Este dato también le otorga la posición de séptimo enero más húmedo desde el inicio de las series históricas en 1961, y supera en un 85% la media climática de precipitación para el mes de enero en el periodo de referencia 1991‑2020, lo que indica un marcado carácter húmedo del mes.
La elevada cantidad de lluvia registrada en enero se produjo en un contexto de sucesión de borrascas que han afectado a España, y aun afectan, durante varias semanas, generando frentes activos que provocaron precipitaciones persistentes en amplias zonas de la península. Estas condiciones contrastan con otros años más secos y reflejan la variabilidad meteorológica observada al inicio de 2026.
Implicaciones y saturación de suelos
La acumulación excepcional de lluvia ha provocado una elevada saturación del suelo en gran parte de la península, lo que puede aumentar el riesgo de escorrentías, crecidas de ríos y, en algunos casos, inundaciones locales. La Aemet y las autoridades meteorológicas han advertido que, ante este nivel de humedad y la llegada de nuevas borrascas, es necesario mantener vigilancia sobre los niveles de agua en embalses y cauces fluviales.
Tras este enero tan húmedo, la península sigue bajo la influencia de sistemas de baja presión que pueden generar más episodios de lluvia en las próximas semanas, manteniendo un patrón de tiempo más activo y húmedo de lo habitual para esta época del año.