Lo que a menudo se considera un descanso inofensivo podría ser, en realidad, una señal de alarma. Un estudio prospectivo liderado por el Mass General Brigham y el Rush University Medical Center (Estados Unidos) ha revelado que las siestas excesivas, especialmente aquellas que se realizan durante la mañana, están asociadas con tasas de mortalidad más altas en adultos mayores.
La investigación, publicada en la revista JAMA Network Open, sugiere que estos episodios de sueño diurno no son necesariamente la causa del deterioro, sino un indicador detectable de enfermedades subyacentes, afecciones cardiovasculares o procesos de neurodegeneración en desarrollo.
Análisis de datos durante 19 años
El estudio se diferencia de investigaciones previas al utilizar mediciones objetivas mediante monitores de actividad en la muñeca, en lugar de basarse únicamente en los hábitos autoinformados por los pacientes. Los científicos analizaron a 1.338 adultos mayores desde 2005 hasta 2025, evaluando la duración, frecuencia y el momento del día de sus descansos.
Los resultados arrojan correlaciones estadísticas preocupantes para ciertos patrones debido a que cada hora adicional de siesta al día aumenta el riesgo de mortalidad en un 13%, mientras que cada siesta extra por jornada se asocia con un incremento del 7% en dicho riesgo.
Asimismo, el horario de descanso resulta determinante, ya que las personas que duermen la siesta por la mañana presentan un riesgo de mortalidad un 30% mayor en comparación con quienes optan por realizarla durante la tarde.
Valor clínico y preventivo
"Nuestro estudio sugiere que el seguimiento de estos patrones tiene un enorme valor clínico para detectar precozmente problemas de salud", explica Chenlu Gao, del Departamento de Anestesiología del Mass General Brigham. No obstante, el investigador aclara que se trata de una correlación y no de una relación causal.
Las siestas excesivas probablemente indican una desregulación circadiana o trastornos del sueño vinculados a enfermedades crónicas. Este hallazgo justifica, según los autores, el uso de dispositivos portátiles (wearables) para monitorizar el sueño diurno en la vejez como herramienta de predicción y prevención del deterioro de la salud.