra el terrorismo
A lo largo de sus 44 años en la carrera judicial, Murillo formó parte del grupo de magistrados que combatieron desde los tribunales a la estructura de ETA y a su entorno político, financiero y social.
Presidió juicios clave contra miembros y organizaciones vinculadas a la banda, entre ellos el macroproceso 18/98 contra el entramado del denominado “corazón político” de la organización. También intervino en causas relacionadas con el entorno abertzale, como el caso Bateragune.
Su firmeza en sala y su carácter directo la situaron con frecuencia en el foco mediático, especialmente tras su conocido enfrentamiento con el dirigente de EH Bildu, Arnaldo Otegi, al que preguntó si condenaba el terrorismo de ETA.
Otro de los episodios más recordados se produjo durante un juicio al exjefe etarra Txapote, cuando recriminó la actitud de los acusados al escuchar el testimonio de una víctima.
Pionera y figura clave en grandes procesos judiciales
Además de su papel en la lucha antiterrorista, Murillo participó en importantes causas de narcotráfico, corrupción y delincuencia económica, como los casos Gescartera, Bankia, Gürtel, Ausbanc o las investigaciones relacionadas con el excomisario José Villarejo.
Su trayectoria comenzó en 1980 en un juzgado de Lora del Río (Sevilla), con solo 25 años. Posteriormente ejerció en diferentes destinos, incluido San Sebastián durante los años más duros del terrorismo, antes de llegar a Madrid y, finalmente, a la Audiencia Nacional.
En 2008 se convirtió también en la primera mujer en presidir una sección de lo Penal del tribunal, consolidando su papel pionero dentro de la institución.
Una magistrada respetada y de fuerte personalidad
Compañeros y profesionales del ámbito jurídico destacan su capacidad de trabajo, cercanía y sentido del humor, así como su carácter firme e independiente. Ella misma defendía haber ejercido su labor sin presiones y con la convicción de cumplir con su deber.
Durante su carrera afrontó también momentos personales difíciles, como la enfermedad y posterior fallecimiento de su pareja, sin interrumpir los largos juicios que presidía.
Murillo se jubiló en septiembre de 2024 tras más de tres décadas en la Audiencia Nacional, dejando como legado una trayectoria vinculada a algunos de los procesos más complejos y decisivos del sistema judicial español.
Su fallecimiento supone la pérdida de una figura clave en la historia reciente de la justicia en España y de una magistrada que contribuyó de forma decisiva a la respuesta judicial frente al terrorismo y la gran criminalidad.